Categoría: Noticias AFA

  • Los clubes grandes fracasaron en su intento de imponer la Superliga

    Los clubes grandes fracasaron en su intento de imponer la Superliga

    El scrum de clubes grandes liderados por Daniel “El Tano” Angelici para imponer la Superliga, tuvo este lunes su Waterloo. Jugaron todo con amenazas de intervención de la AFA y citaciones judiciales de Servini de Cubría, para que el sector liderado por Hugo Moyano y Claudio “Chiqui” Tapia, aceptara la creación de una liga profesional que se quede con la crema del negocio.

    Cuando vieron que la aprobación de la Superliga empezaba a naufragar en la reunión que se realizó en el predio de Ezeiza, Daniel Angelici (secretario general), Matías Lammens (tesorero) y Rodolfo D’Onofrio (vice 1°) anunciaron que renunciaban a sus cargos en el Comité Ejecutivo de la AFA y comenzó a rodar el rumor de una intervención del Gobierno a través de la Inspección General de Justicia (IGJ), que controla Sergio Brodky, un dirigente radical vinculado a allegados al presidente de Boca.

    Sin embargo, horas después la renuncia quedó en suspenso, luego que el actual presidente de la AFA, Luis Segura, anunciara que la reunión se retomaría este martes. Un papelón que revela las inconsistencias graves que existen en la estrategia del sector que lideran Boca, River, San Lorenzo y Racing.

    De hecho, en un momento de la reunión D’Onofrio comenzó a gritar: «Nada de intervención, que asuma Chiqui Tapia en la AFA». Claro, hoy la intervención es apenas una amenaza porque esa jugada podría salirle cara al fútbol argentino: la FIFA no permite movidas judiciales convencionales en ningún país del mundo. Si avanzara esa idea, la Selección no jugaría la Copa América que empezará en pocos días y la suspenderían en las Eliminatorias que se vienen desarrollando para el Mundial de Rusia 2018. A nivel clubes, ninguno podría participar en competencias internacionales y bajarían a Boca y Central, por ejemplo, de las revanchas de cuartos de final que deben disputar esta semana por la Copa Libertadores.

    Operadores de este sector negaron que esto sea tan así: “La FIFA cambió, están todos presos y ya no hay nadie que pueda darse el lujo de dejar a los grandes clubes de Argentina afuera”, desafían. Pero la certeza no debe ser tal, porque las amenazas no se concretan.

    “La Superliga sale o sale”, dijo en su momento Angelici y la única certeza de fondo para el grupo de los clubes granes es esa. Se trata del atajo pensado por el gobierno de Macri para marcarle la cancha al moyanismo, que al día de hoy ganaría las elecciones del 30 de junio. Sabiéndose perdedor, el Gobierno le está restando interés a la presidencia de la AFA y fomenta la Superliga.

    La interna Tinelli-Lammens

    Sin embargo, este grupo tiene su contradicciones. El presidente Mauricio Macri se enteró que Marcelo Tinelli le confesó a Hugo Moyano, en el picante encuentro que tuvieron días atrás, que le gustaría ser el CEO de la Superliga. Con varias cuentas pendientes, Macri estaría tentando a través de sus operadores a Matías Lammens para que ocupe ese lugar. Una hábil jugada para enfrentar a Tinelli a su mano derecha y presidente de San Lorenzo.

    La idea del Gobierno era amenazar al moyanismo con una intervención si no bajaban la candidatura de Chiqui Tapia, yerno de Moyano y quien cuenta con el mayor caudal de votos. El propio Angelici se lo dijo en la cara a Segura. Pero ajeno a las presiones el presidente de Barracas Central siguió expandiéndose y sumó a varios equipos chicos de la A y a Independiente, que preside el líder de la CGT.

    Viendo este panorama hace unos días el propio Macri habló con Gianni Infantino, titular de la FIFA, para que apoyara la creación de una Superliga como en España y no tomara represalias ante una posible intervención del Estado a la AFA.

