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  • Los Dueños del Fútbol del Interior, un libro que desnuda los negocios en los clubes de ascenso

    Los Dueños del Fútbol del Interior, un libro que desnuda los negocios en los clubes de ascenso

    Santiago Menichelli, el autor de este fino trabajo de investigación periodística, habló con Interior Futbolero y contó de qué trata esta pieza imperdible para los amantes del fútbol y de su relación con los poderosos agentes externos que lo sostienen.

    Lejos de las frivolidades y de lo banal, el libro Los Dueños del Fútbol del Interior llegó para hacer un aporte invaluable al periodismo deportivo. En casi 200 páginas, esta publicación recorre con rigor los diferentes negociados y vínculos carnales entre el fútbol de ascenso provinciano y los poderes político, económico, sindical y del narcotráfico. Su autor, Santiago Menichelli, habló con Interior Futbolero y explicó de qué va esta pieza imperdible para los amantes del fútbol y de su relación con los poderosos agentes externos que lo sostienen: «Es una investigación sobre cómo se financian los clubes en el fútbol del interior. Hay negocios con partidos políticos, mineras, sindicatos y con el narcotráfico», comentó.

    Desde Río Gallegos a Catamarca, con una parada en el medio en La Plata y Arroyo Seco, Los Dueños del Fútbol del Interior desnuda con maestría la inescrupulosa y controvertida relación de decenas de instituciones del ascenso con sus padrinos políticos y económicos. Las historias y los apellidos que desfilan por sus páginas sorprenden a cada renglón: desde famosos funcionarios nacionales como Néstor Kirchner y Julio Alak hasta un implacable narcotraficante como Patricio Gorosito, quien levantó un club en medio de su imperio de cocaína y contrabando.

    Uno de sus capítulos más emblemáticos tiene lugar en la capital de la provincia de Buenos Aires. Allí descansan los restos de un club olvidado en el recuerdo: La Plata Fútbol Club. Esta joven institución deportiva, fundada por obra y gracia del ex intendente kirchnerista Julio Alak, vio la luz el 24 de febrero de 2004 con el ambicioso objetivo de disputarle el dominio del fútbol platense a dos gigantes como Estudiantes y Gimnasia. Los favores y los privilegios otorgados por su mecenas -en aquel entonces era Indentendente de La Plata- lo catapultaron al éxito y a los primeros planos del ascenso. Sin embargo, el paso del tiempo y el abandono de su padrino Alak, lo empujaron hacia un abismo del que jamás pudo salir. La historia retrata el auge y la caída de un club de barrio que hoy lucha por sobrevivir.

    En la provincia de Santa Fe, cerca de Rosario, el narcotraficante Patricio Gorosito fundó el club Real Arroyo Seco. En medio de un imperio de cocaína, Real se abrió camino por las sinuosas categorías del ascenso y escaló hasta el Argentino A. Contaba con lujos impropios de esos sufridos y austeros torneos: un flamante estadio con capacidad para 10.000 espectadores, un predio deportivo y visitas fastuosas como las de Joan Laporta -ex presidente de Barcelona- y de Lionel Messi.

    «El caso más innovador desde lo periodístico es el del fútbol en Andalgalá y los negocios con las mineras. No sólo de Unión Aconquija, sino de otros clubes que participan en la liga local», adelanta Menichelli. Allí, en Catamarca, dos empresas mineras financian y apoyan económicamente a las instituciones deportivas locales al tiempo que dañan el medio ambiente. El combo se completa con la violenta e inescrupulosa represión policial a los habitantes que se manifiestan en contra de esa contaminación.

    El sur también tiene su lugar en el libro. El último capítulo ahonda en el profundo entramado del fútbol de Río Gallegos. La historia de Boxing y su indisoluble vínculo con el ex presidente Néstor Kirchner ocupan un lugar central: «Néstor manejó el fútbol de esa ciudad desde su llegada a la intendencia y hasta su muerte. Y también es interesante ver cómo lo sucedió su hijo Máximo con la agrupación La Cámpora». «Boxing está muy atado a la historia de Néstor, ya que su padre jugó allí en 1940. El abuelo fue integrante de la primera comisión directiva del club, en 1930. Muchos años después, Kirchner le construyó un polideportivo de cinco millones y medio de dólares, en donde hizo el lanzamiento de su campaña presidencial, al igual que luego lo hizo Cristina», agrega el autor.

