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  • Dos buenas y una mala en el regreso al trabajo‏

    Dos buenas y una mala en el regreso al trabajo‏

    Alvarado volvió a las prácticas este martes por la mañana en la Villa Deportiva del club, con dos noticias buenas y una mala. Las positivas, radican en que Ramiro Jorge y Damián Luengo ya están entrenando nuevamente con el plantel y serán exigidos de acá al fin de semana para ver si pueden estar el domingo en el trascendental partido ante Deportivo Madryn, por la penúltima fecha de la Zona 1 del Torneo Federal A. Por su parte, el que estuvo vestido de civil y será baja es Ramiro Rodríguez Rendón, que en el encuentro ante la CAI sufrió la fractura del metacarpo de la mano izquierda y tiene que llevar yeso por algunos días.

    twitterPor Sebastián Lisiecki (Prensa Alvarado).

    Por diferentes motivos, tanto Ramiro Jorge como Damián Luengo no estuvieron con el grupo la semana pasada y no pudieron ser de la partida el último partido. El capitán había sufrido un fuerte golpe en la cintura en Cipolletti que le produjo un desgarro y lo obligó a hacer reposo durante varios días. Además, había llegado al límite de amarillas, por lo que de todas formas no podía jugar. Sin embargo, el dolor fue cediendo, el lunes probó trotar para ver cómo se sentía, no tuvo mayores problemas y este martes entrenó con el grupo para intentar llegar al choque del domingo. De a poco, sin forzar demás, realizó la entrada en calor con todos sus compañeros y luego trabajó diferenciado con el preparador físico Jorge Casaprima.

    Junto a él, estuvo Damián Luengo. El “Paisa” se reintegró luego de la difícil situación que le tocó atravesar por el fallecimiento de su padre y comenzó a intensificar los trabajos, teniendo en cuenta que llegaba de un desgarro en el recto posterior de la pierna derecha. El volante central balcarceño repitió lo mismo que Jorge, calentamiento con el resto, algo de trote y pasadas con el profe para ir poniéndose a punto.

    Por su parte, a un costado, mirando el entrenamiento, estaba Ramiro Rodríguez Rendón. El “Rana” sorprendió cuando apareció con un vendaje en su mano izquierda a la vuelta del entretiempo ante la CAI. En la primera etapa, había caído mal y sentía un fuerte dolor en la mano, por lo que se le realizó eso para inmovilizarle lo máximo posible la zona y jugó sin problemas el complemento. Por las dudas, se fue a realizar una placa y salió que tiene una fractura en el metacarpo de la mano izquierda y le colocaron un yeso para que se suelde bien la lesión. Por lo tanto, el volante no pudo entrenar y está descartado para el fin de semana.

    El resto de los jugadores no mostraron inconvenientes y pudieron realizar los trabajos exigidos. Los que jugaron el domingo hicieron ejercicios regenerativos, mientras que el resto se puso a las órdenes de Duilio Botella y Mauricio Nosei para un intenso reducido con Aldo Suárez y Joaquín Pucheta en los arcos.

    Cabe recordar, que también podrá regresar Mauro Castro, que cumplió con la fecha de suspensión.

  • El fin del maleficio en el momento más oportuno

    El fin del maleficio en el momento más oportuno

    Jonathan Morán había sido pieza clave del Depo sin haber marcado un solo tanto en 15 partidos. Pero se sabe que un delantero vive del gol, y al Chengue le llegó cuando el equipo más lo necesitaba.

    Por Walter Rodríguez (Diario Río Negro).

    ¿Puede un delantero que salió ovacionado del Maiolino por los hinchas de Deportivo Roca el último domingo ser el mismo que vive enfrente de la entrada principal de la cancha Argentinos del Norte? ¿Puede un futbolista traspasar la intolerancia del tablón y despertar simpatías más allá de su origen y pasado? Puede.

    La pasión de Jonathan Morán se mete bajo la piel de cada color que le ha tocado defender. Su génesis en el Azulgrana del Barrio Tiro Federal no le ha impedido ser admirado y querido hoy en el Naranja, en 25 de Mayo o en Pillmatun o Cipolletti, de donde se trajo el apodo de Chengue, bautizado por el Ruso Henry Homann. Sin dudas que el juego de Morán es especial. Sino cómo se explica que un artillero que estuvo 15 fechas sin marcar un tanto sea tan considerado por la afición como si fuera el goleador del equipo.

