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  • Don José de la Patria Futbolera

    Don José de la Patria Futbolera

    José Francisco de San Martín y Matorras, quien pasó a los anales de la historia grande de la República Argentina como el General don José de San Martín, es uno de los mayores próceres de la historia argentina y sudamericana. Su legado trascendió todos los ámbitos de la cultura nacional, entre ellos el deporte con un sinfín de clubes nombrados en su honor. Actualmente, son seis equipos los que llevan su nombre y compiten en el fútbol federal.

    Por Matías Calviño (Interior Futbolero).

    Nacido en Yapeyú, territorio del Virreinato del Río de la Plata en la actual provincia de Corrientes, el 25 de febrero de 1778, José de San Martín es tal vez uno de los hombres más importantes de la historia argentina. Como militar y político, sus campañas fueron fundamentales para la independencia de las colonias sudamericanas del yugo español y lo hicieron merecedor de reconocimientos y homenajes a lo largo del continente. Exiliado en Francia, murió el 17 de agosto de 1850 en Boulogne-sur-Mer a la edad de 72 años, lejos, muy lejos de su tierra.

    Sin embargo, la gesta sanmartiniana, esa enorme empresa de liberación continental, siempre se mantuvo presente en el inconsciente argentino y sudamericano, al punto de propagarse a terrenos como el deporte, en donde su nombre dio entidad a muchos clubes a lo largo de la Argentina y Sudamérica. En el fútbol federal son seis los clubes que juegan hoy bajo el nombre de San Martín, y es el propósito del informe hacer un repaso por la historia de estos.

    Con participación actual en la flamante Superliga Argentina, la primera división de fútbol del país, San Martín de San Juan es el que más alto enarbola actualmente las banderas del Libertador de la Patria. El club sanjuanino nombrado en honor al prócer fue fundado el 27 de septiembre de 1907 por un grupo de jóvenes disidentes del club Atlético de la Juventud (hoy Juventud Alianza, que disputa el Federal B).

    De colores negro y verde, es el equipo más ganador de su provincia, obtuvo el campeonato de la Liga Sanjuanina en 27 oportunidades, y lleva ocho temporadas en primera en forma discontinuada (la primera en 1970, bajo el formato de los viejos Torneos Nacionales). Consolidados en la máxima categoría del fútbol nacional, los sanjuaninos sacudieron el mundillo del fútbol local en abril de 2013 al vencer en su estadio por 6 a 1 a Boca Juniors, dirigido en aquel entonces por Carlos Bianchi.

    Pero no fueron los sanjuaninos los únicos en propinarle una paliza histórica a los Xeneixes, porque en noviembre de 1988, en el marco de la temporada 88/89 de la Primera División, San Martín de Tucumán obtuvo ese mismo resultado pero con una notoria diferencia: lo hizo en la mismísima Bombonera. El cuadro rojiblanco, creado el 2 de noviembre de 1909, rinde homenaje no sólo a San Martín sino también a Manuel Belgrano, ya que el nombre de su estadio La Ciudadela fue tomado de la fortaleza que ocupaban las tropas de las Provincias Unidas del Río de la Plata antes de la importantísima victoria en la Batalla de Tucumán en 1812.

    El Ciruja, el primer club de su provincia en jugar un Torneo Nacional, disputó 16 de las 19 ediciones de este certamen y ostenta el record de haber ascendido dos veces en la misma temporada (en la 87/88 pasó de los Regionales a la Primera, al saltearse la B Nacional tras ganar un reducido). Se consagró campeón en 61 oportunidades de competencias organizadas por la Federación Tucumana de Fútbol y en total disputó 19 campeonatos en la máxima categoría del fútbol argentino.

    Sin representantes en el Federal A, los próximos San Martín en competencia a nivel nacional se desempeñan con suerte dispar en el Federal B. El próximo paso es por Mendoza, provincia donde el Padre la Patria ideó y ejecutó la magistral campaña del Cruce de los Andes para liberar a Chile en 1917 al mismo tiempo que se desempañaba como gobernador de la Intendencia de Cuyo. Es entonces que en la tierra del sol y el buen vino se encuentra el Atlético Club San Martín de Mendoza, que en 2003 cayó en una promoción por ascender a Primera ante Talleres de Córdoba. El Chacarero fue fundado el 22 de diciembre de 1927 por el profesor Don Emilio Robustiano Menéndez y sus alumnos de la escuela Juventud San Martín y, al igual que los tucumanos, visten de blanco y rojo a rayas verticales.

