Categoría: MOMENTOS UNICOS

  • Llega el “Expreso Periqueño”

    Llega el “Expreso Periqueño”

    “Expreso jujeño”, así fue bautizado Talleres de Perico en la década del 60` en una de las travesías más maravillosas que le dio el fútbol, un antes y un después en su historia que marcó para siempre la identidad de la hinchada más seguidora de la provincia de Jujuy.

    “Ooooooh dale, dale Expreee, dale Expreeee, dale Expreeee…” corea la popular mientras la redonda gira de un lado a otro en el campo de juego y el sonido de una locomotora se siente cada vez más cerca, hasta escuchar la pitada inconfundible del tren que extrémese hasta el más macho de la tribuna. “Es el canto de los nuestros, ¡vamos Expreso!”, dice alguien entre la hinchada cuando los bombos se vuelven a agitar.

    Y sin querer, en un instante, pensar en la palabra “Expreso” es volver a los viejos tiempos, esos en los que en la Vieja Estación se despedían varios trenes por día, algunos que marchaban al norte, hasta Bolivia y otros que se iban para los puertos del sur. Ese mismo momento en que a unas cuadras Talleres seguía forjando su destino.

    Para los años 60` Atlético Talleres todavía no disputaba los Torneos de la Liga Jujeña de Fútbol, así que su comisión directiva siempre estaba habida por organizar partidos amistosos con cualquier equipo que le quisiera hacer frente. Entre todo el montón de partidos que se jugaron por aquella época hubo uno que marcó un antes y un después en la historia del club, un encuentro disputado contra Sportivo Alberdi de la ciudad de Libertador General San Martín, ubicado en el Ramal jujeño.

    El presidente de Sportivo Alberdi, José Asmuzi, primo de Oscar Asmuzi que formaba parte de la comisión directiva de Talleres, organizó dos partidos amistosos: uno de local y toro de visitante. El primero se jugó en Estación Perico, donde Talleres hizo de local sin ningún inconveniente y se quedó con el triunfo.

    Pero lo más interesante de estos partidos comenzó cuando los periqueños tuvieron que hacer los preparativos para devolver la visita en Libertador. Para ello a Oscar Asmuzi, se le ocurrió contratar un servicio de coche motor para trasladar al equipo, el cuerpo técnico y algunos simpatizantes que desearan acompañar a Talleres. Un proyecto ambicioso que rápidamente puso en acción.

    Los trámites de Asmuzi comenzaron en la Administración de FF. CC. Argentinos del distrito Perico, donde le informaron que el costo del servicio a pagar debía incluir un viaje del coche motor desde Salta a Perico y viceversa, más el viaje desde Perico a Libertador ida y vuelta, haciendo que los costos que tenía planificado en un primer momento superaran considerablemente sus números.

    Sentado en uno de los bancos de la estación, mirando como un tren se marchaba, Asmuzi comenzó a hacer números en una vieja libretita con tapas de cuero, mientras el sol del mediodía comenzaba a calentar. Después de un rato llegó a la conclusión de que si conseguía vender 120 pasajes el club no perdería plata y que incluso si lograba vender algún boleto más ese dinero se convertiría en ganancias para Talleres. Todo parecía cerrar en una maravillosa idea, pero por aquellos años no era tan fácil juntar a tanta gente que siguiera de visitante al club, por eso llegar a 120 personas comenzó a convertirse en una misión difícil de alcanzar.

    La voz de lo que se quería hacer comenzó a correrse por todo el pueblo, entre calles de tierra el boca a boca se volvió la mejor propaganda. Algunos comenzaron a llegar a comprar sus boletos al club en viejas bicicletas o a pie y de a poco se fueron sumando.

    Para cuando llegó el día del partido, Talleres no sólo vendió los 120 pasajes que necesitaba para poder pagar los gastos, sino que reunió a 400 hinchas que emprendieron fervorosos el viaje a Libertador, un número impensado para la época. Con banderas colgadas desde las ventanas, algunas agitándose dentro del tren al ritmo de una orquesta de músicos que también se sumó a alentar al club de sus amores, hicieron de las horas del viaje hasta el Ramal una verdadera fiesta.

    Cuando el tren con la muchachada de Talleres entró a Libertador dejó boquiabiertos a los vecinos que se sorprendieron con el barullo que hacían. Ya en la estación de trenes el periodista Antonio Efé, conocido como Balmoré, perplejo por la maravilla que estaba viendo narró la llegada diciendo: “Llega el Expreso Periqueño”, dándole por primera vez ese nombre.

    Talleres jugó el partido con toda su gente, lo ganó, pero el resultado quedó como algo anecdótico, lo más importante fue el nacimiento del “Expreso”. Al otro día los diarios se hicieron eco de la hazaña de los hinchas, mostraban fotos dando cuenta de una nueva victoria de los de Perico, replicando las palabras de Balmoré y bautizando para siempre al club como “El Expreso Periqueño”.

    Crónica histórica ficcionada por Noelia Luna

    Ascenso al Argentino «A» (Torneo Argentino B 2001-2002).

