Categoría: Comunidad IF

  • En casa de herrero…

    En casa de herrero…

    Rodrigo Teruel juega en Juventud Antoniana y es hijo de Kike, cantante de Los Nocheros, aunque admite entre risas: “En la música soy malísimo. Tengo menos voz…”. Y sobre su carrera como futbolista, expresó: “No me molesta que me conozcan por mi viejo, pero algún día me gustaría que me distingan por lo que hago en la cancha”.

    En casa de herrero, cuchillo de palo. Un viejo dicho que se actualiza en una y mil situaciones de la vida cotidiana. Y para Rodrigo Teruel no es la excepción: es hijo de Kike Teruel, cantante de Los Nocheros muy reconocido en el ambiente. «Soy malísimo para cantar. Tengo menos voz… Igual me gusta y sigo mucho al grupo de mi papá», cuenta este joven de 23 años, quien pese a su inconsistencia en la música se destaca por el fútbol y hoy integra el plantel de Juventud Antoniana, firme candidato al ascenso a la B Nacional.

    -¿Cuál es tu trayectoria y cómo llegaste al club?

    -Me vine en enero de este año a Juventud. De chico jugué en Gimnasia y Tiro y en Cachorros acá en Salta, y después me fui a Buenos Aires. En Tigre llegué hasta Reserva, pero se me hizo difícil y regresé a mi provincia. Estuve un tiempo en Gimnasia, hasta que en el 2014 tuve la oportunidad de irme a España, donde estuve seis meses en Puzol (tercera división).

    -¿Tiee que ver en algo la fama de tu viejo en tu carrera?

    -Para los demás capaz que sí, pero para mí no. Yo vivo con él. Para mí es sólo mi viejo. Y en el plantel lo toman con buena onda. Algunos compañeros hasta lo conocen en persona.

    -¿Influyó en algo tu padre para que decidieras dedicar tu vida al fútbol?

    -Si, todos en mi familia somos muy futboleros. Él también juega. Es aguerrido y va al frente. De técnica, más o menos, je. Pero tiene mucho corazón.

    Kike, el padre de Rodrigo. Integra Los Nocheros y trabajó en Talento Argentino.

    -¿Te ilusiónás en tu vida con dejar de ser el hijo de Kike y ser reconocido por tu capacidad futbolística?

    -Más vale. Uno pelea en el día a día para ser alguien. Pero tampoco me molesta que me conozcan así, porque eso también forma parte de mi vida. No me molesta decirlo, aunque algun me gustaría que se me distingan por lo que hago en la cancha.

    -¿Cómo ves el presente de Juventud Antoniana en el Federal A?

    -Estamos en un muy buen presente. Si nos mantenemos bien, vamos a llegar lejos y llegaremos con chances a la última fecha peleando el ascenso, que es lo que queremos todos.

  • «Fue un día de euforia y alegría»

    «Fue un día de euforia y alegría»

    Su cumplieron dos años del ascenso de Juventud Unida al Argentino A e Interior Futbolero lo recordó junto a Matías Marchesini, pieza clave en aquel equipo y hoy todavía jugador del Decano. «Este momento en la B Nacional es fruto de un trabajo silencioso y con muchísima humildad», expresó el defensor en una charla a fondo con IF.  

    Faltan todavía más de horas para el partido, pero el nerviosismo ya se percibe en el ambiente. Los movimientos típicos de la previa se adelantan y, de a poco, los tablones del estadio comienzan coparse. Claro, la transcedencia de la circunstancia lo amerita, porque finalmente el día soñado ha llegado. “¡10 años esperando esto!”, exclama el abuelo de dos niños al ver desde la altura ingresando a un viejo amigo de la tribuna. Y allí sentados aguardan sus nietos, con las manos en los bolsillos y ese temblor inseparable de una fría y grisácea tarde de invierno en el interior. Algún atrevido en el sector de la prensa, aún de madera y expuesto a la interperie, asegura que la temperatura es de 7° bajo cero. Pero a la gente poco le importa, porque tras casi una década de aguardo en la categoría y apenas algunas semanas después del “robo de Toledo en Chaco”, la chance de desquitarse ha llegado: Juventud Unida de Gualeguaychú recibe a 9 de Julio de Morteros (rival al cual ya había superado en semifinales) en la definición del triangular final. El ganador saldrá del satánico certamen de cuarta categoría y ascenderá al Argentino A.

