Etiqueta: Grondona

  • IF 10 años – El día que Interior Futbolero incomodó a Grondona

    IF 10 años – El día que Interior Futbolero incomodó a Grondona

    El 29 de Julio del 2010 Julio Humberto Grondona salía de AFA y enfrentaba los micrófonos de todos los periodistas. Al mismo tiempo, camino a su auto, se topó con las primeras preguntas de Interior Futbolero.

     

     

    Fue la primera cobertura del medio. La primera de muchas que se repitieron a lo largo de estos diez años. Cuando solo el micrófono de IF era el que tomaba las declaraciones de los dirigentes del Argentino A, indignados con la dirigencia de AFA. ¡La plata no alcanza! nos decían una y otra vez y casi que parece un dejavú. Hoy el discurso sigue siendo el mismo. La queja y el reclamo también.

     

    En aquella oscura tarde de invierno era palpable el clima de rebelión. Los dirigentes de los clubes más encumbrados del máximo certamen en importancia organizado por el Consejo Federal, en ese entonces llamado Torneo Argentino A, bajaron raudos del quinto piso del edificio de Viamonte 1366. Caminaron los cincuenta metros que separan las inmediaciones de la AFA del café de la esquina con la fuerza de quien está dispuesto a cambiar su destino. Se los veía discutir airadamente. Al tiempo que respiraban el aire impuro de las injusticias, analizaban las estrategias para llevar adelante sus reclamos. El mensaje que les habían dejado en la reunión era claro: el Consejo Federal no iba a aportarles más de 20 mil pesos por mes a los clubes de la categoría. La divisional hermana, la B Metropolitana, televisión de por medio pero debiendo recorrer una cantidad de kilómetros infinitesimal en comparación, recibía 120 mil.

    Si bien puntualmente este conflicto tuvo relevancia en el ámbito del fútbol del interior, lo más significativo del caso es que desnudó de cuerpo entero el accionar de Julio Grondona y el Consejo Federal. Rubén González, en ese entonces vicepresidente de Juventud Antoniana de Salta, escupió sus palabras con una mezcla perfecta de bronca y desilusión: “La reunión fue bastante dura. Nuestros tres representantes, uno por cada zona, estuvieron reunidos por espacio de una hora y treinta con don Grondona y la verdad que fue únicamente un monólogo de él, diciendo que no va a ser presionado por los clubes del Argentino A en la búsqueda de recursos. Esto no pasa por una presión, es una necesidad, estamos endeudados. Además, nosotros fuimos coaccionados a emitir una nota vía liga en donde corroboremos o no nuestra participación. Esto ha tocado la dignidad de nuestros clubes. No hablo por mí sino por todos, porque todos sentimos lo mismo. Los 24 clubes que representamos a 12 provincias de nuestro país nos sentimos ultrajados”.

    “No nos sentimos representados por el Consejo Federal ni tampoco por las ligas, que hoy hicieron caso omiso a nuestros pedidos. La relación está rota con ellos y también con Julio Grondona”, amplió el dirigente. Omar Sperdutti, presidente de Deportivo Maipú de Mendoza, lo secundó a González e hizo un análisis crudo y duro: “No les importan un carajo los clubes del interior, siempre es lo mismo, venimos dos o tres días, gastamos en pasajes aéreos, estadía y tienen todo digitado. Una vergüenza: hay clubes que no pueden afrontar este torneo y no les importó nada. Es un negocio político donde los dirigentes de AFA tienen sus beneficios y sólo ayudan a los clubes amigos de Grondona”. El directivo antoniano ahondó en un recurso del Consejo Federal para estrujar la humanidad de los representantes de los clubes montados en queja: “Hoy ya se está hablando de que clubes del Argentino B serán invitados, se habla de nombres para suplantarnos. Grondona dijo claramente que a él le importa un carajo si los clubes del Argentino A participan o no. Son palabras de él”.

    En ese contexto la noticia que se repetía a nivel nacional era la renuncia de Diego Maradona como DT de la Selección Argentina. De pronto, la calle Viamonte se había convertido en el epicentro de todas las cámaras, cronistas, luces y móviles que se acercaban para tener la palabra de Grondona. Parecía imposible poder preguntarle algo sobre el Argentino A cuando absolutamente todos le iban a consultar por el diez.

