Categoría: EQUIPOS EN EL RECUERDO

  • Izquierdo y Anzarda recordaron el ascenso a primera de Huracán de Tres Arroyos

    Izquierdo y Anzarda recordaron el ascenso a primera de Huracán de Tres Arroyos

    Jorge «Chopi» Izquierdo y Eduardo Anzarda dialogaron con Interior Futbolero y rememoraron la hora más gloriosa de Huracán de Tres Arroyos, que el 4 de julio de 2004 logró el ascenso a la primera división del fútbol argentino, tras vencer en la promoción a Atlético Rafaela.

    Dos emblemas del ascenso del Globo tresarroyense. Eduardo Anzarda, el DT, y Jorge Izquierdo, autor de un memorable golazo para lograr el ascenso, atendieron a IF Radio 12 años después de un hito que marcó la historia del fútbol del interior: Huracán de Tres Arroyos, el 4 de julio de 2004, pegó el salto a la élite del fútbol nacional, luego de imponerse en la promoción a la Crema rafaelina.

    EDUARDO ANZARDA

    «Ahora con las redes sociales es mucho más fácil estar conectados. Muchas veces nos vamos mensajeando y saludando, a ver cómo le va a uno, cómo le va a otro…teníamos un grupo muy bueno, a parte de lo futbolístico, muy unido, y eso ha sido muy importante a lo largo de la campaña de Huracán».

    «Recuerdo que yo lo tomé a Huracán cuando comienza el campeonato en el Nacional B. Había siete descensos, y había que mantener la categoría, porque era un club que llegaba recién al Nacional B sin haber tenido ningún contacto con el fútbol profesional». «Creo que se le abrieron los ojos a todo el fútbol argentino. Huracán dejó un legado de que se pueden conseguir cosas importantes con buen trabajo, con una continuidad, con buenos jugadores, con seriedad en el trabajo y respetando los procesos»

    JORGE IZQUIERDO

    «Para mí, es muy importante haberlo conocido a Eduardo y haberlo tenido como entrenador. En todo proyecto, es muy importante la cabeza, y él es el primero que confió en nosotros. Siempre nos dio tranquilidad, y llegamos a lo que llegamos porque él supo tener el ojo, y la cabeza de todos los proyectos es lo más importante».

    «Es algo soñado, que queda en la historia. Por ahí uno en ese momento no se da cuenta lo que logra, pero con el correr de los años ve lo difícil que es todo. Llegar a ganar algo en el fútbol no es fácil, en ese momento lo logramos y es una satisfacción enorme».

    LOS DERECHAZOS DE IZQUIERDO A 12 AÑOS

    Parece mentira que hoy un equipo que juega su liga, hace tan solo 12 años lograba subir a la Primera División.

    Por Federico Rohr-Interior Futbolero

    La historia grande de Huracán de Tres Arroyos en el Fútbol Argentino empezó en la temporada 1998/99. En ese Torneo Argentino B, el equipo que armó la comisión de fútbol, encabezada por Roberto Lorenzo Bottino junto con su técnico Hugo Tenaglia y con jugadores como «Novillo» García y Franklin Martínez, consiguió el ascenso al ganarle por 3-0 a 13 de Junio de Pirané en la última fecha de la Zona 2.

    En el primer Torneo Argentino A que disputó, el Globo quedó en la puerta de la gloria, al perder el ascenso por diferencia de gol frente a General Paz Juniors. Pero un año después tendría revancha. Tras ganar la penúltima fecha en Rafaela frente a Ben Hur, se consagraba en su casa al vencer a Cultural Argentino de La Pampa.

    Se adaptó más que bien a la B Nacional, y el equipo, dirigido esta vez por Eduardo Anzarda, jugó la promoción para ascender, ante quien es ahora campeón de Primera División: El Club Atlético Lanús. Con la particularidad que el Globo hizo de local a más de 500 km de su casa, en la cancha de Platense. Tras perder 2-1 en Vicente López, e igualar 1-1 en Lanús, el globo quedó en la puerta de la gloria.

    Dos temporadas después, Huracán, ya adaptado a la categoría, vencía en la última fecha del Clausura 2004 a Argentinos Juniors por 3-0, lo que lo dejaba como el mejor equipo de la sumatoria de Clausura y Apertura, y con la chance de jugar la final por el segundo ascenso contra el perdedor de Almagro-Instituto, que habían sido campeones de los torneos cortos. Finalmente, el rival fue el Tricolor de José Ingenieros. Tras perder 2-0 en el Estadio Tres de Febrero y ganar por similar resultado en Tres Arroyos, en los tiros desde el punto del penal caería el cuadro dirigido por Anzarda, tras los tiros fallados por Miralles y Galván.

    Pero el fútbol da revancha, y tan solo tres días después, otra vez de local fuera de su ciudad, el globo se impuso por 2-1 a Atlético Rafaela en el Estadio José María Minella de Mar del Plata con un gol del «Novillo» García, y otro de Ezequiel Miralles. La vuelta era en Rafaela…otra vez Rafaela, como aquel partido clave ante Ben Hur, que le dio medio ascenso a la B Nacional; esta vez, el rival era Atlético.

