El conjunto de Duilio Botella otra vez estuvo a la altura de un equipo de Primera e igualó 2 a 2 con Unión de Santa Fe, tras ir perdiendo 2 a 0. El «torito» mostró buenas intenciones y buen funcionamiento. Compagnucci y Hermida, los goles.
Tenía que demostrar que lo que había pasado con Belgrano de Córdoba no había sido casualidad, y lo logró con creces. En su segundo amistoso de pretemporada, otra vez ante un equipo de Primera División, nuevamente estuvo a la altura, mostró cosas interesantes y consiguió un buen resultado, más allá de que no sea lo que se busca en esta etapa de la preparación. Alvarado se repuso de una desventaja de dos goles en la primera mitad y terminó empatando 2 a 2 con Unión de Santa Fe en la cancha de independiente. Gabriel Compagnucci y Emanuel Hermida marcaron los tantos del «torito».
Al igual que contra Belgrano en Necochea, el saldo del segundo amistoso es positivo, con un equipo que pareció encontrar rápido el funcionamiento, que mantuvo una regularidad durante los 80 minutos y que, a diferencia del miércoles, levantó su nivel en la segunda parte, con más precisión y llegada. El arranque fue parejo, equilibrado, y a los dos les costaba llegar a los arcos. El juego era muy físico y no tenían justeza en los metros finales, lo que dejaba muy aislados a los delanteros. Hasta que a los 19′, quedó enganchado Corti en el sector derecho, Julio Rodríguez apareció habilitado libre por el centro y definió bajo ante el achique de Rodrigo Barucco.
Si bien manejaba bien la pelota, Alvarado no conseguía profundidad y Unión era más claro, con Villar y Malcorra por los costados. El marplatense pudo estirar la ventaja con un remate rasante que se fue besando el caño derecho de Barucco y el exAldosivi avisaba lo que iba a hacer más tarde con un tiro libre que se perdió apenas alto. El «torito» tenía circulación, pero fallaba en el último tramo de la cancha y apenas inquietó con alguna corrida de Compagnucci, un derechazo alto de Alexis Blanco y un tiro libre de Ceballos que Nereo Fernández descolgó del ángulo. En la última pelota del primer tiempo, una infracción en la puerta del área, recostado sobre la izquierda, fue casi un penal para Malcorra que ejecutó de manera perfecta, por encima de la barrera y la colgó del ángulo de Barucco que nada pudo hacer.
Lo que para otros podía ser un duro golpe para irse al vestuario, a Alvarado no lo desesperó. Duilio Botella ajustó algunas cosas, pero entendió que había que seguir por el mismo camino. Y el equipo no sólo que lo hizo, sino que mejoró su producción y en un abrir y cerrar de ojos, puso el marcador en tablas. Ezequiel Ceballos frotó la lámpara dos veces en dos minutos y asistió primero a Compagnucci y luego a Hermida que abrieron los ojos y definieron bien para igualar en dos. Entre medio de los dos goles de los marplatenses, Nelson Acevedo reventó el caño derecho de Barucco, que podría haber empezado a sentenciar la historia.
Con el juego empatado, el «torito» se adueñó del manejo de la pelota y casi no pasó sobresaltos. Una pelota en cortada que le metieron a Riaño y chocó con la rápida salida de Barucco que tapó con todo el cuerpo, fue la única de riesgo hasta el final. Alvarado tampoco generó muchas, pero tomó el control, movió la pelota de un lado a otro, Compagnucci siguió corriendo, Hermida desnivelando, Ceballos con sus pinceladas y Blanco luchando contra todos. Del medio para atrás se volvió a ver la solidez de siempre y los cambios (varios), no descompensaron al equipo, mantuvo el ritmo y la idea hasta el pitazo final, y estuvo más cerca de ganarlo con dos muy buenas intervenciones de Federico Almerares, primero chocó con el achique de Fernández y en la siguiente no pudo enganchar una pelota llovida, que podría haber sido el 3 a 2.

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