    Sin embargo, el relato no se detiene en la simpatía del ex mandatario por el club de su ciudad y en los privilegios que le otorgó desde su rol de funcionario público. También apunta al papel que cumplieron el empresario Lázaro Báez y el puntero político Rudy Ulloa. Ambos, desde su lugar, impulsaron a instituciones como Boca de Río Gallegos y Defensores del Carmen.

    Sin escatimar en detalles, Los Dueños del Fútbol del Interior pone de manifiesto la convivencia entre dos mundos que parecen paralelos, pero que se relacionan hasta en sus fibras más íntimas. Los clubes, el fútbol y el dinero de los políticos, de los sindicatos, de las mineras y de los narcotraficantes entran en estrecho vínculo a lo largo de estas páginas. Periodismo de pura cepa.

    Puntos de venta

    El libro se puede adquirir en la Feria del Libro de Buenos Aires, en las librerías Yenny y por internet con envío a domicilio a todos los puntos del país, en www.librofutbol.com.

    La página web del libro (www.duenosdelfutbol.com) cuenta con una galería documental de imágenes de cada uno de los casos investigados.

     

  • Romanello: «Está la posibilidad de dirigir en Argentina a partir de junio»

    Romanello: «Está la posibilidad de dirigir en Argentina a partir de junio»

    [su_column size=»1/4″][indeed-my-team team=’juan-cruz-leguizamon’ order_by=’date’ order=’ASC’ limit=’10’ show=’name,photo,description,job,social_icon,skills’ page_inside=’0′ inside_template=’IMT_PAGE_TEMPLATE’ theme=’theme_1′ color_scheme=» slider_set=’0′ columns=’1′ ][/su_column]Interior Futbolero dialogó en exclusiva con Gustavo Romanello, entrenador de exitosos pasos por Ferro Carril Sud y Racing de Olavarría ¿Se acerca su vuelta al fútbol argentino?

    Gustavo Romanello es un caso particular en el universo del fútbol argentino. Como pasó con otros entrenadores y jugadores nacionales, Romanello desarrolló la mayor parte de su carrera, como futbolista y director técnico, en el exterior, dejando su huella en el fútbol boliviano y mexicano.

    No obstante, su paso por el fútbol nacional sembró alegría, sobre todo en Olavarría. Más precisamente en Ferrocarril Sud y Racing, entidades que pelearon sus respectivos torneos con Romanello en el banco. El presente encuentra al entrenador asentado en Bolivia, donde conduce a Ciclón de Tarija, décimo segundo en la Primera División boliviana.

    «Me encuentro en un momento muy bueno -sostiene Romanello desde Tarija- estoy en una edad en la que ya adquirí mucha experiencia. Llevo diez años en la dirección técnica, mi situación en Cicló no es la mejor, por algunos problemas que hemos tenido, pero lo tomo con mucha tranquilidad, como un reto muy importante para lo que es mi carrera dentro del fútbol profesional».

    Con similitudes a la trayectoria de, entre otros, Jorge Sampaoli, Romanello se desarrolló como entrenador en el fútbol del exterior. «Como futbolista tuve la suerte de jugar y trabajar en seis países diferentes, como entrenador arranqué en Bolivia, luego en Venezuela y Argentina. Toda esa experiencia me aportó muchísimo conocimiento, los entrenadores que pasamos por Bolivia decimos que dirigir acá es como hacer un doctorado en dirección técnica, ya que uno no encuentra clubes con buena infraestructura u ordenados. Entonces, siempre se planifica a diario, uno debe tener un plan b permanentemente, cosas que te hacen madurar y cambiar tu carácter. Todas las experiencias dentro de un equipo de fútbol hacen que uno crezca y aprenda, Bolivia es un caso especia, ya que si uno está en un equipo del llano, debe viajar a la altura cada 15 días, la táctica varía constantemente».

    Al comparar la situación económica de varios clubes del interior con los de la primera división boliviana, el entrenador de Ciclón de Tarija expresó: «Sin generalizar, pero en Bolivia hay clubes de la máxima categoría, te hablo del 40 %, que no tienen nada en comparación con los clubes del interior en Argentina. Ciclón no tiene ni cancha, ni sede propia, todo se alquila. Lo único que tiene propio son las veinte pelotas y la ropa, varios clubes están en esa situación, mientras que en la Argentina, cualquier club del interior tiene su infraestructura, por más mínima que sea».

