Categoría: HISTORIAS DE VIDA

  • EL MARADONA QUE NO FUE

    EL MARADONA QUE NO FUE

    Tomás Felipe Carlovich, conocido como el Trinche, en Rosario, y el Rey en Mendoza. Quienes lo vieron, dicen que fue uno de los mejores jugadores de la historia. Que no llegó a ser, solo porque no quiso. Porque prefería ir a pescar con amigos. Muchos recuerdan sus piruetas, sus anécdotas y partidos increíbles. Te contamos la historia de uno de los mejores jugadores del fútbol del interior.

    Por: Federico Rohr (Interior Futbolero)

    Nacido en Rosario, el 20 de abril de 1949, Tomás Felipe Carlovich, es considerado por varios especialistas, como uno de los mejores fútbolistas de la historia argentina. Quizás pueda parecer una locura, pero varias voces autorizadas lo dicen.

    Desde José Pekerman, que no duda en incluirlo como el número 5 de la selección argentina de todos los tiempos, por encima de Rattin, Gallego, Merlo, Batista, Marangoni, Redondo o Mascherano, hasta Diego Maradona, cuando fue a jugar a Newell´s, cuando un periodista dijo que el mejor jugador del mundo, iba a jugar en Rosario, Diego contestó que ya lo había hecho, era un tal Carlovich.

    César Luis Menotti, afirma haberlo convocado en la selección nacional, pero que Carlovich no se presentó en la práctica.

    La historia de Carlovich con la selección Argentina, tuvo un capítulo aparte en 1974, pero no con la Albiceleste, sino con la camiseta de la selección de Rosario, enfrentando al equipo nacional. Ese conjunto con cinco canallas, cinco leprosos, y él, el 5 de Central Córdoba, Rosario bailó al ritmo del Trinche y se impuso por 3-0 en el primer tiempo. Dicen, que Vladislao Cap, el técnico de la Argentina, pidió que saquen al número 5 porque estaba dejando en ridículo, al primer equipo que iba a representar al país en el mundial de Alemania.

    El hombre del doble caño, de ida y vuelta, desplegó su fútbol en Rosario Central, donde hizo inferiores y jugó su único partido en primera, Colón de Santa Fe, Central Córdoba, su gran amor, donde tuvo cuatro períodos, Deportivo Maipú e Independiente Rivadavia.

    El mismo afirma que fue tentado por el Cosmos y por equipos europeos, pero que prefirió el fútbol chacarero y de ascenso.

    Muchas son las historias, de este gran jugador que es un verdadero mito de nuestro fútbol.

  • El capitán sigue en Ferro

    El capitán sigue en Ferro

    Bautista Bal tiene 15 años y es uno de los integrantes del cuerpo técnico de Ferro de La Pampa. Responsable con sus tareas, «bauti» es un ejemplo de dedicación y admiración por sus compañeros.

     

    SU INCORPORACIÓN Y SUS ACTIVIDADES DENTRO DEL CUERPO TÉCNICO

    La incorporación del jóven se gestó por el entrenador Mauricio Giganti: «La idea de tener a Bauti acompañándonos en el club daba vueltas en mi cabeza, pero no me decidía por temor a no saber hacerlo. Si bien me formé para mi trabajo y hace varios años trabajo con grupo de personas nunca lo hice con niños ni con chicos con capacidades diferentes. Conversé con Lisandro (su papá, mi amigo) le comenté sobre esto que pensaba y no dude en comenzar. El primer día lo presenté ante todo el plantel contándoles que teníamos un nuevo integrante, que nos ayudaría y compartiríamos los días con él.»

    En lo que respecta a sus actividades, «bauti» ayuda contando las pelotas que se necesitan para el entrenamiento, dispone los conos dentro de la cancha, marca el campo de juego, acerca algún elemento de trabajo entre otras tantas. «Hay días que viene con muchas ganas de trabajar y otras, no tanto. Entonces, se dedica a divertirse con los jugadores, sentarse y observar la práctica».

    TE CAMBIA LA VISIÓN

    Uno de los referentes del plantel, recuerda una anécdota que lo marcó. «Perdimos el clásico por la Liga por 4-3. Estábamos todos muy mal y pasó uno por uno y nos decia ´vamos que no pasa nada, te quiero´. Después nos enteramos por el papá que cuando llegó a su casa se fue solo a la pieza, se largó a llorar y se acostó a dormir.»

    «Su presencia en el grupo es sumamente positiva, capaz de matizar esas situaciones tan ambivalentes como las del futbol.» comentó otro protagonista del día a día del equipo.

    EL CARIÑO ES RECÍPROCO

    En el 2015, Ferro emprendía viaje a Mar del Plata y tenía tres partidos de visitante lo que hacía que el equipo tuviera un desafío bastante complejo. Para peor, «Bauti» estaba internado en Buenos Aires por una indisposición física. Y según comentan algunos jugadores, «los ánimos no eran los mejores porque no sabíamos qué le pasaba». Fue triunfo de Ferro 1-0 y en el vestuario vino la dedicatoria con un video y una canción. «ay, ay, ay, es para el Bauti, el capitán».

