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  • Salvador Ragusa: «San Martín me dio la posibilidad de volver a creer en mí»

    Salvador Ragusa: «San Martín me dio la posibilidad de volver a creer en mí»

    Con una trayectoria más que reconocida en el fútbol de Ascenso y del interior, asumió el desafío de tomar las riendas de un San Martín de Formosa que pedía auxilio sobre el precipicio del descenso. Salvador Ragusa, tras seis meses alejado de la dirección técnica, aceptó la misión, hizo posible lo imposible y obtuvo la continuidad en la categoría que, hoy día, le permite a la Franja iniciar un nuevo sueño en el Torneo Federal A. El rosarino de 65 años anuncia: «El día de mañana, los jugadores se van a pelear por venir a San Martín». Del fondo del mar a la cresta de la ola, Interior Futbolero recorre, en esta charla, el presente del salvador que hizo honor a su nombre.

    Por Juan Pablo Francia.

    La mala campaña de San Martín de Formosa en la temporada pasada del Federal A, al momento de la llegada de Salvador Ragusa, hacía pensar que se necesitaría precisamente eso, un salvador, para evitar lo que parecía inexorable. Con siete derrotas en fila y en el último lugar de la tabla de posiciones, el Franjeado debía lograr una superlativa actuación en la segunda etapa del torneo para mantener latente la utopía de la permanencia en la categoría. Y de la mano de ese entrenador al que amigos y colegas aconsejaron que rechazara la propuesta y no se hiciera cargo de un equipo aparentemente condenado, el sueño se hizo realidad. «Los únicos que me alentaron fueron mis hijos y mi señora. Y cuando decidí asumir ese desafío, vine convencido y me encontré con un plantel de muy buena gente y muy obediente, pero al que le faltaba introducirlo en el profesionalismo», cuenta quien hoy se anima a decir que, en el futuro, se imagina como manager. Y, de cara a ese mañana que ya asoma, agrega: «Sueño entrar entre los seis primeros en este campeonato. Vamos a luchar para eso y no será fácil. Será duro y difícil. Pero vamos a tratar de hacer historia».

    Interior Futbolero: Si bien no pasó mucho tiempo, la intensidad de lo vivido hace que todo se mantenga aún más cercano. ¿Qué te quedó de la temporada en la que lograron la salvación cuando parecía inalcanzable?

    Salvador Ragusa: Lo que parecía imposible se hizo realidad porque trabajamos a destajo, con un apoyo muy grande de la presidenta Griselda Cardozo y su esposo Florencio Belotto. Este es un club que realmente va en crecimiento. Y fue un esfuerzo de todos. Los dirigentes, jugadores y cuerpo técnico. Mancomunado. Recuerdo que, primero, tuve que tomar una decisión. Y los únicos que me acompañaron fueron mis familiares. Conduzco una lista de entrenadores en Rosario. Y todos me decían que no vaya porque ese club ya estaba descendido. Y mi hijo, que jugó en inferiores mucho tiempo, mi señora y mi hija me decían que vaya porque era un gran desafío para mí. Que con tantos años en esto lo iba a salvar. Los únicos que me alentaron fueron mis hijos y mi señora.

    IF: Y después de la decisión, ¿con qué te encontraste cuando te hiciste cargo del equipo?

    SR: cuando decidí asumir el desafío vine convencido y me encontré con un plantel de muy buena gente y muy obediente, pero al que le faltaba introducirlo en el profesionalismo. Por eso los llevé de pretemporada a Rosario. Conseguí el predio de Renato Cesarini, que fue donde yo me formé. Nos hospedamos en un hotel en el centro, comíamos en un restaurant en la peatonal y llevé a muchos exfutbolistas importantes que fueron a hablarles del profesionalismo y lo que es el fútbol. Mi hijo había jugado acá y, cuando me hicieron el ofrecimiento, me dijo que son muy serios, que pagan y que es un club en pleno crecimiento. Que yo los iba a meter en el profesionalismo como lo hice con otros equipos y que tenía mucho más por ganar que por perder. Y cuando llegué, vi al grupo y más me convencí. Sólo restaba encaminarlos.

    IF: ¿Y de qué forma lograste insertar en el plantel eso que le faltaba?

