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  • Alexis Ferrero: «El peor día de mi carrera fue el descenso con River»

    Alexis Ferrero: «El peor día de mi carrera fue el descenso con River»

    El actual jugador de San Martín de Mendoza Alexis Ferrero hablo por a través de un vivo de Instagram con Interior Futbolero acerca de su actualidad futbolística y su carrera como profesional.

    «La incertidumbre golpea todas las categorías. No tenemos certeza de si se va a jugar el torneo. Nosotros cobramos hasta el día que trabajamos y ahora estamos licenciados. Hay chicos que están pensando en una profesión paralela para poder subsistir. Realmente es una situación difícil porque hay compañeros que viven del día a día», declaró Ferrero con respecto a la situación que atraviesan en el club mendocino con el cobro de los salarios de los jugadores, quienes al no disputar los encuentros del Regional A no perciben ingresos.

    Al referirse a su paso por Central Córdoba de Santiago del Estero, entre 2017 y 2019, el oriundo de la provincia de Santa Fe manifestó: «Obviamente que sí. Atravesamos muchas cosas para lograr el ascenso. Llegué al club en un mal momento cuando descendió de la Primera B al Federal A. Fui a tratar de conseguir una meta que era devolver al equipo al Nacional. Tuvimos muchos problemas con los sueldos y con las concentraciones. Fue duro ese Federal que jugamos. Tenía la ilusión de jugar en Primera a mis 40 años, pero cuando se logro alcanzar esa meta decidí irme. Pensé que lo mejor era dar un paso al costado».

    «Fue algo sublime e impensado para mí porque yo casi tenía casi treinta años y en primera jugué dos torneos. Son recuerdos inolvidables que uno tiene en la mente. Yo a Diego no lo conocía y cuando lo ví me quede paralizado. Me trato como un hijo de una forma inolvidable», comentó Ferrero sobre la convocatoria al seleccionado argentino que recibió de parte Diego Maradona para un amistoso en el año 2009.

    Con el descenso de River en 2011, las carreras de los futbolistas de aquel plantel quedaron marcadas y Ferrero lo expresa: «Lamentablemente me toco perder la categoría con River. Dolió mucho y de hecho estuve quince días encerrado en mi casa con una gran depresión. Yo imaginaba un salto en mi carrera cuando llegue al club y no se dio, pero hice las cosas bien en mi tiempo ahí. El peor día de mi carrera fue el descenso con River, pero uno tiene que entender que se puede ganar o perder. A pesar de  esa situación, en el ascenso se empezó a construir lo que es la institución hoy».

    «Todos los ascensos tuvieron un gusto especial tanto con Tigre, Huracán, los dos con Central Córdoba,Ferro y San Martín de Tucumán.  Perder una final e irte al descenso te marca. Viví muchas experiencias que te marcan como futbolista», cerró el ex jugador de Colón al comentar cuáles fueron los momentos más importantes de su carrera.

     

  • Juan Brunetta: «Para jugar al fútbol, hay que ser profesional desde chico»

    Juan Brunetta: «Para jugar al fútbol, hay que ser profesional desde chico»

    El futbolista de Godoy Cruz dialogó con Interior Futbolero a través de un vivo de Instagram sobre cómo fue sus inicios en Sportivo Norte, cómo atraviesa la cuarentena, sus pasos por el fútbol profesional y la Selección y los técnicos que lo marcaron en su carrera. 

    Lejos de Mendoza pero en su ciudad natal, Laboulaye, ubicada cerca de Río Cuarto en la provincia de Córdoba, se encuentra Juan Brunetta pasando la cuarentena. «Llevo una vida normal, aunque se hace un poco pesada. Hacemos videollamada con los profesores a las 9:30 de la mañana y a la tarde tenemos otro trabajo. La vamos llevando bastante bien, viene bien esto de entrenar en casa. Esperemos que vuelva pronto el fútbol, que es bastante pesado y cuesta llevarlo», dijo el media punta del Tomba. Brunetta también comentó que otro tipo de actividades realiza en su tiempo libre. «Estoy jugando mucho a la Play, en Mendoza no la tengo. Tocar el piano, escuchar música, tomar el mate, lo más normal. Es lo que estoy haciendo en casa. El piano es un gusto mío desde chico. Mis viejos me compraron un pianito, vino un profe a casa, me enseñó un poco y después ya me mandé solo. Ahora toco muy de vez en cuando, lo agarro un poco. No lo tenía ni en Mendoza, lo tengo acá en mi ciudad«, manifestó.

