El entrenador del plantel Decano realizó un balance de la temporada. Se refirió a lo bueno y malo que le tocó vivir al plantel. También hizo mención a su continuidad.
Y se fue no más… Para Atlético Paraná ya pasó el primer campeonato en el profesionalismo del fútbol argentino.
Dicen los especialistas que los días en estos momentos son más cortos, que la vida actual transcurre más vertiginosamente. Seguramente, fue una de las causas de porqué se pasó tan rápido el año deportivo, el cual no será uno más para el elenco de barrio San Martín.
El camino no fue fácil, para nada. El seguir día a día a este equipo permitió observar cuan complicado es luchar desde abajo. Los rivales en esta divisional, muchos de ellos, son poderosos con estructuras deportivas e institucionales bien cimentadas. Pero el Gato se vio arriba de un tren del cual ya no podía bajarse y luchó. Claro que luchó.
Parecía que por ser nuevo debía ponerse a prueba a distintas tormentas para lograr madurar. Y las superó. Las pasó, y llegó el final con el desenlace esperado.
Los 51 puntos fueron lo planeado. Y los sobrepasó. Además ingresó en la Copa Argentina. ¿El equipo alcanzó el éxito?
Su entrenador, Edgardo Cervilla, habló con EL DIARIO sobre diferentes temas. El DT fue el líder de este grupo que desde lo deportivo refleja conceptos claros que pueden ser utilizados en la vida de cualquier ser humano. Por eso, la entrevista no fue solo desde el aspecto netamente futbolístico, ya que el santafesino tocó otros temas referidos a las expectativas personales dentro de esta disciplina, además de los momentos difíciles que vivió el grupo en esta incursión en el Nacional B.
-¿Existe el éxito?
-En función del fútbol el éxito es momentáneo, porque ganas un partido y el instante pos cotejo en el que entras al vestuario tenés una alegría, una felicidad inmensa y después se van apagando esos ecos y hay que trabajar para el otro encuentro. O ascendes un año y el éxito dura hasta que empieza el primer partido. En el fútbol siempre hay que tratar de cimentarlo, de construirlo fecha tras fecha. Sale un solo equipo campeón, entonces los demás han fracasado, por eso hay que ser claros con el mensaje que se baja.
-¿Cuál es el resumen de la campaña realizada?
-El balance, por ser el primer año que se incursiona por parte de Atlético Paraná en esta categoría, fue muy positivo. Nosotros nos propusimos en conjunto con jugadores y dirigentes alcanzar una media de 51 puntos. Al principio nadie decía nada, pero después todos los equipos apuntaban a eso para salvarse del descenso, es una cuestión pura y exclusiva matemática. Alcanzamos esa marca y también la clasificación a la Copa Argentina, que con el correr del tiempo se va a ir jerarquizando y claro está que ahora no están invitados todos los equipos, sino hay pugnar por un lugar. Además, fuimos protagonista con aciertos, con errores, llegamos a la última fecha con posibilidades de ingresar al Reducido. Pero, por sobre todas las cosas, nos gratifica el empeño y el esfuerzo que pusieron todos los jugadores, ya que durante el torneo hubo en cancha entre seis o siete futbolistas de la base del Argentino B.
-¿Lograron contagiar con este equipo?
-Yo creo que sí. Más allá de que siempre hay exitismos del fútbol y que se prioriza ganar, nosotros tuvimos encuentros buenos donde contamos con pasajes de buen fútbol. Me parece que fue un equipo que siempre propuso ir al frente, más allá de algunos errores, limitaciones, y se logró contagiar a la gente.
-Paraná tuvo en cancha una base del Argentino B, ¿se ha equiparado el fútbol argentino entre las divisionales?
-Hay un poco de todo. Estuve viendo algunos partidos de Argentino A y B, tuve la posibilidad de ver Primera A y por ahí el nivel se emparejó hacia abajo. Pero también hay equipos del interior que tienen jugadores que son valiosos, que se tornan desconocidos y son reconocidos a través de las transmisiones televisivas, de poder ser observados a nivel nacional y mostrar su valía. Me parece que hay un poco de ambas cosas.
-En lo deportivo se tuvo una seguidilla de seis partidos consecutivos perdidos. Fue complicado…
-Sí, fue un momento difícil. Perder seis partidos seguidos es una situación complicada en cualquier club. Como técnico tuve la honestidad de poner a disposición mi continuidad con los dirigentes. Siempre digo que ninguno está aferrado a ningún cargo y si uno es un impedimento para revertir una situación, debe ser inteligente para dar un paso al costado. Con el correr de los años aprendí a querer a la institución que me cobijó, me dio el respaldo necesario para dirigir a nivel profesional, más allá de que uno demostró estar a la altura de las circunstancias. Pero sí, claramente que dolieron esas derrotas consecutivas, hubo tres partidos malos y el resto el equipo no fue malo, había síntomas de recuperación.
-¿Por qué se logró superar?
-Por la perseverancia. La virtud fundamental de este grupo es la perseverancia y la humildad. La cual no pasa por la ropa, por el calzado, por el auto o por si usas un perfume o te vestís de una forma determinada. La humildad se manifiesta con el esfuerzo diario.
Lo que viene
¿Se puede decir que hay un 85 por ciento de que tenga puesto el buzo de Atlético Paraná la temporada que viene?