    «El Negro estuvo negado con el gol, pero es el que ha hecho el trabajo sucio arriba. Banca la pelota, soporta al defensor, gira y toca de primera. Va a todas y tiene mucho sacrificio», lo describe Diego Landeiro, quien hace tres fechas atrás le quitó la titularidad y recién se la devolvió ante los bahienses el domingo, donde por fin llegó el desahogo de Morán.

    Por el momento que vive el equipo en la zona 1, donde hay siete equipos con chances de pasar a la siguiente fase a falta de dos fechas, el gol del Chengue no sólo sirvió para cortar con su maleficio en la red sino que además le permitió al Depo ganar el partido más importante del torneo hasta ahora. Los que vienen serán igual de decisivos, pero el pasado domingo en el Maiolino el equipo de Diego Landeiro se sacó de encima a un rival directo en la lucha por la clasificación, además de encarar la recta final como uno de los líderes de la zona.

    «Jamás me pasó de estar tanto tiempo sin marcar», jura Morán. «Veía pasar los partidos… el debut con Cipolletti (1-0), el partido con Alvarado en Mar del Plata (1-0), después vino Madryn (2-2) y yo seguía sin meterla. No lo podía creer. Terminó la primera rueda, quedamos primeros invictos pero yo no había hecho un gol. Llegó el partido de vuelta con Madryn allá (fecha 12, Roca cayó 1-0) donde me erré un gol increíble. Si lo metía, le hacíamos tres por lo menos, porque ellos no nos podían llegar. No sé que me pasó, se me corrió el arco. Cuando vi que la pelota se iba pegada al palo, no lo podía creer. Cuando volvimos, Coco me dijo que iba a ir al banco.

    -Landeiro dijo que te sacaba del equipo para quitarte presión. ¿Fue así?

    -Si, así fue. Me dijo que estaba haciendo bien las cosas para el equipo, pero que necesitaba que cuando yo volviera a estar entre los once, no entre pensando en el tiempo que hacía que no marcaba. A nadie le gusta estar en el banco, pero creo que fue positivo para mí porque sabía que iba a volver con otra mentalidad. Cuando me tocó entrar en los segundos tiempos, hice lo de siempre, y me sorprendió un poco que después del partido con la CAI (0-1) Coco me dijera que iba a volver al equipo. En la práctica de fútbol hice tres goles y el domingo por fin pude gritar por primera vez en este torneo. La verdad es que me hizo bien salir.

    -Al menos hasta el final de la primera rueda, y a pesar de tu sequía, el equipo venía invicto.

    -Pero con el correr de los partidos me fui dando cuenta que, al volver a casa, llegaba en un 70 por ciento. Ese 30 por ciento faltante es el que me hizo hasta llorar de la impotencia. Me decía: «En el próximo la metés, el próximo se da…», y así. Por suerte estoy bien de la cabeza, porque sino no sé qué hubiera pasado. Yo soy muy creyente y sé que Dios me ayudó en eso. Me refugié en él cuando las cosas no salían.

    Sobre la mesa de la casa de Morán descansa una Biblia, que sin dudas ha sido de consulta constante para el Chengue en este tiempo de gritos vacíos, que por suerte para él y el equipo se llenó de gol en el último encuentro.

    -¿Sentiste que fue uno de los goles más festejados del torneo?

    -La verdad que sí. Parecía que había como diez mil personas en la cancha (risas)… Yo sólo tengo palabras de agradecimiento para la gente del Depo. Siempre me han alentado más allá de la sequía y a pesar de que saben de dónde vengo. Cuando metí el gol, se me vinieron un montón de cosas a la cabeza y me quería abrazar con todos. Sería un gran premio para este grupo llegar a la segunda fase. Lo merecemos y vamos a dar todo para lograrlo.

    Del Azteca a la Confluencia

    «Después de salir campeón de la Liga con Argentinos del Norte en el 2010, fui a una prueba que hizo Independiente de Avellaneda en Plottier. Me vio un representante y ahí nomás me llevó a jugar a México. Estuve primero en el Celaya como siete meses, que es de la tercera categoría de allá. Poco después, toqué el cielo con las manos», cuenta Morán sobre cómo llegó al fútbol mexicano.

