NUEVA CHICAGO 1-1 CHACARITA
Nueva Chicago dejó pasar otra oportunidad inmejorable frente a Chacarita tras empatar en 1 ¿Por qué? Porque el envión anímico de ganar el clásico y presionar a Sarmiento lo hubiese consolidado como uno de los principales candidato (aunque por cuestiones numéricas lo siga siendo).
El marco del encuentro era inmejorable, sin lugar a dudas uno de los mejores recibimientos que tuvo el torito en lo que va del campeonato ya que un clásico no se juega todos los días. La gente cantaba, alentaba, ovacionaba y aplaudía a todo el plantel pese al sabor amargo que había dejado el final del partido frente a Mitre de Santiago del Estero.
En el comienzo del encuentro, el Verdinegro había respondido a ese contexto y aplastó a Chacarita futbolísticamente. Desde la defensa hasta los delanteros comprometidos en la presión, recuperación y manejo total de la pelota para generar oportunidades, que llegaron desde los 2 minutos con las ideas del Loco Melo y del Pitu González.
El tanto del local llegó a los 13′ de un centro que Lucas Bruera no pudo contener y en el rebote, Gonzalo Vivas no perdonó y fulminó al arquero rival con un pelotazo que se coló por el travesaño para darle la victoria parcial a su equipo por 1-0.
Pese a la ventaja, el conjunto de Perazzo siguió presionando y tuvo la oportunidad de seguir aumentando la diferencia pero los delanteros no remataban pese a tener las oportunidades, como fue el caso del ’10’ y el ‘7’ que a metros del área chica decidieron gambetear hasta al fondo y desaprovechar las chances para liquidar el partido.
En el complemento, el equipo de Walter cambió completamente su postura ya que salió a defender la ventaja mínima en el marcador lo que le dió al Funebrero la posibilidad de hacerse protagonista con muy pocos recursos, ya que llegaba sin ideas y no ponía en peligro a Silva pero la pelota era de la visita. Es por ello que a los 75′ llegó el empate en los pies de Alderete con una jugada totalmente aislada que le dió a Chaca un premio mucho más grande de lo que merecía.
Finalmente, Nueva Chicago se quedó con un sabor amargo por este empate, nuevamente inmerecido pero por culpa del planteo dentro del campo de juego. Los partidos duran 90′ y si un equipo quiere ser campeón debe jugar todo ese tiempo como tal para no dejar lugar a dudas ni un solo segundo, por eso se terminó.
El conjunto de Perazzo no tiene más oportunidades para perder puntos. Le quedan 5 finales y debe salir a jugar estas como tal ya que depende de sí mismo para volver a la máxima categoría del fútbol argentino. El equipo tiene que ser ofensivo, presionar e imponer la categoría que le corresponde a los 23 jugadores que lo componen.
Foto: Prensa Nueva Chicago
Fuente: Clubes Porteños