    Su paso como entrenador en la Argentina fue más que positivo. Primero en Ferro Carril Sud y luego en Racing de Olavarría, instituciones en las que dejó un grato recuerdo. «Mi paso por Ferro fue muy bueno, exitoso. Yo venía de Venezuela, había cierta susceptibilidad sobre el hecho de que venía de afuera, de si conocía o no el medio, los jugadores o la división. Pero tuvimos la suerte de que estaban en el puesto 50 y quedamos dentro de los diez finalistas, perdiendo una semifinal con Sportivo Las Parejas, haciendo una campaña excelente. Ha sido un recuerdo muy bueno, luego tuve la suerte de ir a Venezuela, para luego retornar, esta vez a Racing de Olavarría. Ahí estuvimos en un proceso muy corto, de dos o tres meses, por problemas internos que tuvimos con la dirigencia en ese momento que derivaron en la salida. Ahí también se hizo un gran trabajo, jugamos Copa Argentina».

    En su momento, la salida de Romanello de Racing de Olavarría no había quedado del todo claro. Al respecto, el entrenador sostuvo: «Hubo problemas con el cuerpo técnico, había un preparador físico del club, que querían que se quede, yo tenía mi propio preparador físico y nunca se pudo llegar a una buena convivencia. Entonces, no se hizo una buena comunión, así que decidimos dar un paso al costado. Con los jugadores se dio una excelente relación, muy profesional, ese equipo tenía un gran plantel».

    A su vez, durante su paso por el Chaira, Romanello tuvo diferencias con Carlos Ranalli, ex entrenador de Racing de Olavarría: «Personalmente no hubo nada, pero sí me comentó gente allegada al club que Ranalli quería intervenir en ciertas cosas que no me gustaban, ya sea en comentarios sobre algunos jugadores, en varias cosas que prefiero no decirlas. No he tenido la oportunidad de conocerlo, ni de hablar con el, pero me molestó, aunque no pasó a mayores». Además, Romanello agregó: «El equipo estaba muy unido, laburaba muchísimo, si les pedía que se tiraran de cabeza, lo hacían. Realizaron una gran campaña ese año, después de mí llegó Salvador Ragusa y llegaron bastante lejos».

    El momento de Racing de Olavarría no es el mejor, en pocas temporadas, el Chaira saltó del Federal A al Federal C. En referencia, Romanello declaró: «Es sorprendente, después de esa campaña el equipo empezó a caer. Sin embargo, se notaba una inestabilidad dirigencial, algunas internas dentro del club, pero los hinchas son muy fieles y han ayudado a que el club vuelva a la normalidad. Racing se va a levantar, no hay lugares a discusiones, estas instituciones, a la larga, terminan estando donde deben estar».

    Pese al buen recuerdo dejado en Racing, el apego de Romanello a Ferro Carril Sud resulta mucho más cercano, y el entrenador lo deja en claro: «Le tengo mucho afecto a Ferro, es el club que me abrió las puertas al fútbol argentino como entrenador, realicé una gran campaña ahí, coseché muchos amigos, fue un paso más largo que el que tuve en Racing. Le tengo un gran cariño a la gente de Ferro. Quisiera volver algún día a Olavarría, dejé muchas amistades».

    El largo camino recorrido dentro del fútbol latinoamericano,  otorga a Romanello una visión externa y privilegiada de lo que es el fútbol argentino. Al respecto, el ex Ferro Carril Sud opinó: «En su momento, el hecho de venir de afuera, de otro país genera desconfianza, por todo el circo que hay dentro de este sistema. Lamentablemente, el argentino es un poco arrogante, y afuera uno se da cuenta de eso porque terminás encontrando cada personaje que no nos hacen quedar muy bien. Pero también hay otros tipos que son sencillos, comunes, trabajadores y humildes, que compensan. Aunque es verdad que el fútbol argentino genera entrenadores de primer nivel, entonces en el medio siempre se mezcla algún chanta».

    Pese a estar radicado desde hace años en Bolivia, a Romanello le pica el bichito del retorno a la Argentina, y el entrenador lo deja en claro: «Al haber hecho mucha carrera en el exterior, y como en micaso, echar raíces, ya que tengo hijos bolivianos, tengo mi hogar. Me gusta trabajar acá ya que estoy cerca de mi familia. Sin embargo, me seduce muchísimo progresar, y en el fútbol argentino se progresa, por más que sea en el Federal B o el Federal A, es todo muy competitivo, con jugadores muy exigentes, no es para cualquier improvisado ser entrenador en Argentina. Tengo algunas propuestas para retornar en junio, así que vamos a ver, tengo que ver lo que ocurre en el campeonato boliviano, ya que quedan siete fechas a jugarse en un mes, de acuerdo a eso ver que me depara el destino. Uno de los clubes es de la Primera C y el otro del Federal B».

