Estudiantes: El aprendizaje

En cuatro capítulos de la primera vez de Estudiantes en la Primera B Nacional, hay certezas y por consiguiente aprendizaje, que deja el andar «Verde» cuando sale de San Luis. El domingo fue derrota 2-0 en Paraná, frente a Patronato. Fue el primer partido en el que no hizo goles y el tercero consecutivo en el que evidencia la carencia para defender en el lateral izquierdo.

Después de la derrota en Mendoza (3-2 ante Independiente en la segunda fecha), en éstas páginas escribimos, textual: «El asumir los riesgos es saber que con Luciano Peinado, más posicionado para atacar que para defender en el lateral izquierdo de la defensa, la exposición y por lo tanto los espacios que quedan son grandes, aún cuando Facundo Quiroga releve la posición. En el complemento entró Maxi Herrera por Peinado para clausurar esos espacios, pero quedó maniatado por ese costado… Facundo Quiroga, lateral zurdo del torneo pasado, no tiene más oficio de lateral y Herrera como central?».

El domingo Herrera arrancó parado de 3 y Peinado de carrilero zurdo, por Daniel Garro.

La intención fue cerrar más y mejor esa banda, sin desatender el crecimiento ofensivo. Pero, aquella presunción de Herrera, incómodo de 3, ya es una obviedad. Maxi, férreo marcador central, queda demasiado expuesto en el lateral izquierdo.

Estudiantes, de seguir parado de visitante con una línea de cuatro, con Herrera o Peinado de 3, muy probablemente siga con problemas, no por las condiciones de ambos, sí por las características.

La propuesta de asumir riesgos es válida, pero atrás queda muy abierto, entonces no hay equilibrio y, por lógica, si no lo modifica es candidato a tropezar reiteradamente.

El domingo, más allá de lo comentado, se plegaron la falta de precisión cuando dispuso de la pelota, sus intérpretes ofensivos, todos, jugaron largo cuando era corto, y corto cuando la acción pedía lo contrario; también atentaron la falta de oportunismo, cuando tuvo las chances, sobre todo en los primeros treinta minutos donde fue dominador; y le faltó variantes de conjunto (no individuales por que Garro y Roldán entraron bien desde el banco) cuando el rival paró dos lineas de 4 y cerró los caminos: jugó los últimos treinta minutos con la pelota en su poder y mucho campo para transitar, pero no supo cómo quebrar al rival, que fue simple y certero: fluidez por los costados, firmeza defensiva, movilidad desequlibrante de Acosta y «Chiquito» Quiroga de faro de ataque. El DT local, Delfino, lo usó toda la noche al sanluiseño para descargar y con los mediocampistas que llegaron de apoyo, y asi Patronato sacó ventaja.

Estudiantes, por primera vez parado en el centro de la cancha sin un volante de contención definido (puso dos volantes mixtos), esta vez no tuvo en Emiliano Méndez (se le notó la falta de ritmo en su primer partido como titular) ni en Daniel Quiroga las opciones para filtrar juego ajeno y darle buen destino al propio.

La derrota no genera desesperación, dramatismo ni siquiera una mayúscula preocupación. Pero, entre un partido y otro, un rival y otro, en la mirada puertas adentro ya hay cuestiones que merecen variantes.

Cuando el «Verde» es local, los riesgos son lógicos y, hasta aquí, hasta convenientes. Pero de visitante hace innecesarias donaciones, es demasiado noble y, lo peor, se torna en previsible… en el barrio dirían que «le agarran fácil la mano».

Ya pasó Patronato. Ahora viene All Boys, para seguir fortaleciendo la localía, porque como dijo Méndez: «Si ganamos todo de local, y rescatamos algo afuera, vamos a estar entre los 4 o 5 mejores del torneo».

Por Alejandro Magdaleno (Diario La República de San Luis)

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