    SR: Principalmente, se incorporó el cuidado personal, el entrenamiento a full y les fuimos dando lugar a muchos chicos. Les fui metiendo el gimnasio y un montón de elementos que no son propios del Federal B. El Federal A es una Nacional chica. Cada vez está más jerarquizado. Fuimos a las villas deportivas de Rosario para que tengan contacto con el alto nivel, llevé un médico deportólogo, nutricionista y hasta un cantante de cumbia santafesina. Armamos una bailanta en el restaurant, hicimos un concurso de baile y salió campeón el masajista, que les ganó a todos los jugadores. Todo eso fue armando el grupo y convenciéndolos de que podían. Yo les dije: «Estamos últimos en todo. Somos los peores del colegio. Pero en la Reválida vamos a salir primeros y no nos vamos a ir al descenso». Y les sacamos siete puntos a los rivales que antes nos llevaban siete a nosotros. Y la frutilla del postre fue clasificar a la zona campeonato. Pero veníamos muy desgastados, con lesiones y problemas.

    IF: ¿En qué momento de la lucha por evitar el descenso te terminaste de convencer de que era posible?

    SR: Contra Gimnasia y Tiro. Íbamos ganando 1-0 y con ese partido nos salvábamos. Pero nos empataron y hasta lo podríamos haber perdido. Y yo los vi a Griselda Cardozo y Florencio Belotto, desde arriba del micro y ellos abajo, abrazándose y llorando porque se creían descendidos. Y ahí me convencí y me di cuenta de que son dirigentes futboleros. Me bajé del micro y les dije que se quedaran tranquilos, que no íbamos a descender y que nos íbamos a quedar en la divisional. Y se los volví a repetir después. Y Griselda me dio un apoyo muy grande también. Porque siempre les decía a los jugadores que si San Martín descendía, lo iba a hacer con Ragusa. Y si después ascendíamos, también. Griselda marcó mi carrera porque me bancó. Yo perdí cuatro partidos seguidos y me sostuvo. Y cuando un dirigente da un mensaje como ese, todo se traslada y facilita la tarea para lograr los objetivos. Y más en este fútbol en el que dos más dos no son cuatro, sino cinco o seis. Porque esto, gracias a Dios, sigue siendo un juego.

    IF: Y después de esa hazaña, ¿qué imaginás para San Martín de Formosa y tu ciclo en la institución?

    SR: Vamos a tratar de hacer historia, con el apoyo del gobernador Gildo Insfrán y el Dr. Jorge Ibáñez, que acompañan muchísimo al deporte formoseño. Sueño entrar entre los seis. Vamos a luchar para eso, pero no será fácil. Será duro y difícil. Yo tengo 65 años y la vida me da el privilegio de seguir actualizado y tener continuidad. Hoy día, el vestuario cambió y uno tiene que estar preparado para enfrentar a jugadores súperinformados con redes sociales e internet. Y hay que adaptarse a los tiempos. No es mejor ni peor que antes, sino distinto. Un entrenador tiene que estar preparado y yo lo estoy. Vamos a dar pelea. Este equipo está en formación, pero vamos por buen camino.

    IF: Hablaste de la formación del equipo. ¿Es difícil conformar un plantel cuando se trata de una provincia sobre la cual, quizá, muchos futbolistas dudan a la hora de ir?

    SR: Es difícil convencer a un jugador para que venga a Formosa. A mí me pasó en Santiago del Estero. Gran parte del equipo de Central Córdoba que ascendió al Nacional B lo formé yo. A Vega lo puse a los 17 años. Trabajé con un montón de muchachos y, cuando íbamos a buscar a jugadores importantes para Central Córdoba, me decían que no porque hacía calor, no había shoppings y sólo estában las termas. Y acá, en Formosa, pasa lo mismo. Pero yo no veo una escuela vieja ni un hospital viejo o descuidado. Y estoy sorprendido con lo que veo en esta provincia. Me ha pasado lo mismo en Jujuy, donde me tocó remar en serio. Y ahora se pelean todos para ir a esos clubes. Y sé que, el día de mañana, se van a pelear por venir a San Martín. Porque acá lo que se promete se cumple.

    IF: Con todos los torneos en los que has participado, con distintos formatos y contextos, ¿qué te parece este nuevo esquema de competencia del Federal A?