-¿Y por qué el 85 por ciento? ¿Cuál sería el 15 por ciento en contra y el 85 a favor? No hay porcentajes en función de eso. Nosotros tenemos contrato hasta el 31 de diciembre, nos tenemos que presentar a trabajar como corresponde luego del periodo de vacaciones. Hablaré nuevamente con los dirigentes, ponernos de acuerdo en todos los aspectos que rodea a Atlético Paraná. Es difícil establecer un porcentaje, eso se verá con el correr del tiempo y las charlas que mantengamos con los dirigentes, las cuales ya mantuvimos y que vamos a seguir manteniendo en estos días para ver si ese porcentaje es cercano o más lejano. La idea de continuar siempre está presente.
¿Dejaron una buena base armada para lo que viene?
-Yo creo que esa fue una de las virtudes. Principalmente de los dirigentes, de no asumir determinado protagonismo en la categoría en la conformación del plantel dándole continuidad a los jugadores que ya estaban en el club. Algunas negociaciones se dificultan por diferencias económicas, porque hay otras propuestas superadoras para los jugadores que a lo mejor los hace emigrar. Pero hay una base importante que ya tiene 42 partidos sobre las espaldas, que hacen de que tomen la categoría con otras expectativas y mirada. Por eso será función de los dirigentes cuando termine este año ver cuales son las decisiones a seguir de cara al futuro.
La revelación
Uno de los jugadores que sorprendió en esta campaña fue Martín Galli. Y sobre La Garza el coach hizo una reflexión: “Martín es la síntesis en donde se deben reflejar muchos de los jugadores que tienen ganas de superarse, de lograr una revancha o de consolidar las expectativas de un sueño. Los sueños no se miden en función de ganar de la lotería o el Quini 6. Los sueños se miden en función de las expectativas personales, de algunos ideales, de las ganas de tener una herramienta de superación al alcance de la mano y saber usarla. Este año le tocó a Martín, y estoy muy contento por el caso de él, porque siempre fue un jugador que tuvo que pelear por ganarse un lugar y lo logró. Fue una de las revelaciones que se consolidó como tercer goleador del equipo, un marcador de punta con seis goles. El año pasado fue Maximiliano Piris. Yo creo que es una buena vara, un buen espejo que muchos se contagian en función de ese sueño. Si se motoriza el sueño y la ilusión no hay nada más que hacer que ponerlo en marcha y dar el primer paso”.
ASPECTO PERSONAL
“Me considero un piloto de tormentas bastante audaz”
En la entrevista, el entrenador santotomesino también aceptó hablar de algunas cuestiones particulares y opinó sobre su forma de actuar en determinadas circunstancias. Además reconoció que tiene muchas cosas por mejorar y que para imponer su nombre en el profesionalismo, “debería manejarme de otra manera”, expresó.
-¿Se considera un buen líder de grupo?
-Hay muchas cosas que debo mejorar y seguir trabajando en función del liderazgo. Sí se mide con la vara de los resultados deportivos, podríamos decir que sí. En otras circunstancias, no. Son situaciones, porque manejar un grupo de fútbol no es una cuestión fácil, son muchos muchachos, más el cuerpo técnico y la órbita que lo rodea, además el ámbito interno del club. Son muchas circunstancias a tener en cuenta. Pero en fin, no sé si un buen líder, me considero un piloto de tormenta bastante audaz en ese sentido. Seguramente con la experiencia, los procesos deportivos y la vida también, me van a llevar a asumir un liderazgo más positivo, tratando de ser más efectivo en ese rol.
-¿Le gusta el profesionalismo del fútbol argentino o deja cuestiones que desear?
-Hay muchas cosas buenas y malas. Hoy en día lo que rodea al fútbol, lo externo todos nos contagiamos, todo el mundo se contagia. También el exceso de protagonismo de determinados árbitros en situaciones puntuales, me parece que los principales protagonistas son los jugadores. Después, lo que pasa con la palabra ganar y el ego que la rodea hace que algunos integrantes del mundo del fútbol puedan perder un poco la cabeza y confundir algunas cosas. Entonces, eso es lo malo, lo nocivo. Lo bueno sigue siendo siempre el jugador, porque es el que monta el espectáculo, que lo motoriza y el que literalmente y si se permite la metáfora deja la vida por el espectáculo. No solo como sucedió con nosotros, sino también con otros chicos del fútbol argentino.
-El fútbol es un deporte colectivo, pero tiene beneficios propios en la carrera de cada uno. ¿Cree que logró imponer el nombre Edgardo Cervilla en el profesionalismo del fútbol?
-Sinceramente para tratar de imponer el nombre Edgardo Cervilla dentro del fútbol profesional debería manejarme de otra manera. A lo mejor ser obsecuente en determinados lugares, que no lo voy a hacer. Debería no criticar o cuestionar determinados asuntos, como preconceptos que están impuestos y los cuales creo que no son de esa manera. Me parece que va a ser una lucha complicada, pero es una decisión personal. Si sigo o no en el fútbol me voy a ir con mi verdad, que no significa que sea la más valiosa, pero la que uno cree y a la que se debe aferrar. En un mundo como el fútbol en donde las convicciones cambian de gusto y de forma en función de un resultados, yo quiero morir de pie con mis convicciones firmemente y no arrodillado.
-¿Entonces el trabajo y el apostar a lo deportivo puede ser el camino?
-Es un poco el objetivo de uno a título personal. Tratar de imponerse a través del trabajo y no lo que debe ser o parecer o lo que le gusta a la gente. Cada uno tiene su forma de ser, actuar y en función de eso hay que tratar de defenderlo. A veces los resultados ayudan, otras no; los fracasos vienen y todo ciclo exitoso se termina. Hay que estar preparado para el fracaso, porque es un nuevo peldaño para volver a comenzar.
LA FRASE
-¿Qué título le pone a la campaña de Paraná?
-Perseverancia de la humildad
Fuente: El Diario de Paraná.