Categoría: YO NO ME OLVIDÉ

  • El Chulo Rivoira, en el Día del Hincha de IACC en 2017: «Amo esta camiseta, y ese amor es eterno»

    El Chulo Rivoira, en el Día del Hincha de IACC en 2017: «Amo esta camiseta, y ese amor es eterno»

    Héctor Rivoira falleció ayer, miércoles 14 de agosto de 2019, en la madrugada. Ascendió con tres equipos distintos a Primera: Chacarita (1999), Instituto (2004) y Atlético Tucumán (2009). Pero su conexión con los hinchas de la Gloria cordobesa fue más fuerte que todas. Aquí, el audio a los hinchas del Albirrojo por el Día Internacional del Hincha de Instituto de 2017, uno de los últimos contactos entre Rivoira y los hinchas de la Gloria.

    «Quería mandarle un abrazo bien glorioso a todos. Por esta camiseta que amo, por esta gente que solo me da cariño y contención. Que siempre me hace emocionar. Para mí, el ascenso con Instituto sigue siendo una de las cosas más importantes de mi vida, no en lo profesional sino en lo humano. Siempre lo tengo y lo tendré en mi memoria. Y cada vez que la Gloria necesite que yo esté al lado, ahí estaré. Es lo que siento y lo que voy a sentir de por vida. Estoy agradecido eternamente al hincha de Instituto«.


    Una foto icónica. El Chulo Rivoira festeja el ascenso de Instituto a Primera, en 2004. Foto: La Voz del Interior

    «Recuerdo en la final con Almagro en el Kempes (2004). Esa alegría fue tremenda y no se borra. Recuerdo cuando nos echan al Kily Peralta, y cómo el hincha de Instituto nos empujó desde la tribuna para emparejar ese jugador menos y cómo les demostró a los rivales que queríamos ascender. Y gracias a esa gente que no dejó de acompañarnoos pudimos ganarlo. Ese equipo se mató por esa camiseta, porque no había otra manera, pero la gente fue la que emparejó y gritó para que nosotros podamos estar«.


    El Chulo Rivoira alienta a sus jugadores para el tiempo suplementario en la final ante Almagro en 2004. Finalmente serían héroes. Foto: La Voz del Interior.

    «Los quiero a todos, les mando un abrazo bien glorioso a todos.. Mi familia también les agradece siempre, y esto va a ser eterno, les aseguro que va a ser eterno. Les agradezco por el cariño que me dan. Acuérdense de ese día, ese estadio todo de rojo y blanco, y disfruten. Le retribuimos el aguante a esa gente«.

  • Sergio Rondina: «Al Chulo en el mundo del fútbol se lo quiere y se lo respeta mucho»

    Sergio Rondina: «Al Chulo en el mundo del fútbol se lo quiere y se lo respeta mucho»

    Sergio Rondina, entrenador de Arsenal de Sarandí, fue uno de los pilares del Chacarita campeón de la B Nacional de 1999 bajo la conducción del Chulo Rivoira. Hoy, recuerda a su ex entrenador y amigo en diálogo con Interior Futbolero.

    Sergio Rondina jugaba de enganche y le sobraba clase. Además, venía de ser el mimado en Arsenal, club en el que más jugó. Pero a Héctor Rivoira eso no le importó y en Chacarita lo puso a marcar. Veinte años después, el Huevo, entrenador que acaba de ascender con Arsenal a la Superliga, admite que aprendió mucho de Rivoira en ese sentido.

    «Me enteré por un WhatsApp de su fallecimiento hoy a la mañana. Tuve la posibilidad de ir y despedirme. Estaba sufriendo mucho, y es una pena porque aún tenía mucho para dar en el fútbol y sobre todo en la vida. Yo sabía que estaba mal, le mandaba mensajes pero él no me contestaba y después por amigos me mandaba a decir que me agradecía, pero que no tenía ánimo para contestar«, se sinceró Rondina.

    El Huevo planteó cómo recuerda al Chulo: «El Chulo me dio la posibilidad de jugar en un equipo grande y ser campeón. Después nos peleamos y me fui de Chacarita, pero hoy que soy técnico entiendo cosas que en aquel momento él me decía y yo no coincidía. Y nos hemos cruzado muchas veces como técnicos y él siempre me ha apoyado y aconsejado. Los recuerdos suyos son my lindos«, confesó.

    «Como entrenador, Rivoira te daba una función y vos la tenías que cumplir, y quizás no era muy vistosa pero servía para el equipo y él convencía de ello. En el Chacarita campeón se presionaba mucho, y yo era enganche pero tenía muchas responsabilidades defensivas y hasta me hizo jugar de 4 un partido. No es fácil convencer a un jugador de jugar donde no se siente cómodo pero él lo lograba. Con lo que más me quedo de su faceta de entrenador es con eso, su forma de convencer al jugador para cumplir funciones en pos del rendimiento del equipo y no del individual. Y en cuanto al trato, mantenía siempre un equilibrio y una postura: si había que trabajar se trabajaba con alegría, y si había que apretar se apretaba. Aprendí mucho sobre el manejo de grupos con él«, recordó Rondina.

