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  • Tuvo revancha

    Tuvo revancha

    Emiliano Tade, quien se erró un mano a mano increíble para el Auckland City contra San Lorezo en la final del Mundial de Clubes, debutó con un gol en Mitre de Santiago del Estero. 115 días después de aquella semifinal en Marrakech, metió su primer tanto en el Federal A.

    twitterPor Andrés González Casco (@AndresGonzCasco)

    17 de diciembre del 2014. 75 minutos marcaba el reloj. Un delantero desconocido por su nombre, pero consanguíneo en cierta manera por su nacionalidad, quedó sólo ante Torrico, arquero del San Lorenzo campeón de América. Tenía la inédita chance de meter al Auckland City en la mismísima final de un Mundial de Clubes, ni más ni menos que contra el Real Madrid. Sin embargo, por alguna razón, una manito desde el Vaticano quizás, definió pifiado y le dio vida a un Azulgrana que lo terminó ganando con angustia en el tiempo suplementario, evitando el papelón.

    El atacante en cuestión es Emiliano Tade. Un futbolista de 27 años que, desganado con la vida en su Santiago del Estero natal y posteriormente en Buenos Aires, se fue de jovencito a Oceanía a cambiar de aire y terminó disputando en cuatro ocasiones el torneo más importante del mundo. Ligado al fútbol por azar (se probó de casualidad y fichó en un club de Wellington cuando llegó a dicha ciudad, allá por el 2009), el destino lo devolvió a su tierra de origen y hoy juega en el Federal A para Mitre. Jamás imaginó que, después de abandonar su provincia para estudiar abogacía, regresaría algunos años más tarde como futbolista, para vestir los colores que tiñieron su infancia.

    115 días después de aquella mecionada jugada, tuvo su revancha. No fue en Marrakech ante miles de personas y los ojos de todo el planeta futbolero, sino que contra Chaco For Ever por la cuarta fecha de la tercera categoría de ascenso de la Argentina. Pero, al fin y al cabo, fue un despique y su primer tanto en el Aurinegro, que se llevó un valiosísimo 3-2 que le permite seguir liderando la zona 3 con puntaje perfecto. Las estadísticas dirán que, un domingo 12 de abril, el delantero santiagueño debutó en Mitre con un gol.

     Para leer la entrevista de Interior Futbolero con Emiliano Tade, hacé CLICK AQUÍ.

     

    Tade, mano a mano contra Torrico en la semi del Mundial de Clubes:

     

    El primer gol del delantero en la Argentina:

     

     

    Tade en el Auckland City contra San Lorenzo:

     

    En el fondo, el atacante sigue la jugada. Debutó en Mitre con un gol:

     

     

     

  • Del Metalist a la Liga Chaqueña

    Del Metalist a la Liga Chaqueña

    A los 29 años, en total plenitud y todavía con cuerda para mucho tiempo más, Juan Manuel Torres decidió pegarse la vuelta del fútbol europeo y jugará hasta junio en Defensores de Puerto Vilelas, el pueblo en el que nació. 

    twitterPor Andrés González Casco (@AndresGonzCasco)

    No es la primera vez que un jugador, después de varios años de trayectoria y de recorrer el mundo con el fútbol, decide regresar a su lugar de origen. Volver a la cuna, a la casa que lo vio dar sus primeros pasos, tropezar y levantarse nuevamente hasta aprender a caminar. Esa misma que luego lo abrigó en su infancia y que fue testigo de sus comienzos en un cancha con la pelota. Pero difícil es encontrar un caso en el que el futbolista en cuestión lo haga en plenitud, lejos del retiro y de esos últimos partidos que tienen más olor a homenaje que a encuentros por los puntos.

    Este es el caso de Juan Manuel Torres. El Chaco para la mayoría, llevando en su apodo la esencia de sus tierras. A los 29 años, todavía con cuerda para mucho más, le dará un breve recreo a su carrera en la elite del fútbol mundial. No para descansar ni mucho menos, sino que para alejarse por un tiempo del torneo de un país todavía sumergido en un conflicto bélico civil. De Europa a la Liga Chanqueña. Del Metalist de Ucrania a Defensores de Puerto Vilelas.

    Probablemente las orillas del riacho Barranqueras o la entrada al pueblo (fácilmente identificable por una estatua de Eva Perón) representan un lugar más seguro para Juan Manuel, donde posiblemente no gane en euros y quizás ni siquiera vea un peso, pero realmente se sienta en su refugio, en su lugar en el mundo. Tras casi cuatro años en el Viejo Continente, unió los 15 mil kilómetros aproximadamente que separan a Járkov de su pueblo natal, cerca de la ciudad de Resistencia. Tres meses son las que permanecerá el mediocampista en aquella localidad de no más de 8.500 habitantes, hasta quedar en junio con el pase en su poder. Después podría irse a Estados Unidos.

