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  • Matías Carrera: «Cipolletti para mí es todo. Es mi ciudad, es mi cuna, es mi club»

    Matías Carrera: «Cipolletti para mí es todo. Es mi ciudad, es mi cuna, es mi club»

    El lateral derecho del Capataz de la Patagonia alcanzó los 100 partidos con la camiseta Albinegra. El lateral se prestó a una entrevista exclusiva con Interior Futbolero para compartir este hito logrado con el equipo homónimo de la ciudad en la que nació y forjó su trayectoria como futbolista profesional con tan sólo 24 años de edad.

     

    POR JOAQUÍN SBROLLA     

     

    IF: – ¿Había una mejor manera de festejar el centésimo partido jugado con Cipo, considerando el regreso a la Visera con el estreno del césped natural, con triunfo incluido (2-1 a Bolívar) y el hecho de ser reconocido junto a Manolo Berra, un símbolo de la institución?

    MC: – No podría haber sido de una manera mejor. Me hubiera gustado haber hecho un gol que estuve cerquita. Para todo jugador nacido en un club que lo vio crecer y formarse como profesional, cumplir 100 partidos con esa camiseta es algo soñado. No abarco la magnitud que significa. Llegué acá con 14 años, te empezás de hacer a poco, con el sueño de llegar a Primera, jugar el Federal. Ves pasar tantos jugadores que vienen de jugar en Primera o en distintas categorías del mundo, que uno quiere estar ahí. Te toca llegar y pasa tan rápido, que uno no lleva la seguidilla de los años ni del progreso que está teniendo. Gracias a Dios pude tener la carrera que estoy teniendo en el club. Sumado a eso, es un honor el hecho de poder estar compartiendo el plantel con Manolo, que es el jugador con más presencias con la camiseta de Cipolletti (NdR: 209 PJ hasta la fecha). Es un orgullo poder ser parte de este grupo que está logrando cosas importantes, marcando un antes y un después en la historia del club.

    Su paso por las Inferiores, adonde arribó con tan sólo 14 años. (Gentileza: Matías Carrera)

    IF: – ¿Qué se siente llegar a tan corta edad (24) a esta cifra centenaria siendo oriundo de la ciudad y un producto del semillero?

    MC: – Era algo que no me imaginaba. No iba por los partidos diciendo «acá voy por el 75 tengo que jugar para llegar a 100 el día tanto». Cuando supe que estaba por llegar , ahí empecé a investigar y te nace como ese orgullo de decir «voy a cumplir 100 partidos». Ser uno de  los pocos juveniles de mi camada, en la cual estaban también el Tuti Del Prete -que está pasando un momento impresionante en Primera (NdR: juega en Estudiantes de La Plata)- y el Rusito Strak -que dejó la actividad para dedicarse a su negocio -, que ha llegado a esa cifra, la verdad que me llena de orgullo.

    IF: – ¿Te considerás un referente icónico del club? MC: – No. Siento que soy un jugador que se ganó su lugar a base de esfuerzo, confianza y dedicación. Ojalá los chicos que vienen peleándola de abajo, que están en la situación que yo estaba cuando llegué al club soñando un día con ser parte del plantel profesional, me puedan tomar como ejemplo. Que vean que se puede llegar que no se necesita ser el mejor ni ser un crack, simplemente tenés que esforzarte y confiar en lo que Dios puso en vos y explotarlo al 100%. Me gustaría que se me recuerde como una persona que la peleó, llegó y que, lejos de ser un ícono, sea un ejemplo para los chicos que sueñan lo mismo que soñaba yo a esa edad.

    Momento previo al día de su debut en Primera: el 27/08/15 frente a Juventud Antoniana (Gentileza: Giuliana Ruiz Díaz)

    IF: – ¿El ascenso a la Primera Nacional sería el único anhelo pendiente para condecorar tu carrera con Cipo?

    MC: – La verdad que sí. Si haber jugado 100 partidos con la camiseta de Cipolletti fue un sueño, lograr el ascenso sería una locura. Siento que cerrarlo en esta etapa, habiendo pasado tantas cosas importantes y significativas en la vida no sólo mía sino en varios compañeros del plantel, creo que para todos sería el mejor año de nuestras carreras.

