Chacarita cumplió pero desde Floresta no recibió ayuda

CHACARITA 4 – 0 INDEPENDIENTE RIV.

Jugando un futbol de alto vuelo, Chacarita derrotó a Independiente Rivadavia de Mendoza por 4 a 0 con goles de Casa, Oroz, Menéndez y Manso. De todas maneras el triunfo no le alcanza para seguir soñando ya que Talleres de Córdoba ganó su partido en Floresta frente a All Boys y jugará en Primera división la próxima temporada.

Cuando uno tiene que analizar un partido en el que no sabe si circunscribirse a lo que sucedió en el campo de juego durante los 90 minutos, a lo que sucedió en el torneo, a la definición del mismo o porqué sucedió lo que sucedió, quiere decir que cualquiera de los casos puede resultar interesante y atractivo.

Optamos por escribir lo que nos dicta la conciencia (como siempre) y entonces rápidamente tenemos que decir que estamos ante uno de los mejores equipos que vistió la camiseta de Chaca en los últimos 20 años y que ese equipo no tiene el premio merecido solo por lo bizarro del torneo que entrega un solo premio a 22 equipos y que por encima de Chaca apareció un rival que sacó ventaja porque lo empezó a jugar antes.

Nosotros vimos todos los partidos que jugó el Funebrero y también lo vimos a Talleres. Podemos asegurar que el equipo de Coyette es que juega el mejor futbol del campeonato, con variantes, con brillo, con solidez y con una identidad que como dice el entrenador «por momentos emociona verlo jugar».

Hoy, en su séptimo triunfo consecutivo, le agregó a su juego el carácter que necesita un equipo para soportar estar ocho puntos abajo del líder y estar obligado a ganar ante su público esperando que las radios canten «el milagro desde Floresta».

Sin embargo, jugaron su partido, manejado por un magistral Nicolás Oroz (hoy la gente coreó su nombre) que tiene la cancha en la cabeza y que maneja la pelota con habilidad en velocidad, el sueño de muchos que pocos pueden concretar.
Fue factor determinante en la goleada de hoy, primero cuando queda mano a mano y cuando todos pensaban en el pase a Coniglio, con su vista periférica localizó a Casa que estaba solo y le dio el pase a contra pierna de todos para que Maximiliano defina con tiro rasante, cruzado y se haga amonestar por cuarta vez consecutiva al levantarse la camiseta para festejar. Vale la emoción pero hay que medirla para no dar ventajas.

El segundo gol tiene firma, puede llamarse Diego o Lionel y mañana aparecería en los noticieros deportivos de todo el mundo, pero por ahora se llama Nicolás y entonces lo contamos nosotros; Rivero recupera, juega con Menéndez, este la juega hacia adentro a Oroz quien engancha entre dos defensores y se la lleva mano a mano con Aracena y ahí el «quiebre de cintura» para que el arquero se quede gateando, y con el arco solo la empuje de zurda. Una maravilla de gol para el mejor jugador de Chaca y del partido.

Ovacionado por la gente se va el Funebrero al vestuario, porque a los dos goles le sumó futbol, toque y rotación y más allá de la debilidad de su rival mostró autoridad para manejar el trámite.

En la segunda etapa y cuando el partido había entrado en un descanso, un pase de Oroz ( quien sino) a Menéndez, una corrida del «melli» por derecha y un remate abajo esquinado y el tres a cero que ya indicaba goleada, pero cuando uno ya pensaba que todo pasaba por San Martín, vino el grito de gol desde Floresta y la ilusión se transformaba en emoción; duró apenas un minuto ya que el empate «Tallarín» apagó a la gente pero no al equipo, que ya tenía a Manso en el campo de juego ( no se recuerda tanta idolatría hacia un jugador en Chaca desde hace muchísimo tiempo) y como siempre sucede cuando el «Piojo» está en cancha; «la pelota siempre al diez», hasta Oroz, el dueño del futbol Funebrero, le rendía homenaje buscándolo para iniciar cada avance o que simplemente la toque para seguir aprendiendo. Y en el final del partido, cuando las radios traían el ascenso de Talleres, cuando el «Chapu» Bordacahar estaba en cancha dando indicios que Coyette lo va a tener en cuenta en la próxima temporada, por el arco mágico de la calle French vino el toque de derecha, el de Damián, el del «Piojo», en el que tal vez sea uno de sus últimos goles en el futbol profesional acariciando la pelota junto al palo derecho de Aracena y poniéndole emoción a la sensación agridulce de la gente, esa que mezcló el disfrute del futbol Funebrero con la frustración de no conseguir el premio mayor.

Fuente: La Gloriosa Tricolor

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