    Sin embargo, la presentación “estelar” de Javier Tebas, titular de la Liga de España, para explicar las bondades de aquel campeonato ante el Comité Ejecutivo de la AFA hoy terminó opacada por el escándalo. Los que empujaban la idea de cambio intentaron llamar a una Asamblea Extraordinaria de carácter urgente para reformar el Estatuto de la AFA y crear la Superliga.

    Pero Moyano, secundado por varios clubes chicos y el sector Ascenso Unido (Tapia no estuvo porque jugaba Barracas) no dio quórum y se retiró del predio ni bien terminó de hablar Tebas. Eso disparó las renuncias de los presidentes de Boca, San Lorenzo y River. Pero cuando la charla subía de temperatura, la intervención de Daniel Ferreiro, el presidente de Nueva Chicago, titular de la B Nacional y único representante de Ascenso Unido que quedó en el recinto, les movió el piso a los renunciantes. Palabras más, palabras menos, les dijo: «El Ascenso no está al tanto de todo esto porque ustedes nunca le hablaron. No se borren ahora, dando un portazo, si no hicieron bien su trabajo. Están siendo injustos con el Ascenso, los dirigentes no están al tanto de qué se trata esta nueva liga porque nadie los invitó a participar». Ante esto, los renunciantes aceptaron seguir conversando este martes, en un encuentro que será para alquilar balcones.

    Fuente: La Política Online
  • La amenaza de cada domingo

    La amenaza de cada domingo

    El 14 de mayo del año pasado, una noticia traspasaba los límites de las pantallas que le dedican todo el día a la vida deportiva: Emanuel Ortega, jugador de San Martín de Burzaco, perdía la vida después de haber permanecido varios días en terapia intensiva, tras haber impactado su cabeza contra un paredón durante un encuentro de la Primera C.

    Por Noelia Luna

    La noticia conmovió al mundo del fútbol, razón por la cual el 19 de mayo, la Asociación del Fútbol Argentino resolvió, en sesión de Comité Ejecutivo, dar un plazo de 90 días para que los campos de juego que estén rodeados por paredes de concreto cercanas a la línea de cal sean cubiertas con protecciones. Algo que, con los plazos cumplidos, sólo sucedió en un par de estadios y que a más de seis meses de lo ocurrido sigue generando preocupación en el mundo del ascenso.

    Este no fue un hecho aislado, era algo que venía sucediendo en las canchas del ascenso argentino pero al no tener la mediatización suficiente por no llegar a casos tan extremos, no parecía un tema de discusión dentro de la AFA. Apenas 17 días después de la muerte de Ortega, Gonzalo Cendra, jugador de Deportivo Sarmiento de Coronel Suárez protagonizaba una escena parecida, en un partido contra Kimberley de Mar del Plata, aunque por suerte el jugador sólo sufrió un traumatismo leve y algunos puntos de sutura por el impacto.

    Dos meses después, el 13 de Julio, la historia volvió a repetirse, pero esta vez el actor principal fue Javier Rossi, jugador de Barracas Central, chocando violentamente contra un muro en un partido contra Defensores, otro accidente evitable que tampoco pasó a mayores.

    Con los 90 días de plazo cumplidos para proporcionar las medidas de seguridad necesarias, las cosas no solo no mejoraron, sino que las noticias de jugadores que terminaban chocando con un paredón seguían trascendiendo. El 23 de agosto, el Federal B volvió a ser protagonista de estos relatos, Pablo Lengman, jugador de Atenas de Río Cuarto, se fracturó la muñeca y se cortó una ceja al chocar con la pared del fondo de la cancha.

    Un mes después, el 25 de septiembre, las alarmas volvieron a encenderse, pero esta vez en el Federal A, en Catamarca, cuando Juan Martín Capurro impactó contra otro muro lateral mientras se disputaba el partido entre Unión Aconquija y Cipolletti. Por suerte el jugador pudo interponer sus brazos ante el impacto evitando dar con la cabeza y esquivar una nueva desgracia.

