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  • Leandro Díaz fue suspendido por 10 fechas

    Leandro Díaz fue suspendido por 10 fechas

    El delantero «decano» fue expulsado en el duelo contra Huracán en Mendoza.
    Y se sospechaba que por su inconducta no la sacaría fácil. Leandro Díaz, al ser suspendido por 10 fechas, recibió el castigo más duro del Tribunal de Disciplina.

    El delantero fue expulsado en el duelo del «decano» contra Huracán que se disputó el domingo en Mendoza. La sanción que recibió no fue por la artera falta que cometió (le pegó una patada en la espalda a un rival), sino por su insólita reacción.

    Díaz, después de haber visto la roja, agredió al árbitro Germán Delfino y después de que sus compañeros lo sacaran del campo, rompió de una patada un cartel.

    Por esta suspensión, el atacante estará sin jugar la cuarta parte del torneo si es que finalmente decide quedarse en Atlético.

    La Gaceta de Tucumán
  • “No supimos reaccionar”

    Luis “Pulguita” Rodríguez se lamentó por lo que sucedió a lo largo del certamen.
    Hablar con cada jugador de Atlético después del partido de ayer, era como adentrarse a una ciudad víctima de un desastre natural. En cada sector de su rostro podían notarse los daños, materiales y sentimentales. Por la cara de Luis Rodríguez, por ejemplo, las lágrimas habían arrasado. Y como una tormenta en su Simoca natal, habían hecho destrozos. Escucharlo hablar era adentrarse en las casas de esa ciudad.

    “A la gente queremos pedirle disculpas. Que asciendan cinco de 11 equipos y no entrar en esos cinco, es lamentable. Atlético es un grande y no debería estar en esta situación”, admitió el delantero que tenía la voz entrecortada.

    “Fallamos en un momento del torneo en el que estábamos punteros. Se equivocó el DT (Héctor Rivoira), nos equivocamos nosotros dentro del campo y no supimos poner un alto en el momento que deberíamos haberlo hecho. No hicimos el mea culpa en el momento justo”, analizó el “Pulguita”.

    Ese “alto” era un freno a la estrepitosa caída que sufrió el equipo de una rueda a la otra. “Cuando se fue Rivoira ahí deberíamos haber reaccionado, pero seguíamos golpeados. Lo hicimos un poco después de la llegada del ‘Vasco’, pero no alcanzó. Si hubiésemos hecho eso el ‘Chulo’ nunca se hubiese ido y habríamos ascendido mucho antes pero nada de eso pasó”, se lamentó Rodríguez.

    Sus palabras dejaban en claro que el boleto a Primera se les había escapado mucho antes y no en el estadio Malvinas Argentinas. Aún así, sus consideraciones del partido tampoco se hicieron desear: “(Federico) Mancinelli no va a volver a hacer un gol en su puta vida… Pero lo hizo contra nosotros. Huracán tuvo tres situaciones, las aprovechó y terminó ascendiendo injustamente, a mi manera de ver”, señaló.

    A medida que hablaba, se descargaba y pareció dar el primer paso para levantarse de ese tornado que había devastado el vestuario: “Esto es parte del fútbol y ojalá el año que viene podamos revertir esto y poner a Atlético en Primera”.

    La Gaceta de Tucumán
  • Atlético Tucumán perdió el ascenso en el suplementario [VIDEO]

    ATLÉTICO TUCUMÁN 1 – 4 HURACÁN

    El Decano se quedó con las ganas de ascender. Luego de haber empatado en los 90 minutos por 1 a 1, Huracán fue una aplanadora y aplastó por 4 a 1 a un equipo tucumano que no aprovechó las que tuvo y que sintió más el desgaste físico que su rival.

    Mancinelli, Romero Gamarra, Ábila y Torassa anotaron los cuatro goles para el Globo de Parque Patricios que vuelve a la máxima categoría después de tres años, mientras que para Atlético Tucumán había abierto el marcador el delantero Cristian Menéndez, luego de una gran asistencia de cabeza de Luis Rodríguez, al inicio del segundo tiempo regular.

