Bolívar hundió a Olimpo en su casa y quedó como único puntero del nonagonal

Cambió el DT, la camiseta y el dibujo táctico, pero sigue anémico futbolísticamente y la falta de gol en el Carminatti se convirtió en una misión imposible. El 0-1 ante Ciudad Bolívar lo dejó en la lona, último en el Nonagonal y con la clasificación a la Copa Argentina pendiendo de un hilo. El aurinegro, en su peor momento.

Cuánto hay para decir, ¿no? Es imposible transcribir todo lo que pienso, por esa mezcla heterogénea entre lo que acabo de ver, lo que puedo llegar a saber y lo que no logro entender sobre esta estrepitosa caída libre de un equipo que, pese a que nunca convenció con su juego a lo largo de la temporada, supo quedarse con el N° 1 de las posiciones generales en la fase clasificatoria de este diabólico y desgastador Federal A.

Antes que nada vamos a lo concreto, a lo que no tiene doble lectura, a lo que no se pude debatir y menos que menos modificar: Olimpo transita su peor momento en el campeonato. Volvió a perder, esta vez 1-0 frente a Ciudad Bolívar, quedó último en el Nonagonal, sin chances de pasar a la semi por el ascenso directo y condenado a la Reválida, donde iniciará su camino en 16avos de final a doble cruce eliminatorio. ¿Y todo para qué? Para arribar a una posible Promoción contra el penúltimo de la B Metropolitana.

“Para ser un equipo con pretensiones tenés que hacerte fuerte de local”, reza un antiguo adagio relacionado a competencias tan duras y “sospechadas” como esta. Bueno, el aurinegro le dio vuelta la cara a esa posibilidad en este mini-certamen de nueve. Perdió los tres cotejos que disputó en el Carminatti, todos por el mismo marcador: 0-1 (Argentino de Monte Maíz, Villa Mitre y el azul bolivarense). Eso no es lo peor, metió apenas 2 tantos en las últimas cinco presentaciones y solo sacó un punto de 15 (0-0 ante Camioneros).

El lunes que pasó, tras el traspié frente a Kimberley, Pedro Llorens fue cesanteado de su cargo de entrenador y el miércoles la dirigencia llegó a un acuerdo con Gastón Lotito, quien hoy dirigió al elenco después de tres prácticas.

Para renovar el aire, espantar las malas vibras y seguir en la onda del cambio, el once olimpiense, después de recibir una eléctrica y agitada charla de parte del DT, con volumen alto que hizo temblar las paredes del vestuario, saltó al campo con camiseta nueva (amarilla con vivos y números negros, con una V en el pecho a la altura del cuello), algunos jugadores con otros dorsales (por ejemplo, Acosta dejó el 7 y lució el 10) y un dibujo táctico distinto al que mostró a lo largo del torneo: 4-2-3-1. También con otro arquero (Caprio en lugar de Martín García) y el regreso de Albertinazzi después de 15 partidos.

Los primeros 20 minutos de Olimpo ilusionaron a los menos de mil hinchas (debido al uso de pirotecnia en el clásico ante Villa Mitre, la Aprevide lo sancionó y esta tarde solo permitió el ingreso de socios) que volvieron a creer en este equipo y se mantuvieron estoicos en las despobladas gradas del estadio.

En una cancha que mejoró en aspecto y condición, el dueño de casa salió a jugar con una actitud feroz, siendo altruista, solidario y con la cabeza liberada. Acosta fue el enlace, Affranchino y Diego Ramírez sellaron una saludable sociedad en el doble 5, los volantes apoyaron constantemente al único delantero (Luis Vila), la pelota pasó rápido por los pies de todos y el equipo fue más “buscón” que táctico.

Sin tantos preámbulos, sin la obligación de aprender la teoría de memoria y dejando de lado los miles de movimientos que venía haciendo para atacar, ser peligroso y sorprender, Olimpo fue derecho al hueso. Sin darle valor a la posesión del balón, inflado anímicamente y con la idea de hacer en vez de prometer, recuperó la pelota y lanzó directo a los espacios vacíos.

¿Tanto puede cambiar la postura y la mente de un grupo en una semana? Evidentemente existía algún tipo de cortocircuito entre Llorens y los futbolistas.

Pero es harina de otro costal. Pese a que el esquema táctico pareció defensivo, el del centro bahiense fue ultra ofensivo. Aparecieron los pases largos atrás de los centrales y también los disparos al arco de protagonistas que nunca pateaban. Eso no se veía antes.

Antes de seguir, debo ser claro: el arbitraje de Matías Billione Carpio incidió en el resultado final, porque a los 2 minutos ignoró un claro penal de Lucero (empujón sin intención de jugar la pelota, totalmente visible y con los brazos extendidos) sobre Larrea cuando el entrerriano se aprestaba a definir (igual tardó una enormidad) cara a cara con Cavallotti.