    Las chances de volver al fútbol nacional están más que latentes para Gustavo Romanello. «Hay muchas posibilidades, tengo muchas ganas de ir. Pero depende mucho de lo que pase acá, si bien estamos peleando la zona del descenso, también tenemos chances de ingresar en zona de clasificación a la Copa Sudamericana, entonces es tentador dirigir a un equipo boliviano en una copa internacional, lo analizaremos después de junio. He madurado como entrenador, sobre todo en el carácter tengo más voz de mando rigurosidad en varias cosas que pueden generar tensión en un jugador, la sapiencia, cosas que se copian, que se ven dentro de la cancha. Trato de ser frontal y sincero, cuando era futbolista me gustaba que el entrenador fuera de esa manera, por lo que ahora trato de desenvolverme así».

  • Del Caribe a la Argentina: un haitiano en Entre Ríos

    Del Caribe a la Argentina: un haitiano en Entre Ríos

    Judelin Aveska, el haitiano que juega para Atlético Uruguay en el Federal B y para el Seleccionado de su país, es dueño de una historia admirable. Llegó a Sudamérica desde el Caribe a los 20 años y estuvo a punto de tener que volverse a su país sin siquiera poder mostrarse en un entrenamiento. Más adelante, le tocó vivir desde muy lejos una de las peores tragedias naturales que sufrió su país. Sin embargo, logró forjar una interesante carrera que hoy lo tiene con la ilusión de jugar la Copa América para su país ante rivales como Brasil, Ecuador y Perú.

    Por
    [su_column size=»1/4″][indeed-my-team team=’matias-calvino’ order_by=’date’ order=’ASC’ limit=’10’ show=’name,photo,description,job,social_icon,skills’ page_inside=’0′ inside_template=’IMT_PAGE_TEMPLATE’ theme=’theme_1′ color_scheme=» slider_set=’0′ columns=’1′ ][/su_column]

    “Dichosos los que no han visto y sin embargo creen”, le dijo Jesús al apóstol Tomás, quien en un principio no había creído en su resurrección al no haber estado presente cuando se produjo su primera aparición frente a los otros 10 apóstoles. Esta frase bíblica (Juan 20:29) puede parecer algo descolgada en un artículo periodístico sobre fútbol de ascenso, pero si se tiene en cuenta la ferviente fe en Dios con la que Judelin Aveska afrontó los difíciles desafíos y situaciones que debió atravesar para hacerse una carrera, entonces si se encuentra cierta correlatividad.

    Nacido el 21 de octubre de 1987 en Cabo Haitiano, República de Haití, Judelin forjó desde pequeño una carrera futbolística que al día de hoy lo tiene como parte del Seleccionado haitiano de fútbol. No le fue fácil, ya que en varias ocasiones tuvo que tomar decisiones y aceptar propuestas que muchas veces no mostraban con claridad qué podía llegar a suceder en el futuro. “Cuando era chico empecé en una escuela de fútbol de mi barrio, y de ahí me fui a Puerto Príncipe, la capital de Haití. Fue complicado, porque mi padre siempre me inculcó el estudio como la máxima prioridad”, comenzó Judelin la charla con Interior Futbolero.

    Aveska entrenando en Atlético Uruguay, a donde llegó tras casi ocho años de carrera en el fútbol argentino. Foto: Superdeportivo.

    Sin embargo, llamó la atención rápidamente y consiguió gracias a su talento ser tenido en cuenta para jugar en las selecciones juveniles sub 17 y sub 20. Fue así que conoció a Claudio Frías, un técnico argentino que coordinaba estos seleccionados y que en 2007 le habló sobre una chance de ir a jugar a Sudamérica. “Me propuso ir al Uruguay para jugar en Nacional, donde él había probado a otro haitiano que no le había ido muy bien, cuando conocí esa historia muchas ganas no me dieron de viajar, pero sabía que era una gran oportunidad y además ya me habían pagado los pasajes para ir. Estuve un mes en Montevideo pero como no me salía la visa no pude entrenar y se me empezó a acabar el plazo para quedarme”, relató respecto a sus primeros pasos en suelo rioplatense.

