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  • Talleres se quedó afuera de la Copa Argentina ante Boca por penales en una dramática y polémica definición

    Talleres se quedó afuera de la Copa Argentina ante Boca por penales en una dramática y polémica definición

    La T igualó 1-1 con el Xeneize y se quedó en las puertas de avanzar a los 4tos. de final del torneo federa tras caer 8-7 en los penales. El club de Barrio Jardín tuvo en sus pies dos chances para poder eliminar al Xeneize en la tanda pero sus ejecutantes fallaron. Mucha bronca auriazul con el arbitraje de Andrés Merlos que convalidó el gol boquense luego de que la pelota saliera afuera de la cancha por 10 centímetros.

    Otra vez, como pasó en 2021 en Santiago del Estero, Talleres perdió este sábado por penales con Boca en una definición de Copa Argentina, con el “Cacique” Medina como DT y esta vez por los octavos de final. Fue en el Malvinas Argentinas y con Guido Herrera como protagonista, porque atajó dos y desvió el último. El final fue caliente contra el árbitro, porque su penosa actuación enardeció a los dirigentes y jugadores del albiazul que se sintieron despojados.

    La primera del partido fue de Boca y casi deriva en un gol en contra albiazul. A los tres minutos, Blanco trepó hasta el fondo y metió un centro bajo, que en su intento por despejar, Suárez casi transforma en autogol, pero que encontró los reflejos de Herrera para salvar sobre la línea.

    Tras el susto, la “T” comenzó a acomodarse en el partido. Con Botta tirado por la banda derecha, Palacios por el otro costado, el paraguayo Galarza más al medio tratando de mostrarse libre y Girotti de punta, empezó a poner el partido más lejos de su arco.

    Pero claro, nadie esperaba lo que vino a los 15 minutos y el grosero error de Andrés Merlos, a instancias de su asistente. Giménez se fue por izquierda hasta el fondo y la pelota se le fue por 10 centímetros, pero antes el colombiano se dejó ganar la posesión y el delantero xeneize se la robó, quedó de frente a Herrera y convirtió. Todos los jugadores albiazules le fueron a reclamar que el balón se fue, pero el árbitro no cambió su decisión.

    Afortunadamente, el bajón le duró a la “T” sólo cinco minutos. A los 20m, en una buena contra asociada, Botta, tirado por derecha, le metió una asistencia exquisita a Girotti y el “9″, entrando solo en velocidad al área, le rompió el arco a Brey.

    Talleres quedó en partido en un momento muy complicado del juego, del que pudo emerger después, afirmando marcas en el medio con Moyano, presionando la salida xeneize y alejando el juego del área de Herrera. Comenzó a manejar los tiempos, puso a Galarza y Palacios más cerca del área de Brey y se fue al descanso más ordenado que Boca y con el resultado abierto.

    El complemento arrancó como el PT: con un susto para Guido. El capitán albiazul sacó abajo un remate cruzado del “Changuito” Zeballos. Talleres fue perdiendo el control de balón en el medio, que pasó a ser propiedad de Fernández y Medina.

    El DT Medina leyó bien el partido y a los 15 decidió dos cambios atinados: los ingresos de Alejandro Martínez por Palacios y Ruíz Rodríguez Galarza, para ganar en agresividad. En la jugada posterior se lo perdió debajo del arco Suárez, pero a los 20, Boca respondió con una contra de Medina que, otra vez, Guido resolvió.

    El partido se hizo abierto, pero con una peligrosa tendencia de la “T” a quedar mal parado en las contras. Boca comenzó a inquietar por las bandas. Pero aún así, Talleres supo aguantar lo que vino, planchó el partido tratando de no equivocarse y de impedir que el rival quedara a las puertas de un triunfo por el que no hizo mucho más que la “T”.

    Llegó el empate final y a suerte y verdad en los penales. Guido Herrera, que había sido figura en el equipo sacando tres pelotas claves durante el partido, terminó siendo el protagonista de una serie interminable. Le tocó atajar dos de todos los que se patearon, pero los que erraron sus compañeros y él terminaron dando la victoria y el pase al Xeneize.

    FUENTE: LA VOZ DEL INTERIOR



    Talleres (1): Guido Herrera; Gastón Benavídez, Kevin Mantilla, Lucas Suárez, Juan Carlos Portillo; Franco Moyano, Ulises Ortegoza; Rubén Botta; Matías Galarza Fonda, Federico Girotti y Sebastián Palacios. DT: Alexander Medina.

    Boca (1): Leandro Brey; Juan Barinaga, Aaron Anselmino, Cristian Lema, Lautaro Blanco; Guillermo Fernández; Cristian Medina, Agustín Martegani, Kevin Zenón; Brian Aguirre y Milton Giménez. DT: Diego Martínez.

    Goles: 16′ Aguirre (B), 20′ Girotti (T).

    Amonestados: 18′ Suárez (T), 39′ Lema (B), 61′ Barinaga (B), 89′ Fernández (B).

