INSTITUTO (Córdoba) 1-0 ATLÉTICO TUCUMÁN
Instituto derrotó 1-0 a Atlético Tucumán. Bajo la lluvia, festejó tras días difíciles: con paro de empleados y sin concentración del plantel.
Fue una semana dura. Dos derrotas seguidas fuera de casa: una ante Villa Dálmine por el torneo de la B Nacional; y otra, ante San Lorenzo, por Copa Argentina en San Juan. Y luego de esas caídas, cuando el plantel volvió a Córdoba, el panorama era negro.
El club estaba cerrado por paro de los empleados, ante lo cual los jugadores (que también están atrasados para cobrar sus sueldos) decidieron por solidaridad no concentrar previo al choque con Atlético Tucumán. Y ayer, encima, se llovía todo, como para correr a la gente del Monumental. Pero esa lluvia que cayó fue agua bendita: calmó las malas ondas por una situación económica e institucional preocupante. Porque la Gloria ganó 1-0, con un cabezazo de Mariano Guerreiro, a los 34 del complemento y está a dos puntos del quinto, que se mete en la lucha por el ascenso.
El resumen perfecto de todo estuvo a cargo de Sergio Rodríguez. “En el fútbol mandan los resultados y te levantan el ánimo. No pasamos días fáciles. Ojalá se empiecen a encaminar las cosas, vemos predisposición de los dirigentes y eso es muy positivo”, afirmó el defensor uruguayo.
En la misma sintonía, Maxi Correa analizó lo que vivió Instituto en estos últimos días, que terminaron con la alegría de la victoria ante el Decano: “Esto sirve muchísimo. Este era un partido especial por la semana que habíamos tenido. Queríamos ganar y, a pesar de la juventud, se vio reflejado que el grupo tiene hambre de ganar cosas. Esta institución es muy grande y ojalá que se solucionen todos los problemas para poder estar tranquilos”.
El técnico Héctor Rivoira se emocionó cuando habló de la importancia anímica de este gran triunfo ante Atlético Tucumán: “La verdad que este grupo demuestra día a día que está muy fortalecido. Me pone muy orgulloso. Fue una semana muy crítica y tengo una alegría inmensa porque demostraron que el equipo es un solo corazón”.
Y fue así, como dijo el Chulo. Porque los jugadores albirrojos lo demostraron ganando un partido de esos que no se olvidan. Lo único que se quiere olvidar en Instituto son los días que pasaron. El agua bendita de ayer quizá ayude.
Los nervios y los mimos para el pibe Maroni
Cuando el técnico lo llamó, el pibe no lo pudo creer. A los 16 años, Gonzalo Maroni saltó a la cancha y los hinchas de Instituto le regalaron sus primeros mimos con aplausos. Y la entrada del pibe le dio suerte al equipo porque, dos minutos después, llegó el gol del triunfo.
Apenas asomó su cabeza del vestuario, Maroni no ocultó su emoción: “Todavía estoy temblando por los nervios y la ansiedad; todo junto. Mis amigos, mi familia estaban pegados al alambrado pero los muchachos del plantel me dieron toda la tranquilidad y por eso entré sin nervios y se me dieron las cosas”. Y también le agradeció al Chulo Rivoira por la confianza que le dio: “Me dijo que hiciera lo que hago en mi división y que me divierta. Y lo pude hacer”.
A pesar de su corta edad, ya se habla de una posible venta: “Ojalá juegue muchos partidos en Instituto. No hay nada arreglado, creo que hay una oferta pero hay que pensar en el club”.
Fuente: www.diaadia.com.ar