    IF – A ese tan ansiado ascenso de categoría, ¿se podría sumar como deseo personal la ilusión de poder lucir la cinta de capitán del equipo?

    MC: – Con la cuestión de la capitanía yo no sé si estoy preparado para eso. La responsabilidad que tiene un capitán adentro de la cancha va mucho más allá de hablar con los árbitros, de ser la voz cantante del equipo. Creo que tiene muchas otras connotaciones que yo no me siento cómodo hablándolas, no tengo el carácter para llevarlas adelante. No sería algo que desee tanto ser el capitán de un equipo. Si se da algún día bienvenido sea, lo haré de la mejor forma pero no es uno de los objetivos que me he puesto aún tanto a corto como a largo plazo.

    Cuando jugaba de volante por derecha en Reserva. (Gentileza: Matías Carrera)

    IF: – ¿Cómo se dio tu llegada al Albinegro, fuiste siempre lateral derecho en tus inicios y cuánto progresaste desde que arrancaste en inferiores hasta esta actualidad?

    MC: – Llegué al club entre 2013 y 2014 con 14 años y ya jugaba de lateral en el club previo al que estaba -San Martín de Cipolletti-, donde también jugué como enganche, volante central y mediocampista por derecha. En Cipolletti, arranqué ya de 4 en mi categoría pero el técnico de Reserva -Sandro Alegría- me vio y habló con mi DT que era Emiliano González y con Lorenzo Frutos, quien era su ayudante y coordinador de Inferiores. Pasé a jugar en ambas categorías, con la salvedad de que en Reserva iba de 8. Así estuve un par de años, hasta que cuando llegué a Primera de la Liga rionegrina, empecé a definirme como lateral derecho y cuando pasé a jugar el Federal, dependía de lo que necesitara el equipo al momento de que entrara al cancha, cuyo técnico era Ricardo Pancaldo, que fue con quien debuté. En la actualidad, siento que es mi posición natural y si bien he jugado siempre por la banda derecha tanto por el extremo como en el medio, como lateral puedo explotar las capacidades que tengo.

     

    Uno de sus partidos más recordados: el gol a Camioneros que decretó el triunfo por 2-1 (Gentlieza: Sitio Albinegro)

    IF: – ¿Cuál fue tu mejor partido disputado?

    MC: – No sé si tengo un encuentro que diga que fue el que mejor jugué pero sí hay uno que fui determinante para recordarlo con amor. Jugamos contra Camioneros en la Visera, íbamos empatando 1-1, un partido duro que habíamos arrancado perdiendo. Lo empatamos en el segundo tiempo, y faltando 10-15 minutos paso al ataque y tiro un centro que va pasado. En vez de volver a mi posición, decidí quedarme en el área por si la pelota volvía a entrar y tal cual, un compañero tira otro centro y yo  entre los dos centrales hago un gol de cabeza que es el de la victoria por 2 a 1. En ese momento, todavía había público, era fines del 2019 (NdR: 17/11/19) y fue una locura. Haber podido anotar para que el equipo gane fue uno de los partidos que más atesoro en lo que fue mi trayectoria en Cipolletti.

    IF: – ¿Cuál(es) fue(ron) el/los gol(es) que más festejaste? Puede ser tanto uno tuyo -tiene 4 en total- como el de algún compañero.

    MC: – El mío contra Roca, el 3-0 en la Visera (NdR: 05/11/2016) que fue mi primer gol en mi carrera como profesional. Habían pasado muchas cosas extrafutbolísticas. Era el rival de siempre y mi vieja que había tenido un problema de salud además estaba en la cancha, se lo pude dedicar a ella. Fue un grito de alegría y llanto que cada vez que veo la foto me recuerda lo lindo que fue ese momento.

