Operativo Clásico, una vergüenza

El  dispositivo de seguridad falló desde el momento en que decidieron otorgarle las dos cabeceras del estadio Martearena a los hinchas de Central, dejando en el medio a los hinchas de Gimnasia.

Todos queremos la seguridad de las personas cuando acudimos a los eventos importantes. Más cuando se trata de espectáculos deportivos de la envergadura de un clásico de fútbol. Pero hoy fue lo más insólito que se vio en materia de seguridad de un partido de fútbol, donde hubo corridas, encontronazos de hinchas tanto de Gimnasia y Central y para colmo de males la revisación o requisa policial, como quiera llamarlo, falló, porque hinchas de Central que se apostaron en la cabecera norte, ingresaron con bombas de estruendo y de milagro no la arrojaron al campo de juego. La distribución de las tribunas, que la tuvo que padecer el hincha de Gimnasia que, históricamente ocupaba una de las cabeceras del estadio siempre cuando hubo clásicos, hoy le tocó ubicarse en la tribuna preferencial, en un sistema de cerrojo y con ambas parcialidades de Central en los costados, que menos mal no pasó a mayores.

Quieren erradicar a los violentos y no pueden hacerlo. El control en los ingresos tanto para la gente común como de los periodistas, roza lo grosero y para colmo, la policía falla en todo su esplendor en materia de cuidar a la gente. Tendrán que replantear desde el gobierno como tratar de mejorar la calidad de servicio.
Se vienen dos clásicos, el primero es entre Juventud y Gimnasia que se jugará en el mundialista, pero después viene la revancha entre Gimnasia y Central, en el Gigante del Norte, que dicho sea de paso los dirigentes del «albo» no quieren salir de su cancha y habrá que ver como se diagrama este operativo, que hoy falló a horrores. Pero hay tiempo para pensar y hacer las cosas bien para el hincha que quiere ver al equipo de sus amores.

Fuente: www.realidaddeportiva.com.ar

 

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