    Fue un momento muy difícil para Judelin porque además, para agregar dificultades, hablaba muy poco español. “Gracias a Dios, conocí a Nacho Vidal, un hombre del fútbol de Bahía Blanca que en aquel momento era un estudiante universitario y que me ayudó con todo lo que pudo”, reconoció. Pero el plazo en Sudamérica se agotaba inexorablemente, hasta que tres días antes de volver a Haití, en un paseo con Vidal por Buenos Aires se le abrieron de forma inesperada una gran oportunidad: “Pasamos por el Monumental y Nacho, que tenía conocidos allí, consiguió que me dieran una oportunidad de mostrarme en River. Sabía que era una posibilidad mínima, pero tuve fe en Dios y me incluyeron en una práctica de fútbol. La verdad que al coordinador de inferiores de aquel momento no le gustó nada de mí, pero estaba Jorge Tapón Gordillo (quien fue como mi padre en la Argentina) que logró convencerlo para que me dieran un poco más de tiempo”.

    Juedlin logró incorporarse a las divisiones juveniles de River y no sólo pudo, de una vez por todas, empezar a practicar sino también a estar contenido y alimentarse de manera sana cuatro veces por día con “comidas deportivas”, según las calificó: “cuando estaba en Haití comía una vez por día y era lo que había”. Tres meses más tarde, por recomendación de Guillermo Rivarola y parte del cuerpo técnico de Daniel Passarella, entrenador del Millonario en 2007, fue subido al plantel de Reserva. “Y estuve a un paso de la primera, llegué a concentrar y formé parte del banco de suplentes una vez que River jugó en Bahía Blanca contra Olimpo. Ese era un equipo con grandes jugadores como Ariel Ortega y Radamel Falcao por ejemplo”. Pero de repente el sueño se truncó: Passarella renunció y en su lugar llegó Diego Simeone con un nuevo cuerpo técnico. Le dijeron que no iba a tener lugar y le terminó surgiendo la posibilidad de ir a Mendoza para jugar en Independiente Rivadavia. “Yo no me quería ir, estaba muy cómodo en la pensión, lloré, pero me dijeron que no iba a tener posibilidades. No me quedó otra que aceptar”, recordó el defensor.

    En 2008, Judelin Aveska llegó a Independiente Rivadavia, donde se desempeñó hasta 2013. Foto: Diario UNO.

    En Mendoza se volvió a encontrar con el Burrito Ortega, a quien Judelin lo recuerda como “una gran persona, desde el primer momento me dijo: ‘no te preocupes, vamos a ir juntos para allá y te voy a apoyar en lo que pueda’, esas palabras fueron importantísimas para mí”. Finalmente, las tierras cuyanas le sentaron bien, encontró allí un suelo fértil para seguir con su formación como futbolista pero, más importante aún, para forjar una familia: “En Mendoza conocí a mi mujer y hoy en día estoy terminando de hacer mi casa allá. Estoy muy agradecido con la gente de Independiente Rivadavia, me han tratado realmente muy bien”.

    De todas maneras, en Mendoza también le tocó vivir tal vez uno de los momentos más complicados y angustiantes de su vida. El 12 de enero de 2010 se registró en Haití un fuerte terremoto con epicentro a 15 kilómetros de Puerto Principe con consecuencias devastadoras: 316.000 personas fallecieron durante el sismo y sus réplicas. “Fue muy difícil todo. Me salvé por un detalle no haber estado en Haití, fue Dios quien me hizo estar aquí en Argentina. Unos días antes estaba en la casa de un amigo en Estados Unidos y tenía planeado pasar por Haití antes de retornar a Mendoza. Mi amigo me dijo que quería conocer Argentina y entonces cambié los pasajes y suprimí la escala en Haití. Recuerdo que la mañana de los terremotos Walter Ledesma, mi compañero de concentración en Independiente Rivadavia, entró a la habitación y me dijo ‘Jude, los haitianos se están muriendo’. Yo pensé que me estaba cargando, porque además no tenía ni idea de lo que significaba la palabra terremoto en español. Cuando prendí la televisión no lo podía creer”, recordó Judelin.