    Los mendocinos formaron parte de nueve Torneos Nacionales entre 1967 y 1980, y años más tarde disputaron nueve temporadas consecutivas en la B Nacional entre 1997 y 2006, tras lo cual descendió en continuado hasta el Federal B. Tiene ocho campeonatos de la Liga Mendocina y es considerado uno de los cuatro grandes de la provincia, junto a Godoy Cruz, Independiente Rivadavia y Gimnasia y Esgrima.

    Nuevamente la recorrida va a hacia la provincia de San Juan para hacer mención de San Martín de la pequeña localidad de Rodeo, humilde institución fundada el 1° de diciembre de 1931 que desde 2015 juega en el Federal B luego de consagrarse campeón del Federal C, su primer y hasta ahora único lauro nacional; de la misma manera que los de la capital provincial, estos sanmartinianos se identifican con los colores verde y negro.

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    Los once jugadores de San Martín de Rodeo que salieron a jugar la final de ida del Federal C 2016 ante Andes Talleres. Foto: Diario La Provincia.

    Al noreste del país, sobre la margen derecha del Río Paraguay, encontramos al Club Sportivo General San Martín de Formosa, que fue creado el 8 de abril de 1941 como Chacra 25 para luego tomar el nombre en homenaje del prócer argentino el 17 de agosto de 1950. Apodados Franjeados por la característica de su camiseta, blanca con una franja azul, los formoseños disputaron desde la década de 1990 dos temporadas en el actual Federal A, seis en el Federal B y seis del Federal C (donde obtuvieron las ediciones de 2011 y 2015).

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    San Martín de Formosa, la tarde que goleó por 4 a 0 a Güemes de Santiago del Estero por a final de ida del Federal B 2015. Luego perdería por penales en la vuelta. Foto: ABC Deporte.

    El último club de esta reseña es el más nuevo de todos, se trata del santafesino Puerto General San Martín, perteneciente a la ciudad portuaria del mismo nombre en el departamento de San Lorenzo, lugar donde ocurrió la famosa batalla junto al convento San Carlos Borromeo en la que el Libertador de la Patria combatió junto al Regimiento de Granaderos a Caballo por primera y única vez en suelo argentino. El club que lleva su nombre fue fundado en septiembre de 2013 y es el primero de la Liga Sanlorencina en disputar torneos nacionales: en 2014 cayó en la final del Federal C frente a La Emilia de San Nicolás, actuación que le valió la invitación del Consejo Federal para disputar el Federal B de la temporada siguiente, división en la que se mantiene al día de hoy.

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    Puerto San Martín de San Lorenzo, antes de disputar la final de vuelta del Federal C 2014 ante La Emilia de San Nicolás. Foto: Fútbol de Santa Fe.

    Por supuesto que estos equipos reseñados no son los únicos del país en llevar el nombre del General don José de San Martín: entre muchos otros, en el área metropolitana de Buenos Aires se encuentra San Martín de Burzaco, actualmente en la Primera C; en Esquel, provincia del Chubut, juega el Club Atlético General San Martín, que disputó las últimas ediciones del Federal C;  otro San Martín mendocino es el de Monte Comán, del departamento de San Rafael, que en 1996 fue subcampeón de la primera edición del Argentino B; y en Perico, provincia de Jujuy, disputa la Liga Departamental de El Carmen un San Martín que aún no debutó a nivel federal.

  • Dejó el fútbol para salvar una vida

    Dejó el fútbol para salvar una vida

    Conocé la conmovedora historia de Lulo Benítez, un delantero de Central Larroque (Liga de Gualeguaychú) que abandonó las canchas para donarle parte de su hígado a su sobrino de nueve meses. 

