Tarde calurosa de clásico tucumano, La Ciudadela colmada para un nuevo San Martín-Atlético, no faltó nada, ni siquiera la estupidez.
Después de un primer tiempo friccionado pero entretenido, las agresiones hacia Cristian Luccheti antes de arrancar la segunda parte desembocaron en la suspensión del encuentro con el local arriba 2 a 1.
Un arranque con el sello de cualquier partido apasionante se dio en la Ciudadela, de entrada el local intentó ser punzante en el área rival, la jerarquía de la delantera Decana compensaba la perdida de la mitad del campo. El primer peligro llego tras un cabezazo de Romat que se fue rozando el palo de César Taborda. El Santo aprovechó un ataque con Ramón Lentini, tras ser tocado por Bruno Bianchi en el área, el árbitro Argañaraz no dudó en cobrar penal, Sergio Viturro se encargó de poner el 1 a 0 a los 8 minutos.
Las cosas siguieron con el mismo ritmo, explotando las individualidades de sus delanteros, Atlético buscó el empate. La paridad llegó a los 20, tras un tiro libre de Luis Rodríguez, el Decano emparejó las cosas en la calurosa tarde.
Al igual que la temperatura alta, las emociones no dejaron respirar en esos primeros instantes del encuentro, antes de llegar a la media hora de juego, Lentini volvió a aparecer, esta vez con un golazo de tijera que dejó sin reacción a Lucchetti, otra vez arriba el Santo.
Hasta ahí todo bien, la cadena empezó a soltase a los 34 minutos, tras una fuerte entrada de Ferrero a Menéndez, se armó un tumulto que terminó en roja para Agustín Briones y Emanuel Molina, uno menos por lado. Poco después el Pulga tuvo el empate pero el línea anuló el tanto por posición adelantada.
Mucho vértigo para medio partido, cuando todo se disponía a continuar, las agresiones desde la tribuna no se detuvieron, los proyectiles continuaron cayendo desembocando en la suspensión del encuentro con el Santo arriba 2 a 1. Un final que la fiesta del Fútbol no se merece, pero que cada vez es más común.