    SR: De la forma en la que lo armaron este año, más allá de todos los años que tengo jugando estos torneos, es brillante. Me tomé la licencia de felicitar a Toviggino porque el proyecto es este. No quiero jugar cinco, siete u ocho veces con el mismo equipo. La gente se aburría. Y el que no está para viajar, que no entre. Que jueguen los que puedan, no los que quieran. Y en este tiempo, tan difícil para los argentinos, es loable. Se habla tanto mal de los dirigentes del interior y del Consejo Federal y, realmente, hacen un esfuerzo terrible para mantener el fútbol del interior. No sé si nos va a favorecer el nuevo formato. A lo mejor no, porque estamos en una zona que es terrible. Pero ahora vamos a jugar con los mejores y será más atractivo. Da las posibilidades que da un torneo largo, de vajar por todo el país y de mostrar el trabajo. Principalmente a los entrenadores jóvenes y a los jugadores. Porque siempre te ven. ¿Quién lo vio a Suárez, que ahora está en Almagro? Lo vieron. Siempre te ven.

    IF: Luego de la experiencia vivida y lo que vendrá, ¿qué es San Martín de Formosa para vos, en tu vida y tu carrera?

    SR: San Martín de Formosa, para mí, es como si fuese un club propio. Porque me metieron en su proyecto, me reúno con ellos y siempre hablamos del futuro. A lo mejor mañana termino siendo el manager y tenemos un entrenador joven que lo dirija. Pero es terminar con dignidad toda mi carrera y mi trayectoria, que es lo que le pido a Dios siempre. Equivocarme lo menos posible y seguir viviendo de esto. San Martín me dio la posibilidad de creer en mí. Porque ahora se habla mucho de que los viejos no sirven. Lo cual no quiere decir que no haya un momento en el que cual haya que saber dar el paso al costado. El día que yo vea que no puedo conducir un grupo, que no soy escuchado o que el físico no me dé, me retiraré. Pero toda esa experiencia, que algunos creen que se tira a la basura, me ha servido para seguir creciendo como profesional y transmitirlo a los chicos jóvenes que me trasladan su empuje y todo lo nuevo que surge. Porque siempre hay algo nuevo para aprender.

  • Alejandro Benítez: casi una década con la Franja

    Alejandro Benítez: casi una década con la Franja

    Partícipe del histórico ascenso al Federal A y de la valiosa permanencia en la categoría, Alejandro Benítez, tradicional mediocampista de San Martín de Formosa, es un testigo privilegiado de las incontables vicisitudes deportivas y estructurales que puede atravesar un club durante casi diez años. Con más precisión, nueve: los que componen su estadía en la institución presidida por Griselda Cardozo. «Hay una gran parte de mi corazón y mi alma que están destinados a San Martín y al barrio», confiesa. Por los caminos del fútbol, el crecimiento y las ilusiones transita esta conversación con Interior Futbolero. 

    Por Juan Pablo Francia.

    Allá por diciembre de 2017, bajo la conducción técnica del santafesino Mauricio Chiementín, San Martín de Formosa le ponía punto final a la búsqueda incansable de un sueño. Tras vencer a San Jorge de Santa Fe en la final del ex Federal B, para ascender al Federal A, empezaría a redactar las primeras oraciones de una nueva historia en la categoría en la que, hoy día, es el único representante formoseño. Y ya en aquel equipo aparecía, como pieza fundamental del andamiaje futbolístico, Alejandro Benítez. El mediocampista que había llegado al club en 2011 y había tenido que masticar la frustración de cada uno de los intentos truncos encontraba, seis años después de su arribo, la revancha personal y colectiva. Y ahora, con casi una década de vestir la camiseta de los franjeados, mira hacia atrás y toma noción del camino recorrido: «San Martín, en este tiempo, cambió muchísimo. La comisión directiva hizo cosas que no se esperaban en la provincia y eso es para felicitar. Hoy día, es un club modelo». Y admite: «San Martín de Formosa me dio un nombre. Acá crecí como jugador y como persona».

    Interior Futbolero: ¿qué recuerdo tenés de aquel histórico y anhelado ascenso al Federal A?

    Alejandro Benítez: La verdad es que el recuerdo del ascenso es el más lindo. Fue un campeonato duro y en el que, desde un principio, teníamos la idea clara de lograr ese objetivo que desde hacía varios años se nos venía negando. Llegábamos, pero no teníamos la oportunidad de concretarlo. Habíamos jugado una semifinal muy dura contra otro equipo de Formosa, Sol de América, que nos llevó a los penales y tuvimos la suerte de poder pasar. En la final ante San Jorge, estábamos muy ansiosos y teníamos la oportunidad de definir de local. No queríamos desaprovechar la posibilidad. La idea era, con el cuerpo técnico y los jugadores, salir a presionar desde el primer momento. Después, teníamos que sostenerla. Y fue un desahogo de años de no poder culminar un buen torneo. En 2017 pudimos lograrlo y hoy estamos en donde siempre quisimos estar.