    El festejo que más atesora: el de su primer gol en Primera, el del clásico contra Deportivo Roca, que decoró la goleada por 3-0 (Gentileza: Matías Carrera)

    MC: – Tengo varios en la memoria que no fueron míos pero que cada vez que hablo de ellos me dan ganas de llorar porque los grité como propios y siento que marcaron mi carrera. El primero que grité y me quedé sin voz fue el de mi amigo Ezequiel Ávila que debutaba en ese partido en el mismo día que yo y hace el gol de la victoria (NdR: 1-0 a Juventud Antoniana el 27/10/15) donde terminé colgado del alambrado a más no poder. No éramos tan amigos en ese entonces pero lo conocía porque era un chico salido de la cantera como yo. Otro que celebré muchísimo fue el de (Gustavo) Tuti Del Prete también contra Roca en la Visera (NdR: 2-1, el 29/09/17) en un partido muy trabado y él vivía al fútbol del club de una manera muy especial por lo que era imposible emocionarse. Después, el gol que le hace Jorge Piñero a San Lorenzo por Copa Argentina (NdR: 1-1, el 15/08/17) nadie lo esperaba por contra quién estábamos enfrentando más allá de que confiábamos en nosotros. Jamás pensamos ir casi 70 minutos ganándole a San Lorenzo, jugándole de la forma de que jugamos. Me bajó la presión de tanto gritar que ya no sabía ni dónde estábamos, quería que se terminara el partido. Y el último que recuerde que lo festejé con muchas ganas fue el primer gol de Boris Magnago porque lo conozco (NdR: 3-1 a Estudiantes de San Luis. el 21/08/21) y sé que es un chico del club que la viene peleando como todos los pibes de acá. Fue tan profundo lo que sentí en ese momento que creo que lo grité más que él. Al llegar a casa, lo volví a ver y lloré de felicidad porque  lo quiero y sé que es un jugador que tiene mucho para dar y se lo merecía. Esos son los goles que más significaron para mí porque fueron de chicos que los vi soñar como soñé yo cuando llegué al club y poder hacer un gol vistiendo esta camiseta es algo que no se puede comprar.

    IF: – ¿Quiénes fueron los mejores compañeros y entrenadores que tuviste en tantos planteles que te tocó integrar?

    En acción el día de su estreno en Primera frente a Antoniana, que resultó en una memorable victoria por 1-0 (Gentileza: Víctor Urrutia)

     MC: – Tengo el recuerdo de haber conocido a dos compañeros que han significado mucho en ese aspecto y ellos son Eduardo Vilce y Maximiliano Herrera. A ambos los atesoro como amigos que me dio el fútbol y la vida. Eduardo fue una persona que me acompañó mucho en un momento complicado de mi vida en el club en la que estaba frustrado ya que tenía muchas ganas de dejar el fútbol porque las cosas no salían como uno piensa y quiere. Él era el capitán del equipo. Tuvo la humildad de acercarse, acompañarme y de hacerme sentir que podía dar mucho más de lo que estaba dando, de que podía salir adelante del momento que estaba atravesando. Y después, con Maxi también logramos una relación extra futbolística tanto nosotros como nuestras esposas y fue un compañero excepcional en muchos momentos difíciles familiares. Hoy podemos decir que tenemos una amistad fuera de lo que es el club que se ha mantenido a lo largo de los años.

    MC: – En cuanto a los entrenadores hay dos que yo destaco y respeto por los momentos en que los tuve y por la confianza que ahí me dieron que son Gustavo Coronel y Gustavo Raggio. Coronel desde el día que llegó, confió tanto en mí y me dio la titularidad sin haber tenido tanta experiencia en Primera. Ni siquiera pidió un refuerzo en mi posición para pelear el puesto. Él estaba tranquilo con eso, me hizo jugar todos los partidos de su ciclo. Siento que él fue una de las personas que ayudó mucho a que hoy esté cumpliendo 100 partidos porque sin esa confianza hubiera tardado un poco más a llegar a esta cifra así que lo recuerdo con mucho respeto. Raggio cuando agarró el club fue mi peor momento futbolístico: por la pandemia, porque había dejado de entrenar y me había tenido que poner a trabajar. Entonces cuando asumió como DT, llegué muy mal físicamente y futbolísticamente aún peor. Así que el desafío de él fue muy grande para ponerme a punto y siento que desde el día uno me exigió tanto que sacó la mejor versión de mí. Hoy puedo decir que estoy en mi mejor momento y eso es gracias al trabajo diario que él siempre hace.