    Defensores será su cuarto club desde que debutó como profesional. En el 2002, con apenas 17 años, ya jugaba para Racing en Primera División. A mediados del 2007 arribó a San Lorenzo, que venía de adjudicarse el Clausura, y en el 2011 pegó el salto a Europa. En el medio disputó varios partidos con la Selección juvenil, con la cual se consagró campeón del mundo en el Mundial Sub 20 de Holanda 2005.

    Torres ya forma parte del plantel bajó las órdenes del director técnico Ricardo Rodríguez. No obstante, no pudo estar presente en la primera fecha (empate 1-1 agónico ante Sarmiento de Resistencia) ya que todavía no llegó el transfer internacional. Igual, el volante asistió al estadio de San Fernando, lugar donde se disputó el encuentro. Ahora el Verde recibirá por la segunda a Regional. ¿Jugará el Chaco?

     

    El Chaco Torres con la camiseta de Racing:

     

    Juan Manuel jugando para San Lorenzo: 

     

    Torres, campeón del mundo en el 2005 con la Sub 20, recibe la Copa de la mano de Messi:

     

     Defensores (blanco y verde) ante Sarmiento, en la fecha 1 de la Liga Chaqueña:

  • «Sufrimos años de abandono»

    «Sufrimos años de abandono»

    Juan Colombo, héroe de Malvinas y ex jugador de Ferro de General Pico, describe sus vivencias en la guerra de 74 días. Campeón con Estudiantes de La Plata en el Nacional del ´83, sabe que había logrado el título más importante menos de un año atrás: el de la supervivencia. 

    Por Andrés González Casco (Interior Futbolero)

    2 de abril de 1982. Miles de jóvenes argentinos desembarcaban en un lugar para el cual no estaban preparados. Muchos nunca más iban a volver. Allí quedarían sepultadas las aspiraciones de aquellos soñadores, empujados a defender la patria por quienes verdaderamente debían hacerlo. Varios sobrevivieron, pero fueron víctimas de un abandono y olvido con los cuales fue muy difícil aprender a vivir. Y jamás lograron reinstalarse en la sociedad.

    El fútbol y los clubes fueron testigos del conflicto de las Islas Malvinas. Cientos de jugadores en crecimiento, obligados en casi todos los casos y apartados de sus sueños, reemplazaron sus botines por calzado de guerra y sus camisetas por uniformes de color verde pardo. Tal es el caso de Juan Colombo, un mediocampista oriundo de Roque Pérez (Buenos Aires) que se había ido a La Plata a cumplir su sueño: el de jugar en Primera. Fruto del fútbol del interior, se sobrepuso a la guerra de 74 días y volvió para ser campeón. Pero un campeón de la vida. Después de varios años en Estudiantes, donde se consagró en el Nacional del ´83, desembocó en Ferro de General Pico.

    “Arranqué de chico en el club de mi pueblo, Atlético Roque Pérez. A los 16 años me fui a Pedernales de 25 de Mayo, donde me pagaban para jugar. Después, a los 18 tuve la suerte de quedar en Estudiantes. Empecé a entrenarme ahí hasta que me tocó hacer la Colimba. Después volví a entrenar y cuando Bilardo llegó al club, me tuvo en cuenta para la Primera. Como anduve bien y era grandote, me llamaron para estar con el plantel en City Bell. Era un paso gigantezco”, cuenta Juan sobre sus inicios.

    -¿Llegaste a debutar en ese momento?

    -No. Esa semana, antes de ir al country y sumarme a las prácticas, ya estaba en el Regimiento 7 de Infantería. El destino quiso que, en lugar de estar entrenándome para jugar en Primera, lo hiciera para ir a una guerra. Ninguno de nosotros pensaba que iba a ir a Malvinas, pero la Junta militar creyó que llenando la isla de soldados ganaríamos la guerra.

    -¿Cómo te pegó eso de dejar el fútbol e ir a un campo de batalla?