    IF: en lo personal y profesional, ¿qué significó aquel ascenso para vos?

    AB: Para mí es algo muy lindo jugar en una categoría profesional. No tiene precio. Hay jugadores, equipos y canchas de otras dimensiones. Hay equipos que estuvieron en Primera y tienen mucha historia. Da gusto y contagia jugar en una divisional como esta. Es lindo medirse con grandes jugadores. Y es especial porque tengo 32 años y estoy en San Martín desde 2011. Hay una gran parte de mi corazón y mi alma que están destinados al club y al barrio también.

    IF: ¿cómo se produjo tu llegada a San Martín?

    AB: Yo venía de Chacra 8, otro equipo de Formosa en el que jugué liga local. Después jugué en Patria, en el Argentino B, y más tarde llegué a San Martín. Hoy día el club es totalmente diferente. Gracias a Dios, todavía estoy en la institución y estoy muy contento.

    IF: ¿en qué y cuánto cambió San Martín de Formosa en estos casi diez años?

    AB: 
    San Martín, en este tiempo, cambió muchísimo. La comisión directiva hizo cosas que no se esperaban en la provincia y eso es para felicitar. San Martín, hoy día, es un club modelo. Yo, de mi parte, estoy orgulloso de pertenecer y agradecido a la presidenta Griselda Cardozo por haber confiado en mí en aquel 2011. Estoy contento de haber visto la evolución del club desde aquel tiempo a este presente. Y fue a pasos agigantados. A veces los resultados no nos acompañaron, pero la dirigencia y la hinchada siempre nos brindaron su apoyo. Nosotros teníamos que salir a la cancha y responder a ese aliento permanente que teníamos de parte de todos ellos.

    IF: ¿y en qué aspectos del día a día influye ese crecimiento institucional?

    AB: El vestuario, antes, era una cosa. Y hoy día es muy distinto. Cada uno tiene su lugar y tiene para poder ducharse tranquilo. Tenemos para desayunar, el gimnasio, una cancha de césped sintético que nos sirve para no perder días de práctica y hasta otra cancha de parqué en la que se juega futsal. El crecimiento de la institución es constante. En cuanto a la concentración, por ejemplo, San Martín siempre tuvo esa prioridad. Acá, la concentración es ley. Y eso es bueno porque mantiene al plantel unido y concentrado para la competencia. Siempre pudimos concentrar nosotros. Tanto para jugar como local como de visitante.

    IF: antes hablaste del aliento y acompañamiento de la dirigencia. ¿Cuán importante es contar con el apoyo y la confianza de los dirigentes para poder trabajar y lograr objetivos?

    AB: Es muy importante. Griselda Cardozo es la que siempre nos dio un aliento extra cuando nadie daba un centavo por nosotros. Siempre estaba atrás nuestro. Yo mismo, muchas veces, bajaba los brazos por tanto insistir cuando no se nos daba, y ella estaba ahí para alentar y decirnos que todo seguía y que no había que rendirse. Ella es así. En algún punto, gracias a que ella insistió en que no bajaramos los brazos, hoy estamos disfrutando de esta categoría.

    IF: ¿qué es San Martín de Formosa para vos y en tu vida?

    AB: San Martín de Formosa me dio la oportunidad de hacer lo que más quiero, que es jugar a la pelota. Me dio un nombre, crecí como jugador y como persona. Armé mi familia en esta institución y, de hecho, mi mujer es fanática del club. Es demasiado San Martín en mi vida.

    IF: ¿qué clase de torneo imaginás en esta temporada?

    AB: Vamos a tener una muy buena temporada. Hicimos una pretemporada muy exigente y al límite. Muy completa. Vamos a combinar lo que el profe Salvador Ragusa siempre nos dijo: el juego, el sacrificio y la humildad. Si juntamos todos esos requisitos, vamos a andar bien y tendremos una temporada muy linda. La idea es lograr algo soñado y un anhelo siempre presente como el ascenso. Llevar a la provincia a una categoría superior como la Primera Nacional sería importantísimo. Y tenemos las herramientas, los fundamentos y el plantel para hacer eso. Lo vamos a intentar. 