  • Como aquella vez…

    Como aquella vez…

    Talleres prepara para el domingo una fiesta como la del último ascenso y sueña con alcanzar nuevamente la gloria. En esa ocasión, 57 mil hinchas del Albiazul coparon el Kempes y protagonizaron la quinta mayor convocatoria a nivel mundial de la fecha, incluso por encima del Boca – River.

     twitterPor Andrés González Casco (@AndresGonzCasco)

    La noche del lunes 6 de mayo del 2013 es el último gran recuerdo del hincha de Talleres. Fue el día del regreso a la B Nacional, al lugar que el Matador sentía que jamás debería haber abandonado pero del cual apenas un año después volvía a despedirse, atosigado por una campaña paupérrima. Sin embargo, hoy la historia es diferente, y en la T hay apetencia de revancha: si gana el domingo ante Unión Aconquija y Defensores de Belgrano (VR) no suma de a tres frente a Sol de América, los cordobeses se quedarán con el primer ascenso del Federal A.

    Aquella vez, San Jorge de Tucumán fue el rival de turno, y el estadio Kempes el escenario de una fiesta histórica. Con un gol en el ST del Chipi Velasco de taco, Talleres ganó 1-0, se aseguró el primer lugar del Undecagonal dos fechas antes del final y desató la locura de 57 mil hinchas presentes. Sí, una concurrencia inédita en el Ascenso argentino, incongruente con la circunstancia.


    Fue la noche del festejo eterno, del grito hasta la afonía y de la reivindicación ante el dolor. Del abrazo con el padre, el hermano, el hijo y el desconocido. Y seguramente del Récord Guiness, porque poco registro habrá en el mundo de un acontecimiento de esa naturaleza, en un tercer escalafón de fútbol profesional. De hecho, aquel encuentro fue el quinto con mayor concurencia en la semana a nivel global. Inclusive por encima del Boca – River (48.000 personas), disputado en la Bombonera. Sólo Borussia Dortmund – Bayern Munich (casi 81.000), Manchester United – Chelsea (75.500), Real Madrid – Valladolid (68.000) y Barcelona – Betis (67.785) lo superaron.

    Los preparativos para este domingo avizoran un escenario similar al de aquel 6 de mayo. Las cuadras de fila en la Boutique durante la semana y el escaso remanente (hasta este jueves quedaban menos de tres mil tickets por vender) a días del partido son evidencia de ello. La típica vaquita del cotillón para pintar el Kempes de azul y blanco también se engrosa. La promoción especial por el Día de la Madre (las mujeres sólo abonan los 20 pesos correspondientes al seguro) invitan a la familia unida. El Sol brillante pronosticado para el fin de semana se brinda para la sonrisa. El marco ya está armado, a Talleres sólo le falta ganar y esperar buenas noticias desde Villa Ramallo. Aunque el Elefante no se rinde…

  • Campeones del Prode

    Campeones del Prode

    Anécdota insólita del fútbol argentino: en 1984, el plantel de Racing de Córdoba participó con una boleta en el juego de apuestas y obtuvo los 13 aciertos. Pero como hubo casi cien ganadores, ¡sólo les alcanzó para una cena!

    El alto voltaje durante el partido y el desaforado festejo de los jugadores de Racing de Córdoba no condecían con el contexto. No era una final. Tampoco se definía algo importante. «Era un partido de poca trascendencia, en la sexta fecha del campeonato, pero lo jugamos con mucho nerviosismo”, recordó alguna vez Roberto Gasparini, el ex volante de la Academia, autor de los dos goles de una noche inédita, en la que el equipo cordobés le ganó 2-1 a Ferro y así completó los 13 aciertos de una ficha del Prode.

    “La boleta la jugamos entre todo el plantel, eramos unas 40 personas. Era el partido televisado del lunes, el último de la fecha, y festejamos tanto porque habíamos ganado el juego de apuestas. Llegamos a ese partido con 12 puntos. Habíamos hecho una tarjeta con 4 dobles, 4 triples y 5 partidos de un solo resultados”, continuó el ex jugador, en diálogo con Mañana Sylvestre (Radio Del Plata).

    El pozo aquel fin de semana era de 1,7 millones de dólares, la suma más alta en más de diez años, lo cual hacía todavía más épico al marco. Todo dependía de ellos, de los futbolistas que aquel 6 de mayo jugaron al fútbol con la cabeza de un apostador. Sin arriesgar de más, midiendo fríamente los momentos y empleando la meticulosidad típica de un experto en las carreras de caballos. Las condiciones dadas por lo ajeno a su oficio justifican por qué esa fría noche en cancha de Instituto disputaron el partido de su vida.

     La mano venía complicada para Racing ante Ferro. Sin embargo, a cinco minutos del final, Gasparini puso el 2-1 final de tiro libre y desató la locura. El abrazo en el medio no era sólo el de un equipo triunfante, sino el de once afortunados que habían ganado el premio máximo de un popular juego de apuestas. Sin embargo, el monto para cada uno fue mucho menor de lo pensado, porque casi un centenar de tarjetas coincidieron en el primer lugar. Así, con la parte de dinero que seguramente le habría alcanzado a cada jugador para una casa y un auto, apenas sirvió para una cena del plantel.