    Juan Brunetta comenzó su sueño de ser futbolista profesional comenzando en Sportivo Norte, el club de su ciudad natal. El club disputa la liga de Laboulaye donde participan entre 11 y 12 equipos, entre ellos también equipos de General Levalle. «Empezé a los 3 ó 4 años y jugué hasta los 11. Mi papá jugó mucho ahí y mi mamá era hincha del club, seguro ellos me llevaron. Siempre me gustó el fútbol. Uno o dos años iba a practicar tenis, pero era para hacer algo más; el fútbol era lo principal. Eran canchas chicas de siete jugadores y yo era de hacer bastantes goles porque era más fácil, el arco estaba más cerca. Era competitivo y me gustaba ganar mucho, me enojaba cuando me tocaba perder. Sirvió para de grande ser igual», contó el jugador laboulayense. Además, hizo mención a las historias y buenos momentos que vivió en Sportivo: «Cuando pasa el tiempo, esa etapa la procesás y afrontás una nueva en tu vida. Esos momentos, esos viajes que hacíamos. Siempre recordábamos alguna anécdota. Iba toda la familia y eran muy lindos, se recuerda todo eso. Cuando salí campeón, son recuerdos que quedan guardados». También señaló qué fue lo que le dejó el club de sus inicios: «Las ganas de jugar al fútbol. Entrenábamos dos o tres veces a la semana, queríamos entrenar todos los días y que llegue el domingo para jugar y triunfar. Cuando vino Boca, se entrenó en el club. Las ganas de competir y de ganar, eso me dejó», declaró.

    En Sportivo Norte siempre lo dirigió su padre, a lo cual no hizo mención a quién sería el entrenador que lo marcó durante sus primeros pasos en el fútbol. «Mi viejo como técnico era bravo. Sobre todo en casa, era bravo despúes de un partido. Pero él es del fútbol y a la larga, me di cuenta después de esos momentos. Hoy con él, casi siempre a los dos o tres días hablamos bien. Marcamos que hice bien y que hice mal. En la familia se habla mucho de fútbol», expresó. Pero su madre, a quién la apodan como «osa», tampoco queda atrás y ella está muy ligada al fútbol, como toda su familia. «Ella es la que más sufre y la que más disfruta cuando ganamos. Está en Mendoza, soy vago para las tareas de la casa. No le gustaba mucho el fútbol y ahora cuando termina un partido, te mira lo que sea. Están todos presentes, como mi hermano, mi papá, mi abuela. Me bajoneaba un poco y mi familia me apoyaba. Para jugar al fútbol, hay que ser profesional desde chico. Mi familia siempre estuvo en esos momentos en los que me quería ir», sostuvo el actual media punta de Godoy Cruz.

    En cuanto a su carrera como profesional, Brunetta destaca su pasado por Arsenal, fundamental para despegar como futbolista: «Todos los momentos de Arsenal fueron de felicidad, fue el club que me dio una oportunidad. Me costaba entrar en el ritmo del fútbol de AFA, me mataba. Era muy chiquito físicamente. Los técnicos me hablaron muchísimo, me dijeron que iba a crecer. Cuando debuté en Primera, me sentí muy agradecido porque todos me trataron muy bien». A su vez, el futbolista de Godoy Cruz también señaló los técnicos que lo marcaron como profesional: «La mayoría de los técnicos en Primera te dejan algo, pero hay tres: Sergio Rondina, quien me hizo debutar; Lucas Bernardi, con quien tuve la chance de tenerlo en los tres clubes que jugué (Arsenal, Godoy Cruz y Estudiantes de La Plata). El entrenamiento era espectacular y aparte con todo lo que sabe, me hizo mejorar en lo personal; y Humberto Grondona, con quién tengo relación todavía, es de Mendoza y comemos asado. En Arsenal, me ayudó muchísimo».