    La conmoción todavía no pasa en Larroque, una pequeña localidad entrerriana de casi 7.000 habitantes ubicada a casi 50 kilómetros de Gualeguaychú. Allí se habla de un solo tema: el enorme gesto de Lulo.
    Lulo es Alejandro Benítez, goleador y símbolo de Central Larroque, un club habitué de los torneos federales de Ascenso. Este delantero de 30 años dejó de ser el referente de un plantel: ahora es el ídolo de un pueblo. En una muestra de amor gigante, abandonó las canchas para donarle parte de su hígado a Milo, su sobrino de nueve meses, quien peleaba por su vida debido a una severa artresia de las vías biliares, una enfermedad poco frecuente que se manifiesta después del nacimiento. «Era una flor que se marchitaba y ahora volvió a vivir», cuenta este atacante, quien largó el fútbol para convertir el mejor gol de su vida.
    -¿Por qué decidiste ser donante?
    -Era una cuestión de vida o muerte, no podía fallar. Yo era la única persona compatible junto a la mamá de Milo, mi hermana, pero ella está operada del corazón y había un riesgo grande. Y como esperar una donación cadavérica era casi imposible por la situación en la que se encontraba mi sobrino, decidí abandonar todo y hacerlo por él.
    -¿Te duele dejar el fútbol?
    -Y… se va a extrañar. Tengo toda una vida en el club. Uno hace mucho esfuerzo para entrenarse, teniendo una vida y un trabajo aparte, pero obviamente hay cosas más importantes y no me voy a arrepentir nunca de lo que hice.
    -¿No hay chance de que vuelvas a las canchas?
    -Me dijeron que el hígado ya no vuelve a regenerarse al cien por ciento y para recuperarme tengo que hacer reposo absoluto durante casi un año. Recién a esta altura del año que viene podría empezar a moverme, y ahí tendría que ver si no surgen dolores o complicaciones. Y el ritmo y los roces de una competencia también podrían ser un riesgo. Aparte acá son complicados… Se enteran de que te operaron y van a pegarte directo a la cicatriz, je.


    -Pero a la cancha vas a seguir yendo, imagino…
    -¡Ni hablar! El domingo pasado jugamos de visitante y estuve prendido a la radio. No fui porque no habían pasado ni dos semanas de la operación y todavía tengo un drenaje puesto. Pero ni bien pueda, estaré firme en la tribuna con mate en mano, je.
    -¿Qué te dicen tus compañeros?
    -Obviamente me apoyan todos. También me hablaron y me dieron fuerza rivales de toda la vida y jugadores con los que en la cancha capaz alguna vez cruzamos una patada o un codazo. Eso me conmovió.
    -¿Cuándo contaste en el club que ibas a dejar de jugar?
    -Con Marcos Viale, nuestro técnico, hablé del tema en enero, antes de arrancar el Federal C (quinta categoría para clubes indirectamente afiliado a la AFA). Le dije que yo ya estaba decidido y que en cualquier momento ya no iba a poder estar más. Se lo comenté un poco también por el armado del plantel y los refuerzos que podía llegar a necesitar. Para colmo, en el torneo local (Liga de Gualeguaychú) hice tres goles en las primeras tres fechas. Venía bárbaro, ja. Pero desde ese momento ya no jugué más porque se terminó de confirmar lo del trasplante y me enfoqué en ese tema.
    -¿La operación en qué consistió?
    -Suponiendo que el hígado se divide en ocho porciones, a mí me sacaron dos, la mejor parte del lóbulo izquierdo. Fueron más de 12 horas de operación en simultáneo conmigo y Milo. Lo que me sacaron, se lo insertaron a él prácticamente como un hígado nuevo. Por suerte, el haber hecho deporte toda la vida sirvió para que mi hígado estuviera en perfecto estado, aunque en la cirugía se encontraron con que yo tenía dos arterias en el órgano, algo que no habían visto nunca. Fue una complicación y hasta estuvieron a punto de abortar el trasplante, pero por suerte salió todo bien y hoy Milo sigue mejorando.

    Por Andrés G. Casco (Interior Futbolero) para Diario Olé. 

  • La “segunda división” cordobesa

    La “segunda división” cordobesa

    Durante 1981 y 1985, a través del Campeonato Provincial, equipos de todas las latitudes de Córdoba pugnaban por lograr la clasificación al antiguo torneo Nacional de primera división.

    Por Antonio Mie Besso (Corresponsal IF)

    ¿Se imaginarían ustedes ver hoy a Universitario de Córdoba quedando a las puertas de Primera División? ¿O acaso pensarían posible que el primer equipo de Belgrano tuviera que renegar hasta el final para ganarle a Comercio de Villa Dolores? ¿Creerían posible que Alumni de Villa María y Estudiantes de Río Cuarto jueguen un repechaje para alcanzar la máxima categoría del fútbol nacional? Sin embargo, todo esto ocurrió.

    A través de la creación de la Asociación Cordobesa de Fútbol (ACF) en los albores de los ‘80, se abrió la oportunidad para los equipos del interior cordobés de competir contra los capitalinos, nucleados en la Liga Cordobesa, que poseía dos plazas fijas al extinto torneo Nacional de Primera División. Con la integración de Talleres, Instituto y más tarde (en 1982) de Racing a los campeonatos metropolitanos, de los “cuatro grandes” del fútbol provincial, solamente Belgrano permaneció participando de los torneos de la ACF, lo que aumentó las posibilidades de los equipos del interior y los históricamente más rezagados de la Capital de poder clasificar al principal certamen nacional.