    El fragmento anterior, previo a la acción, sirve para situarse el contexto. El 21 de julio del 2013, el Juve tuvo su día de gloria. El primero para ser precisos, porque año y monedas más tarde escribiría su verdadera página dorada, cuando logró el ascenso a la B Nacional. Sin embargo, Matías Marchesini, testigo de primera fila en ambos acontecimientos, asegura que aquella tarde del histórico gol de Juan José Weissen a 5 minutos del final (fue victoria 1-0) tuvo un sabor especial. “Hacía mucho que Juventud estaba en el Argentino B y ese hecho no se va a borrar fácilmente de la retina de los hinchas. Fue un día de mucha euforia y alegría. Más allá de que después tuvimos otro ascenso, creo que recordamos a este más que al segundo, porque se dio después de tantos años de luchar y remarla”, le cuenta a Interior Futbolero el experimentado defensor central, quien tuvo el lujo de protagonizar la dos mayores proezas del club con la camiseta puesta. Y hoy el Decano todavía celebra un nuevo aniversario de una de ellas, la que le dio inicio a la era más esplendorosa de sus 107 años de vida.

    -¿Fue una revancha después del “robo” del cual hablaron ante Chaco For Ever? (NdR: el Negro ascendió por penales tras un espantoso arbitraje de Juan Toledo)

    -Sí, sentíamos que no merecíamos esperar más tiempo. Lamentablemente, el fútbol se vio manchado nuevamente por los jueces en aquel partido. Manchan el laburo de otros colegas que quizás son más honestos, pero a veces te encontrás a estos personajes y eso nos costó el ascenso.

    -¿Te sorprende el lugar en el que está hoy el club?

    -Realmente, no. Este momento es fruto de un trabajo silencioso y con muchísima humildad. Hay gente que ha llegado de una manera muy positiva, con ganas de cumplir objetivos que por suerte se han podido conseguir. Creo que el club está acá porque se ha trabajado ordenadamente. El jugador del fútbol está cansado de las promesas incumplidas, pero acá te cumplen y eso te da tranquilidad, por más que no paguen locuras.

    -¿Cuánto ha cambiado el club como institución desde aquel ascenso?

    -Mucho, pero lo deportivo fue demasiado rápido. No se puede crecer institucionalmente de la misma manera, aunque gracias a Dios se está logrando también. Ya hay un nuevo predio y más lugares de entrenamiento. La tribuna también va avanzando y podemos hacer de locales en nuestra cancha. Hay falencias que otros clubes no tienen, pero es porque llevan mucho tiempo en la categoría y tienen otro poder adquisitivo. Acá es todo a pulmón y con mucha humildad.

    -¿Qué ha cambiado en el día a día de un jugador de Juventud en estos dos años?

    -Varias cosas, porque antes estábamos en una categoría amateur. Muchos ya vivíamos del fútbol y lo llevábamos con profesionalismo, pero los chicos poco a poco se dieron cuenta de que no era lo mismo. Hay que cuidarse de otra manera, descansar más y comer bien. Con la experiencia que hay en el plantel se ha inculcado eso y se ha ido corrigiendo sobre la marcha.

    Matías Marchesini tuvo su paso por el fútbol grande. Cuando abandonó Gualeguaychú, su ciudad natal, completó sus Inferiores en River, aunque al poco tiempo debutó en el fútbol profesional en Boca, donde jugó algún que otro encuentro. También paso por Independiente, Los Andes, Alvarado y Guaraní Antonio Franco, y hasta tuvo el privilegio de jugar afuera: América de México, Deportes Temuco, Shanghai Shenhua y Universitario de Sucre son algunos de los clubes donde jugó. Y en The Stronguest se dio el lujo (o vivió la pesadilla) de marcar a Neymar, en un partido por Copa Libertadores.