    Ese día Huracán formó con Pardal; Estévez, Gómez, Malagueño, Di Croce; Natalicchio, Iván Dragojevich, Galván; Izquierdo; Miralles y García. El conjunto de Tres Arroyos se ponía en ventaja con un gol de «Gorila» Galván. Pero Atlético Rafaela, con goles de Gandín y Emanuel Villa, se iba al descanso con la serie igualada y por la ventaja deportiva, en Primera. Pero aparecería la magia…En el segundo tiempo, con un Izquierdo inspirado, que de su pie derceho sacó dos tiros libres magníficos, puso el 3-2 definitivo y a Huracán en Primera. Con la base de jugadores que venían jugando desde la liga local y los Torneos Argentinos. Además de los que jugaron ese día, integraban ese plantel, grandes hombres como «Bibi» González, Lo Tártaro, «Indio» Guevara, Leonardo Gómez, y durante la primera parte del año, Rodrigo Palacio.

    Así, Tres Arroyos y Huracán llegaban a la primera división, algo que parecía muy lejano para los equipos de ciudades pequeñas, desde la desaparición de los viejos Torneos Nacionales.

    Lo que siguió para Huracán fueron años de frustraciones deportivas, penurias económicas y malos manejos administrativos. Pero nadie le quita lo bailado, los cuatro partidos ante los grandes en su cancha, el haber superado por momentos a Boca en la Bombonera con Tévez y Palermo en cancha, el empatar con San Lorenzo después de estar dos goles abajo, el haberle ganado el clásico a Olimpo, empatarle al Racing, que venía puntero, e inaugurar su cancha ante el campeón vigente: El Newell´s del Burrito Ortega y el Tolo Gallego.

  • Dos veces en dos meses

    Dos veces en dos meses

    San Martín de Tucumán logró en 1988 ascender dos categorías con apenas 63 días de diferencia. Del Zonal Noroeste a la B Nacional y de la segunda división a Primera mediante un Reducido. Hoy el Santo sueña con volver a aquellas épocas.

    San Martín de Tucumán cuenta con un logro inédito: dos ascensos en apenas dos meses. Del viejo Torneo del Interior (precedente del actual Federal A) a Primera División en tan sólo 63 días, sin participar formalmente en la B Nacional. La segunda categoría le seguía quedando chica al Santo, por lo que fue por más en un Reducido poco inteligible, excepto para un fútbol argentino siempre abierto a innovaciones (muchas veces desprolijas) a la hora de diagramar los torneos.

    El primer salto, del Zonal Noroeste a la B Nacional, era un objetivo factible, aunque no por ello sencillo. San Martín se había asegurado un lugar en el certamen federal por su título en la Liga Tucumana 1987 y era uno de los candidatos. No obstante, para cumplir la meta había que recorrer el país y confrontar ambiciones con rivales quizás de menor jerarquía y sin tanto peso, pero con el mismo hambre de gloria. Y así fue como el equipo Ciruja se midió frente a adversarios como Jorge Newbery de Tucumán, Social Vespucio de General Mosconi, Talleres de Perico, Central Norte de Salta, Atlético Ledesma, Belgrano de Paraná y Sarmiento de Leones.

    Tras superar las instancias previas, San Martín chocó en la final ante Güemes de Santiago del Estero. Un duelo a todo nada por un lugar en la B Nacional. Sin embargo, el equipo tucumano barrió con todo entusiasmo por una definición con suspenso en Santiago, porque en la ida en la Ciudadela goleó 5-1 y dejó prácticamente liquidada la historia. Y finalmente, el 29 de mayo de 1988 concretó el ascenso en la revancha con una caída 0-1 que en nada cambió el horizonte cantado hacía siete días: el Santo era de la B Nacional, aunque ésta era apenas la mitad de la gesta…

    La conquista del Zonal Noroeste no sólo le permitía al Santo jugar en la segunda categoría. De yapa, se le abrió un lugar en el Reducido por el segundo ascenso a Primera, integrado por otros 11 clubes (los nueve mejores de la BN después del campeón Deportivo Mandiyú, el campeón del Zona Sureste y el campeón de la B Metropolitana). Y allí, San Martín rompió todos los pronósticos y se adjudicó el último boleto rumbo a la A, con la mayoría de los jugadores también protagonistas del título en la Liga Local hacía menos de un año.

    Tigre (1-0 en Tucumán y mismo resultado de visitante), Cipolletti (5-2 y 1-1) y Quilmes (0-0 y 1-2) fueron los rivales de San Martín en las tres primeras instancias. En las tres, el Santo definió de visitante, pero la tendencia era clara: en el mano a mano, el equipo dirigido por Nelson Chabay (Carlos Roldán era su ayudante de campo) se hacía invensible.

