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  • Unión oficializará hoy su baja del fútbol de ascenso

    Unión oficializará hoy su baja del fútbol de ascenso

    Ya sin el acompañamiento económico de Francisco Pagano, con deudas y sin plantel, el club de la calle 9 de Julio elevará una carta al Consejo Federal con su deserción del Torneo Federal «A». La explicación del presidente Leonardo Cordeiro, para el fin de un ciclo de 9 años.

    No sorprende, pero impacta. Sin dudas fue un ciclo histórico para el fútbol marplatense el de Unión de Mar del Plata, que este jueves oficializará mediante una carta su despedida del ascenso argentino, ya lejos de las épocas de bonanza económica de la mano de su mentor, Francisco «Cacho» Pagano. Así lo dio a entender Leonardo Cordeiro, el presidente del club de la calle 9 de Julio, en diálogo con el programa «Dame Fútbol»(miércoles a las 20, por Fm Residencias): «hemos tomado una decisión (…), la situación no ha cambiado desde el momento que dijimos que iba a ser difícil jugar el Torneo Federal A».

    Con un plantel ya desmantelado, con deudas económicas que todavía está saldando y sin una estructura sólida detrás, Unión se despide del fútbol de ascenso tras su comienzo en 2007 en el Argentino «C».

    El «Celeste» llegó a su cumbre futbolística en noviembre de 2014, cuando logró el ascenso al Torneo de la B Nacional. Sin embargo, la experiencia de llegar a la segunda categoría del fútbol argentino no fue sencilla. Costó la adaptación, y todo terminó de empeorar cuando fue la detención de Francisco Pagano en la puerta de su casa de cambio. El poderoso empresario, luego liberado, se fue alejando del manejo del fútbol y ya la fortaleza económica con la que se había caracterizado el club, decayó notoriamente. A todo esto, saltaron a la luz las falencias estructurales que el dinero antes tapaba. El crecimiento deportivo -ascensos desde el Torneo Argentino «C» hasta la B Nacional- no fue acompañado de un fortalecimiento institucional para disputar estos torneos tan costosos. Lo cierto es que Unión descendió al Federal «A», y hoy se baja de este certamen por cuestiones lógicas.

    Cordeiro, quien asumió la responsabilidad, sin experiencia en el fútbol, explicó: «hemos tomado una decisión que comunicaremos el día de mañana (por el jueves) mediante una carta a la Liga Marplatense de Fútbol para que la eleve al Consejo Federal. La situación no pudo haber cambiado desde el momento que dijimos que iba a ser difícil jugarlo. No pasa solo por lo económico, sino que también tenemos problemas por falta de gente para poder llevar a cabo un proyecto como este. Creo que no estuvimos preparados en el Nacional B, nos faltó una estructura para acompañar a jugadores y cuerpo técnico. La verdad es que es muy difícil jugarlo», expresó. La venta del volante Joel Amoroso dejó buenos dividendos, pero ese dinero todavía no alcanzó para saldar las deudas con el plantel del año pasado: «No está todo saldado, todavía nos faltan algunos jugadores. La venta de Amoroso nos dio un poco de aire para poder cumplir con todas las deudas que teníamos que eran bastante importantes para el movimiento de este club», expresó Cordeiro.

    Para tener una idea de los costos que Unión debía afrontar este 2016, el presidente de Unión explicó: «Abrir el estadio, donde no tenemos recaudación, hablamos de $ 45mil a $ 50 mil a valor del año pasado. La logística (hotel, viajes), entre  40 o 50 mil pesos. Un viaje promedio de 1000 km, solo $ 60 mil, más el movimiento de una delegación de 30 personas que te sale entre 1000 y 1200 pesos por día. Por mes, con cuatro partidos en juego, tenes que hablar de $ 300 mil pesos, solo de logística». 

    Ya sin los sponsors de nivel que aportaron todos estos años dinero a Unión, Cordeiro contó que todo lo que ingresaría solo es de AFA, y muy poco: «El único ingreso que se tiene es el de la AFA. El año pasado nos daba $ 592.350 y a un equipo del Federal «A» le da $ 60.000, o sea diez veces menos. Decían que si Tinelli se hacía cargo, se iba a doblar ese monto. Supongamos que si se duplicara ahora tendríamos $ 100 mil de ingreso.  Pero tenemos que buscar 200 mil de logística, más los sueldos para un plantel. AFA exige 7 contratos profesionales, y el resto son amateurs. Un plantel austero rondaría, por proyectos que nos han presentado, los $ 350.000″, se explayó el profesional. «Asumiremos las sanciones que nos pongan, pero prefiero eso y no cada vez que no pueda pagarle a alguien, me llegue una carta documento», agregó Cordeiro.