    Sustituciones: 46′ Exequiel Zeballos x Aguirre (B), 60′ Ramiro Ruiz x Galarza (T) y Alejandro Martínez x Palacios (T), 74′ Jabes Saralegui x Martegani (B), 77′ Cristian Tarragona x Girotti (T) y Matías Galarza x Botta (T).

    Estadio: Malvinas Argentinas (Mendoza).

    Árbitro: Andrés Merlos.


    La definición por penales:

    Zeballos (Gol)

    Tarragona (Gol)

    Giménez (Gol)

    Ortegoza (Gol)

    Zenón (Gol)

    Martínez (Atajó Brey)

    Lema (Gol)

    Portillo (Gol)

    Pol Fernández (Atajó Herrera)

    Benavídez (Gol)

    Blanco (Gol)

    Galarza (Gol)

    Saralegui (Gol)

    Suárez (Gol)

    Medina (Erró)

    Mantilla (Erró)

    Anselmino (Erró)

    Moyano (Erró)

    Barinaga (Gol)

    Ruiz Rodríguez (Gol)

    Brey (Gol)

    Herrera (Erró)

  • Colón cayó por la mínima ante Talleres

    Colón cayó por la mínima ante Talleres

    El pitazo final de ese primer tiempo enmarcado por las bombas de estruendo que detonaban en el sector ocupado por la hinchada de Colón y algunos energúmenos que nunca faltan y que se trepaban al alambrado poniendo en riesgo la continuidad del partido, le puso un manto de total injusticia al resultado parcial. Lo ganaba Talleres con el gol de Girotti en una jugada de pelota quieta que partió de un pelotazo largo buscando las espaldas de los centrales sabaleros, situación bastante repetida por un Talleres que adolecía de ideas y que en muchos pasajes, sobre todo en la parte final de ese primer tiempo, se veía superado por un Colón más ordenado y peligroso.

    Fue una injusticia para un buen primer tiempo de Colón. Porque le jugó de igual a igual a Talleres, porque se le animó, porque tapó bien los sectores de creación del rival (sobre todo por los lugares por los cuales transitaba Botta) y porque tuvo un par de situaciones muy propicias, como el centro de Sabella que por poco no alcanzó a conectar Leguizamón y una muy buena pelota cruzada de Lago que se la sacaron prácticamente de la cabeza a Jourdan.

    Ese mejor andar de Colón merecía mucho más que Talleres esa apertura del marcador que llegó como consecuencia de un aprovechamiento prácticamente integral de las situaciones que tuvo el equipo cordobés. No había tenido otra clara a excepción de algún remate intrascendente desde afuera del área sin destino preciso. Y esa maniobra del final le dio un premio inmerecido.

    Fue bueno lo de Colón. Quizás a Sabella, que se movió bien en búsqueda de espacios vacíos, le faltó precisión en el juego; quizás Leguizamón no encontró la manera ni tampoco las posibilidades de complicar a la zaga central rival, pero hizo un buen partido Lago, Talpone corrió y quitó muchísimo, mientras que el fondo no tuvo casi problemas. Pero el mérito de Colón fue el de haber neutralizado a un equipo de buen trato de la pelota, como primera medida, y de haberlo complicado en base a juego, animándosele a un equipo que nunca lo pudo superar.

    Nada cambió en el complemento. Siguió siendo más Colón, con Talpone ganando todo en el medio y Lago convirtiéndose en imparable en ese mano a mano con Benavídez. Ya Talleres lo tenía a Portilla por Marcos Portillo para tratar de equilibrar un poco más las cosas en un mediocampo que era absorbido por Colón, al que sólo le estaba faltando ser más peligroso. Los centros al área tenían como destino la cabeza de los jugadores de Talleres, con lo cual ese predominio de Colón no se veía reflejado en situaciones claras de gol.

    Delfino movió el banco antes de los 20 minutos cuando decidió el ingreso de Toledo por Leguizamón y el de Delgadillo por Jourdan. Dos cambios que se veían venir, manteniendo el esquema táctico que estaba fuera de discusión, porque Colón seguía jugando bien y mejor que Talleres, aunque enseguida lo retocó con la entrada de Bernardi por Vega, quedando Talpone (una de las grandes figuras del partido) como volante central.

    No por ser reiterativo resulta cansador. Hay dos cuestiones que quedaban en claro: 1) que el resultado era totalmente injusto; 2) que Colón hacía las cosas bien hasta 20 metros antes del arco de Herrera, porque el problema era la falta de peligrosidad y profundidad. Delgadillo le dio más frescura al sector derecho y Lago siguió haciendo de las suyas en un mano a mano ganado ampliamente en el duelo con Benavídez.

    El otro retoque en el esquema se dio en el final cuando entró Axel Rodríguez por Sabella (de buen partido también) para terminar el encuentro con dos puntas, buscando lo que se merecía: ese empate que no llegaba. Sin embargo, Talleres casi consigue el segundo con un cabezazo de Girotti desde adentro del área chica que parecía más fácil de convertir que de errar.