  • Florencio Belotto: experiencia y vocación, al servicio del fútbol formoseño

    Florencio Belotto: experiencia y vocación, al servicio del fútbol formoseño

    Un dirigente deportivo, con su cargo, asume innumerables responsabilidades y afronta diversos conflictos. Y para eso, además de compromiso, hace falta conocimiento. Florencio Belotto, Secretario General de San Martín de Formosa y hombre con una vida dedicada a la dirigencia deportiva, es una de las voces más autorizadas cuando de papeles, reglamentos y estatutos se trata. «En el país están faltando dirigentes deportivos. Hoy día, los jóvenes están en otra cosa», dice quien a sus 53 años ha acaudalado sabiduría en distintos roles. La importancia de los detalles, en esta conversación con Interior Futbolero.

    Si hay algo menospreciado en el ambiente del fútbol es, sin dudas, el reglamento. Hinchas, futbolistas y directivos, inmersos en la vorágine de los resultados, las tablas de posiciones y los gritos de gol, suelen desconocer gran parte de las normas que rigen la pasión de todos los fines de semana. Sin embargo, cuando surge una situación anómala, ya sea estrictamente vinculada a lo ocurrido dentro del campo de juego o a los alrededores que inciden y en ocasiones hasta determinan, se busca con urgencia y necesidad ese bendito inciso que eche luz y alumbre la polémica. Y, en esos momentos, quienes tienen agudizados los sentidos y saben dónde buscar y de qué forma encontrar suelen marcar el camino. ¿Son los pequeños detalles los que hacen la diferencia? En estos casos, las respuestas emergen en los hechos. «En 2011, ascendimos porque en la final hicimos una protesta por el partido de ida y, después, ganamos el de vuelta», recuerda Florencio Belotto, quien tuvo que apegarse a los papeles porque, a pesar de ser un apasionado del deporte, no era bueno para practicarlo. Y continúa: «En cancha, lo habíamos perdido 3-1 contra Jorge Newbery de Venado Tuerto. Pero hicimos la protesta por un pase que no se había cerrado bien y, gracias a eso, ascendimos al Argentino B con un triunfo global de 4-2. Y fue, justamente, por ser muy meticuloso con los papeles».

    Interior Futbolero: ¿De qué manera se dio tu acercamiento a la dirigencia deportiva?

    Florencio Belotto:
    A San Martín llegamos por el llamado del club. Porque la situación de la institución era caótica y estaba casi en remate. Fuimos todos los muchachos del barrio, que antes éramos asiduos concurrentes de la cancha, formamos una comisión normalizadora, se llamó a asamblea e ingresamos. Yo tenía algo de experiencia porque venía de la CAFS (Confederación Argentina de Fútbol de Salón). Ahí teníamos un equipo, había viajado con las selecciones de Formosa y de Argentina. Todo eso, antes de llegar a San Martín. Y eso me daba algo de conocimiento como para moverme un poquito. Pero era todo bastante diferente.

    IF: ¿Y qué te llevó a hacer de esto un estilo y una elección de vida? 

    FB: Tengo 53 años y estoy ligado al deporte desde 1986, aproximadamente. Creamos el club San Francisco, de futsal. En aquel momento, lo que más me empujó fue la juventud. En ese entonces, tenía fuerza para todo. Al ser joven, creía que podía andar por todos lados y como yo no sabía jugar al fútbol ni nada, me tenía que ocupar de los papeles. Entonces jugaban mis hermanos, mis vecinos y mi compadre. Todos los chicos del barrio.

    IF: ¿Encontraste en el aspecto reglamentario tu forma de acercarte al deporte?

    FB: Como no sé hacer deporte, pero siempre me encantó, me dediqué a lo otro. Primeramente en futsal. Y en San Martín, desde que entré, siempre fui representante ante la Liga. Y como había muchos grandes dirigentes, para sentarme a hablar con ellos tenía que comerme el estatuto, los reglamentos y me gustó. Me hice muy apasionado en ese sentido. A San Martín, ingresé como vocal y después como Secretario General. Y en la Liga de Formosa, ocupé diferentes cargos hasta llegar a la vicepresidencia alterna. Además, llegué a ser vicepresidente de la Federación Formoseña de Fútbol. Hoy día, soy vicepresidente segundo de la Liga formoseña. Y en el Consejo Federal, siempre estuve en representación de San Martín, pero nunca ocupé ningún cargo.