    Junto a la camiseta que la dirigencia le regaló en homenaje de sus 100 encuentros (Gentileza: Matías Carrera)

    IF: – ¿Qué significa Cipolletti en tu vida?

    MC: – Cipolletti para mí es todo. Es mi ciudad, es mi cuna, es mi club. Es donde aprendí lo más básico de jugar al fútbol. Es donde agradezco a que conocí a mi mujer porque ella es fanática incluso desde antes de conocernos. Cipolletti por describirlo es casi mi vida. Siempre que hablo con mi familia digo que nuestra vida gira en torno a lo que pasa adentro del club. No hay otra cosa más grande y más importante en nuestra vida que el Club Cipolletti. Siento que soy un privilegiado de la vida poder vivir tantas cosas en carne propia a nivel personal con el club, como el regreso al césped natural, que ojalá todos pudieran sentirlas y presenciarlas.

  • Julián Álvarez: un grande surgido en el fútbol del interior

    Julián Álvarez: un grande surgido en el fútbol del interior

    El futbolista de 20 años hoy está en boca de todos tras convertir otro gol, pero de esos que se convierten con el corazón.

    El fútbol del interior no solo consta de equipos disputando partidos, no solo es competencia, ganas de ascender y ver a un club en lo más alto de la tabla. No solo es asistir a la cancha para alentar y gritar goles cargados de adrenalina. El fútbol del interior está lleno de historias y anécdotas que merecen ser relatadas una y otra vez, porque en ellas desbordan los valores propios de este deporte que hacen grandes deportistas y mejores personas.

    Son muchos los futbolistas que llegan lejos, cumplen sus objetivos, sus sueños, y una vez realizados no olvidan de agradecer a quienes les dejaron sus primeras enseñanzas.

    En relación a esto, hoy se conoció un hecho en Calchín, un pequeño pueblo cordobés de 3.200 habitantes donde nació veinte años atrás la actual pieza del equipo de Marcelo Gallardo y autor de uno de los goles ante Binacional por Copa Libertadores: Julián Alvarez.

    El joven hizo las inferiores en el Club Atlético Calchín hasta sus 15 años convirtiéndose en campeón y goleador, y donde tuvo como DT a Hugo Rafael Varas quien hoy está viviendo un día muy particular.

    Es que evidentemente, la relación que mantiene con la joya del Millonario, es de esas que están unidas por sentimientos muy fuertes. Tanto es así que el delantero le obsequió una Renault Kangoo.

    Camiseta que el jugador le regaló a su ex DT

    Rafael Varas tiene 50 años y es panadero, trabaja también como repartidor de sus productos y según trascendió, le hacía falta un vehículo para poder llevar adelante su trabajo. Julián Álvarez tuvo el gran gesto de hacerle este regalo y cumplir el sueño de su ex DT.

    El afortunado hombre fue entrevistado por Canal 12 de Córdoba y expresó la alegría de lo vivido: “Gracias a Dios yo tuve la suerte de cruzarme en el camino a Julián. A mi me une una amistad con la familia, por lo que es común que tengamos relación más allá del fútbol”.

     

    Rafael Varas junto al auto recibido

    Por su parte, el intendente de dicha localidad, Claudio Gorgerino habló en Radio Colonia y detalló: “Es un chico con un gran corazón que no olvida sus raíces”, y añadió: “Es una persona muy humilde, con unas condiciones increíbles. A los 11 años hizo 60 goles en la 5ta. Del club. Todo el pueblo vive este presente de Julián de una manera eufórica”.

    Calchín y un club del interior, hoy celebra este gran gesto de un jugador que no olvida sus raíces y promete mucho.

  • Matías Rojo: “Me veo reflejado en Gago por sus lesiones, pero también porque se vuelve a levantar”

    Matías Rojo: “Me veo reflejado en Gago por sus lesiones, pero también porque se vuelve a levantar”

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    Después de superar dos roturas de ligamentos cruzados que lo alejaron de las canchas casi por dos años, Matías Rojo pasa la cuarentena en Sunchales, entrenando con la mente enfocada en volver a jugar, recuperar el nivel que lo llevó a ser goleador en Brown de Puerto Madryn y cumplir su sueño de llegar al fútbol de primera división.