    Como entrenadores, Rondina y Rivoira retomaron el diálogo y conversaron varias veces. «Intercambié muchas charlas sobre táctica con el Chulo«, cuenta el Huevo. «Él siempre me decía que sabía que yo iba a terminar siendo técnico y haciendo carrera, me lo decía seguido«.

    Para Rondina, lo conseguido por Rivoira es casi inigualable: «Conseguir tres ascensos a Primera es enorme. Y los equipos con los que lo logró: Chacarita, Instituto y Atlético Tucumán, clubes de muchísima convocatoria. No es fácil, creo que es el entrenador más ganador de la categoría. Eso, junto al don de buena gente que tenía, hace que todo el mundo del fútbol lo quiera y respete mucho«, concluyó.

  • Hernán Boyero: «El Chulo Rivoira siempre te enseñaba algo»

    Hernán Boyero: «El Chulo Rivoira siempre te enseñaba algo»

    Hernán Boyero tiene el orgullo de haber surgido de las inferiores de Instituto y haberse consagrado campeón de la B Nacional en 2004, en aquel mítico equipo conducido por el Chulo Rivoira. El «Flaco» recordó al Chulo en Interior Futbolero.

    Boyero fue un de los chicos del club que Rivoira mandó a la cancha en aquella final ante Almagro, en el por entonces estadio Chateua Carreras, hoy Mario Alberto Kempes. Tras conocerse la noticia de su fallecimiento, el Flaco habló con Interior Futbolero y lo recordó.

    «Me dolió mucho porque no sabía que estaba enfermo el Chulo. No llegué a mandarle un mensaje. Esa es la vorágine de la vida, vivimos mal«, se lamentó Boyero.

    «Al Chulo lo tuve en mis comienzos como futbolista y para mí fue muy importante porque me enseñó mucho. El tipo era muy medido con nosotros, marcaba la distancia que tiene que haber entre un DT y un jugador, pero a la vez estaba muy pendiente de nosotros, sobre todo de los pibes del club, hasta de lo que hacíamos con nuestra primera plata. Y encima el ascenso con Instituto fue mi primer gran logro en el fútbol«, comentó, muy emocionado.


    Eternos. El plantel que le dio el ascenso a Instituto en 2004. Foto: La Voz del Interior.

    Hernán Boyero dedicó un largo rato a recordar aquel fantástico torneo de 2004, en el que Instituto se proclamó campeón y ascendió a Primera: «Del 2004 me acuerdo de querer salir a jugar, después recuerdo poco de la final. Lo que sí me quedó muuy grabado fueron los quince días anteriores a ese partido que estuvimos concentrados haciendo una mini pretemporada. Y el Chulo me decía: «Flaco, ya vas a ver lo que es ir a jugar a la cancha de River, a la de Boca». Y te decía esas cosas y vos querías salir a chocar un tren de frente. Nos marcó mucho, a todos los chicos de ese plantel nos marcó mucho«. El periodista y corresponsal de Instituto para Interior Futbolero, Juan Pablo Luna, añadió: «El Chulo era un motivador bárbaro»


    El Chulo Rivoira dándoles aliento a sus jugadores para jugar el tiempo extra en 2004. Con gol de Renato Riggio pasarían a la historia. Foto: La Voz del Interior.

    Boyero siguió hurgando en su memoria en busca de anécdotas con Rivoira: «Un día, antes de una pretemporada, nos agarró a todos y nos dijo: «El que no pueda ser suplente, o no estar en el banco, que lo diga ahora». Y en el momento no lo entendí, pero con las años aprendí que es difícil prepararse para no estar entre los convocados. Y él nos quería enseñar. Siempre te enseñaba algo. Él conocía el ascenso, sabía que no era lo mismo que la Primera, que habían cosas que no iban a haber, que era más apasionante, que habían canchas donde te iban a cobrar todo al revés. Un tipo muy de la categoría era el Chulo«.

    Hacia el cierre, Hernán Boyero recordó aquel plantel de 2004, del cual varios son leyendas en Alta Córdoba aún hoy: «En ese plantel habían millones de dudas, habían muchos pibes del club, refuerzos no muy conocidos. Y se armó un grupo bárbaro que dejó todo en pos de conseguir algo. Y disfrutamos mucho de ese campeonato, porque dejábamos todo en los partidos y nos queríamos mucho. Nadie daba un peso por nosotros. Yo hoy lo digo con orgullo: Yo salí campeón con Instituto«, concluyó.