    «Somos afortunados de poder disfrutarlo,  de compartir su felicidad cuando algún jugador lo llama una tarde por teléfono para llevarlo al centro a pasear, o lo invitan a ver un partido de futbol o compartir una cena. Sus llamadas por teléfono o mensajes de voz pueden sacarle una sonrisa a quien los recibe.» coinciden en el plantel y cuerpo técnico.

    NO HAY MANERA DE DARSE POR VENCIDO O PONER MALA CARA

    Hablando con varios jugadores de Ferro, todos coinciden que los entrenamientos y los post partidos son distintos.

    Un jugador que ya no está más en Ferro y quien aseguró que «lo extraño. Ese chico me cambió la vida, me regaló una amistad y un cariño sin ningún tipo de interés.» nos contó por qué los entrenamientos son distintos: «En las prácticas esperaba que terminara y en el momento que todos elongábamos sacaba un alfajor y me lo mostraba como diciendo ´mirá y no te convido´, lo sacaba a correr hasta que se lo comía todo y empezábamos a pelearnos en el piso como dos nenes.»

    Algunos futbolistas que no tenían mucha participación en el Federal A contaron que a veces era complicado llegar al domingo y no jugar y tener que seguir el lunes entrenando pero el hecho de mirar al costado y verlo al Bauti no les permitía bajar los brazos. «Lo mirás y observás que siempre está de buen humor, siempre a disposición, siempre ayudando y eso te contagia».

    Otro de los jugadores nos dijo: «A veces te toca perder o tener un mal partido. Te pasa que no queres escuchar a nadie hablando del partido o de una jugada en especial, ni que te den un consuelo pero viene él, te abraza, te dice que te quiere y sentís otra cosa. Interpreta perfectamente que lo que más necesitamos en ese momento: un abrazo».

    LA RENOVACIÓN PARA EL PRÓXIMO TORNEO

    Con motivo de ratificar su labor, Ferro decidió renovarle la confianza al capitán del cuerpo técnico Bautista Bal y se ilustra en este video cómo fue la ceremonia de la firma del contrato.

    Desde su llegada al equipo consideramos que ha sido un aporte increíble y mágico. En un futbol donde el egoísmo abunda en cantidad, el nos dio un manto de enseñanzas y realidades que solamente se puede vivir teniéndolo a Bauti a nuestro lado, por eso seguirá siendo nuestro líder y, sobre todas las cosas, ejemplo de vida.

  • Gunnar Nielsen, el jugador de Dinamarca que lleva a Guaraní en el corazón

    Gunnar Nielsen, el jugador de Dinamarca que lleva a Guaraní en el corazón

    El volante misionero se convirtió en un verdadero trotamundos y forjó una increíble historia: tras iniciarse en el Argentino B con la Franja, emigró para jugar en tierras nórdicas, pero antes pasó por la remota liga de las Islas Feroe y hasta tuvo una prueba en Boca. Ahora se desempeña como futbolista y técnico al mismo tiempo en el ascenso danés.

    [su_column size=»1/4″][indeed-my-team team=’cristian-castrillon’ order_by=’date’ order=’ASC’ limit=’10’ show=’name,photo,description,job,social_icon,skills’ page_inside=’0′ inside_template=’IMT_PAGE_TEMPLATE’ theme=’theme_1′ color_scheme=» slider_set=’0′ columns=’1′ ][/su_column]

    El fútbol es un enorme contenedor de sueños. Una pelota, dos arcos y un soñador. Todos esos elementos, en consonancia con el libre albedrío del destino, pueden convertirse en un indescifrable disparador de caminos. Las historias de algunos jugadores pueden dar cuenta de ello. Uno de esos relatos que parecen ficción es el de Gunnar Nielsen, un futbolista misionero que se inició en el Argentino B con la camiseta de Guaraní Antonio Franco y que hoy se desempeña como jugador y técnico en un equipo del ascenso de Dinamarca. Sin embargo, antes de todo eso tuvo otras excéntricas experiencias: registró un breve paso por Italia, se probó en Boca gracias a una gestión del Chino Benítez, jugó en Suecia y hasta pasó por la liga de las Islas Feroe, un país autónomo ubicado en un diminuto archipiélago que flota en las aguas del Atlántico Norte. Desde tierras danesas, Gunnar habló con Interior Futbolero y contó cómo es la vida de un jugador argentino perdido en las ligas de los países nórdicos.