    Haití, el país más pobre de América en aquel momento según el Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas, no estaba preparado en absoluto para semejante catástrofe natural; las imágenes que se mostraban por televisión confirmaban el frío número estadístico de la ONU. “Fue una situación muy angustiosa, porque yo estaba acá y me ganaba la impotencia, rezaba mucho. Además, por momentos se me hacía muy difícil seguir minuto a minuto lo que ocurría en mi país. Gracias a Dios mis familiares no la pasaron muy mal, pero si debí lamentar el fallecimiento de dos amigos”, agregó Judelin, que con su fe ciega en Dios ayudó como y desde donde pudo y continuó su camino hacia adelante.

    Y una manera de estar cerca de su país fue y es a través del Seleccionado Nacional, con el cual lleva disputados más de 50 partidos oficiales. Con más de diez años de trayectoria con los colores de Haití, fue recientemente convocado para la última fecha FIFA en la cual su equipo disputó partidos por las eliminatorias de la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (Concacaf) para el Mundial de Rusia 2018. “Perdimos el último partido con Panamá y quedamos muy comprometidos para entrar al hexagonal final, estamos prácticamente eliminados”, detalló acerca de esta última experiencia. Sin embargo el horizonte es claro para Judelin Aveska: la Copa América Centenario, a la cual Haití clasificó tras vencer en un repechaje Trinidad y Tobago.

    Judelin Aveska posa en frente de la Casa Blanca en Washington DC en el marco de la disputa de la Copa de Oro Estados Unidos 2009.

    “Ahora se nos viene la Copa América, creo que tengo muchas posibilidades de estar y participar para representar a Haití y glorificar el nombre de Dios, que me permite tener estas posibilidades. Esperamos hacer un gran papel, más allá que el grupo que nos tocó…”. Claro, es que junto a Haití, el grupo B estará compuesto por Brasil, Ecuador y Perú. “Para nosotros es el grupo de la muerte, aunque creo que cualquiera lo hubiera sido”, reconoció entre risas, y agregó que “es una gran motivación jugar contra ese tipo de equipos, sobre todo por los jugadores que los componen. En 2013 tuvimos la oportunidad de jugar con España, que venía de ser el último campeón del mundo, e Italia. Todos decían que nos íbamos a comer seis goles, pero con España perdimos 2 a 1 y con Italia empatamos 2 a 2. El fútbol hoy en día puede dar cualquier sorpresa, estamos convencidos de eso. Somos un grupo que cree mucho en Dios, sabemos que Él estará para ayudarnos y nosotros para agradecerle”, detalló convencido.

    De todas formas, Judelin reclama por un mayor desarrollo en el fútbol haitiano: “está muy atrasado, el futbolista haitiano sufre mucho, porque hace falta infraestructura, mejores canchas, sponsors… Encima ahora, República Dominicana, que son nuestros hermanos pero también nuestros rivales y nunca hizo nada en el fútbol ni nunca nos gana, ahora a base una buena inversión comenzó a desarrollarse y nos está alcanzando. Eso demuestra que si se invierte bien se consiguen resultados”.

    Aveska, en plena disputa ante México por lo Cuarto de Final de la Copa de Oro Estados Unidos 2009. Foto: zimbio.com.

    Tras cinco años de experiencia en Independiente Rivadavia, Judelin comenzó a transitar otros caminos que por caso le dieron, entre 2013 y 2016, la oportunidad de vestir los colores de Gimnasia de Jujuy, Juventud Unida de San Luis, Almagro, y que hasta lo llevaron a un breve paso por el fútbol de la India. Este año, recaló en Concepción del Uruguay para jugar en un Atlético Uruguay pelea por un ascenso al Federal: “llegué porque me pidió Luis Tonelotto, nuestro entrenador, que fue compañero mío en Independiente Rivadavia. Llegaba de jugar en la India y tenía ofertas de Unión Villa Krause y Gutiérrez de Mendoza para jugar en el Federal A. Pero tenía las ganas de venir para acá a pesar de ser una categoría más baja porque sé que Luis es una persona muy sincera”. Al momento la experiencia es buena, el Decano terminó primero en la zona 5 del Federal B y ahora espera el cruce de octavos de final ante Defensores de Salto.

    Con experiencia en la B Nacional, B Metropolitana y Federal A, Judelin no tiene dudas a la hora de hacer un balance del Federal B: “Cada categoría que se baja el desafío es más difícil, todo es más complicado: los viajes, las canchas y a veces los árbitros. Pero es cuestión de adaptarse, por ahí para mí no tanto que soy defensor, porque en el Federal B se mete mucho y a mí eso me encanta”.