    IF: ¿Es importante que un dirigente bucee en los papeles y conozca los reglamentos?

    FB: Siempre les digo a mis colegas que nos sentemos a leer y que las reuniones sean un poco más largas para interpretar los reglamentos y demás. Les digo que pidan, saquen fotocopias, leamos y charlemos. Y siempre cuento que, en 2011, ascendimos porque en la final hicimos una protesta y ganamos el partido. En cancha, lo habíamos perdido 3-1 contra Jorge Newbery de Venado Tuerto. Pero hicimos la protesta por un pase que no se había cerrado bien y, gracias a eso, ascendimos al Argentino B. Y eso fue, justamente, por ser muy meticuloso con los papeles. 

    IF: Además de posibles eventualidades, ¿cuánto y en qué beneficiaría que los directivos sean más cercanos a los pormenores de las reglas?

    FB: Sería ideal que los dirigentes presten más atención y conozcan más de reglamentos y estatutos porque, de esa forma, serían más lindos los debates y las discusiones. Se sacarían más cosas en claro. Sería muchísimo mejor que todos sepamos los reglamentos. Pero son muy pocos los que se preocupan. Yo siempre les digo a mis colegas que no sólo se trata de dónde, qué día y a qué hora jugamos, sino que también el reglamento es muy importante. En San Martín, le digo a todo el mundo que lean más y estén más atentos, porque ya yo estoy próximo a irme. En ese aspecto, yo no quiero llevarme nada a la tumba. Trato de enseñar e incentivar todos los días.

    IF: ¿Y por qué creés que los dirigentes de hoy día no se abocan tanto a los papeles?

    FB: En el país mismo están faltando dirigentes deportivos. No sabría decir cuál es la razón por la que no eligen comprometerse más. Hoy por hoy, los jóvenes están en otra cosa. Ya no es como antes, que cuando queríamos jugar, íbamos al club. Queríamos hacer algo e íbamos al club. Todo giraba alrededor del club. Teníamos sentido de pertenencia y sentíamos al club como el fondo de nuestra casa. Por eso quienes decidimos estar en la dirigencia de un club queremos tanto a nuestra institución.

    IF: Con todo tu conocimiento del fútbol formoseño, ¿en qué momento ves a la provincia?

    FB: Hoy día, le toca sólo a San Martín representar al fútbol formoseño en los torneos organizados por el Consejo Federal. Antes, estábamos Patria, Sol de América y San Martín. Pero les tocó descender a ellos y nosotros, gracias a Dios, nos salvamos. Pero muchos factores hacen que el fútbol formoseño atraviese un momento difícil. A los equipos de Formosa nos cuesta mucho armar planteles porque, cuando tenemos que traer jugadores de otros lugares, estamos en el límite de la frontera y lejos de todo. La provincia más cercana es Chaco, que está a 190 kilómetros. Y a nosotros nos cuesta todo el doble. Porque los jugadores eligen estar más cerca de Buenos Aires, de Rosario o de Córdoba. Y nosotros nos vemos en la necesidad de traer muchos futbolistas porque no tenemos la posibilidad de armarnos con todos jugadores de la provincia. Aún así, en San Martín siempre les dimos lugar y participación a los jugadores formoseños.

    IF: ¿Y cómo imaginás el mañana del fútbol formoseño?

    FB: Yo sueño, incluso como hincha, ascender con San Martín. Ojalá podamos hacerlo. Lo seguiré soñando siempre. Pero si no somos nosotros, por el fútbol formoseño, que sea cualquier equipo de la provincia. En ese aspecto, no soy envidioso para nada. Siempre y cuando llegue cualquier equipo formoseño, yo soy uno de los que estará apoyando. Nos está faltando suerte y experiencia para llegar. Acá, en Formosa, tenemos un gobernador como Gildo Insfrán y un ministro de Economía como Jorge Ibáñez, a quienes les estoy muy agradecido, porque apoyan muchísimo al deporte. Y si nosotros podemos movernos es gracias al acompañamiento del Gobernador. Pero no hay muchos dirigentes deportivos. Por eso, porque son muy pocos los que quieren hacerse cargo, hay que valorar a quienes están al frente de una institución.