    Sin embargo, Matías nunca se olvidó de sus orígenes. Los 11 años en las divisiones menores de Juventud Unida lo marcaron desde chico, por lo que en la cúspide de su carrera decidió regresar a defender los colores que ama. Y no le sorprende el extraordinario salto que ha dado su querido Juventud Unida, desde su llegada en el 2012: “Cuando te embarcás en una categoría como el Argentino B, se puede soñar y esperar cualquier cosa. Con la política y el orden del club, yo sabía que en algún momento algo iba a pasar. Tenía fe. La gente ha empezado a identificarse con el club y a querer los colores. Para muchos esta realidad es una locura, pero no deja de ser un fruto de lo que se ha hecho”.

    -¿Cómo le queda a Juvetud Unida la B Nacional?

    -Al lado de lo que hemos visto en otros clubes, que incluso tienen pasado en Primera, vemos que estructuralmente tienen mucho más que nosotros o que están más capacitados. Pero eso no tiene mucho que ver dentro del campo de juego. Nos falta en cuanto a infraestructura, pero en la cancha le jugamos de igual a igual a cualquiera.

    -¿Cuál es la verdadera lucha de Juventud Unida?

    -Nuestro objetivo es salvar la categoría lo más rápido posible. Lo tenemos bien claro. Sin embargo, si las matemáticas y los tiempos nos dan, bienvenido sea. Pelearemos por todo. Pero con mantenernos, habremos ganado nuestro campeonato.

    -¿Por qué se han caído en la tabla en las últimas fechas?

    -Es normal que pase esto en los torneos largos. Por suerte el bajón nos tocó cuando ya teníamos un colchón de puntos. El equipo más regular e estas 42 fechas, ascenderá. Nuestro arranque fue furioso, pero esperábamos que esto sucediera. Gracias a Dios nos repusimos y seguimos peleando y ganando puntos.

    El ascenso de Juventud Unida al Argentino A

  • Héroe en el exterior

    Héroe en el exterior

    Sebastián Portigliatti, arquero del Motagua, cuenta cómo pasó de jugar en el Federal B a ser ídolo en la Primera División de Honduras. En poco tiempo enfrentará al América de México en el Azteca. Una historia de lucha.

    La palabra de Seba:

    Del viejo Torneo Argentino B a la Primera División profesional del fútbol de Honduras. Con 28 años, cumplí el sueño de debutar profesionalmente en el arco del Club Deportivo Motagua, uno de los equipos mas grandes de este país, mas ordenados, con una gran hinchada en el cual siempre se pelean cosas importantes. Pero para llegar a eso tuve que pasar por algunos lugares: hice siete años en River Plate, entre Inferiores y Reserva, seis meses con jugadores libres, dos años y medio en Sportivo Belgrano de San Francisco en el Torneo Argentino B, un año en el Real Misano de Italia, donde jugué en la División Promozione y logramos el ascenso. Luego, retorné a la Argentina para jugar en Juventud de Pergamino (descendimos), El Linqueño, San Martin de Mendoza y los últimos seis meses en Jorge Newbery de Venado Tuerto.

    Me gustaría contar mas detalles de cada uno de los lugares, ya sean buenos o malos, pero no terminaría más. Está bueno que sepan parte de mi trayectoria porque muchos deben haber pasado por algo similar o quizás hoy estén en un Federal A o B y sueñan con salir al extranjero. En lo personal estaba muy cerca de dejar: el incumplimiento del pago de sueldos es una constante en muchos equipos del ascenso. El ver complicado dar el salto de categoría también hace que uno pierda la ilusion de crecer como jugador y en lo económico, pero después de la tormenta sale el Sol dicen…

    En San Martín de Mendoza conocí a la persona que confió en mí, que se la jugó y me dio la chance de probar suerte en el exterior y de debutar en Primera División. Diego Vazquez es el técnico del club desde hace año y medio y la persona que apostó por mi. Siempre di todo en los equipos donde estuve, con virtudes y defectos, pero siempre con trabajo, humildad y respeto, valores que me enseñaron desde chico.

