Interior Futbolero dialogó con Nadia Erramuspe, directora de la escuelita de fútbol de Achirense. Conducción, aprendizaje, prejuicio, presiones; todo volcado en una rica charla.
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Ya no es novedad, ni debería sorprender a nadie. El rol de la mujer dentro del fútbol adquiere, día tras día, más trascendencia. Ya sea en diversos roles: presidente, entrenadora, profesora o árbitro, las mujeres siguen demostrando su capacidad en un mundo por excelencia machista, como lo es el fútbol.
Nadia Erramuspe es un ejemplo de este crecimiento, ella es la encargada de la escuela de fútbol infantil y de la categoría 2007 del Club Social y Deportivo Achirense. Hija del ex futbolista, Darío Erramuspe (Atlanta, Talleres, San Miguel, además pasos por el fútbol colombiano y venezolano), Nadia vivió siempre de cerca el ambiente futbolístico. «Con mi familia vivimos en Venezuela, yo era muy chica, pero siempre iba a la cancha y entraba al campo con mi papá. Soy profesora de educación física, llego a Achirense por medio de los directivos de la institución. En un principio, me propusieron hacerme cargo de la escuelita de fútbol y de la 2007».
En su pasado, Nadia había trabajado con rugby infantil, pero no con fútbol: «Es mi primera experiencia en el fútbol, son dos deportes completamente diferentes con el rugby, con otros valores, se vive distinto, pero me siento cómoda acá, en el fútbol. En Achirense, me encontré con un club impecable en todos los aspectos, desde las instalaciones hasta los profesionales que forman parte de él. Es una institución muy nueva, y considero que va por buen camino».
El prejuicio en un universo de identidad machista, como lo es el fútbol, siempre está presente. En referencia, Erramuspe manifestó: «Por supuesto que el prejuicio está presente. Seamos realistas, vivimos en una sociedad en donde nos dicen que el fútbol se inventó para el hombre, y que nadie puede entender mejor el fútbol que el hombre. Pero para enseñar un deporte solo se necesita vocación, más allá del género. Se vence al prejuicio confiando en uno mismo, entendiendo que no es una tarea fácil, hacerle frente a una ideología tan inculcada en la sociedad. Si sentís que estás logrando tus objetivos, no hay prejuicio que valga».
Más allá del prejuicio, el fútbol posee otra gran mal, y es el de la presión, una mochila muy pesada que muchos chicos acarrean desde un principio. Para Nadia Erramuspe, el objetivo de su trabajo es muy claro: «Tengo un objetivo muy definido, y es que los chicos puedan aprender jugando. Dentro de este rango de edades es donde formamos las bases para cualquier deporte, y la mejor manera es a través de lo lúdico. Es lindo ver que un niño se divierte en los partidos y no sólo se interesa por ganar. Hay que fomentar un poco más eso, que no tome el fútbol con tanta responsabilidad, porque es ahí donde empiezan a frustrase si algo les sale mal».
La escuela de fútbol de Achirense funciona los lunes y viernes en la cancha de fútbol 5 de Sacachispas, en Colón. La categoría 2007 y el resto de las infantiles, lo hacen martes, miércoles y jueves. «La idea es presentarles -a los chicos- desafíos donde busquen superarse a ellos mismos, es un grupo muy activo. Hay muchas estrategias para motivarlos, una de ellas es remarcar lo que están realizando correctamente. Cuando les demostrás que están haciendo las cosas bien, adquieren seguridad, confianza y , obviamente, se motivan aún más».
Además, Erramuspe, añadió: «La idea que me planteó el club, es formar jugadores, desde sus inicios, tanto en lo moral, como en lo deportivo. Que puedan ser parte del club desde niños y con disciplina llegar a lo que tanto sueñan, que es jugar en primera». Al ser consultada sobre las presiones que sufren algunos de los chicos desde sus comienzos, nadia manifestó: «Es un tema complicado hoy en día. tenemos que dejar de lado la competencia en los niños, ellos solo tienen que jugar a la pelota. Con inocencia y exclusivamente por diversión».
Cerrando su concepto, Nadia Erramuspe, encargada de la escuelita de fútbol de Achirense, expresó: «Como adultos, tenemos que tomar consciencia de este tema. Se hace mucho daño promocionando la competencia desde tan temprana edad. Los chicos se frustran y muchas veces abandonan. El lema ideal sería: jueguen a la pelota, no al fútbol, a la pelota».