    Con apenas 16 años, el volante de Misiones comenzó su carrera en Guaraní. Lo que vino después parece salido de un cuento. Apenas había jugado un puñado de partidos con la camiseta de la Franja cuando le surgió la posibilidad de ir a una prueba en Italia. El club en el que tuvo un par de entrenamientos fue Colonia Venetta. Allí pasó la prueba, pero un problema de papeles con la ciudadanía no le permitió prolongar su estadía. Ya de regreso en Argentina, Gunnar fue invitado por el Chino Benítez para una prueba en Boca, aunque ahí tampoco pudo concretar su deseo de jugar al fútbol. «Fue muy duro no quedar, pero hoy creo que esas experiencias me hicieron más robusto desde lo psicológico», afirma, al tiempo que se esfuerza por recordar sus inicios en el deporte.

    Esos primeros intentos frustrados lo hicieron dudar, aunque unos pocos meses después llegó su gran oportunidad. «Desde chico les decía a mis hermanos que iba a jugar en Europa. Cuando terminé la secundaria esa era mi meta y la quería alcanzar sea como sea. Mis abuelos eran daneses y también tengo un primo que vive acá, así que este país nunca fue algo remoto para mi familia. Entré en contacto con ellos y me vine para acá», rememora. Durante 2002, mientras se amoldaba a la vida en Dinamarca, le surgió la chance de jugar en Kolding FC, un equipo de la tercera división. Allí fue dirigido por Richard Nielsen, el técnico que conquistó la Eurocopa 1992 con el seleccionado danés. A partir de esa primera experiencia, todo fue mejorando.

    gunnar 2

    Su nueva vida no fue para nada fácil en los comienzos. Las costumbres y el idioma fueron algunas de las barreras culturales que complicaron sus primeros años en Dinamarca: «Al principio fue muy duro. Me costó bastante, pero yo tenía ganas de aprender y esa actitud me llevó muy lejos». «El sólo hecho de entrar a un vestuario sin conocer el idioma y sin conocer a nadie es muy difícil. Al principio sólo entendía con señas. A veces algún compañero se animaba a tirar algunas palabras en castellano», agrega el jugador de 32 años.

    Con el correr del tiempo, el mediocampista argentino consiguió echar raíces en suelo danés y hasta se casó y tuvo dos hijas: «Al principio mi idea era venir sólo dos años, pero me enamoré del país y de su cultura. El fútbol de acá me dio posibilidades que nunca habría tenido en Argentina».

    Luego de casi cuatro años en Dinamarca, Gunnar decidió que era hora de probar otros exóticos destinos futbolísticos. Por eso emigró para jugar en tres clubes de las Islas Feroe, un diminuto país de apenas 48.000 habitantes. «Estuve allí tres años, en un lugar remoto que jamás pasó por mi imaginación. Las islas son increíblemente hermosas. Ahí se juega en pasto sintético, y la liga tiene sólo tres divisionales. Imitan mucho al fútbol inglés y buscan un juego directo y muy físico», recuerda. Después de esa increíble experiencia, jugó una temporada en Suecia y más tarde regresó a suelo danés para asentarse definitivamente.

    gunnar 3

    La actualidad lo ubica en una posición difícil de imaginar: es jugador y director técnico al mismo tiempo en Hillerod, un club del ascenso del país nórdico en el que se desempeña desde 2014. «Nunca hubiese imaginado esto. Me recibí de técnico UEFA hace unos años y por una lesión empecé a ayudar al cuerpo técnico de aquel momento. Por una casualidad terminé como entrenador. Después me recuperé, volví a jugar y me incorporé al entrenamiento como uno más», cuenta Gunnar, quien no abandonó su cargo pese a su retorno a las canchas. Ahora convive con las dos responsabilidades y hasta logró un ascenso de categoría en su primera temporada al frente del plantel: «Logré el título y ahora voy por el segundo año. En un partido me cambié a mí mismo y fue un éxito. Estoy bien físicamente y tengo claro cómo quiero que juegue mi equipo. Hasta ahora estoy en mis planes como jugador», comenta entre risas.

    «Es un mito que acá los hinchas son más fríos. Los simpatizantes de Brondby y de Kobenhavn -los clubes de mayor convocatoria- son los más quilomberos, pero no llegan ni al 10% de lo que pasa con Boca y River. La gente va mucho a la cancha, pero demuestra la pasión de una manera más tranquila», describe.

    Su impresionante periplo por los destinos más exóticos que puede ofrecer el fútbol aún no termina. Con 32 años, Gunnar Nielsen tiene algunas cuentas pendientes, y tampoco olvida sus raíces: «Me hubiese encantado jugar en Guaraní otra vez, poder volver y ayudar al club con todo lo que aprendí como jugador y como persona en los diferentes lugares a los que me llevó la pelota. Jugaría ahí incluso la liga local. Cuando voy de visita y escucho a la hinchada se me eriza la piel. Seguí desde Dinamarca el ascenso a la B Nacional y también estuve prendido en el descenso. A la Franja la llevo siempre adentro, en donde quiera que esté«.