    Respecto al parecer de Pagano, el presidente del «Celeste» contó: «Forma parte de la comisión directiva del club, ha buscado él alternativas para financiar este proyecto, acercar a alguna gente que aporte dinero. Por supuesto él está de acuerdo con esto, es un tipo que independientemente que no juguemos más, lo lamento más por él porque llegamos a donde llegamos y estamos en donde estamos por Cacho, que hizo este trabajo al frente del club».

    Por último, descartó la chance de un gerenciamiento: «No hemos tenido hasta hoy cosas serias, sí sondeos de muchas personas que les interesaba, pero nada cierto. En esto hay que tomarse un poco de tiempo porque está el club en juego, el que tiene que responder en caso de un gerenciamiento», finalizó Leonardo Cordeiro.

    Fuente: www.0223.com.ar
  • Agua sucia

    Agua sucia

    EDITORIAL -Aproximadamente cuarenta equipos han decidido no jugar el Federal B de transición. Los gastos, la pérdida que significa este tipo de torneo, y la crueldad del Consejo Federal durante años hicieron que se llegue a un punto donde participar signifique el suicidio económico.

    Por Diego Pais – Interior Futbolero

    Es la historia del agua sucia, la misma que venimos repitiendo desde hace años. Quien sigue y conoce Interior Futbolero sabrá de lo que estamos hablando, y quien no, preste mucha atención.

    La historia se remonta a las épocas en las que el Consejo Federal era comandando por Gustavo Ceresa. Allí fue el comienzo de una debacle institucional que se veía que a corto, mediano o largo plazo iba a tener sus consecuencias. Un torneo de 48 equipos que pasó a tener 60 y que luego llegó a números siderales a través de invitaciones en exceso. Sin medir la calidad de los clubes, la soberanía institucional, la infraestructura que los acompañaba y hasta el bolsillo con el que  jugaban.

    Está claro que en un país donde el fútbol es palabra santa todos harían cualquier esfuerzo que esté a su alcance o más por jugar un torneo de este tipo, y es precisamente con esa ilusión con la que jugaron. Alguna vez, el propio Alfredo Derito (hoy presidente del Consejo), desde su puesto de Secretario General avisaba: «A un equipo de liga, si le preguntás si quiere jugar la Copa Libertadores te va a decir que sí, sin saber si tiene los fondos, sin saber si puede jugarla, pero antes de ser dirigentes son hinchas, y no miden las consecuencias».

    Para quien no entiende, el Consejo Federal es la entidad que nuclea  a todos los clubes afiliados indirectamente a la AFA. O sea, todo el país, menos los que son de la B Metro, C y D, más los de Buenos Aires de Primera y B Nacional. El Consejo agrupa a más de 200 ligas con poco más de 3.000 clubes. Sí, leyó bien. La AFA es la casa madre que abarca a más de 3 mil equipos y no sólo a Boca, River y algunos más. La AFA es la casa del fútbol, no de unos pocos.

    Ahora bien, frente a este panorama, es fácil pensar que la cuarta categoría del fútbol argentino (Federal B) se quedaba cortísima con 48 equipos y que lo más justo hubiese sido subir la cantidad de participantes. Eso, señores, es lo que nos quisieron hacer creer, o lo que nos vendieron. Para tratar de entenderlo hay que tener en cuenta muchos factores. Lo primero en lo que se escudaron fue en una supuesta federalización de la categoría en la cual se dio a entender que mientras más equipos participaban, más federal era. Lo que no se dieron cuenta (o sí), es que ya de por sí las ligas estaban arruinadas producto de otros tantos factores más. Y con las invitaciones las terminaron de liquidar.

    Analicemos las ligas. Hoy en día es una realidad que la concurrencia (hablando en general, claramente hay excepciones) es pobre o nula. Se juega en cualquier día a cualquier hora y en muchos casos los clubes que participan de las que en algún momento fueron ligas atractivas, están jugando los federales o categorías superiores restándole importancia a la Liga de origen. Además, una realidad de la cual no se puede esquivar producto del crecimiento a nivel mundial, es que tal vez es más atractivo ver un partido de la Liga de España  o de la Premier que un choque del cuarto contra el sexto de la liga local. Por más que me pese y me cueste entenderlo, mucha gente piensa así. Como así también son hinchas de equipos que jamás vieron o verán en su vida, pero ignoran al club que tienen a pocas cuadras de su casa.

