Alcides Pralong es el colectivero de Achirense, acá te traemos su historia. Reseña de un apasionado por el Verde de Las Achiras.
Por Juan Cruz Leguizamón
¿Qué sería de un club sin el hincha? Una bolsa vacía. El hincha es el alma de los colores. Es el que no se ve, el que se da todo sin esperar nada. Eso es el hincha… ESO SOY YO» , reza Enrique Santos Discépolo en la película El Hincha, film fue estrenado el 13 de abril de 1951 en Buenos Aires. Palabras que definen a la perfección a nuestro protagonista, Alcides Pralong, colectivero del Club Social y Deportivo Achirense.
Todos los clubes tienen personajes particulares, de esos que se desviven por los colores y les dedican su trabajo con pasión. Personas, que a puro pulmón, le dan vida a las instituciones, ellos son los verdaderos héroes detrás del telón, los que ponen marcha a los clubes, esos que empujan desde abajo, siempre apuntando hacia el bien común del club.
Alcides Pralong es uno de esos personajes que enriquecen nuestro fútbol argentino, el resúmen de la pasión en estado puro. «Mi historia con Achirense comienza en 2010, unos directivos se acercan pidiéndome por mis servicios, en esos momentos yo tenía una combi, ellos necesitaban transporte para los chicos que empezaban a trabajar en el club. Así fue como empezamos a recorrer los caminos, Las Achiras queda un tanto distante de la ciudad de Colón, había que llevar chicos de la ciudad a entrenar en el club, y luego llevarlos de vuelta, para eso me contrataron, y es hasta el día de hoy que estoy trabajando. Soy uno transporte por acá ahora estamos trabajando con más camionetas, más colectivos, venimos en crecimiento», manifestó el colectivero de Achirense.
A su vez, Alcides no duda en exponer sus sentimientos hacia el Verde: «Uno cuando empieza un trabajo, pasa con cualquiera, le tiene que gustar, sino, indudablemente, no lo haría. Al principio llegamos a hacer tres o cuatro viajes por día, uno empieza a ser parte del club. Todo se transforma en una pasión que lleva adentro, convivo más tiempo dentro del club con la gente que está dentro del mismo, uno lo toma como si fueran su propia familia. Uno lleva este sentimiento tan adentro que, si un fin de semana no tenemos que ir a la cancha, buscamos un motivo x para poder ir. Tal es así que, por ejemplo, somos un grupo de fanáticos que siguen al equipo juegue donde juegue, ya sea con nuestras familias o quien nos acompañe. Uno tiene que sentirlo realmente, para poder explicar, cuando uno llega a pasar tanto tiempo dentro del club».
Pralong demuestra un apego muy importante por Achirense, palabra de un verdadero hincha: » No se si decir lamentablemente, o por suerte, pero no era hincha de ningún equipo en el pasado, no era amante del fútbol, entiendo poco. Me hago fanático de este club porque, luego de permanecer tanto tiempo dentro de este club, uno termina haciéndose hincha. Anteriormente, por razones de mi trabajo, había comenzado a llevar a mi hijo a jugar en una escuela de fútbol en la ciudad de Colón, y por tener que acompañarlo ahí, me hice simpatizante de ese club. pero después el decidió irse conmigo, mi pibe ahora está en una de las categorías menores de Achirense. Acá, todo arrancó con una cancha muy humilde, se empezaron a hacer muchos trabajos, estamos orgullosos del lugar donde estamos, de tener el Presidente que tenemos, ojalá que siga por muchos años más, para el bien de todos».
Aquel que vaya a un partido de Achirense puede testificar del ímpetu con el que Alcides vive cada encuentro. En referencia, el colectivero sostuvo: «Por ahí hay cosas que uno las debe contener. Por ejemplo, hace un rato veníamos de la práctica, iba en el micro, los chicos vienen cantando, jugando, haciendo de las suyas dentro del micro, y uno también se contagia de eso. A mi me pasa que los días de partido, adentro de la cancha yo también soy fotógrafo, trabajo para un medio gráfico de la zona, cuando está trabajando ahí dentro se tiene que contener un montón de situaciones. Pero se sabe que cuando las papas queman, o cuando tenemos que gritar un gol, lo gritamos, quedate tranquilo que lo hacemos, saltamos todos los que somos del club, los del banco, todos».