    La final fue ante Chaco For Ever. El Santo, sin reserva física por tanta competencia seguida pero con una confianza desmesurada, no dejó dudas al ganar 1-0 de local y 2-0 en Resistencia, ante un acompañamiento multitudinario. No había con qué darle a aquel equipo conformado por Pedro Pablo Robles, Walter Villafañe, Alfredo Juárez, Dante Unali; Héctor Chazarreta, José Humberto Noriega, Julio César Jiménez; Ricardo Troitiño, José Ernesto Campos; y Jorge Orlando López. Un 11 titular histórico que el 31 de julio de 1988 devolvió a un gigante del interior, ya reconocido por su incursión de los viejos Nacionales, a Primera División.

  • Cuando el sueño Nacional llegó al Plazaola

    Cuando el sueño Nacional llegó al Plazaola

    Este miércoles 11 de marzo se cumplieron 31 años del día en que Atlético Uruguay recibió a River por el torneo del 84. Once héroes habían depositado al Decano en el certamen más importante del país y toda una ciudad se había embarcado tras esta proeza. La época en la que este club estuvo en Primera. 

    Por Andrés González Casco (Interior Futbolero)

    Trabajar toda la semana y hacerse un tiempo para entrenarse. Juntarse por las noches con el plantel a practicar y pensar en cómo se iba a hacer para frenar al rival, pero sin descuidar el resto de las cosas, porque había otras obligaciones que cumplir (posiblemente más importantes) y una familia por mantener. Eso sí, el domingo se dejaba especialmente guardado, aunque no precisamente para descansar. Un fin de semana quizás tocaba visitar a Huracán en el Ducó, otro por ahí recibir a River en el luminnoso césped del Plazaola.

    De esa realidad, tan ilusoria como auténtica, fueron partícipes los jugadores de Atlético Uruguay en el año 1984. La ciudad balnearia de la costa entrerriana dejó en segundo plano, al menos por un tiempito, el turf, la motonáutica y el automovilismo, los deportes de mayor desarrollo,  para sumergirse de lleno en este anhelado sueño Nacional.

    Hugo Osoro, Oscar Telmo Brelaz, Héctor Enrique Ayala, Jorge Eduardo Gómez, Osvaldo Ariel Casares, Jorge Alberto Velázquez, Alberto Ricardo Martínez, Carlos Horacio Velázquez, Hugo Alberto Umpiérrez, Mario Wurst y José Luis Martínez, fue el equipo que un 11 de marzo, hace ya 31 años, recibió al River Plate de Pumpido, Francescoli y Gallego, sólo por citar a algunos. 12.000 personas coparon al coqueto y renovado estadio del Decano, cuyas gradas, testigos de tal acontecimiento, han sobrevivido al paso del tiempo y todavía siguen exactamente en el mismo lugar. ¿El resultado? Sí, una previsible goleada a favor de los de Núñez, aunque tal vez un poco más abultada de lo esperado: 6-0, con goles del Enzo, el Tolo, García, Teglia y dos de Alfaro. Dos semanas antes, los de la banda roja ya habían vencido 5-0 en el Monumental a este modesto rival con camiseta a bastones azul y blanca.

    Igual, esta diferencia en los marcadores cobraba sentido al analizar el contexto. Mario Velázquez era volante de Atlético Uruguay, pero también un pintor que hacía su trabajo en la casas y los bajos edificios de la ciudad. José Luis Casares era el arquero, aunque no era cosa rara encontrárselo con un delantal manchado de sangre en una carnicería de su barrio. Cada uno hacía lo suyo y se la rebuscaba para llevar adelante esta doble vida.

    Atlético Paraná, Social y Deportivo San José de Colón, Racing de Gualeguaychú y Libertad de Concordia fueron los rivales que tuvieron que superar los dirigidos por Raúl Orlando Sosa, antes de su aventura en en este Campeonato Nacional. La final regional fue ante Renato Césarini, instancia en la cual ganó 1-0 en la ida y perdió 1-2 en Rosario. El gol de Mario Wurst en la revancha le permitió a los uruguayenses quedarse con la gloria, gracias al valor del tanto como visitante. Era el segundo club de la provincia en lograr esta proeza (Patronato había disputado el torneo en el 1978).

    Después, lo que vino fue una vivencia que se parecía a una fantasía. En su debut en el certamen más importante del país, Atlético Uruguay consiguió el único punto que sumaría en aquel Grupo D: fue un 1-1 contra Estudiantes en Río Cuarto que tuvo sabor a victoria. Luego, vinieron cinco derrotas desalentadoras, aunque con el paso del tiempo quedaron en anécdota, ya que el Nacional del 84 quedaría marcado como el hito dorado en la historia de este club: 0-5 ante River (V), 1-2 frente a Huracán (L), 0-6 contra River (L), 0-7 ante a Huracán (V) y 0-3 frente a Estudiantes (L).

    Atlético Uruguay, tapa de la revista «El Gráfico».

    Recorte de la revista «El Gráfico» tras el 6-0 de River en el Plazaola.

     

     

    Fuente Consultada: El Gráfico