    Fue así, que cuando Don Julio cruzó la puerta de AFA, enfrentó un mar de micrófonos y flashes que con la templanza que lo caracterizaba supo esquivar con respuestas. «Yo no le mentí a Maradona» fue la frase que hasta incluso hoy es recordada. Camino a su auto, donde el chofer lo esperaba, aun lo aguardaban una serie más de preguntas, pero que tal vez no estaba en los planes de responder. Las cámaras, que ya habían dado por terminada la charla con el mandamás, grabaron las respuestas en vivo. Don Julio respondía delante de todos sobre el Argentino A y la diferencia con la B Metropolitana.

    IF ¿Por qué no hay soluciones para los clubes del interior?

    JHG: Preguntale a los clubes del interior.

    IF: Ya les preguntamos y dijeron que a usted no le importaba si había clubes que no jugaban.

    JHG: No. No es cierto. A mi, ¿justamente el fútbol del interior?

    IF: ¿Por qué los clubes de la B Metropolitana cobran $120.000 y los del Argentino A $20.000?

    JHG: Y… no vas a comparar una cosa con la otra. Una es profesional todo y el otro no es profesional.

    IF: Pero los dos tienen un ascenso para la B Nacional.

    JHG: No. No.

    IF: Ah, ¿no?

    Lo cierto es que esa entrevista marcó el inicio de Interior Futbolero como medio. Los periodistas presentes solicitaban el audio y la fuente para volcarlo en sus medios. La entrevista no tardó en recorrer el país, lo que produjo una reunión más con el máximo representante de AFA de por aquel entonces. Si bien ningún dirigente quiso decir explícitamente qué es lo que había ocurrido en esa segunda reunión, la palabra oficial fue: «Grondona se puso la camiseta del fútbol del interior» y sus reclamos cesaron. Historia de una rebelión sin final feliz.

     

    Las notas que allá por el 2010 se hicieron eco de la entrevista:

    El antifederalismo

    Según Grondona, la B Metropolitana y el Argentino A no se comparan

     

    https://paginaceleste.blogspot.com/2010/07/no-habria-mas-plata.html?m=1

  • Nadie se salva solo: en cuarentena, los clubes son aún más sociales

    Nadie se salva solo: en cuarentena, los clubes son aún más sociales

    En tiempos de aislamiento social, preventivo y obligatorio, y frente a innumerables adversidades impuestas por la coyuntura, sale a relucir y expresarse el más válido argumento en un debate tan antiguo como todavía presente: ¿clubes sociales o sociedades deportivas? La respuesta, una vez más, le pone el pecho a las necesidades y, en estos momentos, toma forma de ollas populares, salas de terapia, comedores comunitarios, campañas de recolección, concientización y donación. Los clubes lo saben: de la gente vienen y a la gente vuelven. Como siempre, pero hoy más. ¿Qué hay detrás del fútbol en pausa y la aparente inactividad en las instituciones?

    Por Juan Pablo Francia.

    «Sociedad fundada por un grupo de personas con intereses comunes y dedicada a actividades de distinta especie, principalmente recreativas, deportivas o culturales». Esa es, según la Real Academia Española, la definición de club. Y ese mismo concepto, en época de pandemia, bien puede verse resignificado y potenciado. Desde el 19 de marzo, cuando Alberto Fernández anunció el comienzo del aislamiento social, preventivo y obligatorio, los clubes acataron la medida, pero jamás cerraron sus puertas. La Asociación del Fútbol Argentino determinó la cancelación de las temporadas en cada una de sus divisionales, los planteles profesionales entraron en receso forzoso, la pelota quedó quieta y el fútbol, a un costado. Sin embargo, los clubes, que aunque vivan de los goles no existen sólo por ellos, nunca se alejaron de lo que siempre fueron ni, bajo ninguna circunstancia, podrían dejar de ser: entidades sociales. Se cierran las canchas de fútbol, sí; pero no la segunda casa de muchos y muchas. Entonces, sin actividad futbolística ni ocupación o preocupación por triunfos, derrotas o empates, ¿cuál es el torneo que disputan los clubes durante la cuarentena?

