El técnico realizará tres variantes con una sorpresa para visitar a Almagro el sábado a las 17, en un partido fundamental por el ascenso a Primera. Los Cirujas despedirán al plantel este viernes.

El técnico realizará tres variantes con una sorpresa para visitar a Almagro el sábado a las 17, en un partido fundamental por el ascenso a Primera. Los Cirujas despedirán al plantel este viernes.

El «Santo» realizó un planteo inteligente; derrotó al «Torito» y quedó a tiro de la cima. Los goles.
Tenía que ganar, a San Martín no le quedaba margen para otra cosa. Y lo logró. Eso es lo que vale, más allá de la forma cómo se metió tres puntos de “oro” en el bolsillo. En La Ciudadela volvió a aparecer una vieja disyuntiva en el mundo futbolero. ¿Ganar a cualquier precio o hacerlo con juego atildado y llenando los ojos de sus fanáticos?
San Martín necesitaba un triunfo para demostrar que la mejoría en Tandil no había sido una casualidad. Sus jugadores querían pagar la deuda jugando contra su gente y sumar otra victoria esperando que venga de la mano con resultados ajenos.
Quizás el juego se habría dado de una manera totalmente diferente si Gonzalo Rodríguez elegía bien a los 20’’, cuando no supo habilitar a Claudio Bieler. O si “Turbo” hubiese conectado hacia abajo el cabezazo casi en la línea de sentencia, antes de los 5 minutos.
<
p style=»text-align: justify;»>Pero es al vicio hablar de supuestos, y lo cierto es que el “Santo” falló de entrada y dejó agrandar a un rival que parecía “apichonado”.
Así, el “Torito” sacó pecho y comenzó a hacer su juego: hacer uso y abuso de la tenencia en los primeros metros de la cancha. El arquero Leandro Requena y sus cuatro defensores tocaban la pelota esperando a un San Martín que no se preocupaba muy mucho de ir a presionar en la salida.
Sabiendo que los defensores visitantes no eran virtuosos con la pelota, San Martín dejaba que la tuvieran. En cambio sí asfixiaban cuando la bola llegaba por Christian Gómez, Facundo Mater o Alexis Vázquez, los generadores de fútbol de Chicago.
Ahí comenzó a ganar el juego un San Martín que ahora es un equipo ordenadito, que respeta a rajatabla el libreto establecido para cada juego y corre, mete y muestra ganas de alcanzar el máximo objetivo.
Para colmo, las jugadas de “pizarrón” le vienen saliendo al pie de la letra. El primer tiempo se moría cuando Ignacio Arce descolgó un córner a favor de la visita y, con un pelotazo milimétrico habilitó a Matías García. “Caco” hizo el resto: se metió al área, enganchó para su pierna más hábil y le puso tiza a la cara interna de su botín. Golazo: 1-0 y a descansar.
El ingresado Sergio González puso segunda, tercera y cuarta; dejó en el camino a su marcador y definió fuerte y cruzado para comenzar a definir el pleito.
Y pese al descuento de Favio Brizuela, de penal, en tiempo adicionado, La Ciudadela se estremeció con un triunfo clave, que llegó acompañado del empate entre Aldosivi y Atlético de Rafaela que lo deja al “Santo” a un paso de la cima.
Es cierto que San Martín no jugó un fútbol exquisito, pero a los hinchas le importó poco eso. Se vio un equipo que sabe lo que quiere, que sabe cuáles son sus virtudes y que reconoce sus defectos. Y eso no es poca cosa.
Tenía que ganar y lo hizo, después tendrá tiempo para ir puliendo detalles.

“A este partido lo jugamos todos juntos”. La frase que cobró vida gracias a una movida de los hinchas, que pretenden empujar al equipo en el sprint final de cara al gran objetivo, fue adoptada por Rubén Forestello.
El entrenador sabe que el duelo contra Nueva Chicago es crucial. San Martín está ante una oportunidad que parecía perdida luego de la derrota con Riestra y el insulso empate con Estudiantes de San Luis. El buen triunfo conseguido en Santamarina, que llegó de la mano de un funcionamiento correcto y con pasajes de buen fútbol renovó los ánimos en La Ciudadela. Y algunos resultados ajenos durante la última fecha pusieron al “Santo” de nuevo en carrera en la B Nacional.
Por eso, en Bolívar y Pellegrini saben que mañana sólo sirve ganar. “Necesitamos hacer un buen partido en casa, volver a sentirnos importantes acá y espero que el envión del partido del lunes ayude en ese sentido”, lanzó “Yagui”, resaltando la importancia del juego contra el “Torito”.
Queda claro que, si el “Santo” deja de lado la irregularidad campante durante el torneo y finalmente confirma las buenas intenciones que tuvo en Tandil, podrá ser protagonista en la etapa final de torneo. Y así, luchar a brazo partido por uno de los dos boletos que llevan a Primera.
“No hay euforia porque queremos seguir creciendo. Aún no ganamos nada”, plantó bandera Forestello con una frase curtida, que no por ello deja de ser importante. San Martín debe volver a ganar en su casa antes de tener la jornada libre que estipula su calendario. Llegar en una posición expectante a su descanso puede resultar clave, sobre todo teniendo en cuenta lo que vendrá después.
Hay un dato que no pasa inadvertido: los equipos que el “Santo” tiene por encima en la tabla de posiciones deben jugar entre sí, lo que podría llegar a ser una ayuda para el equipo en su camino hacia la gloria. Atlético de Rafaela, el líder, y Aldosivi, su escolta, que chocarán mañana en Mar del Plata, tienen un fixture casi idéntico. La “Crema” y el “Tiburón” deben enfrentar a Villa Dálmine (otro equipo que lucha por el ascenso) en las últimas fechas y tendrán que medirse con Quilmes y Sarmiento, dos equipos que repuntaron en esta etapa.
En tanto, el otro “rival” en la carrera por el premio máximo es Agropecuario, que debe visitar La Ciudadela en la fecha 23. Por eso el “Santo” debe apretar el acelerador a fondo en este tramo.
“No debemos apresurarnos. Necesitamos conocernos entre todos porque por más que los chicos están desde el semestre anterior, nosotros le cambiamos la forma de jugar y ahora debemos adaptarnos todos a esa situación. Por eso, siempre será responsabilidad mía cuando las cosas no salgan como queremos”, sentenció el entrenador que tiene sus ideas bien claras. “Debemos consolidar nuestro juego e ir partido a partido sin apresurarnos”.
Así el “Santo” espera el duelo de mañana contra Chicago. Un triunfo puede avivar más aún la llama de la ilusión y nadie quiere dejar pasar esa oportunidad. Jugadores, cuerpo técnico, dirigentes, socios e hinchas jugarán el duelo con todo; porque la unión, ahora más que nunca, hace la fuerza.