    Los torneos Provinciales (que ya se venían disputando bajo la órbita desde la vieja Federación Cordobesa de Fútbol desde 1977), a partir de 1981 comenzaron entonces a otorgar a su campeón una de las dos plazas de la ACF en el Nacional, correspondiéndole la restante al vencedor del campeonato de la Liga Cordobesa de Fútbol.

    Estos torneos suscitaban gran interés en el público, que concurría en masa a los partidos. Es que además de la participación del primer equipo de Belgrano en todas sus ediciones (se veía obligado a jugarlo para alcanzar jugar el Nacional) o la del Racing subcampeón de Primera División en los dos primeros torneos, el resto de los equipos lograba armar planteles competitivos, incluso contratando figuras de renombre, con la ilusión de llegar al máximo certamen afista de aquel entonces.

    Es así, por ejemplo, que encontramos la presencia en estos torneos de jugadores como Carlos Horacio Salinas, campeón mundial con Boca en el ’77 (marcó un gol en la final vs. el Borussia Mönchengladbach), defendiendo los colores de Alumni de Villa María, o la de Rodolfo “Lobo” Fischer (histórico delantero de San Lorenzo) vistiendo la verde de Sportivo Belgrano e inclusive al hermano de Mario Alberto Kempes, el también atacante Hugo Kempes, jugando para Recreativo de Laborde.

    Luego de la consagración de Belgrano en el campeonato ‘84/85, y a raíz de la reestructuración que sufrieron los torneos de AFA (eliminación de los viejos torneos Nacionales e implementación del Nacional B como segunda categoría del fútbol argentino, nucleando a equipos del interior y metropolitanos), se acabó esta etapa de oro. El Provincial, pese a que se sigue disputando hasta el día de hoy, fue perdiendo relevancia paulatinamente, aunque fuera hasta 1992 un clasificatorio al Torneo del Interior y la competencia más importante del fútbol cordobés.

    A continuación, una reseña de cada uno de estos cinco campeonatos:

    Provincial 1981

    Fue la primera edición del certamen. Se articuló en dos zonas de 7 equipos, uniendo a los 10 participantes del torneo de la Liga Cordobesa de ese año (Belgrano, Unión San Vicente, Universitario, Argentino Flores, Argentino Peñarol, Sportivo Belgrano de San Francisco, Racing, General Paz Juniors, Las Palmas y Huracán de barrio La France) con cuatro representantes del interior: Alumni de Villa María, Estudiantes de Río Cuarto, Almafuerte de Las Varillas (campeones de los Provinciales organizados por la antigua Federación Cordobesa de Fútbol de 1977, ’78 y ’78, respectivamente) y Mitre de General Baldissera (que ese mismo año logró llegar a la final del Regional, perdiendo con Loma Negra de Olavarría).

    Por la Zona A clasificaron a semifinales Belgrano y Unión San Vicente, en tanto que Sportivo Belgrano y Estudiantes hicieron lo propio por la Zona B.

    Unión San Vicente se coronaría campeón del torneo y clasificaría al Nacional, tras batir en semifinales a Sportivo Belgrano (0-0 y 3-2) y vencer a Belgrano en las finales disputadas en el Estadio Córdoba (1-0 y 3-2).

    Provincial 1981/82

    Comenzó el 13 de diciembre del ’81, tan sólo dos meses después de la finalización del primero, con una jornada inaugural en Villa María, donde se disputaron dos partidos (Alumni 5-3 Universitario y Huracán de Las Varillas 0-3 Belgrano). A los participantes de la edición anterior, se le sumaron el “globo” varíllense y Almirante Brown de Malagueño.

    En la segunda fase, se constituyeron dos grupos con los mejores equipos de la primera ronda. La Zona A fue integrada por Estudiantes de Río Cuarto, Huracán de barrio La France (que logró dar el batacazo y eliminó a Belgrano en la primera ronda) y Las Palmas de Córdoba. Mientras que jugaron en la Zona B Racing de Córdoba, Alumni de Villa María y Sportivo Belgrano de San Francisco.

    Los ganadores de cada zona, Estudiantes de Río Cuarto y Racing de Córdoba, disputaron las finales, imponiéndose finalmente este último. En la ida, en Nueva Italia, el local se impuso por 2-0, en tanto que en la vuelta, en el Imperio del sur, se vivió un partido accidentado, que finalizó 2-2 y terminó con cuatro expulsados (tres para la visita y uno para el dueño de casa). La consagración y clasificación al Nacional fue determinante para el conjunto académico, puesto que gracias a su gran campaña en el certamen afista (llegó a cuartos de final) logró seguir los pasos de Talleres e Instituto, incorporándose a los torneos Metropolitanos.