    El futbolista de Godoy Cruz también habló de su pasó por la Selección Argentina y de ganar el Preolímpico, que lo clasificó a los Juegos Olimpícos de Tokio 2020: «Me había tocado una convocatoria en el Sub 20, entrenar en el predio un mes. No tuve la posibilidad de viajar. Después volver y jugar un torneo fue una experiencia única, estaba muy contento. Jugar y ganar con la Selección fue algo único, increíble, es algo hermoso. La experiencia es única y más siendo campeón, mejor todavía». Respecto de sus posibilidades de disputar los JJ.OO., declaró: «De 50 jugadores, saldrían 18. Sumaron futbolistas sub-20 y pueden ir tres mayores. Lo principal  ahora es la salud y después pensar los objetivos del club y en tener una chance». Brunetta este año cumplirá 23 años y el año que viene 24, por lo cual de ser convocado tendrá una oportunidad de participar como uno de los tres mayores en los Juegos Olímpicos que se disputarán el año próximo debido a la pandemia del Coronavirus.

    Por último, Juan Brunetta dejó un mensaje a los chicos del interior que sueñan con ser profesionales como él: «Que sueñen, que la peleen porque los que somos del interior, del pueblo, es difícil llegar al fútbol profesional. Las cosas se van a ir dando».

  • Fausto Grillo: «Nunca ha pasado que un jugador de fútbol no toque la pelota durante un mes ni en vacaciones»

    Fausto Grillo: «Nunca ha pasado que un jugador de fútbol no toque la pelota durante un mes ni en vacaciones»

    Fausto Grillo, jugador del Trapani Calcio de la Serie B de Italia, describió cómo sobrelleva la cuarentena en el país con mayor índices de casos de contagiados por coronavirus. Además, contó cómo el inicio futbolístico en su Bariloche natal le sirvió para progresar en el fútbol a tal punto que le permitió probarse en Boca, llegar a la primera de Vélez -donde aún tiene un grato recuerdo- hasta recalar en Europa donde alternó buenas y malas experiencias.

    Fausto Grillo jamás imaginó que un virus pondría en jaque su buen andar en la segunda división del fútbol italiano con la camiseta del Trapani: «Llevo más de un mes de cuarentena. No se me está haciendo tan larga porque la hago llevadera. Con mi novia armamos una rutina apenas empezó para evitar irnos a dormir a las 6 de la mañana porque enganchaste una serie. Nos levantamos a un horario estipulado para respetar el desayuno, almuerzo y cena. Cocinamos y jugamos a los videojuegos. Realizo videollamadas con los familiares. Además, le agarré el gusto a la lectura con la que me estoy amigando para pensar en positivo. Por otra parte, le meto al entrenamiento que me manda el preparador físico del club y los profes de Vélez ya que aún sigo en contacto. Es muy básica la rutina para mantenerse en movimiento y no perder fuerza en las piernas. Las mezclo porque sino hago lo mismo y no quiero entrenar más.». Así pasa sus días el exjugador de Vélez en una entrevista que concedió en exclusivo vía Instagram a Interior Futbolero.

    Italia es el país más golpeado por la pandemia. Sin embargo, Grillo tiene la fortuna de residir en una región de la península itálica que no está tan afectada pero aún así es consciente del riesgo imperante: «Estoy en Sicilia, al sur de Italia. Está alejado de la zona roja de contagios que es el norte en Bergamo y Milano, que es donde hace más frío. No llegaron tantos casos porque desde el minuto uno cerraron los aeropuertos de Palermo. Se intenta evitar a toda costa salir para no tener contacto con la gente, apenas hacemos una compra por semana en el supermercado. Tengo compañeros en el plantel con familiares enfermos que están sufriendo. Algunos por ser mayor de edad ni los dejan internar en el hospital. Es durísimo. La ambulancia pasa todo el tiempo acá y eso confunde a la gente. Por suerte en Argentina lo supieron prevenir a tiempo. Lo futbolístico queda en un segundo plano aunque quiera que vuelva. La gente tiene que salir a trabajar para llevar el pan a la mesa.»

    El futbolista formado en las inferiores del Fortín describió cómo es el estado de ánimo en el club al que arribó a fines de noviembre pasado tras la suspensión del fútbol a raíz del brotel de Covid-19: «Nunca ha pasado que un jugador de fútbol no toque la pelota durante un mes ni en vacaciones. Para volver a la actividad vamos a necesitar dos semanas de readaptación para ponernos a punto cuando esto se reanude. La mayoría de los jugadores no son de acá de Trapani así que se volvieron a sus ciudades. El cuerpo técnico se preocupa más por la salud más que por el nivel deportivo de los jugadores, más allá de que nos preguntan si respetamos la rutina. La incertidumbre es enorme porque no sabemos si se vuelve a jugar o no y hay contratos que se terminan por lo cual la situación se complica más. Hay compañeros de 19-20 años que están acá solos sin sus familiares por los que tratamos de contenerlos. Por suerte ninguno de los integrantes del plantel no ha tenido síntomas tras hacerse unos chequeos y eso que habíamos jugado contra el Empoli que sí había tenido unos casos.»