    El salto de la cuarta categoria a la primera de un país que viene en creciemiento futbolístico y que participó en los últimos dos Mundiales, me generaba dudas por el hecho de pensar si estaría a la altura o no de una Primera División. Una vez en Honduras, sólo quedaba adaptarme al clima (mucho calor todo el año), y al ritmo de juego que tenían, para luego ir conociendo a mis compañeros y a los rivales. Gracias a Dios todo se fue encaminando de entrada, me costó las primeras semanas hasta que en la segunda fecha debuté como titular, ganándole 1 a 0 al Real Sociedad.

    El tema de la prensa al principio es chocante. Hay que saber manejar esas cosas porque es normal que haya dudas de un jugador que viene de una cuarta categoría, pero siempre es bueno hablar dentro de la cancha y en la semana trabajando. Ya con un año y medio en el país, puedo decir que la prensa me ha tratado siempre con respeto y la hinchada de Motagua de igual manera y además con mucho afecto, tanto en los partidos como en la calle. De ser un desconocido en mi país a ser una persona pública lejos de mi tierra y en un lugar donde me siento cómodo y feliz.

    De ahí en mas todo fue crecimiento, las cosas se fueron dando en lo personal y en lo grupal. En el año y medio que llevo en el club hemos jugado dos finales sobre tres torneos, ganando una en diciembre pasado. Con este título logramos clasificar a la Concachampions que es la Liga de Campeones de Centro America, competencia en la cual compartimos grupo con C. D. Walter Ferreti de Nicaragua y con el último campeón de esta Copa y el más grande de su país: el mismísimo América de México. El 5 de agosto es la primer fecha de este torneo y toca abrir con el América en el Azteca. ¡Increíble! De la cuarta categoría de Argentina a jugar en imponente Estadio Azteca. Primero, fue Dios quien me puso donde hoy estoy, luego mi familia, mi mujer y amigos, y todos esos técnicos y equipos que confiaron en mí y me permitieron mostrarme. Si no jugás, las chances no llegan para crecer como futbolista y en lo económico. Si conseguís eso, te proponés cosas, visualizás objetivos y soñás. Acordate: ¡todo se cumple!

    Sinceramente soy una persona tranquila y no le daba mucha trascendencia a lo que se decia de mí cuando llegué a Honduras. Sí los primeros días uno lee los diarios o ve comentarios en las redes sociales para saber que piensa el aficionado sobre un desconocido. Había críticas duras y otras que me daban esa chance de entrenarme y de mostrar lo que era dentro de una cancha. No es fácil ser extranjero. La exigencia es mayor debido a que tenés que demostrar que sos mejor o que estás mejor que tu compañero de puesto, por eso te traen. En el grupo me recibieron muy bien, quizás al principio con algunas dudas porque llegaba por pedido del técnico y se llegó a decir, por rumores fuera del plantel, que éramos amigos y hasta parientes, ambas cosas totalmente falsas. Pero siempre trabajé con una idea fija que fue la que me dio resultados positivos. Llevo un año y medio en Honduras y me sentí siempre respetado, aunque no podés agradarles a todos como persona o como arquero. La gente me pide fotos, autógrafos, una firma. Son cosas con las que siempre soñé y hoy las puedo cumplir. Hasta me han dicho que cumplí sueños por conocerme o que le pusieron mi nombre a bebes recién nacidos. ¡Increíble!! Lógicamente está también el que te dice cosas malas en la calle, pero pasa en todos lados. Hasta los mejores del mundo son criticados.

    En lo personal pude conseguir ser el menos goleado este último torneo y elegido dos veces el mejor extranjero, en los últimos dos torneos. No es poca cosa.

    En síntesis, cuesta un poco al principio, pero como soy un tipo tranquilo me adapté rapido a la vida y al fútbol y eso fue fundamental para acoplarme rápido a todo. No me cuesta estar lejos de mi casa, vivo del fútbol. Es mi pasión, mi vida y quiero seguir creciendo y jugando por mucho tiempo más. En Honduras me siento cómodo y feliz. Soy un “catracho” mas. Me queda un año y medio de contrato con muchos objetivos por cumplir…

    Interior Futbolero