Guaraní, sin horizonte tras el descenso al Federal A

La Franja pasa por días en los cuales las conexiones se perdieron y el futuro es una incógnita. Los jugadores, que terminaron sus contratos, esperan por certezas para definir sus próximos pasos. La dupla técnica, con todo para seguir.

twitterPor Emiliano Andreoli (Corresponsal IF) – FM Show

Si el futuro del país está en una nebulosa, sin un camino claro ni certezas verdaderas, el de Guaraní pasa exactamente por lo mismo. Lo único claro, a apenas cuatro días del descenso en Jujuy, es que todos los contratos terminaron, menos el de la dupla técnica.

Por eso el Federal A, que comenzará en febrero, también aparece como una duda existencial. ¿Buscar ascender? Es sólo una posibilidad. Mantener los números en orden es otra. ¿Descender de nuevo? No lo piensa ni el más pesimista.
Roberto Enriquez, presidente de la Franja, se mostró enojado tras la reacción de los hinchas luego del descenso. Su frase directa fue “no reconocen nada”. Tiene sus razones, porque cuando tomó la decisión de gerenciar el club lo hizo con compromiso. En el medio han pasado cosas que tampoco pueden olvidarse, como pasa actualmente con deudas de tres meses de sueldo. Pasó también aquel ACV que tuvo el presidente César Decamilli, de quien se supuso colapsó por los nervios propios de un partido tan determinante como el del 8 de junio de 2014, aunque sus más cercanos encontraron rápido otro tipo de inconvenientes.

Martín y Humberto Zuccarelli aparecen hoy como la cara del descenso, algo injusto si se mira lo hecho por la Franja antes de su llegada. Ganar afuera fue el mayor déficit (sólo tres en la B Nacional), pero hay números que acompañan a los directores técnicos. Por eso la prioridad de continuidad está en ellos, al punto de que Humberto ya viajó (hace algunos meses) a mirar jugadores a Buenos Aires.
¿Qué se hará en la Franja? La decisión de los técnicos es continuar, pero desde la dirigencia pronostican resolverlo “en la semana”. Claro, sus seis meses de contrato son una ayuda para la continuidad, mientras que saber qué pasará con el plantel es una incógnita de las más poderosas.
El plantel compartió sólo el viaje de vuelta después del descenso. No hubo reuniones, no hubo trapitos al sol, tampoco hubo pedidos de espera para renovar contratos. En Guaraní no hubo nada, quizá por la tristeza de no pertenecer más a la segunda categoría, o por haber tenido el boleto de salvación al alcance de la mano, pero verlo escapar con el gol de los jujeños a los prontos 12 minutos de partido.

“Fueron mejores los rivales”, se dijo desde adentro, con tono de resignación. Nadie quería que el descenso pasara, pero lamentablemente pasó. Hoy Guaraní está en ‘stand by’, aguardando por una brújula o un nuevo objetivo. Claro está que medirse con rivales ya conocidos como Chaco For Ever, Sportivo Patria y otros tantos no es una buena noticia, pero habrá que hacerlo con hombría y con la frente en alta. Hay una historia que respetar y esa es la que exige el hincha.

La última vez que la Franja renovó el plantel fue antes de iniciar su paso por la B Nacional. Bianco trajo a sus 16 jugadores apenas 2 semanas antes de iniciar su juego. Pudo ser eso una de las tantas razones por la cual el equipo no hizo pie.
Levantarse, para el conjunto misionero, es una obligación y una urgencia. ¿Cómo hacerlo? No se sabe. Si lo hará, tampoco.
Jugadores que mencionan a Guaraní como el “fin de un ciclo”, otros que no ponen el teléfono en silencio esperando el llamado para sentarse a hablar. Hoy los de Villa Sarita no tienen señal, o parecen no tenerla.

¿Qué será de Guaraní? Nadie sabe. Ni los técnicos, ni los jugadores, tampoco la dirigencia y, por consecuencia, mucho menos sus hinchas, esos que sufrieron el descenso como propio, pero no aquellos que pintaron las paredes sin haber logrado el pase a segundo grado.

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