    -Fue muy duro. Si tenía que volver, quería hacerlo sano. No quería volver sin poder jugar nuevamente al fútbol. No sabría cómo enfrentarlo. Volví sólo con los pies duros por el frío y la humedad, pero sin ningún problema grave o heridas. Lamentablemente tuve una hepatitis que me dejó dos meses en cama y demoró mi vuelta a Estudiantes. Parecía que todo se complotaba para que yo no volviera a jugar, pero no bajé los brazos y a fines de noviembre del ´82 pude regresar a los entrenamientos. En diciembre tuve muy buenas prácticas y Bilardo recomendó que me hicieran contrato. 

    -¿Cómo sentís que fueron recibidos tras esos meses que pasaron allá?

    -La sociedad hizo lo que tenía que hacer. Fue solidaria. Pero el Estado argentino no. Cuando volvimos, hubo una «desmalvinización». Tal vez había que desprestigiar o minimizar lo que hizo la dictadura y nos vimos involucrados. No hubo atención médica correcta para nosotros. Si necesitabas una prótesis, el Estado no te la daba. Sufrimos años de abandono. Por eso creo que hubo tantos suicidios. Yo tenía la suerte de vivir del fútbol, pero no todos. Si hubiera habido una atención psicológica, se habrían impedido varios suicidios.

    -¿En qué te marcó la guerra y ese tiempo que estuviste allá?

    -Cuando se habla de Malvinas, lo primero en lo que pienso es en quienes se murieron. Es algo que nos pasa a todos los que estuvimos allá. Perdí a un amigo, José Luis del Hierro, que era de Mar del Plata. El mejor homenaje que podemos realizarles es hacer que los chicos de hoy sepan de esta gente, mantener viva la causa.

    -¿Creés que esos suicidios fueron causa de un sentimiento de culpa por quienes habían perdido la vida?

    -Fue una situación difícil, pero no sé si fue por eso. Cuando volvimos, éramos héroes. Nos paseaban en andas, pero cuando te bajaban de los hombros y terminaba la recorrida, tenías que salir a buscar a laburo. Costaba mucho. Eras la estrella máxima y de pronto te dabas cuenta de que no tenías trabajo. ¿Cómo asimilás eso con 19 años? Fue muy jodido reinsertarse en la sociedad, sentirse útil. Yo por suerte volví a mi casa y sabía que tenía el fútbol, pero si hubiera vuelto con un dedo menos y no hubiera podido retornar a la actividad, no sé que habría hecho.

    -Pese a que volviste a pisar una cancha, ¿sentís que aquel conflicto te cortó tu carrera?

    -Es posible, lo de Malvinas ocurrió justo cuando iba a quedar de manera permanente en el plantel de Primera de Estudiantes. Pero al final pude jugar tiempo después y no me fui frustrado. Incluso jugué tres partidos en el Nacional del ´83, del cual fuimos campeones. Siento que la vida me dio una mano para reinsertarme y recuperarme psicológicamente de la guerra. Eso gracias a Estudiantes, que me trató maravillosamente.

    -¿Creés que las lesiones que tuviste cuando volviste a jugar tuvieron relación con lo que habías pasado?

    -Seguramente influyó eso. El organismo sufrió un sacudón fuerte en la guerra. La tensión nerviosa desembocó en una hepatitis. Pero en esa época también se entrenaba diferente. Yo no tenía una buena base física de inferiores y el físico, ante la exigencia, pasaba factura. Fue un cóctel de factores que me produjeron muchas lesiones.

    -¿Cómo llegaste al fútbol del interior?

    -Fui a Ferro después de Estudiantes. Dejé el club porque no quería abusar más de lo que habían hecho por mí. Al tiempo me fui a entrenar a Estudiantes de Buenos Aires, pero era muy poca plata la que me ofrecían y no me podía mantener. Y terminé en 1987 en Ferro de General Pico, que estaba en la B Nacional,  porque me recomendó Bilardo.

    -¿Cómo fue tu paso por Ferro?

     -Allá descendimos, pero yo me fui antes. En una nota critiqué a los dirigentes y me terminaron echando. La pasamos mal económicamente allá. Después estuve cerca de fichar en Independiente y en Logroñés de España, pero la rodilla me empezaba a fallar. Así que decidí dejar. Sólo volví a jugar acá en la Liga Lobense.

    -¿Hoy seguís ligado al fútbol?

    -Sí. Cuando volví en 1998 al pueblo agarré todas las inferiores de Atlético Roque Pérez y puse todo patas para arriba. Al tiempo terminaron siendo tricampeones los pibes que agarré. Y ahora estoy como coordinador, casi siempre voy a ver a las inferiores.

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    Colombo en Estudiantes de La Plata.

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    Colombo en Ferro de General Pico (1987/88).

    Fotos: En Una Baldosa