Instituto, 23 minutos para vivir (y meterse en el Reducido)

UNIÓN (Mar del Plata) 2-2 INSTITUTO (Córdoba)

Instituto, clasificado al Reducido. La Glo empató ante Unión y Gimnasia de Mendoza le dio una mano. Le ganó a Dálmine y lo clasificó. A soñar…

23 minutos. El reloj se detuvo en Mar del Plata. Ya era historia vieja el empate 2-2 entre Unión de Mar del Plata e Instituto por la fecha 42 de la B Nacional 2015, la última.

23 minutos que fueron la vida y la muerte al mismo tiempo. Desde que se decretó el empate, tras una reacción de la Gloria en medio de un partido horrible, los minutos ya no pasaron como minutos. Fueron como décadas.

Héctor Rivoira y sus jugadores ya habían logrado remontar un 0-2 en contra en una tarde negra y ahora la mano para meterse en el Reducido por el segundo ascenso a Primera División debía llegar desde Mendoza, donde Gimnasia (que debía ganar para salvarse del descenso), jugaba y le ganaba 1-0 a Villa Dálmine, el que quería arrebatarle el quinto puesto al Albirrojo.

Justo en Mendoza, el partido se demoró 23 minutos. ¿Qué pasó? El partido entre Gimnasia y Dálmine concluyó varios minutos después porque estuvo suspendido por la lesión de un futbolista.

Entonces, Instituto tuvo que hacer lo que mejor sabe hacer: sufrir. Esos 23 minutos fueron eso, un sufrimiento eterno.

Pero la suerte estuvo del lado de la Gloria, porque Dálmine intentó con todas sus fuerzas dar vuelta la historia ante un Gimnasia que se aferraba a la categoría con uñas y dientes.

Pero, 23 minutos después llegaría también el final en Mendoza y, entonces, se desataría la alegría en Alta Córdoba.

Así, Instituto se quedó con el quinto lugar con 62 unidades y aventajó a Dálmine por dos puntos, por lo que se enfrentará en el torneo reducido ante Patronato de Paraná, segundo del campeón Atlético Tucumán, a doble partido, primero en Córdoba y luego en Entre Ríos, sin ventaja deportiva.

UN CAMPEONATO “A LO INSTITUTO”

En Alta Córdoba se sabe que decir “a lo Instituto” es saber que todo va a costar el doble. Que nada será sencillo.

Así fue esta B Nacional para el equipo albirrojo, que arrancó de manera muy negativa con Carlos Mazzola como DT. El equipo ganó apenas un partido de los 12 primeros cotejos, lo que obligó a que el propio Mazzola tuviera que dar un paso al costado.

“Es una situación dolorosa, perdemos a una gran persona y a un gran cuerpo técnico. Las puertas quedan abiertas”, dijo en aquel momento el presidente Ricardo Morellato.

En el medio, el club vivía (y vive) una gran crisis económica y financiera.

Pero, apareció el nombre de Héctor Rivoira y todo fue muy sencillo.

En apenas unas horas el Chulo se hacía cargo del equipo e iba a verlo desde la tribuna, en Gualeguaychú. Allí, la Gloria ganaría 2-0 en la fecha 14 y la historia sería otra, más allá del debut con derrota del propio Chulo ante Patronato (0-1), quien (mirá vos) será el rival en semifinales del Reducido.

Desde allí, un equipo sufrido y con miles de problemas (con atraso en sus salarios de más de tres meses), sacaron adelante una situación increíble.

El equipo logró salir de ese indigno 21° puesto en la tabla de posiciones, para meterse en la lucha por ese quinto lugar.

“¿Porque no lo podemos lograr? Era tan lejana esta posibilidad… se dio. Que se festeje en Córdoba”, diría ayer Rivoira en Mar del Plata.

Con altos y bajos, ayer, en Mar del Plata terminó sellando una resurrección pocas veces vista.

Tuvo que sufrir 23 minutos que fueron la vida y también el infarto.

Pero, la Gloria está de pie. ¿Por qué no, Gloria? ¿Por qué no?

Fuente: Diario Día a Día de Córdoba.

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