Tiro Federal atraviesa las horas más felices de su historia. En el año de su 90° aniversario jugará, por primera vez, en el Federal A. Las causas del ascenso. Gonzalo A. Martínez y Mikel Iñurrategui
Esta aventura de superhéroes comenzó un viernes 12 de septiembre; cuando el protagonista principal, en la mismísima ciudad del cemento, chocó contra un muro llamado Ferro. El 0-0 final fue un aviso de que el camino a sortear para alcanzar el objetivo no sería para nada sencillo.
Luego de una primera fase irregular, el destino lo volvió a llevar a Olavarría para dirimir su suerte frente a Racing. Una victoria o un empate eran las únicas posibilidades que tenía Tiro Federal para mantenerse con vida.
En ese contexto se le presentó un obstáculo que pretendía acabar con su andar en la cuarta categoría: las lesiones. No obstante aparecieron Pentcheff y Bruno Díaz, el hombre de los goles importantes, para subir al plantel al batimóvil que lo depositó en los cruces eliminatorios.
En instancias de definición encontró, en la pegada de Filippini y las manos de Gastón Lezcano, aliados infalibles. De esta manera, eliminó a Cruz del Sur por penales en Bariloche, barrió a Villa Mitre en el clásico barrial y llegó al cotejo final frente a Rivadavia de Lincoln.
La esperanza del hincha aurivioleta siempre estuvo viva, a pesar del 0-1 en el partido de ida ante un rival que lo superó claramente en el terreno de juego.
Muchas expectativas, predicciones y ansiedad nublaron las calles del barrio. Por la estadística del equipo linqueño jugando en su casa, el ascenso era considerado, a priori, una verdadera hazaña. Pero este deporte es una Caja de Pandora. Rompe esquemas, lógicas y corazones…
Fuente: http://www.lanueva.com/
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