Etiqueta: PRIMERA NACIONAL

  • Agropecuario perdió en Floresta y peligra su clasificación al reducido

    Agropecuario perdió en Floresta y peligra su clasificación al reducido

    Era un duelo clave para ambos. All Boys se jugaba el pase seguro para el Reducido por el segundo ascenso, mientras que Agropecuario podía aporvechar el tropezón de Ferro y el empate de Deportivo Maipú para colocarse en puestos de privilegio a falta de una fecha. Sin embargo, pese a la urgencia de los dos, en cancha hubo un solo equipo: el local.

    Si, porque los de Campodónico fueron muy superiores a lo largo del match y lo ganaron de prinicipio a fin, sin dejar dudas. El 3-0 definitivo le cae bien al trámite. Así, clasificó al Reducido y sueña con ascender. Distinto es el caso del Sojero, que dejó pasar la chance de trepar al octogonal en la recta final.

    En la primera acción del match, Thiago Calone aprovechó un error del fondo rival y la mandó a guardar. 1-0 al minuto. Arranque inmejorable y señales de lo que sería el desenlace posterior. Claro, porque apenas un rato más tarde, a los 33’, el Albo se puso 2-0 por intermedio de un gran remate de Juan Pablo Passaglia. En el complemento, Agustín Gallo amplió la ventaja para los de Floresta y le bajó la persiana al duelo.

    Así, los de Mariano Campodónico consolidaron su buen andar (10/12 puntos cosechados en el sprint final), mientras que los dirigidos por Pablo Vicó comprometieron su clasificación y no dependen de sí mismos: deben ganarle a Tristán Suárez y aguardar un traspié de Ferro ante Talleres de Remedios de Escalada y Racing de Córdoba vs. San Martín de San Juan.

    Fuente: Olé.

  • Guillermo Brown dependía de sus posibilidades, no lo aprovechó, perdió ante Tristán Suárez y necesita un milagro para no descender

    Guillermo Brown dependía de sus posibilidades, no lo aprovechó, perdió ante Tristán Suárez y necesita un milagro para no descender

    Brown cayó, por la ante última fecha de la Primera Nacional, frente a Tristán Suárez, por tres a dos y continúa en descenso directo. «La Banda» no pudo aprovechar las derrotas de Arsenal y de Patronato que lo hicieron depender se si mismo para llegar al próximo encuentro con chances de zafar hasta de la promoción. Ahora le queda que Talleres pierda ante Ferro y ganarle a Patronato para forzar un desempate.

    Dos goles de Lavezzi, en el amanecer del segundo tiempo, llevaron la diferencia a tres goles: el sobrino del popular «Pocho» es el máximo anotador del certamen: la picardía del delantero «Lechero» para ganarle al fondo en el segundo tanto, el primero de su cuenta personal, a los trece minutos y tras un centro de Ruiz para cabecear al gol en el tercero cuando transcurrían dieciséis.

    De allí en mas se hizo todo cuesta arriba para Brown que salió a jugar el partido sabiendo que dependía de si mismo para mantenerse en la categoría (empató Talleres ante Maipú mientras que perdieron Patronato, de local, frente a San Martín de San Juan y Arsenal que ya había caído ante los goles de Bruno Nasta para el Racing Cordobés).

    A los 26′ Marín aprovechó un rebote y descontó para el uno-tres. Galeano, a falta de un minuto, ya en el adicional, estampó el dos- tres definitivo.

    Ahora, Brown, pende de un milagro porque debe ganarle a Patronato y que Ferro haga lo propio ante Talleres de Escalada para forzar un desempate en donde el que -hipotéticamente- pierda baja de categoría y el que triunfe deberá disputar la promoción ante Rafaela o Brown de Adrogué, los colistas de la otra zona.

    Guillermo Brown sorprendido en el comienzo

    Cuando Amilivia había generado las ocasiones mas peligrosas fue Steimbach, a los quince, quien definió desde lejos inaugurando el scorer. Hasta ahí «La Banda» había mantenido sus ilusiones de abrir el marcador con las corridas de Fernández, algunas pinceladas de Machado y un remate de Pérez que pasó cerca de Mendivé antes del tanto del local.

    Tras el gol fue Soria, nuevamente, quien la pasó peor: un manotazo ante otro ingreso de Amilivia luego de un pase de Lavezzi necesitó del esfuerzo del golero.

    Como en partidos anteriores fue la salida por la derecha, desde el carril de Valentín Werro, por donde intentó Brown aunque le costó ser claro a la hora de generar jugadas de riesgo a favor de los del Golfo.

    La chance mas nítida para la visita fue cuando se asociaron Fernández y Machado que cedió la pelota para Luayza quien le pegó por arriba del travesaño.

    Los últimos diez minutos fueron de ida y vuelta con Bazzana salvando una opción de Tristán sobre la línea, alguna otra situación de Amilivia y una respuesta de Mauro para Brown.

    Tristán Suárez: Mendivé; Steimbach (Olivares), Iriarte, Ortega, Negro; Bergéz (Regules), Pérez Sierra, Almada (Gorosito), Versaci (Cechi); Lavezzi y Amilivia (Ruiz). DT: Martínez.

