Tras la salida de Salvador Ragusa, San Martín de Formosa se movió rápido para buscar y encontrar un entrenador que pudiera asumir la complejidad de una situación que el Franjeado, luego de la salvación en la temporada anterior, creyó superada: darle pelea al descenso. Y a sus 49 años, Ricardo Pancaldo no sólo aceptó un nuevo desafío en tierras desconocidas, sino que además pisó fuerte, afirmó el paso y enderezó el rumbo del equipo. «La única provincia que no conocía era Formosa y me sorprendió para bien», cuenta el santafesino. Y, con la mochila de la experiencia bastante cargada, aclara: «No empecé ayer. Tengo veinte años de carrera y no soy un entrenador de los que despotrican o se quejan. Cuando uno toma un equipo tiene que hacerse cargo y no mirar hacia atrás, sino hacia adelante». La dificultad de conservar la categoría, el método para corregir el rumbo y más, en esta charla con Interior Futbolero.
Debut frente a Defensores de Pronunciamiento con empate y consiguiente victoria, en condición de local y por goleada, ante Douglas Haig de Pergamino. Así fueron los dos pasos iniciales de Ricardo Pancaldo en su llegada a un San Martín de Formosa que, en el fondo de la tabla, se reencontraba con los más temerarios fantasmas que protagonizan la película que ningún hincha quiere ver, vivir ni escuchar. En cinco partidos bajo la dirección técnica del santafesino, con dos igualdades y tres triunfos, el Franjeado levantó la cabeza, recobró el ánimo, mejoró su semblante y volvió a poner la mirada, con otra expectativa, en el horizonte. «Cuando vinimos acá, la idea principal era y todavía es salir de la zona baja de la tabla», cuenta Pancaldo desde el calor formoseño que se resiste a la sombra. «Pero también es cierto que, en siete puntos, hay trece o catorce equipos. Entonces, lo que nosotros nos planteamos es tener los pies sobre la tierra y no pensar más allá de cada domingo». A poco de su llegada, Pancaldo puede decir, con algo de tranquilidad, que San Martín tomó distancia del tan temido último puesto y que, por debajo suyo, se encuentran otros cinco equipos con peso, historia y material futbolístico de jerarquía. «Sabemos que todos los fines de semana jugamos finales», afirma quien fuera entrenador de Guillermo Brown de Puerto Madryn y Sportivo Belgrano de San Francisco, entre otros. Y, aferrado al proyecto que se inicia, agrega: «Nos corresponde a nosotros acompañar el crecimiento de este club para que, de una vez por todas, el fútbol formoseño vuelva a ser lo fuerte que fue en otro momento».
Interior Futbolero: ¿Cómo se dio tu llegada a San Martín?
Ricardo Pancaldo: Me llamó la presidenta del club, Griselda Cardozo, después de la salida del técnico anterior, y me gustó la propuesta. Sabía y averigüé, en el transcurso de esos días, que no sólo había buen plantel, sino que es un club ordenado y que cumple. Eso es muy importante en el día a día y sobre todo en el fútbol. No es poca cosa, y menos en la situación en la que se encuentran el país y los clubes.
IF: ¿Qué evaluación hiciste antes de decidir aceptar la propuesta?
RP: Sabía que habían elegido buenos jugadores y que Ragusa había traído buenos elementos. Ahí nomás agarré el auto y me vine para Formosa. Es un lindo desafío, más allá de cómo venía San Martín en ese momento. Ahora hemos mejorado y estamos un poco mejor en la tabla. Sabemos que todos los domingos jugamos finales, todos partidos son distintos y que todos los fines de semana nos jugamos por un lugar para salir de la zona peligrosa y pelear cosas más importantes.
IF: ¿Y de qué forma se le habla a un plantel que, en ese momento, ocupaba la última posición y parecía estar en caída libre?
RP: Cuando vinimos acá, la idea principal era y todavía es salir de la zona baja de la tabla. Pero también es cierto que, en siete puntos, hay trece o catorce equipos. Entonces, lo que nosotros nos planteamos es tener los pies sobre la tierra y no pensar más allá de cada domingo. Cada fin de semana, escalar alguna posición y tratar de meternos en el barullo de los que están más arriba que nosotros. Objetivos cortos, pero firmes. No nos planteamos objetivos a la larga. Con todas las vicisitudes que tiene este torneo, con lo competitivo que se ha hecho nuevamente, tenemos objetivos cortos y pensamos en cada rival que nos toca enfrentar.
IF: ¿Y qué balance hacés de este primer tiempo al frente del equipo, en el que ya pudieron alejarse de esa posición tan temida?
RP: El análisis es el que nos permitió ver a un plantel cortito y justo, pero con chicos del club que ya han hecho sus primeras armas. Y en base al trabajo, definir nuestro sistema de juego, que ya lo hemos llevado a cabo en muchos partidos. Todos tenemos ganas de pelear cosas importantes pero, hoy por hoy, no es lo que veamos lejos, sino que no nos permitimos pensar más allá de cada domingo. Porque, de ser así, estaríamos volando. Porque en el fútbol es fácil volar rápido, pero después te pegás un azote. Hay que tratar de que las cosas sean como son, reales. Como decían los viejos antes, no contar la plata antes de tenerla. Obviamente, tenemos ilusiones, pero eso lo dirá el torneo.
IF: ¿Ya pensás en la posibilidad de realizar incorporaciones que puedan potenciar el plantel?
RP: No empecé ayer. Tengo veinte años de carrera y no soy un entrenador de los que despotrican o se quejan. Si un director técnico agarra un club y empieza con que le falta esto o aquello, es porque no hizo una evaluación de lo que tenía. Cuando uno toma un equipo tiene que hacerse cargo y no mirar hacia atrás, sino hacia adelante y sin quejarse de nada. Nosotros, desde ya, trataremos de buscar algún refuerzo. Todavía no nos hemos reunido con la dirigencia. Pero intentaremos traer refuerzos, no incorporaciones. El equipo levantó en todas sus líneas y tendremos que hacer una evaluación muy fina para saber qué puesto traer y que sea un refuerzo que nos permita jerarquizar lo que tenemos.
IF: En situaciones como la que le toca atravesar a San Martín actualmente, ¿cuán importante es fortalecerse en condición de local?
RP: Nuestro estadio tiene que ser nuestro bastión. Nosotros entrenamos todos los días en nuestra cancha y conocemos cada rincón, eso ya implica una pequeña ventaja. Sabemos cómo instrumentar los partidos de local para que los rivales se sientan incómodos en todo momento.
IF: ¿Cuál fue tu primera impresión de la institución y de la provincia?
RP: La única provincia que no conocía era Formosa y me sorprendió para bien. Es una ciudad muy linda y ordenada, con mucha seguridad y con un club en el cual no sobra nada, pero tampoco te falta nada. Tenés piso flotante donde se juega futsal, hay cancha para entrenar todos los días y están haciendo el predio. Es un club en pleno crecimiento, que realmente me sorprendió.
IF: Y ser partícipe de ese crecimiento institucional, mediante lo deportivo, ¿implica aún más responsabilidad?
RP: San Martín, actualmente, es el único club de Formosa que juega un torneo del Ascenso propiamente dicho. Y eso lo tenemos que cuidar entre todos. Los que venimos a trabajar y la gente que es de acá. Porque no es fácil. Cuando uno va a un club con mucho crecimiento y con ganas de avanzar, se ve la intención de seguir creciendo y nos corresponde a nosotros acompañarlo para que, de una vez por todas, el fútbol formoseño vuelva a ser lo fuerte que fue en otro momento.