    Y para sumar a los casos, sólo dos días posteriores al hecho de Capurro, en la Primera C, Sebastían Gigliotti sufrió un accidente parecido en el encuentro entre Argentino de Quilmes y Midland. Accidente que tuvo más trascendencia que los anteriores, ya que el protagonista fue el hermano de un ex jugador de Boca Juniors. Razón por la cual la AFA volvió a emitir un comunicado, aunque esta vez dio un plazo de 45 días más para que los campos de juego sean reacondicionados.

    Pasaron los días del plazo de ese último comunicado y sólo un puñado de canchas pudieron realizar los cambios necesarios, que consistían en colocar colchonetas en los paredones que rodean el rectángulo verde: Excursionistas, Deportivo Laferrere, Lamadrid, JJ Urquiza, Estudiantes, Talleres, Brown de Adrogué, Ferrocarril Midland, Dock Sud, San Telmo, Defensores de Belgrano, Barracas Central, Colegiales, Tristán Suárez, San Martín de Burzaco, Argentino de Quilmes y Juventud Unida que tendrá terminadas las obras en estos días, son algunos de los clubes que se vieron beneficiados con las protecciones. Número que está lejos de cubrir los miles de estadios a lo largo y lo ancho de todo el país.

    Un año después las cosas no mejoraron en nada, las aguas corrieron por la AFA, las responsabilidades apuntan de un lado para otro. El vocal del Consejo Federal, Luis María Valdovinos, aseguró en su momento que: “el Comité Ejecutivo había otorgado, entre 90 y 120 días para planificar la puesta en marcha de acolchar los muros que sostienen el alambrado olímpico y que la ayuda dineraria provendría de Santa Mónica. Como muchas cosas en este país, la propuesta se fue diluyendo”.

    “La solución para que los estadios reúnan las condiciones ideales de seguridad siempre gira en derredor del dinero. Cuando se reglamente, los clubes deberán encontrar la solución para que su estadio continúe habilitado. Y en ese punto, ya se entremezclan funciones, porque no es la AFA la que habilita estadios. En las provincias depende de los municipios y en CABA, del gobierno de la ciudad”, dijo Valdovinos.

    Es cierto, la realidad indica que cubrir todos los estadios del país que necesitan la protección resulta bastante complicado en corto tiempo. Sin embargo, mientras el máximo ente del fútbol en la Argentina termina de confeccionar una estrategia que mezcle logística y economía para conseguir una solución total, los jugadores exponen su salud fin de semana tras fin de semana. ¿Se podrá acelerar el proceso y cuidar a los protagonistas del juego más popular del país? Eso sólo el tiempo lo dirá, mientras tanto hoy volvemos a recordar a Emanuel.

  • Deudas de la AFA club por club

    Deudas de la AFA club por club

    En la última década, y pese al ingreso del FPT, la deuda de los clubes con la AFA creció en un 473%; entretelones de un descontrol.

    La AFA es el Fondo Monetario de los clubes argentinos. En los últimos 10 años, prestó una montaña de dinero en forma de adelantos televisivos, canje de cheques, pago de embargos y hasta sueldos atrasados de los futbolistas profesionales. Como la Asociación siempre entregó divisas sin interés y nunca se preocupó por la devolución de los fondos, terminó desfinanciada. Las cuentas muestran que en abril de este año los clubes afiliados le debían a la AFA algo más de $ 985 millones.

    La cifra implica una mejora de alrededor de $ 25 millones en relación con el rojo que exhibían las cuentas de los clubes con la casa madre del fútbol argentino el año pasado, en el que los compromisos superaron los $ 1000 millones y habían aumentado cerca de cinco veces (473%) con respecto a 2006. Hace una década, los clubes debían algo más de $ 176 millones a la AFA.

    Los 30 clubes que más le deben a AFA:

    deudores AFA

    Los números también muestran que el Fútbol Para Todos, cuyo objetivo era fortalecer las economías de los clubes, fracasó en el intento. No consiguió que las instituciones dejaran de alimentarse de la AFA. En 2009, el rojo de los clubes con la Asociación era de $ 348 millones (un incremento del 27% con relación a 2008). Al 31 de diciembre de 2010, a un año y cuatro meses de instalado el programa que llevó el ingreso por los derechos televisivos de $ 268 a $ 600 millones anuales, la deuda global de los clubes con la AFA había crecido un 38% y se ubicaba en los $ 479 millones.

