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  • Cosaro es el “decano” esperado

    Finalmente, en Atlético se dio la lógica. Habrá nuevo refuerzo y éste vendrá a sumar donde el equipo no contaba ni con variedad ni con cantidad de material humano. No llegará un delantero, tampoco un volante central, a priori, los candidatos iniciales a subirse al tren “decano”. Desde hoy, Guillermo Cosaro será la nueva cara que Atlético mostrará hasta diciembre en la B Nacional.

    Nacido en Córdoba y con pasado en Talleres de Córdoba, el lateral izquierdo, que vendrá a pelear un puesto con Pablo Cáceres y con Fernando Evangelista, cuando se recupere de su operación de tobillo, fue uno de los futbolistas que más interés cobró entre los clubes de Primera y de la B Nacional.

    Incluso se dijo que hasta Unión lo había inscripto para repatriarlo. “Pero es nuestro”, respondió efusivo uno de los emisarios “albicelestes” que estuvo al tanto de la negociación por el lateral zurdo que, a su vez, puede desenvolverse como carrilero.

    Cosaro venía siendo objeto de deseo en Atlético desde que se supo que Gabriel Heinze no iba a contar con sus servicios en Godoy Cruz. A partir de ese momento, los clubes fueron tras sus pasos. El “decano” lo marcó, esperó que se resuelva su situación y luego aceleró en la recta final de las propuestas. Cuando este dio el sí, en 25 de Mayo y Chile dieron por finiquitada la operación. Lo que sorprende para bien es que Cosaro no viene de relleno; viene a buscar la titularidad que lo devuelva a los primeros planos del fútbol argentino. Busca lo mismo que Atlético, protagonismo en Primera, el gran objetivo que tiene el equipo de Juan Azconzábal.

    Fuente: La Gaceta.

  • A puro corazón, Central se lo dio vuelta a Atlético Tucumán y desató la fiesta en el Oeste [VIDEO]

    A puro corazón, Central se lo dio vuelta a Atlético Tucumán y desató la fiesta en el Oeste [VIDEO]

    CENTRAL CÓRDOBA (Santiago del Estero) 3-2 ATLÉTICO TUCUMÁN

    El Ferro caía 2 a 0, pero tras una gran reacción, se impuso por 3 a 2 y retomó la senda del triunfo.

    Central Córdoba logró una victoria con una gran muestra de carácter tras ir perdiendo 2 a 0, luego de un primer tiempo donde ambos equipos no mostraron mucho, aunque la visita había insinuado un poco más.

    En la complementaria fue Atlético el que salió más decidido, avisó Leandro González con un disparo por arriba un rato después fue Leandro Díaz el que terminó mandando su disparo a la tribuna hasta que a los 15 tuvo su revancha y terminó mandando la pelota hacia la red decretando el 1 a 0, sin tiempo para reaccionar Leandro González ponía el 2 a 0 que mostraba la peor cara del ferroviario.

    Tras el gol Medero mandó a cancha al paraguayo Javier Ferreyra que comenzó a juntarse con Matías Pato y Central cambió de cara en el ataque para que a los 30 el paraguayo Javier Ferreyra pusiera el descuento tras una muy buena jugada por derecha Matías Pato habilitó a Lucas Lazo que mandó el centro para que Ferreyra marcara el descuento.

    El Ferro siguió buscando el arco de Lucchetti y a los 35 Matías Pato ponía la igualdad en un partido increíble, pero había que esperar un par de minutos más para que nuevamente Pato que ingresó en el área y Bruno Sbutttoni terminó llevándose la pelota con la mano y el árbitro decretó la pena máxima.

    Esos doce pasos que le venían negando los goles a Central Córdoba en los encuentros anteriores esta vez le dio la alegría de la victoria, Javier Ferreyra tomó el balón y con un disparo fuerte venció a Lucchetti poniendo el 3 a 2 definitivo.

    Los restantes minutos Atlético intentó pero todo estaba dicho, Central Córdoba se terminó quedando con una valiosa victoria ante un rival que quería llevarse todo y terminó sin nada.

    Fuente: Diario Panorama.

  • Atlético se repuso y sacó un sufrido triunfo

    Atlético se repuso y sacó un sufrido triunfo

    ATLÉTICO TUCUMÁN 1 – 0 GIMNASIA (Mendoza)

    El «Decano» no tuvo un buen primer tiempo, pero logró dejar los tres puntos en casa ante Gimnasia (M). Calificá a los jugadores.

    Partidos como estos, en los que el intelecto de los distintos del fútbol queda congelado culpa de una típica noche de invierno, son los que marcan a fuego el destino de un equipo. Es cierto que recién arrancó la segunda vuelta de la B Nacional, pero también es cierto que si Atlético no se hacía de los tres puntos ante un rival hipotéticamente inferior como Gimnasia de Mendoza, alguna crítica fundamentada iba dar pie a un cuarto intermedio de castigos por haber dejado escapar una gran chance.

    Atlético ganó, sí. Ganó con sufrimiento y sin el brillo que había mostrado hace días contra Boca Unidos. Pero ganó al fin y esos puntos de oro que embolsó en el Monumental terminaron siendo una bolsa de agua caliente de paz. El “decano” fue más bien un mundo oscuro girando sobre su eje en una caja de luces que pedía brillo con desesperación. Atlético fue un alma en pena por momentos en el primer tiempo. Fue un espectro durante el primer tiempo con los cuyanos pero así y todo no cayó en desgracia. ¿Y saben por qué? Porque en el arco estuvo Cristian Lucchetti.

    “Laucha” les robó el queso a los mendocinos y le dio energías a un grupo que parecía moverse en primera y con una resaca bien ganada después un casamiento sin corte ni pausas de 48 horas. Atlético no era Atlético. Era apenas un grupo de 10 hombres que no sabía qué hacer con la pelota. Si intentaba un pase largo, éste quedaba corto. Tampoco tenía oxígeno en el medio porque Pablo Garnier buscaba ser el nexo atrás con la zaga y Franco Quiroga el eslabón de los tres puntas. Ninguno de los dos se ocupada de copar la parada donde debían: el medio. Entonces se creó un vacío total. No había salida ni tampoco descarga. Así fue como la visita aprovechó para inquietar, una vez por el centro, otra por los costados. Farías fue quien pudo ajusticiar. Lucchetti le dijo no.

    Por suerte llegó el complemento y el cambio de aire. Emanuel Molina fue clave en el pase al gol de Leo Díaz. Y Miguel Julio el pacificador en un zona que ardía: el medio. Estando con 10, por la roja a Quiroga, el “decano” fue mejor que su rival. Pudo golear, también perder. En vez de recluirse atrás, el “decano” siguió apostando a la suya. Atacó mejor con uno menos, porque se amigó con la pelota y recordó que el fútbol premia a los osados, no a los tibios.

    Fuente: LG Deportiva – Foto: Archivo