Después tuvo errores de “malo” nomás: sobre el final de primer parcial no amonestó a Affranchino por “tirarse” a la pileta dentro del área visitante y, lo más increíble de todo, no apercibió ni tarjeteó al capitán de Bolívar, Lucas Vesco, por revolear bochazos a la calle (sin nada de vergüenza ni empatía) en tres oportunidades cuando el partido se había detenido por alguna incidencia.

Sobre la media hora, desde las tribunas empezó a bajar el “Jugadores, la c… de su madre, a ver si ponen h…, que no juegan con nadie”.

Olimpo había empezado a chocar con la sólida defensa del forastero, su insistencia no era la misma y salvo un pequeño pasaje en el inicio del complemento, lo que pareció nuevo terminó siendo viejo. Es decir igual o peor a los de antes.

Con un 4-1-3-2, con Acosta más aparejado a Vila y una marcada explosión por los carriles, los de Lotito volcaron las acciones en campo enemigo. Sin embargo, cuando Larrea estaba marcando constante desequilibrio por derecha y Acosta (el goleador de la campaña) era el de más peso en tres cuartos y en el área rival, el técnico reemplazó a ambos en un mismo cambio. No lo entendí.

A partir de ahí la imagen de Olimpo se desdibujó. Confundido, apático y ¿presionado? por el puñado de hinchas ubicados en el sector de Angel Brunel que cantaban: “Me parece que Olimpo no quiere ganar, me parece que Olimpo no quiere ganar, si no gana, si no gana, que quilombo se va a armar…”

El “Indio” Ortiz le dio frescura a sus dirigidos con el ingreso de Israel Roldán (se paró de enganche), mandó a Schonfeld para que gaste todo por la franja izquierda y el 4-4-1-1 contó con determinación y gol. Porque a los 25, tras un despeje corto de Paredes, Yeri, el termómetro del ahora líder del Nonagonal, la clavó al ángulo con un derechazo infernal.

Coacci, que había mermado en gravitación por la derecha, volvió a la izquierda, pero Olimpo estaba perdido en su propio laberinto. El adversario se le plantó con un 5-4-1 y a otra cosa mariposa.

El equipo se fue despedido con un “que se vayan todos, que no quede, ni uno solo” y ahí me pintó la reflexión: el problema no es el técnico, es una cuestión de juego, de falta de fútbol y de confianza en general.

Y hay uno o varios motivos: un mano a mano desperdiciado por Larrea y un “cortito” de Coacci que tapó Cavallotti fueron casi nada para pretender algo. Y otra vez lo venció un equipo que hizo poco y que generó peligro a costas de los errores ajenos. Perooo… Ciudad Bolívar, que hoy no sedujo y fue de los más livianitos que pasaron por acá, los mira a todos desde arriba.

Ahhh… Olimpo solo puede aspirar a clasificar a la Copa argentina, y para eso debe llegar al quinto escalón, que ocupa Kimberley, que le lleva 5 unidades cuando quedan 6 en juego. No lo diga usted, lo digo yo: otra misión imposible.

La síntesis

Olimpo 0 (4-2-3-1)

Caprio 6

Paredes 4

Fleita 7

Osinaga 4

Albertinazzi 5

Affranchino (c) 5

D. Ramírez 5

Larrea 7

Acosta 6

Coacci 6

Vila 4

DT: Gastón Lotito

Ciudad Bolívar 1 (4-1-3-2)

Cavallotti 6

Felissia 6

Vesco (c) 6

Lucero 5

E. Díaz 6

I. Paz 6

Brambrillo 5

YERI 8

Sequeyra 6

Calabrese 4

Urquijo 5


DT: Hernán Darío Ortiz

PT. No hubo goles.

ST. Gol de Yeri (CB), a los 25m.

Cambios. 63m. Araujo (4) por Larrea y Espejo (4) por Acosta, 71m. Di Buo (5) por Paredes y Cáceres (4) por Vila y 77m. S. Fernández por Albertinazzi, en Olimpo; 58m. I. Roldán (6) por Calabrese, 67m. Schonfeld (6) por Sequeyra y 83m. Pucheta por Urquijo y Zona por Brambillo, en Ciudad Bolívar.

Amonestados. M. García (72m., en el banco de suplentes), S. Fernández (87m.), Osinaga (90m.) y Fleita (92m.), en Olimpo; I. Paz (23m.) y Cavallotti (74m.), en Ciudad Bolívar.

Arbitro. Matías Billione Carpio (3)

Cancha. Olimpo (6).

FUENTE Y FOTO: LA NUEVA