    De acuerdo a un estudio publicado por FIFA, a fines de 2019, la Argentina es el tercer país con más clubes profesionales de fútbol en el mundo. En aquel momento, entre Primera División, Primera Nacional y B Metropolitana, la lista de inscriptos en AFA alcanzaba un total de 103 instituciones, sólo por debajo de Turquía, con 126; e Inglaterra, con 111. En la actualidad, si se contemplan todas las categorías remuneradas -Liga Profesional, Primera Nacional, B Metropolitana, Primera C y Federal A-, la cifra de clubes registrados asciende a 123. En Primera D, marginadas por el amateurismo, asoman otras catorce instituciones. En medio del debate por las alternativas para la reanudación de la actividad, las posibilidades para la vuelta a los entrenamientos y la problemática contractual de los y las futbolistas, más de 120 puertas de clubes, con su espíritu social como llave, se abren de par en par para recibir y albergar a quienes, con la mochila cargada de necesidades y dificultades, puedan precisar ayuda o contención. En diferentes rincones del interior del país y del Área Metropolitana de Buenos Aires, diversas instituciones deportivas, pero también sociales, han buscado, encontrado y ofrecido distintas opciones: desde ollas populares hasta campañas de donación de ropa y alimentos. Con la maquinaria del fútbol en stand by, los cuerpos técnicos y planteles sumergidos en videollamadas y los escritorios dedicados a la elaboración de protocolos repletos de recomendaciones pero carentes de certezas, se habilita el cambio: sale el fútbol y entran a la cancha la solidaridad, el acompañamiento social, el trabajo comunitario y la raíz de ese árbol al que siempre se le mira sólo la copa. Los clubes, más allá de los fines de semana, existen por y para su gente. Y ese, aunque no parezca, es un partido que nunca deja de jugarse. Y en el contexto actual, es una final todos los días.

    En 1998, antes de desembarcar en la política de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para fortalecer su imagen y finalmente dar el salto a la presidencia de la Nación, Mauricio Macri era el hacedor de un meteórico desarrollo cualitativo y cuantitativo en Boca Juniors: crecimiento económico, patrimonial, deportivo y comercial. Tras un intento fallido por aterrizar con sus capitales en Deportivo Español, vía financiación del fútbol, logró proponer su proyecto para que el estatuto de AFA admitiera, además de las entidades civiles sin fines de lucro, la caratula de las SAD: Sociedades Anónimas Deportivas. Macri, durante meses y antes de la realización de la Copa del Mundo de Francia 1998, había perseguido a Julio Humberto Grondona para que le permitiera plantear su iniciativa en el Comité Ejecutivo de Viamonte. Quien fuera mandamás de la Asociación del Fútbol Argentino durante 35 años, finalmente, le dio el sí y le puso fecha a la reunión: 20 de julio, Día del Amigo. ¿Paradoja? Puede ser. Aquella tarde, tras la exposición del entonces presidente de Boca, en la que fundamentó las razones por las cuales los clubes deberían abandonar las manos de sus socios para pasar a las de algún grupo empresario, las que no encontraron ninguna otra con la cual estrecharse fueron las del propio Macri. El único voto a favor de su idea fue el suyo. Y Grondona, cuenta la historia, le dijo por lo bajo: «Perdimos, Mauricio».