    Y se fue el ascenso. Y se dirá que Atlético perdió, que Huracán lo demolió en el suplementario porque el “decano” se mancó. El 1-4 final en esta final con aire mendocino clarifica lo bien que trabajó uno y lo mucho que le costó al otro. Fue un calco de los partidos anteriores contra los de Néstor Apuzzo, este Apuzzo sacado de la cantera del club y que bajo su mandato los de Parque de los Patricios volvieron del más allá en la B Nacional, volvieron a Primera y ganaron la Copa Argentina.

    La tercera no fue la vencida. Dejando de lado el 2-1 del primer enfrentamiento entre ambos, en los dos que le siguieron Atlético fue quien primero golpeó. Mereciéndolo o no, el “decano” había encontrado la luz y el pasaje a la A. Supo aprovechar una de las pocas acciones en conjunto que construyó con calidad y temple.

    Quizás no mereció haberse puesto arriba en el marcador pero el fútbol no paga por empeño, no, paga por contundencia, algo que Huracán no tuvo al principio de esta historia. Si no, la cosa hubiera sido distinta. Las bandas de Atlético flojearon demasiado. No fueron opción. Y buscar siempre el medio para golpear, como que se hizo tedioso y complicado. Gonzalo Martínez había perdonado en un par de ocasiones. Lo mismo Cristian Espinoza.

    El 0-0 pintado hasta después del entretiempo era un plus para el “decano”. Era vida, una vida que supo ampliar hasta la inmortalidad después de ese centro de Leandro Díaz, el cabezazo de “Pulguita” para salvar el balón, y la sentencia de Cristian Menéndez debajo del arco. Gol. Golazo, por la concepción de la jugada.

    Pero Huracán nunca supo darse por vencido. Entonces, el recuerdo retrocede hasta el último cruce, aquel 2-1 de Huracán que se llevó de Tucumán estando 0-1 desde el vestuario pero que dio vuelta aún cuando parecía que estaba descartado en la pelea por el ascenso.

    Acá, en la tierra del buen Vino, pasó lo mismo. La fortuna, esa que le negó con el palo a “Pity” Martínez el 1-0, apareció en todo su esplendor. Ramón Ábila entró con fuerza al área, aguantó parado y buscó la descarga atrás. Llegó Federico Mancinelli, el leñador de la banda diestra que le pegó como Cristiano Ronaldo. Fuerte, al ras. Mancinelli aprovechó el agua en el campo. La pelota fue como si estuviera sobre una tabla de surf. Barrenó piernas hasta encontrarse con Lucas Calviño. Falló Lucas. El empate fue su castigo.

    Huracán pudo ganar, pero otra vez el palo se interpuso a la vaselina de Ábila y después perdonó a Eduardo Casáis, que rechazó pésimo y casi convierte en contra, todo en la misma acción. Al alargue.

    La extensión del partido fue la perdición de Atlético. Pablo Garnier no pudo cortar un centro ni Nicolás Romat despejarlo. Disparada, la pelota corrió al medio. Calviño le ganó a Ábila pero su infortunio fue otro rebote larguísimo. Con tiempo y panorama, Alejandro Romero Gamarra colocó la pelota donde quería: dentro del arco albiceleste.

    Y Atlético se nubló, Díaz vio la roja (infantil acción siendo importante para el grupo) y Ábila, con el equipo jugado, mataba las ganas de empate con una definición lejana y al medio de la zona prometida. Chau partido. Y para colmo, después llegó el penal y una nueva roja, esta vez a Calviño. Agustín Torassa terminó de enterrar el sueño de ascenso de Atlético, justo contra el mismo rival que fechas atrás pudo aniquilar y no lo hizo.

    Comentario: Leo Noli (La Gaceta Tucumán)