    Ante esta realidad, son contados con los dedos de una mano los clubes que sólo con público pueden solventar una campaña del Federal B. Se necesita o de un «chacarero» que deje un buen caudal de dinero, o del trabajo incansable en búsqueda de publicidad que más que auspicio termina siendo un apoyo al club. Los gobiernos de turno son los principales sponsors a nivel provincial o municipal. Son necesarios para este tipo de torneos porque literalmente, y volvemos a lo mismo, terminan siendo deficitarios.

    Las invitaciones fueron como un agua sucia que se les brindaba a los dirigentes y clubes, sin «obligación de tomarla» pero que parecía limpita. El Consejo, y en su momento Gustavo Ceresa, decía que no era obligación aceptar la invitación, que no se les ponía un arma en la cabeza a los clubes para jugar el torneo. Eso hay que reconocerlo: es la simple verdad. Pero también es cierto que se podrían haber manejado de otra manera, mediante una selección más exhaustiva, o a través del cuidado de los patrimonios de los clubes. En estos casos, mientras algunos defendían con capa y espada las invitaciones, nosotros anticipábamos que no había que comprar espejitos de colores.

    El tiempo demostró que abrir la cancha para estos clubes era realmente un problema. Los gastos de operativo, seguro de espectador, traslados, árbitros, aranceles hacia el Consejo (uno debe pagar por jugar, como si fuese un torneo de barrio), la ambulancia, los aranceles a la liga, el antidoping (que en muchos casos ni se hacía), la comida y los sueldos eran un baldazo de agua fría para los clubes que pensaban que era más sencillo. Terminaron por chocar contra la pared y se ha llegado a ver casos en los que era más conveniente pagar la multa por no viajar a jugar un partido que por jugarlo. Así de malo era y es el sistema.

    Incluso hubo clubes invitados de manera antirreglamentaria (caso Velez de San Ramón), ya que había un Boletín Oficial firmado por el propio Gustavo Ceresa, en el cual decía que aquel equipo que no hubiese jugado el último Torneo del Interior no podía ser invitado al Argentino B siguiente. Bueno, Velez lo jugó igual.

    De más está decir y contar los comentarios típicos de chusmerío del Consejo Federal, en donde se hablaba de invitaciones pagas, incomprobables e infundadas, pero de las cuales todos hablaban.

    Detrás de las invitaciones también se encontraba un gran ingreso hacia el ente madre del fútbol del interior. Recordemos que por cada club participante ingresaba e ingresa un dinero por cada partido local que disputa. Así, el Consejo pasó de tener 24 partidos (cuando había 48 equipos), a tener poco más de 60 (cuando había más de 120 clubes), triplicando sus ingresos en un torneo en el que el único ganador era claramente el Consejo Federal.

    Con esa plata se les pagaba los gastos del CF, como así también viáticos (otro tema del cual se podría hablar largo y tendido), o financiar los torneos Sub 13,15 y 17, o al menos esa era la explicación que nos daban cuando consultábamos qué se hacía con los más de 7 millones de pesos que ingresaba por un Argentino B.

    Los viáticos fueron un grave problema que tuvo el Consejo Federal. Muchos dirigentes se hicieron fanáticos de esta modalidad. ¿Cómo era? Se armaba una planilla en la cual se decía qué dirigente había ido y tenía que cobrar sus viáticos, y la AFA, mediante tesorería, emitía el dinero para el cobro. Luego esa plata se repartía. Evidentemente algo pasó, ya que a partir de mediados de septiembre u octubre del 2015 se tomó la decisión de que el cobro de los viáticos debía ser personal. O sea, el dirigente que desee cobrarlo tiene que presentarse delante de la ventanilla de tesorería de AFA y solicitar su viático correspondiente.

    A todo esto, hay que sumarle que en la reforma que sufrieron las categorías de todo nuestro fútbol, llegó la reforma del Federal A. Tal vez de lo más discutido. A priori, la idea no parecía mala, pero siempre y cuando se sostenga en el tiempo. Se invitó a dos clubes por provincia que no tenían representatividad en el fútbol profesional para que al menos exista esa posiblidad en cualquier lugar de la Argentina. Hasta ahí, parecía realmente una idea maravillosa pero la historia tuvo un desenlace cargado de polémicas. El invitado final fue Independiente de Chivilcoy. Jamás se entendió su invitación, pese a las explicaciones absurdas que carecían de fundamento.