    El zaguero compartió su felicidad de estar en Trapani, que le brindó revancha en el fútbol europeo tras un fallido paso por el Göztepe SK de la Superliga turca: «Jugamos 3-5-2. Hago la banda izquierda en la línea de tres. Jugué todos los partidos. El técnico me dio mucha confianza. Tengo un contrato corto y en junio quedo libre así que estamos charlando para poder renovar. En lo personal es buenísimo mi paso en el fútbol italiano tras una mala experiencia en Turquía. Jugaba poco (NdR: sólo cinco partidos) y se me complicaba con las costumbres de allá, sobre todo con lo religioso, las comidas que son todas picantes y el idioma. Es un mimo al corazón escuchar a un italiano luego de estar con los turcos que son bravos. Tuve varios encontronazos con ellos. En Turquía, donde juegan extranjeros consagrados como Robinho, hay muchos espacios. No hay roce físico como en Italia y Argentina, donde cortan casi todas las jugadas con falta. Eso sí, los equipos italianos son muy ordenados tácticamente.»

                                                                   

    Por otra parte, el zurdo nacido en San Carlos de Bariloche hace 27 años relató lo difícil que fue su llegada a la Primera División: «Arranqué de muy chico en Estudiantes Unidos, que milita en el Federal B, donde estuve de los 3 hasta los 11 años. Había ido a un campeonato a La Pampa llamado El Pamperito que se jugó en General Pico y como también jugaba ahí Boca me vio Ramón Maddoni, que me contactó y me llevó a una prueba a Buenos Aires. Fui y quedé. Apenas terminé la primaria y me vine a vivir a Capital con mi mamá, que renunció a su trabajo para acompañarme. En Boca estuve tres años (NdR: de 2006 a 2009) y me encontré un mundo diferente. Yo jugaba de enganche pero eran todos cracks y me pasaban por arriba, era un pichón del Interior. Fui retrocediendo posiciones hasta que quedé libre del club. Tuve la fortuna de que me aceptaron en Vélez bajo la condición de que tenía que adaptarme a ser lateral izquierdo.»

    El barilochense es un agradecido a la oportunidad que le brindó la institución de Liniers, donde debutó en Primera de la mano del Turu Flores: «Hay un amor con la gente de Vélez que es mutuo. Soy hincha. Estuve muchos años en el club. Más allá de lo futbolístico, es una familia. Tiene un polideportivo increíble. La gente va a pasar con sus familias días enteros en el club. Me abrazó en un tiempo complicado luego de que había quedado libre en Boca. Vélez me enseñó el hacerse respetar. Siendo un club de barrio al que desmerecían salió campeón de América y del mundo. Te marca un mensaje de que perseverando y trabajando de la manera correcta y con humildad uno puede llegar a cumplir el objetivo que se propone. A mí me tocó salir de Bariloche y tener la posibilidad de jugar en Europa. Me encantaría volver pero como está jugando Vélez hoy yo desentonaría con el nivel que tiene el plantel. Ojalá el nuevo técnico encaje con el grupo. Estoy muy contento viviendo en Italia y me gustaría estar más años acá.»

    Grillo, nacido y criado en la Patagonia, dejó una enorme enseñanza sobre lo importante que resultó Bariloche en su formación como jugador de fútbol. «Yo estoy acostumbrado a jugar toda mi vida en canchas de piedra o de tierra o con aguanieve. Habían unas en las que en el medio eran cruzadas por un arroyo. Terminaba con los dientes negros de tragar tierra cuando se levantaba el viento o era agredido por los rivales que me tiraban piedrazos. Yo jugaba en una cancha de pasto en Capital y me parecía el Amalfitani, algo que para mí era un día especial cuando lo hacía en el estadio Municipal de Bariloche que era la única que lo tenía en mi ciudad. Eso me curtió y me hizo aprender a valorar detalles que el que se haya formado en Buenos Aires no le ha tocado vivir. Era bastante calentón. Tenía muchos problemas de disciplina en el colegio, donde me echaron de muchos. Así que canalicé mi comportamiento  gracias al fútbol sobre todo cuando me fui a Capital Federal, donde mis compañeros me cargaban bastante por ser pueblerino.»