    El fútbol le terminó jugando una mala pasada a Colón. Los merecimientos fueron sabaleros y el resultado favoreció al equipo que fue superado y que tuvo la virtud de haber logrado lo que a Colón le costó durante todo el partido: el gol. Es la única diferencia que pudo marcar Talleres, porque después, en el trámite, fue inferior a Colón durante casi todo el partido. Se quedó con diez por la expulsión de Toledo, pero ya era el final. Un final que terminó caliente y con más rojas revoleadas por un arbitraje que fue malo por parte de uno de los árbitros de mayor futuro que tiene el fútbol argentino. Se consumó una injusticia que dejó a Colón sin Copa Argentina.

    Fuente: El Litoral

  • Agropecuario no pudo ante la T y se quedó afuera de la Copa Argentina

    Agropecuario no pudo ante la T y se quedó afuera de la Copa Argentina

    Las ventajas de tener un plantel de jerarquía, amplio y con soluciones, explican el triunfo de ayer 3-0 de Talleres en su debut en la Copa Argentina contra Agropecuario de Casares, en la cancha de Quilmes, por los 32avos de final del torneo. Un resultado que parece cómodo y holgado, pero que no refleja cabalmente lo sucedido en el partido.

    Pero esa diferencia de jerarquía individual fue notable. Era lógico que en el juego el equipo de Ribonetto no se haya mostrado bien, porque el DT albiazul presentó una formación casi alternativa, con numerosos cambios y que debía demostrar que podía funcionar, ante un rival que se le plantó de igual a igual y a discutirle de “tú a tu”.

    El primer tiempo comenzó a encontrar intratable a Nahuel Bustos, por entonces ya imparablae cada vez que asociaba con Bou, Depietri o Martinez y encaraba hacia Otarola. Cuatro veces quedó de frente al arquero del Sojero y en tres de ella el veterano “1″ las pudo conjurar.

    Talleres iba e iba, fiel a sus modos, pero con poco juego, exceso de verticalidad y algo apurado, una mezcla que lo llevó a no definir lo que creaba y darle vida a Agropecuario. Que después equilibró el juego y dos veces pudo convertir, a través de Ramos y Gagliardi (en la segunda se lució el debutante arquero albiazul Morales.

    Era el peor momento de la “T” en el juego, pero de la nada, a los 38m, y cuando nadie lo esperaba, apareció Marcos Portillo y sacó ese zapatazo desde larga distancia, tras recibir de Depietri, y darle tranquilidad al Matador. Un gol similar al que le metió a Huracán por la Copa de la Liga y que le permitió al Albiazul irse al descanso arriba en el resultado, pero con todo por verse todavía.

    LA JERARQUÍA LE GANÓ AL SUSTO

    Lo que vino en el complemento parecía cambiar el rumbo del partido. Agropecuario presionó, ganó todas las pelotas en el medio, Talleres se mostraba endeble e irresoluto y rápidamente lo llevó a sufrir. Los embates de Marcioni, asociado con Gagliardi, por más previsibles que parecieran, lo pusieron al borde del empate.

    Ya Rinbonetto había sacado a Navarro que estaba perdiendo en la marca y mandado a la cancha a Benavídez cambiándolo de lateral e intentando proteger más el sector derecho del ataque del equipo de Gabriel Gómez. Y Morales se había salvado de buscarla adentro de su arco cuando Mantilla casi marca un autogol.

    Agropecuario encerró a Talleres en un embudo defensivo del que no podía emerger. Y el resultado fue que dos veces le anularon sendos goles por posiciones fuera de juego, que los de Gabriel Gomez, luego expulsado, protestaron, pero que las imágenes televisivas demostraron que existieron y que no admitían mayores discusiones.

    Pero el partido corría por el filo del abismo para la “T” y los cambios podían corregirle el rumbo. Y uno de ellos, el ingreso de Matias Galarza por Bou, tuvo ese efecto positivo. Aunque con una evidente falta, a los 36m robó una pelota cuerpo a cuerpo en un lateral y le sirvió la asistencia a Nahuel, para que el goleador definiera a lo “NB10″ y se sacara la mufa de encima.

    Otra vez, como en el primer tiempo, por la jerarquía de sus individualidades y cuando peor la estaba pasando, Talleres ganaba y con un margen más cómodo.

     después, con el ingreso de Girotti por Nahuel, llegó la tranquilidad. “Fede” llevó al equipo hacia adelante, lo sacó de zona de riesgo y en tiempo de descuento –por algo parece “bendito”- robó una pelota al borde del área “sojera” tirándose al piso y se la regaló a Martínez para que señalara el tercero y final.

    E igualmente por lo mismo: por esas individualides de jerarquía que a Talleres le sobran y que le permiten superar partidos complicados como el de ayer, en el que no brilló por su juego.

    Fuente: La Voz del Interior.