Los jugadores, cuerpo técnico y diirgentes de Estudiantes pasaron una odisea en Añatuya, donde fueron agredidos y emboscados por hinchas violentos.
La violencia volvió a tener su protagonismo en la ciudad de Añatuya antes, durante y después del partido que Estudiantes de Huaico Hondo le ganó a Talleres General Belgrano por 3 a 0, por la quinta fecha del Grupo 8 del Torneo Federal C.
Los incidentes, tal como lo comentaron los propios protagonistas del plantel “Estudiantil” comenzaron antes de llegar al estadio donde el micro fue apedreado ante la pasiva presencia policial, y cuando ingresaron al estadio, un grupo de jugadores de la Casaca Patria fueron recibido de la peor manera, ya que el jugador de Talleres (Paz) insultó a los futbolistas visitantes, donde llegaron a trenzarse a golpe de puños ante la sorpresa de todos.
El clima no era el ideal, y los problemas fueron en aumento a manera que fueron consumiendo los minutos. Tras el segundo tanto del equipo visitante (Jiménez), un grupo de jugadores de Talleres dentro del campo de juego agredieron al autor del tanto, inclusive el entrenador (Abdala) fue participe directo de los hechos con sus agresiones violentas con miembros del cuerpo técnico de Estudiantes, y con los propios jugadores visitantes. Un ejemplo absurdo de un personaje denominado adiestrador táctico profesional en el fútbol.

Tras el 3-0, los incidentes recomenzaron automáticamente, y lo peor llegó a la salida entre las penumbras, donde los jugadores y los dirigentes fueron “emboscados” ante la poca intervención del operativo de seguridad.
El colectivo fue destrozado en su carrocería y también rompieron 12 vidrios del mismo. Los jugadores se tuvieron que tirar al piso del micro porque los estadillos eran de los dos laterales de la ruta. Fue un milagro de que no haya habido víctimas fatales ante tanta agresividad desmedida.

“Vivimos una odisea miedo, y de una tremenda inseguridad en Añatuya. No pensaba que podrían suceder estos lamentables hechos de violencia con tanta racionalidad. Es una locura, a la gente no le importa nada. Los dirigentes por supuesto de Talleres nunca aparecieron. Nos dejaron a la deriva, y gracias a Dios, no hubo heridos de consideración”, nos relató uno de los jugadores del plantel del Barrio Norte: Diego Gómez a FM Melody.
Los hinchas, los dirigentes y el mismo juez del encuentro: Mariano Rivero también vivieron una odisea idéntica, de mal trato, de escenas de pugiltato al mejor estilo del Oeste en su versión de siglos atrás. La pasaron muy mal en todo sentido, y fueron salvajemente agredidos después del partido por los hinchas locales.
La novela de la violencia al parecer nunca se acaba en este bendito fútbol y en este bendito país. Este domingo fue la ciudad de Añatuya en un partido de fútbol. La locura y los imbéciles de siempre no desaparecen en la sociedad deportiva. Con la exposición y denuncia penal en la policial, los principales protagonistas de esta barbarie deberán pagar las consecuencias, donde seguramente perjudicarán enormemente a una institución como es Talleres General Belgrano.
Los jugadores y los dirigentes hasta las primeras horas de esta madrugada del lunes seguían varados en una localidad vecina a la ciudad de Añatuya donde pudieron recuperar sus pertenecías y no podían regresar debido al destrozo casi total que sufrió la unidad de transporte, que esperaban un nuevo micro para continuar el periplo a nuestra ciudad Capital.
El Consejo Federal tiene la última palabra, y todos esperamos una sanción ejemplificadora en su mejor versión, tal como viene sucediendo últimamente. La sociedad del fútbol lo requiere.

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