    «Mi representante se contactó con el Atlante y me llevaron a prueba. Y quedé. Estuve más de un año y metí siete goles. Era el sexto delantero del equipo. En el debut le hice un gol al Toluca apenas ingresé. No se si pasaron cuatro segundos. Entré, intercepté un pase de la defensa e hice mi primer gol en tiempo récord. Allí dirigía el Piojo Herrera, el que hoy es DT de la selección de México. Después pasé al Mérida, pero como no estaba drafteado (es como la NBA) me tuve que ir. Ni mi representante y menos yo sabíamos de qué se trataba. No sabía qué hacer y decidí volver. Me vine a jugar a Pillmatun. Pasé de jugar en el estadio Azteca a jugar en canchas de tierra».

  • Alvarado sigue en carrera en una zona para el infarto‏

    Alvarado sigue en carrera en una zona para el infarto‏

    ALVARADO (Mar del Plata) 3 – 1 CAI (Comodoro Rivadavia)

    En uno de los mejores partidos que jugó en el José María Minella, con buen trato de pelota y golpeando en los momentos justos, Alvarado se quedó con tres puntos de oro al vencer a la CAI de Comodoro Rivadavia por 3 a 1, por la decimosexta fecha de la Zona 1 del Torneo Federal A. Conociendo otros resultados que lo obligaban, el equipo mostró carácter, se repuso al baldazo de agua fría que significó el empate parcial y lo cerró con autoridad y un alto nivel, para quedar en el lote de siete equipos en tres puntos, que irán por los tres lugares para el tetradecagonal.

    twitterPor Sebastián Lisiecki (Prensa Alvarado).

    No fue una semana fácil para el plantel por lo que significó la muerte del padre de Damián Luengo, pero el mejor regalo que le podían hacer al Paisa era ese, dejar todo en la cancha, mostrar entrega hasta el final y quedarse con los tres puntos. El equipo salió convencido desde el primer minuto de lo que tenía que hacer: presionar bien arriba y no dejar lugar a jugadores jóvenes pero de buen pie. La rápida salida de Villarroel por lesión, al minuto de juego, también trastocó los planes del entrenador visitante. De todas formas, Alvarado tenía clara su propuesta y jugó en campo rival, manejó la pelota con Machado y Molina y desequilibró permanentemente con Fabián Castillo.

    Los sureños vinieron a esperar y salir de contra. Así, sorprendieron con un cabezazo de Sergio Núñez que contuvo Joaquín Pucheta, pero el protagonista era el Torito. Machado tocaba e iba a buscar, Molina se cerraba para jugar y se abría para llegar por sorpresa. A los 8’, Rodríguez Rendón asistió largo a Tello, el batanense tocó adentro para la corrida del hombre de Miramar, pero la pelota le quedó muy sobre el pie, no le pudo dar dirección y fue directo a las manos de Ronco. El juvenil que proviene de la Liga Local, mostró destellos de su calidad, se ponía de frente, se sacaba hombres de encima y buscaba paredes con Emanuel Pennisi. En una de esas, ganó, llegó al fondo y tiró el centro de rabona que cortó el arquero, pero levantó a la tribuna.

    Castillo era el hombre más importante del ataque, desbordaba, ganaba en el uno contra uno y sólo faltaba el último toque. Ponce cabeceó un córner que Pennisi no alcanzó a taquear para abrir el marcador y varios avances más no terminaron de concretarse en situaciones de peligro por imprecisiones en los metros finales. Con poco, CAI volvió a preocupar con un centro que cabeceó Seguel y Laureano Tello despejó casi sobre la línea. Esos últimos minutos de la etapa, pareció que el Torito bajó la intensidad y tomó aire para lo que venía.

    Al complemento, con algunos resultados ya conocidos, la obligación fue mayor. Esas ganas de ganar, le dejaron espacios a CAI que, de contra, tuvo una opción clara con Vargas que definió sin fuerza. El Torito necesitaba un gol para calmar la ansiedad y lo consiguió a los 7’. Castillo ganó un córner por la derecha, Machado metió el centro y Manuel Madrid puso el frentazo goleador, muy festejado, con dedicatoria especial para el 5, para el amigo que no estaba en la cancha, pero acompañaba en la tribuna: el Paisa Luengo.

    Con el tanto, ganó en tranquilidad y se adueñó por completo de las acciones. Fernando Ponce se tuvo confianza, cortó en la zona defensiva y salió eludiendo rivales por el centro del campo, dejó tres en el camino, abrió para Castillo y fue a buscar el centro que no conectó por centímetros, pero le quedó atrás a Machado, tocó para Molina y el zurdo metió el remate que se fue apenas afuera.

