Cuatro partidos sin sumar marcan el mal momento futbolístico que está atravesando Atlético Paraná en el campeonato. Tras la derrota en el clásico con Patronato no paró de caer. Pero además de los resultados negativos, el nivel colectivo también decayó. Está a tiempo de levantar cabeza y recuperar la confianza.
Hasta hace poco menos de un mes atrás, el momento que estaba teniendo el equipo de Atlético Paraná en el Torneo Nacional era para ilusionarse, porque se metía en el lote de los primeros y se había convertido en una de las revelaciones.
Aunque hoy parece que todo ha cambiado. Las cuatro derrotas consecutivas que lleva el Decano lo alejaron bastante de los primeros puestos, ya no está entre el grupo que se metía en el Reducido por el segundo ascenso a Primera A, aunque ese no es su objetivo primordial sino el de mantener la categoría, cuestión que hoy está consiguiendo. Pero el Gato ha mermado en su producción colectiva y quedó estancado en 31 unidades, colocándose en mitad de tabla y octavo en la de los promedios, sin verse complicado todavía en la zona de descenso.
Es el peor presente del elenco de barrio San Martín en la segunda categoría del fútbol argentino. Sin embargo, por ahora no hay que alarmarse tanto, porque el buen colchón de puntos que cosechó en la primera rueda le permite transitar este bajón con tranquilidad, sin desesperarse aún. Aunque cuanto antes tendrá que levantar cabeza, volver a la victoria para recuperar la confianza y no seguir en el camino descendente, lo cual sí podría ponerlo en una situación complicada de cara a su futuro en un par de semanas.
Evidentemente, los cuatro traspiés al hilo incomodan al entrenador Edgardo Cervilla, lo ponen muy nervioso porque ve que su equipo viene en baja y no encuentra respuestas para enderezar el rumbo. Y ello quedó demostrado en Campana, en donde para enfrentar a Villa Dálmine el pasado domingo (perdió 2-1) realizó cuatro cambios con relación a la fecha anterior (Stechina por Dri –estaba con gripe- en el fondo; Modón por Vercellino y Rancez por Ekkert, en el medio; y Cadenazzi por Noir, en la delantera, estas tres modificaciones fueron tácticas) tratando de darle otra impronta al equipo pero no lo consiguió. Más allá de que el Rojiblanco no mereció perder en la localidad bonaerense, su actuación no fue mejor en comparación a las anteriores. Es verdad que el Gato de los cuatro partidos que cayó, solamente se justifica el resultado final el del clásico con Patronato (2-0), ya que en los otros tres encuentros (Ferro, All Boys y ante el Violeta), lo más justo hubiese sido el empate.
Los goles se hacen, no se merecen; y Paraná en algunos cotejos pagó caro su falta de definición. Estuvo tres partidos y medio sin convertir, y Ledesma rompió con la sequía frente al arco contrario a los seis minutos del complemento al marcar la igualdad transitoria en Campana. Pero no logró sumar en lo que va de la segunda rueda y acumula una racha adversa que no puede cortar.
SIN RESPUESTAS. Paraná no se muestra firme en defensa, le siguen doliendo las pelotas cruzadas en su área, no tiene el mismo volumen de juego de la rueda anterior de mitad de cancha hacia adelante, no define con precisión las pocas jugadas que logra generar en el área contraria, las respuestas que pretendió encontrar el DT desde el banco de suplentes no le han dado resultados positivos y anímicamente al plantel se lo ve bajoneado por esta situación, entre otras cosas. Aunque la predisposición, la voluntad, la entrega y actitud que ha mostrado el elenco Rojiblanco para salir adelante no se ponen en discusión. Pero está claro también que no liga y se le hace cuesta arriba revertir el momento.
Además de todo ello, hay otra realidad y es que los rivales ya conocen la forma de jugar de Paraná. El esquema 4-4-2 no varía ni de local ni de visitante, por ahí puede ser más ofensivo en barrio San Martín, el equipo es vertical, tiene un arranque furioso y después baja los decibeles, insiste mucho por los carriles y centros al área, sin mostrar otras variantes en ofensiva. Los técnicos contrarios tienen estudiada esta manera de jugar de Cervilla, quien trabaja mucho en la semana, se lo considera un técnico inteligente, pero hay partidos en los que no ha encontrado alternativas para romper el juego del adversario y así no ha podido lograr su cometido.
LAS INCORPORACIONES. Cuando un club tiene la posibilidad de reforzarse de cara a lo que resta de un campeonato, comúnmente se busca a jugadores que suelen ser mejores de lo que hay, que vienen a aportar soluciones. Y parece ser que no es el caso de Paraná en esta oportunidad, porque se incorporaron futbolistas que en sus respectivos equipos en los que estaban no venían jugando con regularidad. Aunque en ese sentido mucho tuvo que ver el presupuesto económico que la entidad maneja también.
A ver, el defensor Tomás Machado llegó de Deportivo Madryn que juega el Federal A y siendo suplente. El mediocampista Sergio Modón no era habitualmente titular en un elenco como Independiente Rivadavia de Mendoza, institución que tiene serios problemas financieros y por eso decidió rescindir su contrato para llegar al Gato. El domingo jugó de titular ante Dálmine, involuntariamente cometió el penal para que el Viole se coloque arriba en el marcador, fue reemplazado en el complemento, y su desempeño estuvo a tono con lo demostrado por el equipo.
Mientras que el delantero Rodrigo Gutiérrez tampoco había jugado en las últimas fechas desde el arranque en la Lepra mendocina y su capacidad goleadora no es de esas que desvela a cualquier institución.
Es decir que las incorporaciones deberán demostrar en los entrenamientos y cuando les toque ingresar sus condiciones y virtudes para reflejar que no se equivocaron en contar con sus servicios. Pero más allá de todo esto, hay un par de preguntas que se plantea el simpatizante Decano. ¿Por qué no se les da la oportunidad a los que están en el club y la vienen peleando desde hace tiempo? ¿Algunos de los que forman parte del plantel no son de la preferencia del entrenador y por eso busca otros afuera? ¿Los que llegaron son más de los que están? Etc.
El tiempo dirá si el entrenador se equivocó o no en la elección de los nuevos integrantes del plantel Decano, porque es él quien los elige; mientras los dirigentes respaldan sus decisiones e intervienen en el acuerdo económico.
Fuente: El Diario de Paraná.

Deja una respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.