    Guillermo Brown: Soria; Werro, Bazzana, Herranz (Martínez), Gorgerino; Pérez (Riquelme), Marín, Luayza (Silva), Machado; Fernández (Galeano) y Sandoval (Moreno). DT: Iglesias-Rolle.

    Fuente: Canal 12 web.

  • Empate sin goles entre la Crema y el Sabalero que no le sirve a ninguno

    Empate sin goles entre la Crema y el Sabalero que no le sirve a ninguno

    En un partido aburrido, en él que casi no hubo situaciones claras por bando, Colón y Atlético Rafaela, igualaron 0 a 0 en el estadio Nuevo Monumental, por la fecha N.° 37 de la Primera Nacional. Y complicaron tanto sus chances por clasificar al Reducido, por el lado del Negro, como de escaparle al descenso, en el caso del Celeste.

    Fue un partido “de campito”. O peor todavía. Por momentos, pareció que Atlético de Rafaela y Colón jugaban un partido de rugby y no uno de fútbol. Mucha pelota por arriba y poco por abajo. Mucho juego friccionado, infracciones y demasiada charla. De fútbol puro, nada. Prohibido equivocarse, mucho menos adentro del área o en las inmediaciones de la misma. Y ninguno de los dos pudo o supo aprovechar lo elemental en este tipo de canchas de dimensiones reducidas: las jugadas de pelota quieta.

    El campo de juego no sólo es chico, sino que además está muy mal. Aparte, el piso es duro, seco y la pelota picaba como si tuviera un resorte. Todo esto conspiró. Y los únicos que se las ingeniaron, con poca fortuna, para mostrar algo diferente, fueron Guille en Colón y Pardo en Rafaela. Este último, justamente, fue el que tuvo la oportunidad más clara. Mejor dicho, la única ocasión de gol que se vio en ese primer tiempo muy deslucido. Se metió en el callejón que se abrió entre Goltz y Henríquez, para rematar en forma cruzada ante la salida de Vicentini. La pelota, precisamente, pasó por todo el arco y se fue cerca del segundo palo. Punto y aparte. Después, nada más frente a los arcos.


    ¿Esperábamos otra cosa?, francamente no. Es posible que si la cancha estuviese mejor, se podría pretender algo más de juego asociado. Eso no existió. Poner la pelota contra el piso fue una misión imposible para los dos. Y salió algo feo, francamente feo. Lo que no se puede determinar es si el contexto fue suficiente para que se viera un partido tan malo o si la exigencia de un equipo que debe salvarse del descenso (Rafaela) y otro que no puede levantar el nivel y necesita sumar lo que le falta para clasificar (Colón). Sea una cosa o la otra. Sea el nivel de un equipo de flojísima campaña y otro desmemoriado o las necesidades que acosan a los dos, aunque en diferentes niveles, la cuestión es que el pitazo final de Penel (que tuvo que hablar mucho y metió un par de amarillas para frenar alguna que otra acción desmedida en las pelotas divididas) se apiadó de todos luego del flojísimo primer tiempo en el que el 0 a 0 los calificó de punta a punta.

    En el arranque del segundo tiempo, Colón fue más que Atlético. Se notó en sus intenciones y también en la mayor precisión que encontró en el medio. Creció Forneris, otro para rescatar luego de Guille. Pero hubo más actividad en Bernardi y Jourdan, entonces el equipo encontró las variantes suficientes, sin descollar, para ser un poco más que Atlético.


    Se fue armando un partido “de gol gana”. Daba la impresión que ninguno quería arriesgar más de la cuenta. Sólo suficiente. Incluso los técnicos. Había temor a que una jugada fallida o un acierto del rival termine complicando más de la cuenta. Porque un gol del rival se podía convertir en una diferencia irremontable. Osella lo manifestó cuando puso a Toledo por Rossi. No modificó la estructura. Puso a un jugador con juego aéreo para tratar de aprovecharlo con tanta pelota por arriba.

    Ni el crecimiento de Forneris (de lo poco bueno que mostró Colón) ni el esfuerzo de Guille para tratar de desarticular a una defensa muy celosa en no darle espacios, alcanzó para que Colón pudiera cristalizar esa leve superioridad. Osella sobre el final (faltaban 10 minutos), puso a Prediger y Taborda por Jourdan y Bernardi. Quedó con un trío de volantes centrales, más Guille, Taborda y Toledo para buscar ese gol que abriera un partido súper cerrado.

    Ante una cancha en la que era difícil jugar, Osella optó por intentar ganarlo con más poderío aéreo. Foto: Gustavo Conti.


    Así se llegó al final. La más clara la tuvo Guille, con un centro bárbaro de Henríquez desde la izquierda que Guille conectó de zurda y le erró literalmente al arco, cuando era una acción concreta de gol. De hecho lo fue, aunque si hubiese acertado al arco seguramente iba a tener muchísimas posibilidades de que fuera el gol que le diera los tres puntos. Después tuvo otra Toledo, muy parecida con centro de Forneris. Los dos, Toledo y Guille, le erraron al arco. Fueron los “detalles” que Colón no pudo aprovechar para ganarlo.

    FUENTE: EL LITORAL