ESTUDIANTES (San Luis) 1-3 INSTITUTO (Córdoba)
Sufrir para gozar. Instituto y un triunfazo en San Luis 3-1 ante Estudiantes. Sigue en el Reducido. Y soñando…
Instituto es el alumno que nunca termina de aprender la lección. Instituto y su gente, los que lo siguen, los que sufren, los que lloran atrás de un televisor, jamás lo entenderán. Y también los loquitos que viajaron ayer a San Luis sin entrada y sin demasiadas opciones para poder entrar.
Pero entraron. Ahí, en ellos, está la evidencia de lo que es Instituto. Nunca terminarán de aprender todos los que viven por y para la Gloria. Se tiene que sufrir, se tienen que llorar.
Con el corazón en la mano y ante Estudiantes de San Luis, y gracias a una tapada heroica de Lucas Hoyos sobre el final, el equipo del Chulo Rivoira sacó el pecho y se trajo los tres puntos a Córdoba para seguir dentro del Reducido a dos fechas del final, donde cuatro equipos se meterán en el barro para buscar el segundo ascenso.
Pero para eso todavía falta. Primero le quedan dos escollos más por superar en esta lucha que parece mano a mano con Villa Dálmine, ambos con 60 puntos a falta de seis por disputarse, aunque el Albirrojo tiene mejor diferencia de gol (10 contra 4) y por eso por ahora es dueño de se bendito y maldito quinto puesto.
Este domingo, en San Luis, jugó con el resultado puesto de Dálmine (le ganó el sábado 1-0 a Los Andes) y demostró que tiene un plantel con personalidad, que ha logrado sobrellevar situaciones inauditas para un equipo profesional.
Pero aquí están. No bajaron los brazos ni lo van a bajar ahora, cuando queda muy poquito.
CON EL ALMA, Y SUFRIENDO
“El equipo está demostrando hombría, estamos jugando de igual a igual contra cualquiera. Esto no es fácil. Jugamos con los resultados puestos, conseguimos un gol de entrada y lo supimos llevar hasta el final. Pero estamos para sufrir. Un poco tenemos que sufrir, sino no somos Instituto”, diría Maxi Correa, el alma del equipo ayer y siempre.
El Negro jugó con bronquitis, le faltaba el aire, pero corrió más que nadie para ser la figura de la cancha y hasta irse aplaudido por los hinchas locales.
Un reflejo de un plantel que sigue dando batalla y que aunque tenga entre tres y cuatro meses de atraso en sus salarios, sigue adelante.
Muchas veces, prestándose plata entre ellos para que los más chicos del plantel puedan cubrir sus necesidades. Esa unión puertas adentro se ve también en la cancha y se notó ayer en ese vestuario feliz en San Luis.
“Todos los chicos se han brindado al máximo. Por algo estamos en esta posición. Faltan dos fechas, puede pasar cualquier cosa. Pero con este plantel me saco el sombrero”, agregaría Correa, en otra frase que pinta de cuerpo entero a este Instituto.
Una lección aprendida para el corazón. Instituto tiene que sufrir para gozar. Y ha sufrido mucho, demasiado en los últimos tiempos. ¿Llegó la hora de disfrutar? El club y su gente lo necesita.

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