Lucas Boyé, un goleador forjado en Ancalú

El delantero del Reading inglés mantuvo una entrevista imperdible con Interior Futbolero. Sus comienzos en los potreros de San Gregorio y sus primeros goles con la camiseta de su amado Ancalú Sporting Club.

 

A lo largo de sus años de trayectoria, el futbolista puede ponerse decenas de camisetas, defender los colores de diversas instituciones. Sin embargo, hay una camiseta que jamás se borrará de la piel. No se borrará porque está impregnada, no se borrará porque pertenece al primer amor, allí donde gritó sus primeros goles y vivió la alegría de patear una pelota.

Ese primer amor es lo que significa Ancalú Sporting Club para Lucas Boyé: «Crecí ahí jugando al fútbol, en una liga muy amateur. Quería ser jugador de fútbol, vivía todo el día detrás de una pelota». Como en varios casos, la pasión por los colores del club la adquirió de su familia: «Mi papá jugó en Ancalú, no me acuerdo de haberlo visto jugar. Yo iba caminando al club cada persona que conocía iba a Ancalú».

 

 

 

 

«Mi infancia siempre fue de disfrute. Disfrutaba muchísimo jugar en Ancalú como no he disfrutado en otro lugar desde que empecé a jugar profesionalmente. Nosotros éramos el equipo más humilde, todos los equipos eran superiores, pero nos divertíamos de una manera increíble. Hoy se envidia, se extraña todo eso», manifestó el delantero nacido en San Gregorio, Santa Fe.

Más allá del orgullo de defender los colores amados, el sueño de todo profesional es salir campeón con su primer amor, algo que Boyé alcanzó con Ancalú: «En el último año que me tocó jugar ahí fue el momento más lindo, ya que salimos campeones. Lo logramos con las inferiores y luego justo quedé en River».

 

 

 

 

En cuanto a la relación actual con Ancalú, Boyé manifestó: «Cada vez que puedo, y estoy de vacaciones, voy a verlo. Viajo siempre, en invierno a veces me sumo a los entrenamientos, para estar en movimiento. Estoy siempre en contacto, algunos de mis amigos juegan en el club».

Sin embargo, pese a ser el gran referente surgido de la institución, el carácter introvertido de Boyé le juega una mala pasada: «Cuando en Ancalú falta algo, ayudo. Pero, en cuanto a charlas, no lo he hecho aún, quizás cuando sea más grande me puedan poner ese rol. Soy muy tímido, me daría mucha vergüenza dar consejos. Cuando voy al pueblo me gusta ser uno más».

 

 

 

 

Como ocurre en todas las instituciones del territorio argentino, el duelo con el clásico rival representa algo muy trascendente dentro de la vida del futbolista. Al respecto, Boyé se refirió: «Me gustaba jugar siempre el clásico con Huracán de Diego de Alvear. Siempre va mucha más gente que lo normal, eran partidos duros donde conocías a todos los rivales. Me acuerdo que en el año que salimos campeones ganamos los dos clásicos, de visitante ganamos con un gol mío».

Si resulta laborioso olvidar al primer amor, la posibilidad latente de regresar a él siempre está. En referencia a su posible vuelta a Ancalú, Boyé respondió: «Siempre jodo con eso, que voy a terminar jugando en Ancalú cuando sea más viejo. Ojalá pueda jugar uno o dos partidos para tener de vuelta esa linda sensación de entrar y que esté la gente que conozco. Es una situación única, quizás en un momento pueda hacerlo luego del retiro, sería hermoso».