A lo largo de la charla, las anécdotas florecen: «Siempre rescato al presidente del club, Guillermo Bonnin, cuando se inició todo hasta el día de hoy, siempre después de cada práctica se come un guiso, una pata y muslo, un asado. En aquel momento, nos pasó de estar por comer un guiso en el club, a las once de la noche; en eso, Guillermo te llamaba y te decía que estaba llegando a Ezeiza en avión, él nos pedía que lo esperáramos para comer con nosotros, esa situación la vivimos un montón de veces. A los que trabajamos en el club, cosas como esas nos caen muy bien que el quiera estar junto a la gente de Achirense, alguien decidido a compartir con nosotros, siempre y en cualquier momento. Somos una familia grande, cuando a uno le sucede algo, está el otro para respaldarlo. Yo soy fotógrafo, hago de periodista también, por ahí tenés que ser camillero, vendedor en la cantina. Mi señora a veces está cobrando la entrada, trabajamos codo a codo para el club. Nuestra cábala cuando jugamos de local es el pollito que sale disfrazado, ese es mi nene, Santiago Prolong».
Para Alcides Pralong, la vida sin Achirense sería muy difícil de imaginar, hecho que denota su amor genuino por el Verde de Las Achiras. «Yo me inicié en este trabajo, con este club; fui creciendo como el club. Yo había empezado con un vehículo de transporte, y hoy dispongo de cinco o seis, todos destinas a Achirense. Arrancamos con categorías inferiores, tenemos tercera división, cuarta, primera local; y ahora que estamos muy evocados a lo que es el Federal B. Cuando termina un torneo, o quedás afuera, sucede un impasse, como un jugador cuando es expulsado. Yo tengo la suerte y el honor de estar trabajando en todas las categorías, no me imaginaría nunca, de ninguna manera, no estar dentro de este club. Sino sería arrancar nuevamente con otra cosa, en otro club, ojalá que no nos toque nunca eso».
Haber quedado en las puertas del ascenso al Federal A, durante la temporada pasada fue un suceso histórico para una institución tan jóven, aunque un golpe duro de asimilar. «Lo que a uno le toca vivir en esa situación se torna difícil. Nosotros veníamos de ser un club humilde, de campo, y en muy poco tiempo se había logrado lo que se logró. Fue en muy poco tiempo lo que nos sucedió y tener que ir a definir un partido de finales por penales, nos quedaba mucho por recorrer, habíamos pasado por muchas cosas, y perderlo por un penal es angustiante, nos vinimos con un trago amargo, un dolor en el alma. Se captaba en el ambiente de todos los que fuimos, que no era el mejor; pero bueno, son momentos superados, hoy estamos en el mismo camino, estamos punteros en la zona y vamos por más, esperemos seguir por el mismo camino».
El sueño de Alcides es el deseo genuino del hincha, el colectivero retrata de la mejor manera lo que tanto anhela el que quiere a Achirense con el corazón: «Estamos iniciando un nuevo camino nos está yendo muy bien. Uno tiene una meta, todos estamos por lo mismo, y lo que pretendemos es un ascenso. Pero eso no nos quita méritos para pensar en lo local, disfrutamos mucho de los chicos, así sea desde la escuelita, los pibes de las inferiores, sin desmerecer a ninguna categoría, no perdemos de vista a los que están disputando los torneos locales. Pero la meta final es la clasificación del Federal B».
Retrato de un hombre, dueño de una pasión sin límites, a la cual le dedica su tiempo y esfuerzo. Trabajando con sus pares siguiendo el sendero de un anhelo que, pasito a pasito, va en camino a concretarse. El colectivero firme, con sus brazos sobre el volante, acelerando hacia su sueño.
Interior Futbolero

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