El presidente del Torito le dijo a Interior Futbolero que se ilusionan con tener su cancha. «Estoy convencido de que se puede lograr», aseguró.
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Pasaron 46 años desde la última vez que Alvarado hizo de local por la liga. Desde entonces, se convirtió en un nómada que transitó por diferentes terrenos alquilados. Pero los tiempos cambiaron. Lejos parecen haber quedado los días de deudas, inhibiciones e incertidumbre institucional. Su conquista más reciente delata un avance: Alvarado inauguró su cancha propia en el predio de Ruta 88 para los partidos de la liga local y ahora sueña con seguir creciendo. Con Facundo Moyano como principal soporte económico, el Torito anhela concretar un proyecto ambicioso: construir un estadio para disputar los diferentes certámenes nacionales de AFA. Si bien aún es un emprendimiento muy lejano, el sueño está instalado en la cabeza de los dirigentes.
El estadio para los torneos organizados por AFA está lejos de ser una realidad. Ni siquiera llega a ser una intención concreta. Sin embargo, la idea existe. Los dirigentes de Alvarado, con el presidente Pablo Mirón a la cabeza, quieren poner de pie al club y lograr un salto de calidad, no sólo en lo futbolístico sino también en lo edilicio. La construcción de la cancha en el predio de Ruta 88 fue un logro significativo para la institución, que había adquirido esos terrenos en 1994 y que recién ahora pudo concretar su ansiado proyecto. Pero la cosa no queda ahí: «El 24 de mayo tenemos una cena con fines recaudatorios para invertir en baños públicos y en una confitería. Estas son metas que nos planteamos desde el comienzo, como tener un alojamiento para futuros cracks, condiciones de trabajo acordes a un club que quiere dar un salto, contar con una pileta de natación en la sede para los socios. Hicimos mucho, pero aún falta», le confía Mirón a Interior Futbolero.
El presidente no tiene miedo en admitirlo: «Agarramos un club en muy mal estado, hundido en el fondo del mar. Estaba en camino de desaparecer«. El duro peregrinaje de la institución en 2014 le da la razón. Deudas de hasta ocho meses con los jugadores, inhibiciones, problemas para pagar el transporte para los partidos de visitante, una crisis institucional y edilicia fueron algunos de los condimentos que pusieron en jaque a Alvarado. Ahora, un año y medio después, el club enfrenta una realidad radicalmente opuesta y hasta puede darse el lujo de fantasear con un estadio propio: «Esta empresa que iniciamos para construir los baños y la confitería es el puntapié inicial para ver si estamos preparados para construir nuestra propia cancha. Estoy convencido de que se puede lograr, aunque sé que no se hará de un momento para otro. Estamos en un muy buen presente, y si se alinean los planetas podemos llegar a tener nuestro estadio«.
La inversión en infraestructura parece ser uno de los ejes de la gestión que lidera Facundo Moyano. También lo es el saneamiento económico de la institución, que tantos dolores de cabeza provocó durante el Argentino A 2014. Según dice Mirón, aún continúan saldando deudas y levantando juicios, aunque afirma que las próximas gestiones encontrarán a un club ordenado y sin números en rojo. «Nos comprometimos a llevar al club a deuda cero», asegura.
Clasificado a la etapa de playoffs del Federal A tras 20 largos años, Alvarado dejó atrás las pesadillas y los malos recuerdos, y ahora se anima a proyectar un futuro con cancha propia.