    Provincial 1982/83

    La tercera edición contó con un incremento exponencial de participantes, ya que jugaron 26 equipos divididos en 5 zonas de 4 equipos y una restante formada por 6, en la que clasificaban los 2 primeros de cada una. En la segunda fase, se formaron cuatro grupos de 3 equipos, donde los ganadores lograban llegar a semifinales.

    De este modo, las semifinales fueron entre Belgrano y Las Palmas (avanzó el celeste a la final, tras ganar 2-0 en la ida, perder 3-1 en la vuelta e imponerse por el mismo marcador en el tiempo suplementario) y Estudiantes de Río Cuarto y Alianza de General Cabrera (el “león del Imperio” avanzó, tras empatar como visitante 0-0 –Alianza hizo de local en Villa María- e imponerse por 4-1 en condición de local).

    En la instancia definitiva, y tras dos empates en cero (en la ida en Río Cuarto y en la vuelta en Alberdi), Estudiantes de Río Cuarto logró dar el batacazo y clasificar por primera vez en su historia a un Nacional, tras vencer en el tercer partido a Belgrano por 3 a 1 en el Chateau Carreras.

    Provincial 83/84

    Fue una edición particular, por diversas razones, por un lado, fue la única que otorgó dos plazas al Nacional en vez de una, por otro, se definió en un cuadrangular final, y no con instancias de playoff como en los años anteriores. Sin embargo, se vió manchada por denuncias de soborno y por la resistencia de algunas ligas a integrarse en la ACF, impidiendo a sus clubes participar del Provincial (lo que provocó que, por su decisión de jugar el campeonato, Argentino de Marcos Juárez y Sarmiento de Leones fueran desafiliados de la Liga Bellvillense).

    Luego de dos fases previas, se conocieron los cuatro integrantes de la etapa final, por un lado, estaban Belgrano y Unión San Vicente, participantes habituales de los torneos Nacionales, Universitario de Córdoba, que hizo una campaña superlativa ese año, y Sportivo Belgrano de San Francisco, que accedió “por la ventana” a la fase final, luego de avanzar a la segunda fase venciendo en un repechaje a Argentino Flores y a la fase final de un modo polémico ganándole 2-1 un desempate a Argentino de Marcos Juárez en el Estadio Córdoba, cuando el albirrojo del sudeste había ganado su grupo y el verde del Este sólo lo pudo alcanzar al hacerse oír su reclamo (por mala inclusión de un jugador) en torno a los puntos que perdió en la cancha contra Huracán de Las Varillas (en un contundente triunfo del globo por 5-2).

    En el cuadrangular final, y tal como los pronósticos lo indicaban, Belgrano y Unión San Vicente (sumaron 8 y 7 puntos, respectivamente) lograron clasificar al Nacional, saliendo campeón el primero, pese a la competencia que les brindó Universitario (finalizó tercero con 6 unidades) hasta la última fecha. Sportivo Belgrano cerró la tabla de posiciones con tres puntos.

    Provincial 84/85

    Fue el último torneo que otorgó una plaza al Nacional. Al igual que la edición anterior, también constó de tres instancias de grupos, conformándose en la última un hexagonal final que definía al campeón del torneo. Al mismo llegaron Belgrano, Alumni de Villa María, Estudiantes de Río Cuarto, Unión San Vicente, Sportivo Belgrano de San Francisco y General Paz Juniors.

    Belgrano, finalmente, logró imponerse en la instancia decisiva, donde sólo perdió su invicto en la penúltima fecha cuando cayó como visitante contra Alumni por 2-1. Precisamente, fue el equipo villamariense quien obtuvo el subcampeonato. A raíz de que el Pirata también había sido campeón del torneo de la Liga Cordobesa, quedaba vacante la segunda plaza al Nacional, que se definió en un repechaje a dos partidos entre los subcampeones de ambos torneos, entre el Fortinero y Estudiantes de Río Cuarto.

    Los dos partidos de este desempate se jugaron a fines de enero del ’85, en canchas de Instituto y de Belgrano, en esta instancia Estudiantes logró vencer a Alumni en los dos partidos (por 2-1 y 1-0) y clasificar al último torneo Nacional.

    Fuentes:  La Voz del Interior y El Diario del Centro del País