    Antes, en 1981, Amalia Lacroze de Fortabat invirtió para que Loma Negra, el equipo olavarriense homónimo de su empresa cementera, jugara en Primera División: el experimento duró tan sólo un año y su máximo hito fue un amistoso ante la Selección de la Unión Soviética. En 1990, la siderúrgica Siderca puso sus pies en Villa Dálmine, club tradicional de Campana, para cambiarle el nombre y hacer a un costado su historia: su gente no lo permitió y, al tiempo, el Viola volvió a sus raíces. En la temporada 1993/1994, Torneos y Competencias, por entonces propietaria de los derechos televisivos del fútbol, se hizo con el gerenciamiento de un maltrecho Argentinos Juniors y, aunque suene increíble, lo llevó a jugar de local en Mendoza, a más de 900 kilómetros de La Paternal. También en 1994, Eduardo Seferian, propietario de la empresa textil Tipoití y fundador y primer presidente de Deportivo Mandiyú de Corrientes, le entregó los destinos del club a Roberto Cruz, en aquel momento diputado nacional y director del Ceamse. El flamante dueño de la institución pateó el tablero con la contratación de un entrenador que, aunque recién le habían cortado las piernas en el Mundial de Estados Unidos 1994, todavía no se había divorciado de su condición de jugador: Diego Maradona. ¿El resultado final de esa historia? Mandiyú perdió la categoría, por su situación económica tuvo que fusionarse con Huracán de Corrientes para afrontar aquella temporada del Nacional B y, más tarde, el club quebró, desapareció y estuvo inactivo desde 1995 hasta 2010. Los antecedentes de manos privadas en los cajones del patrimonio de los socios y las socias son, tal vez, el mejor método para interpretar y releer las experiencias vividas por los clubes sociales transformados, circunstancialmente, en sociedades deportivas. Los y las hinchas de Racing de Avellaneda, quizá, tengan más de un fundamento para explicar la importancia de ser eso que rezaba la frase en la camiseta de la Academia, allá por 2015, tras el corrosivo manejo de Blanquiceleste S.A.: «Dueños de una pasión».

    Es cierto que los clubes, para ayudar, también necesitan ayuda. Ferro Carril Oeste fue el primero en solicitarle asistencia al Estado, que no miró para otro lado y, al igual que las instituciones sociales en este escenario adverso, dijo presente. El programa Repro –Programa de Recuperación Productiva-, inicialmente orientado al apoyo económico a Pymes, aceptó el pedido de aquellos clubes que siguieron la línea del Verdolaga de Caballito. Además, Matías Lammens, a través del Ministerio de Turismo y Deporte, lanzó el programa Clubes en Obra, destinado a mejorar la infraestructura de diversas instituciones deportivas y sociales de todo el país mediante una inversión cercana a los 500 millones de pesos. Esto se sumó a la iniciativa RED –Recuperación de Entidades Deportivas-, llevada adelante por la Secretaria de Deportes de la Nación: un esquema de subsidios de hasta 60 mil pesos al cual ya accedieron más de dos mil clubes de barrio. «Todos los argentinos y argentinas sabemos la importancia que tienen los clubes y el rol que desempeñan», aclaró Lammens al momento de anunciar estas medidas. Pero ¿realmente lo sabemos? Por si acaso, nunca está de más recordarlo.

    El aislamiento social, preventivo y obligatorio, de una forma u otra, le dio reinició a un partido que nunca termina y a un torneo del cual los clubes siempre participan: ese en el que se pone en juego el valor y significado de la palabra que muchos, casi todos, llevan entre las iniciales de sus escudos. Chaco For Ever, Alianza de Cutral Có, Sol de Mayo, Camioneros, Estudiantes de Río Cuarto, Belgrano, Talleres e Instituto de Córdoba, Juventud Unida y Estudiantes de San Luis, Olimpo de Bahía Blanca, Sportivo Las Parejas, Almirante Brown de Lules y Guillermo Brown de Puerto Madryn son sólo algunas de las instituciones que, a lo largo y ancho del país, salieron a mostrar y demostrar de qué se trata eso de ser sociales, además de clubes. Talleres de Remedios de Escalada, All Boys, Argentinos Juniors, Vélez, Ferro Carril Oeste, Nueva Chicago, Dock Sud, Lanús, Gimnasia y Esgrima La Plata, Villa San Carlos, Cambaceres y muchos otros, en Buenos Aires y Ciudad Autónoma de Buenos Aires, también se pusieron la camiseta social, que no es la misma que utilizan las sociedades.

    El coronavirus vino a llevarse puesto el fútbol, pero trajo algo mucho más valioso que tres puntos o una clasificación a una copa. Ganar el partido social representa, en el torneo de la identidad y la importancia de los clubes en la sociedad, la posibilidad de dejar de manifiesto, una vez más, que los clubes son sociales, por y para la sociedad, y no sociedades para unos pocos. Porque, en época de pandemia y aunque no ruede la pelota, los clubes juegan el campeonato que jamás dejan de jugar y para el que, en esencia, fueron fundados: ser sociales. Y ahora, en cuarentena, aún más.