    El segundo gol estaba al caer. El mejor de la cancha, Castillo, bajó un pelotazo como los dioses, se acomodó y metió un derechazo que reventó el ángulo izquierdo, el rebote salió hacia el medio, Pennisi se tiró con alma y vida para empujar, pero dividió con Prieto y no le pudo dar fuerza, la pelota siguió camino a paso de hombre y permitió la recuperación de Ronco que llegó a agarrar sobre la línea. En el mejor momento de Alvarado, increíblemente, llegó el empate. Un tiro libre desde la izquierda encontró a Nelson Seguel libre por el segundo palo y metió el frentazo goleador para el 1 a 1.

    La igualdad cayó como un baldazo de agua fría para la gente, pero no para los de adentro. Porque Duilio Botella tuvo la lucidez de meter un cambio ofensivo para cambiar el aire y los jugadores no se desesperaron. También tuvo la fortuna de que se repuso rápido y cuando se quiso acordar otra vez estaba arriba. A los 25’, Brian Cortadi le ganó bien a Prieto por la izquierda, encaró en diagonal hacia el arco, amagó a tocar adentro y definió con categoría, al segundo palo, para sellar el 2 a 1 que devolvió la tranquilidad.

    Ese tanto quebró definitivamente el partido. Porque CAI bajó los brazos y Alvarado entendió cómo se debía jugar el partido. Empezó a mover la pelota de un lado a otro con la batuta de Facundo Machado, la llevaba de derecha a izquierda, pivoteaban los delanteros, si no había lugar se retrocedía y otra vez comenzaba la vuelta. Encima, Gaitán golpeó sin pelota a Rodríguez Rendón y se tuvo que ir a las duchas con anticipación. Fabián Castillo se fue acalambrado y ovacionado, y Carrizo le aportó despliegue por derecha.

    Y en el final, tras una volea de Molina apenas alta y un gran remate de Machado que sacó a un costado Ronco, el “laucha” se ganó un  penal. Se infiltró al área por su sector, encaró mano a mano a Morales que apenas lo tocó, se dejó caer y Franklin “compró”. Leonardo Roda se hizo cargo del penal, lo ejecutó con sutileza a la derecha del arquero que fue al otro palo y selló el 3 a 1.

    Victoria clave de Alvarado en una zona que no deja lugar para errores. Son siete equipos en tres puntos y el que deje algunos en el camino se queda afuera. Varios se enfrentarán entre sí y serán todas finales. Quedan dos fechas para el infarto, y el Torito demostró que está listo para dar pelea.

    Alvarado estaba para golear. Porque CAI bajó los brazos y el local se envalentonó y cerró el partido en un alto nivel. La diferencia era de más de un gol, y el premio llegó a los 43’, cuando Carrizo se metió por derecha, Morales lo derribó y Leonardo Roda canjeó el penal por gol. Mucha alegría en las tribunas y otra muestra de carácter de un equipo que pasó de estar en lo más bajo a quedar a un punto de la cima, con dos partidos por delante y la ilusión latente.

    Síntesis

    Alvarado: Joaquín Pucheta; Sebastián Corti, Nicolás Colaneri, Manuel Madrid, Fernando Ponce; Laureano Tello, Ramiro Rodríguez Rendón, Facundo Machado, Francisco Molina; Fabián Castillo y Emanuel Pennisi. DT: Duilio Botella.

    CAI: Carlos Ronco; Franco Prieto, Cristian García, Nelson Seguel, Jonatan Morales; Sebastián Benites, Facundo Villarroel, Lautaro Cáceres; Jorge Gaitan; Matías Vargas y Sergio Núñez. DT: José Armando Tula.

    Goles: ST, 7’ Manuel Madrid (A), 21’ Nelson Seguel (C), 25’ Brian Cortadi (A) y 43’ Leandro Roda (A).

    Expulsado: ST, 27’ expulsado Gaitán (CAI).

    Cambios: PT 3’ Brian Orosco por Villarroel y 33’ Jonatan Ulloa por García; ST 22’ Axel Figueroa por Vargas. Cambios: ST 17’ Brian Cortadi por Pennisi, 22’ Leonardo Roda por Corti y 35’ Alejandro Carrizo por Castillo.

    Árbitro: Adrián Franklin, de Santa Fe.