    Por Leandro Gómez

    Mucho se habla de cómo afecta a los deportistas la inactividad que trajo consigo la cuarentena. Pero qué sabrán ellos si no conocen el trajinar de Matías Rojo, ese pibe que soñó con ser profesional desde que se puso por primera vez, a los cuatro años, la camiseta de Unión de Sunchales, que peleó tanto por subir de categoría y que hoy, habiendo dejado atrás dos roturas de ligamentos cruzados, no ve la hora de volver a patear la pelota.

    Aunque tiene 27 años, la claridad de sus ideas parece la de un jugador consagrado y cercano al retiro. Es que el fútbol y la vida parecen ensañados con él y lo ponen a prueba, una y otra vez. Bien podría decirse que es un caso como el de Fernando Gago, pero trasladado al ascenso, ya que en los últimos dos años Rojo solo pudo jugar 20 minutos a causa de dos graves lesiones sufridas de forma consecutiva. Y como si eso no bastara, cuando empezaba a encarar su regreso, se topó con la pandemia y la suspensión de los torneos. Pero bajar los brazos no es una opción para él, así que ahí está, preparado y esperando su momento para volver y demostrar que está entero y más ambicioso que nunca.

    Veinte años jugó en el Bicho Verde, ocho en los planteles superiores. Y siempre tuvo buenos rendimientos, pero no lograba conseguir que alguien se fijara en él. Hasta que un día se le dio: en 2017 abandonó el nido y firmó con Guillermo Brown de Puerto Madryn para jugar en la segunda división. Y en apenas un semestre supo ganarse la confianza del cuerpo técnico, el apoyo de sus compañeros y el cariño de los hinchas. En esa temporada, incluso sin disputarla por completo, fue el goleador del equipo: pese a ser volante, marcó 6 goles en los 19 partidos que llegó a jugar. Y entonces empezó la danza de la desgracia.

    En abril de 2018, en su mejor momento profesional y cuando el sueño de jugar en primera estaba a la vuelta de la esquina, sufrió la rotura de ligamentos cruzados en su rodilla derecha. Fue en el triunfo por 2 a 0 contra Estudiantes de San Luis, y ese fue su último partido hasta de marzo de este año.

    ¿Qué pasó en el medio? Operación, recuperación, regreso a las prácticas y ¡otra vez los ligamentos! Misma lesión, misma rodilla. Parece que el fútbol no quería verlo volver.

    La segunda vez, dice, fue más fácil y con más confianza, porque ya sabía lo que se venía. Consumada una nueva etapa de rehabilitación, y cuando empezaba a estar otra vez en el radar del entrenador, la pandemia volvió a ponerle un freno a su carrera. Su regreso oficial al campo de juego fue el 15 de marzo, en el 0 a 0 contra Atlanta. Ingresó desde el banco y tuvo unos 20 minutos en cancha, todo lo que pudo jugar desde abril de 2018 a esta parte.

    El mes pasado finalizó el contrato de Matías con el equipo chubutense y ahora se encuentra en su Sunchales natal compartiendo tiempo con su familia, pero sobre todo, entrenando, esperando una propuesta de trabajo y focalizado en su regreso. “Hoy tengo muchas más ganas que antes de jugar al fútbol”, asegura, con la convicción de un luchador que ya las vivió todas.

    Tu primera lesión fue en abril de 2018, ¿era tu mejor momento?

    Totalmente, me agarró en el mejor momento, venía con mucha confianza, los compañeros me lo hacían sentir y estaba haciendo goles. Fue duro en ese sentido porque estaba muy bien y me salían todas. En Unión creo que tuve buenas temporadas, pero en Brown fue la mejor.

    ¿Cómo lo superaste desde lo anímico? Porque la primera división estaba cerca…

    Cuando me lesioné, sabía que estaba cerca de jugar en primera, por eso también fue mucha la amargura y la tristeza en ese momento. Después entendí que las cosas pasan por algo. No veo lejano jugar en primera, todo puede pasar. Pero si quiero recuperar mi nivel para tener una chance de pegar el salto, tengo que laburar mucho, corregir cosas y mejorar desde lo mental. Si me pongo bien en la cabeza y me olvido de la lesión, creo que el nivel lo puedo recuperar porque las ganas están y la convicción la tengo.