    Ayudar a los clubes en problemas económicos fue una herramienta de Julio Grondona para amasar poder. El histórico presidente de la AFA atendía a todos los dirigentes que se presentaran en su despacho. Grandes, chicos y medianos. El gen grondonista está impregnado en los clubes que más compromisos contrajeron con la casa del fútbol. El primero es Independiente, que hoy le debe a la AFA siete veces más que en 2006. Julio Comparada, primero; Javier Cantero, después, y Hugo Moyano, desde julio de 2014, contribuyeron a que los Rojos hoy le deban a la AFA $ 100 millones. El número, es cierto, se redujo en los primeros meses de este año: en 2015 se había elevado hasta un récord de $ 106 millones.

    El segundo en el ranking de los deudores es Argentinos Juniors, el club del actual presidente de la AFA: Luis Segura, un histórico aliado de Grondona. El sucesor de Don Julio se mantuvo al frente de los Bichos Colorados de 2002 a 2015. Salvo en 2011, siempre aumentó su deuda con la AFA. El atraso de $ 98 millones que hoy tiene el club implica un incremento de 25 veces en una década. El descenso a la B Nacional, consumado en abril de 2014, provocó que el club necesitara la ayuda de la AFA: ese año su deuda aumentó un 55%. Al año siguiente, 2015, ya con el objetivo de regresar a la elite, volvería a recibir una mano de la tesorería afista: el impago trepó hasta rozar los $ 74 millones.

    El tercer escalón del podio de deudores es para Banfield, con algo más de $ 85 millones en compromisos atrasados con la casa del fútbol. Se sustenta en un salto del 193% ocurrido en 2015, cuando regresó a primera y pasó de deberle a la AFA $ 27,5 millones a casi $ 81 millones. ¿Qué ocurrió? Después del insólito descenso del Taladro en 2012, que culminó además en acefalía dirigencial y en cesación total de pagos, a la deuda contraída en la gestión Portell con la AFA se le agregaron dos ítems: uno, la ayuda financiera para resurgir de las cenizas y pagar las deudas anteriores. Su presidente, Eduardo Spinosa, dice: «Si Grondona no auxiliaba a nuestro club, desaparecíamos. Era imposible salir adelante. Fue de gran ayuda junto a un plan de salvataje financiero que resultó exitoso». Por otro lado en 2014 se pasaron deudas por cheques viejos canjeados a la cuenta corriente. Por eso quedó formalizado el pasivo tan elevado, ya que tener cheques de canje es pasivo no formalizado o reconocido. Además, Spinosa defiende su gestión: «Toda la ayuda de AFA la utilizamos para pagar deudas viejas luego del desastre que heredamos».

    Más abajo en el listado de deudores aparece Quilmes, club que padece por estos días la obligación de tener que devolver parte de los millones que le prestaron. El plan de desendeudamiento aprobado por la AFA lo impacta de lleno: al Cervecero le descuentan $ 674.000 de los $ 3,5 millones mensuales de la TV. Esta sangría inesperada (porque era costumbre que el dinero adelantado o prestado por la AFA nunca se devolvía) provoca efectos colaterales: el plantel profesional hace cuatro meses que no cobra y decidió no entrenarse hasta que no aparezca una solución. En la última década, el rojo de Quilmes con la AFA se multiplicó por diez. Dos de los máximos responsables de la situación actual fueron Aníbal Fernández, el jefe de Gabinete del kirchnerismo que firmó el Fútbol Para Todos, y José Luis Meiszner, el canciller de Grondona, que llegó a ser secretario general de la Conmebol y está implicado por Estados Unidos en el escándalo de corrupción y lavado de dinero conocido como FIFAgate.