    Se festejó como la final de la Copa del Mundo tener siete ascensos a la B Nacional (cuatro más que la B Metropolitana, su categoría hermana), lo cual parecía un verdadero sueño. Pero una vez más avisábamos en nuestra radio, en cada emisión: «No compren espejitos de colores». Porque eran 7, ¿pero en un futuro? ¿Habrá casi el doble de equipos en la categoría para solo dos ascensos como lo era antes? Dicho y hecho. El torneo siguiente al de los siete ascensos se volvió a los dos ascensos, y hoy es peor. Hay 36 equipos para sólo un ascenso. Equipos que recorren el país para tratar de llegar a la B Nacional en condiciones poco profesionales, y hasta se llegó al punto de que algún que otro partido no se juegue en una categoría que va en búsqueda de la profesionalización.

    Con la llegada de Roberto Fernández a la presidencia la línea cambió radicalmente. Se cortaron las invitaciones y empezó una depuración de clubes. No había que ser muy lúcido para darse cuenta que no era una mala medida, sobre todo por la cantidad de equipos que sufrían jugar el Federal B, y en las condiciones en las que lo hacían. Nunca se llegó a entender la habilitación de ciertos estadios, en los que prácticamente se juega en el barro, o algo muy parecido al waterpolo. Tampoco se entendió cómo podía ser posible que algunos equipos se presentaran a jugar con 14 o 15 profesionales en total.

    Las críticas llovieron por todas partes para el ex presidente del Consejo Federal que apostó a los descensos con su slogan de «volver a fomentar a las ligas». Está claro: Roberto Fernández era parte del riñón de Gustavo Ceresa como asesor letrado, pero como quien dice, el que estaba arriba de todo era el que decidía. Ni Roberto Fernández, ni Alfredo Derito se manifestaban en su momento a favor de las invitaciones, pero acompañaban la decisión de Ceresa y firmaban cada una de las cartas que se enviaba por fax a las ligas.

    A pesar de las incansables críticas a la decisión de acortar equipos en el Federal A y B, se continuó con la medida bajo el mando de Alfredo Derito como nuevo presidente del Consejo Federal tras el despido del hombre marplatense. Y los clubes, al parecer, después de tanta insistencia y de chocar tanto contra la pared se dieron cuenta que el agua que tomaban, no era tan limpia como parecía. No era ni tan rica, ni pura. Evidentemente esa agua les trajo más de un dolor, y precisamente antes de llegar al fín prefirieron decir «paremos acá». Ahora bien, ¿sorprende? En lo personal, no. Los que fueron sinceros con ellos mismos se dieron cuenta que de seguir así era el camino al suicidio. Mejor guardar todo ese dinero para estar al día, para arreglar el club, para usarlo para los pibes de las inferiores.

    No estoy en contra de los que participan, para nada. Sepa entender el punto en cuestión. El que participa tiene que tener con qué, tiene que saber a lo que se enfrenta y tener todo en regla sin deberle a nadie para ser un club serio. ¿Parece mucho pedir? Es lo más normal del mundo, pasa que nos hemos acostumbrado a todo lo contrario. Que juegue cualquiera, hasta el que no puede, y que cada uno se haga cargo de lo que hace.

    Ahora bien, ¿la solución? Difícil. Durante años hemos charlado con diferentes colegas tratando de entender qué sería lo mejor para el fútbol argentino. Está claro: los federales son un problema que se debería corregir de alguna manera. Las invitaciones no fueron la solución, fueron un problema más que aún hoy los clubes siguen pagando. La federalización es hermosa, pero una utopía para quienes están dentro del Consejo que no pueden escalar más allá de lo que el mandamás de AFA decida. Poco importan para esos muchachos las más de 200 ligas, sólo importa Primera y un poquito la B Nacional. Y cada tanto, cuando se acuerdan del ascenso, lo hacen pero para el lado Metropolitano. Hasta la «C» se profesionalizó antes que el Federal A, imagínese qué vamos a pretender con el Federal B. Tenemos una geografía complicada, y clubes con mucho poder como para cambiar todo. Tal vez la solución es buscar el enlace entre las Ligas y el sueño de estar en lo más alto. Allí seguramente esté el éxito, porque, como dijo Don Armando Tejada Gómez, «el que no cambia todo, no cambia nada».

     

  • Se confirmaron las fechas de sorteos y fixture

    Se confirmaron las fechas de sorteos y fixture

    El próximo martes 12 de enero se sorteará en la Asociación del Fútbol Argentino el organigrama de disputa del Torneo de Primera B Nacional. Según confirmó el Consejo Federal el miércoles 13 se sorteará el Torneo Federal A y se conocerán las zonas y fixture del Torneo Federal B de transición a disputarse en el primer semestre del año.