    A principios de 2019 te volviste a lesionar la misma rodilla, ¿por qué?

    Lo primero que le pregunté al médico fue por qué me volví a romper. Me dijo que la operación anterior estaba bien hecha, que fue mala suerte. Estaba entrenando, se me trabó el pie en el piso y un compañero me chocó. Me di cuenta enseguida porque el dolor fue el doble y además escuché el ruido.

    Te habías recuperado, estabas para volver, y otra vez lo mismo, ¿cómo lo tomaste?

    La segunda vez me la tomé más tranquilo porque sabía lo que se venía y que me iba a operar una eminencia de la rodilla como José Aparicio. Además, de la cabeza estaba más fuerte, la primera vez me tomó de sorpresa. Ahora veo los resultados, no tengo ninguna molestia, estoy perfecto y con fuerzas.

    En todo ese proceso, ¿te sentiste acompañado por Brown?

    Soy un agradecido al club. En la primera lesión me quedaba un año más de contrato, pero cuando me lesioné por segunda vez, se me terminaba y no era obligación de que me renovaran. Me dieron la chance de volver a jugar por lo menos 25 minutos el último partido, siempre agradecido por eso.

    Foto: Diario Jornada

    Después de lo que te tocó pasar, ¿pensaste en algún momento en dejar el fútbol?

    La verdad que no. Es tanto lo que me apasiona este deporte que lo primero que pensé fue en operarme, recuperarme y volver, intentarlo hasta que no pueda más. Lo principal es estar bien de la cabeza y tener las convicciones firmes. Desde chico soñé con ser profesional y ahora lo soy, y más allá de esta desgracia, yo quiero seguir, eso me ayudó a pelearla.

    Cuando ves que un jugador como Gago, con 34 años y su carrera hecha, se lesiona y siempre vuelve, ¿qué sentís?

    Me conmueve, me da orgullo y me dan más ganas. Me veo reflejado en lo que le pasó a él, por sus lesiones seguidas y duras. De eso se trata, de caerse y levantarse, no solo en el fútbol, sino en la vida. Hasta que no pueda más lo voy a intentar, siempre, porque me apasiona mucho el fútbol. Y cada vez que un jugador pasa por esta lesión, lo siento como si fuera propio. Por ejemplo, miré el documental de Marco Asensio, que tuvo rotura de ligamentos, y me emocioné mirándolo porque todo lo que él vivió, yo lo viví. Me veo siempre reflejado y me pone más que feliz cuando veo que un jugador vuelve y le va bien porque es una lesión que se sufre mucho y la familia sufre el doble. Hoy tengo muchas más ganas que antes de jugar al fútbol.

    Después de tanto tiempo sin jugar, y ya sin contrato con Brown, ¿dónde te gustaría reiniciar tu carrera?

    Mi idea es, en lo posible, no bajar de categoría porque me costó mucho llegar al Nacional B, tenía 24 años. En Unión siempre hice buenas campañas y me costó cinco o seis temporadas que me vean. Por eso me gustaría mantener la categoría, y obviamente, jugar. Estoy esperando la mejor propuesta para analizarla y tomar una decisión.

    Hace un tiempo estuviste entrenando en Sunchales, ¿alguien te tentó para que te quedes?

    Los chicos me decían que me quede, volver a Unión es volver a mi casa, desde los cuatro años jugué ahí. Estoy agradecido porque me dejaron entrenar y me hicieron sentir uno más, pero no tuve una propuesta, además yo todavía tenía contrato en Madryn. Las ganas de jugar en Unión siempre van a estar, es la realidad, pero espero que aparezca algo de Nacional B por todo el esfuerzo que yo tuve que hacer para poder pegar el salto.

    Matías habla con tranquilidad de los experimentados, pero sobre todo, con la convicción de los ambiciosos. Sabe que volver después de dos años no va a ser fácil, pero se apoya en su fortaleza mental para recuperar el terreno perdido. La misma fortaleza que lo llevó a trabajar duro para subir de categoría, la misma que lo ayudó a superar sus lesiones, la misma con la que sostiene las ganas de cumplir el sueño de una infinidad de pibes del interior: jugar en el fútbol grande de Argentina.