Así lo aseguró el presidente Carlos Quiroga, que está en Buenos Aires para protestar en el Consejo Federal.
Por Emanuel Tristán (Corresponsal IF – Mendoza Post)
Gutiérrez atraviesa un presente delicado. El sueño de seguir avanzando en la Reválida se convirtió en pesadilla culpa de la suspensión del partido de ida ante Defensores de Ramallo por la supuesta caída de una bomba de estruendo que aturdió a un jugador visitante.
El presidente del Celeste, Carlos Quiroga, se encuentra en Buenos Aires donde presentará en el Consejo Federal todas las pruebas que recaudó en estas horas para mostrar que no hubo tal detonación dentro del campo de juego. El dirigente habló con el Post y le contó todos sus argumentos para pelear una posible resolución de perder el partido 3 a 0.
«Después del partido yo le pedí disculpas al jugador y declaré en base a lo que decía la prensa, pero no escuché ninguna detonación porque estaba con los agasajos (a Bermejo y Bianchinelli) cuando vi al arquero tirado y al otro pibe en cuclillas», manifestó Quiroga.
El «otro pibe» es Leonardo Mignaco, que fue en definitiva el motivo por el cual el árbitro suspendió el partido ya que no pudo disputar el encuentro y debió ser retirado en ambulancia.
Quiroga asegura que indagando en el lugar donde supuestamente cayó la bomba de estruendo no se encontraron pruebas. «Si de verdad lo hubiera afectado una bomba de estruendo no se podría haber dirigido caminando hacia la ambulancia como lo hizo», asegura el presidente, y agrega: «en el lugar había pasapelotas, fotógrafos y policías, y ninguno si quiera se inmutó».

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