    El segundo club grande en la nómina de morosos es San Lorenzo, con $ 50 millones de deuda. El Ciclón incrementó siete veces su dependencia económica de la AFA en la última década. El caso azulgrana tiene dos explicaciones: primero, la ayuda financiera que recibió Rafael Savino en su último año como presidente del club, en 2009. Esa temporada, San Lorenzo acrecentó su deuda con la AFA en un 80%. En agosto de 2012, Matías Lammens y Marcelo Tinelli se hicieron cargo del club y comenzaron con un progresivo desendeudamiento, que estabilizó las cuentas del club y lo independizó financieramente. En 2016, sin embargo, la deuda con la AFA saltó de los $ 24 millones a los $ 50 millones actuales. «Se sinceró todo. Desde la deuda existente hasta el canje de cheques», afirman desde la comisión directiva que encabeza Lammens.

    River es un caso aparte. Gracias al fuerte ingreso de divisas en el último año (campeón de la Copa Libertadores 2015, vendió jugadores por montos varias veces millonarios en dólares), liquidó el saldo de su cuenta corriente con la AFA en 2016 y es uno de los pocos clubes que pueden jactarse de ser acreedores de la casa matriz del fútbol argentino. En la última década, sin embargo, la situación no fue tan alentadora. En 2013, un año después de regresar a primera, la deuda llegó a los $ 83 millones. Fue la última temporada con Daniel Passarella como presidente. En 2010, el primer año del Káiser en el poder, River se endeudó como nunca antes con la AFA: las ayudas económicas subieron un 108%. Al año siguiente, en 2011, River se iría al descenso.

    Boca, por su parte, también afronta sus compromisos impagos con la AFA: de los $ 30 millones que le debía a la AFA en 2015, ahora tiene $ 10 millones, según las cuentas oficiales a abril de 2016. El único gran salto que muestra la evolución histórica de sus compromisos con la AFA en la última década se da en 2009, con Jorge Amor Ameal como presidente. De $ 184.627 que Boca debía en 2009 saltó a $ 16.728.983, un incremento del 8961%.

    Pese a la inflación acumulada en los últimos diez años, Racing le debe hoy a la AFA menos que hace una década. Empezó con $ 11,4 millones, cuando todavía estaba administrado por Blanquiceleste. Pasó por el órgano fiduciario, primero, y después volvió a los socios. Tocó un pico de $ 23 millones de deuda con AFA en 2013, pero fue acomodando sus números hasta llegar a la situación actual.

    Si las cifras anteriores dan idea de la dependencia de la Primera División de la AFA, la situación se agrava entre los clubes de ascenso, algunos de los cuales aumentaron su dependencia financiera con la Asociación más de cien veces en la última década. La primera institución de la B Nacional que aparece en el ranking de deudores es Chacarita, con casi $ 35 millones impagos y un crecimiento de casi diez veces en los últimos diez años. Por debajo suyo está All Boys, que debe algo más de $ 33 millones, pero cuyo rojo creció casi cincuenta veces desde 2006.

    Acassuso (B Metropolitana) y El Porvenir (Primera D) son dos casos paradigmáticos. Los referentes políticos de ambos (Javier Marín y Enrique Merelas, respectivamente) pertenecían al círculo áulico de Grondona. Esa lealtad puede ser una de las explicaciones por las que Acassuso haya incrementado ¡101 veces! su deuda con la AFA desde 2006. Y por la que El Porvenir, que milita en la última de las categorías, le deba a la AFA más que cualquier equipo de la Primera C y casi todos los de la B Metropolitana. En esa tercera categoría del fútbol argentino hay otros clubes que también se beneficiaron de las ayudas de la AFA: Deportivo Merlo (debe hoy 33 veces más que hace diez años) y Barracas Central (20 veces más).

    Los 30 clubes que tienen saldo a favor:

    ACREEDORES AFA

    «¿Qué es lo que pueden encontrar si revisan los libros de los clubes? ¡Deudas!», anticipó Aníbal Fernández en una entrevista televisiva de 2015. No le faltaba razón. La AFA, que aprendió con Grondona a hacer política con la caja, puede dar fe de ello. Aunque tanta ayuda financiera haya provocado su propia desfinanciación. Y la haya dejado al borde del default por primera vez en su historia.

    Fuente: Cancha Llena. La Nación