Con gol de Victorio Ramis Talleres venció a Sol de América de Formosa y volvió a la B Nacional tras un año y medio en el Federal A.
Por Diego Pais (enviado especial a Formosa)
Una imagen vale más que mil palabras. Los hinchas sentados apenas consumado el ascenso poco después de haber festejado durante más de treinta minutos la euforia de volver a la segunda divisional. Pero esos hinchas, los pocos que quedaron luego de que el resto se vaya en caravana a su casa, se tomaron unos minutos de más, para sentarse, mirar el verde césped del nuevo estadio de Sol y pensar por dentro: “al fin”.
El desahogo y el punto final de la agonía empezaron con el gol de Victorio Ramis, que por esas casualidades de la vida fue marcado por el destino para convertirse en héroe en la tarde calurosa formoseña y darle el triunfo a la T. Estaba señalado. Tenía que ser él, el que lo deposite en la B Nacional. No los más grandes, los de mayor experiencia, los que ya saben lo que es lucharla largo y tendido. Tenía que ser él, el hombre que le de el ascenso a Talleres. Un pibe de la casa, que entró a comerse la cancha y se terminó llevando el traje de héroe. Pareciera que un novelista hubiese escrito cada párrafo de la historia de Talleres y en el final dejar un claro mensaje: este es el camino. Los pibes, los que la vienen remando de abajo y que buscan posibilidad. No busquen más. No se desvivan por apellidos rutilantes porque el ascenso del Albiazul estaba en casa, en los pies de Victorio.
Ese mismo chicuelo que entró por la lesión de Barrionuevo, que luchó cada pelota y además entró a jugar una final. Contagió al resto con sus ganas y su fútbol que dicho sea de paso fue escaso en el primer tiempo.
Es que Sol fue un equipo mezquino, casi sin ambición y Talleres sabía que el empate le servía. No iba a ponerse loco en la búsqueda del primero. Aguantó y trató de cuidar la pelota buscando un destello de Araujo o de Francia. Los locales no tuvieron idea. El pelotazo a Palacios era la salida más fácil y el grandote se cansó de pelear sin éxito antes la defensa de la T.
Futbolísticamente fue un partido malo. Aburrido y de poco fútbol de ambos lados. Pero poco le importará al hincha de Talleres que se haya jugado bien o mal, lindo o feo. El hincha quería ascender y en la tarde Formoseña el equipo de Kudelka consiguió el ascenso a la B Nacional.
UNA LOCURA SIN EXPLICACIÓN
Párrafo aparte para la gente de Talleres que a pesar de la insistencia de su dirigencia para que no viajen a Formosa fueron igual. Pese al pedido de la policía local también fueron igual. Cuadras de cola fuera del estadio para los hinchas de la T que no tenían ni siquiera la intención de demostrarse como neutrales, no. Ellos con sus camisetas, banderas y el color característico que impone el fútbol querían hacer notar que habían recorrido poco más de mil kilómetros para alentar a su equipo.
No quedó otra. No hubo alternativa. Tuvo que intervenir el propio gobernador Formoseño para habilitar el ingreso del público visitante debido a la gran cantidad de espectadores en las inmediaciones del estadio. Coparon la tribuna visitante y hasta les quedó chica. Increíble. Una pasión, sin explicación.
SOL DE AMÉRICA (Formosa) 0: Acevedo; Santa Cruz, Bernay, Turus, Torres (Pietckewicz); Amarillo (Casanova), Bianchini, Alarcón, Cabrera, Pietckewickz; Palacios. D.T.: Oscar Gómez.
TALLERES (Córdoba) 1: Ischuck; Cháves, Goiri, Olivera, Benítez; Raymonda, Burgos, Francia (Beraldi), Araujo, Barrionuevo (Ramis); Strackman (Velázquez). D.T.: Frank Darío Kudelka.
Gol: Victorio Ramis.
Amarilla: Santa Cruz, Torres, Bianchini (SdA), Beraldi (T)
Estadio: Sol de América
Concurrencia: 4.300
Campo de Juego: Bueno.
Arbitro: Luis Lobo Medina.


