Categoría: Comunidad IF

  • El día que Andino le ganó a River

    El recuerdo de una noche dorada para el Rojinegro y La Rioja: el triunfo 2-1 ante el Millo en el Nacional del ´83. El lunes se cumplen 32 años de aquella epopeya. 

    Por Andrés González Casco (Interior Futbolero)

    Por más apoyo del sector público o privado que haya, por más torneos federales que se jueguen, por más trabajo a fondo que se haga en la infraestructura y en las divisiones menores, las abismales diferencias entre el fútbol de La Rioja y Buenos Aires parecen irreconciliables. Pero este deporte tiene la maravillosa característica de que dentro de la cancha son todos iguales, 11 contra 11 y una pelota en disputa. Andino tiene más que claro esto: ya silenció Núñez y asombró a todo el país un 30 de marzo de 1983, cuando le ganó 2-1 a River por el Campeonato Nacional. Este lunes se cumplen 32 años de aquella hazaña.

    La historia de esta epopeya es inédita desde donde se la mire. Solo por mencionar, la participación del Rojinegro en Primera se definió por el azar de una moneda. Si la misma hubiera caído del otro lado, La Rioja jamás habría tenido un representante en la máxima categoría y las memorias de aquel entonces dirían que, alguna vez, River Plate compartió zona con Estudiantes de San Luis. ¿Por qué? En la instancia final del Torneo Regional, Andino le ganó al club puntano 2-0 en la ida de local, pero cayó por el mismo resultado en la vuelta, por lo cual el clasificado se determinó por sorteo.

    En el Nacional, Nueva Chicago, el Millo y Loma Negra fueron los tres rivales del Tripero en el grupo, y en ese orden se encargaron de derrotarlo en las primeras tres fechas, no por escándalo, pero sin que los riojanos pudieran marcar ni un solo gol. Hasta que llegó el milagro: en una noche fresca de miércoles, de esas que avisan que el verano ya pasó, el Rojinegro dio el batacazo de todos los tiempos para la provincia y superó a uno de los dos más grandes de la Argentina, ante 10.000 almas desenfrenadas en el estadio Vargas (la recaudación fue casi de dos millones de pesos).

    Si lo del local fue un heroísmo, lo de River fue irreconocible. Perdido, tal vez por subestimar al adversario, tardó media hora en reaccionar, aunque a esa altura ya perdía por un gol convertido a los 21 minutos. “Fue un contragolpe de Andino, Vaporaki tocó para Gaitán y éste al medio cuando salía Puentedura. Por el andarivel izquierdo y en diagonal llegaba Echeverría para anidar el esférico en las mallas», relata la crónica de Un Pueblo Hecho Noticias, con ese polvo y el tono amarillo que delata el paso de más de tres décadas.

    Sin embargo, la esperanza de la Lepra riojana pareció difuminarse cuando llegó el empate, a los 35, con un cabezazo de Oscar Trossero. Pero sobre el final de la primera parte, Andino pegó en el momento justo y se puso arriba nuevamente, por medio de Manuel “Toto” Gaitán, tras una magnífica jugada individual de Oscar Vaporaki.

    El desarrollo del segundo tiempo es fácil de predecir: por un lado, un River cada vez más desesperado en busca del empate para evitar la humillación y, del otro, un Andino desgastado, aguantando con corazón y, por que no, también con una patita de más. Hasta que llegó el pitazo final, la “explosión de júbilo” (así fue descrito el instante por el diario Un Pueblo Hecho Noticias) del Torito y de todo el pueblo riojano. Claro, no era la victoria de un club, era la de toda una provincia, que aquella noche escribió la página dorada de su historia deportiva.

    Raúl Juárez, Ramón Díaz, Fernando «Fito» Mercado, Mario Cuello y Juan Domingo Pereyra; Daniel Cortez, Alfredo Mercado y Víctor Palomba, Oscar Vaporaki, Manuel «Toto» Gaitán y Félix Echeverría (reemplazado luego por Reinoso) fueron los once protagonistas de esa proeza, bajo la dirección técnica de Pedro Oliva. Después, Andino perdió 3-1 contra Loma Negra y 4-0 ante Chicago, lo cual le significó su temprana eliminación del certamen (un triunfo y cinco derrotas).

    El momento del 2-1

  • Cuando el sueño Nacional llegó al Plazaola

    Cuando el sueño Nacional llegó al Plazaola

    Este miércoles 11 de marzo se cumplieron 31 años del día en que Atlético Uruguay recibió a River por el torneo del 84. Once héroes habían depositado al Decano en el certamen más importante del país y toda una ciudad se había embarcado tras esta proeza. La época en la que este club estuvo en Primera. 

    Por Andrés González Casco (Interior Futbolero)

    Trabajar toda la semana y hacerse un tiempo para entrenarse. Juntarse por las noches con el plantel a practicar y pensar en cómo se iba a hacer para frenar al rival, pero sin descuidar el resto de las cosas, porque había otras obligaciones que cumplir (posiblemente más importantes) y una familia por mantener. Eso sí, el domingo se dejaba especialmente guardado, aunque no precisamente para descansar. Un fin de semana quizás tocaba visitar a Huracán en el Ducó, otro por ahí recibir a River en el luminnoso césped del Plazaola.

    De esa realidad, tan ilusoria como auténtica, fueron partícipes los jugadores de Atlético Uruguay en el año 1984. La ciudad balnearia de la costa entrerriana dejó en segundo plano, al menos por un tiempito, el turf, la motonáutica y el automovilismo, los deportes de mayor desarrollo,  para sumergirse de lleno en este anhelado sueño Nacional.

    Hugo Osoro, Oscar Telmo Brelaz, Héctor Enrique Ayala, Jorge Eduardo Gómez, Osvaldo Ariel Casares, Jorge Alberto Velázquez, Alberto Ricardo Martínez, Carlos Horacio Velázquez, Hugo Alberto Umpiérrez, Mario Wurst y José Luis Martínez, fue el equipo que un 11 de marzo, hace ya 31 años, recibió al River Plate de Pumpido, Francescoli y Gallego, sólo por citar a algunos. 12.000 personas coparon al coqueto y renovado estadio del Decano, cuyas gradas, testigos de tal acontecimiento, han sobrevivido al paso del tiempo y todavía siguen exactamente en el mismo lugar. ¿El resultado? Sí, una previsible goleada a favor de los de Núñez, aunque tal vez un poco más abultada de lo esperado: 6-0, con goles del Enzo, el Tolo, García, Teglia y dos de Alfaro. Dos semanas antes, los de la banda roja ya habían vencido 5-0 en el Monumental a este modesto rival con camiseta a bastones azul y blanca.

    Igual, esta diferencia en los marcadores cobraba sentido al analizar el contexto. Mario Velázquez era volante de Atlético Uruguay, pero también un pintor que hacía su trabajo en la casas y los bajos edificios de la ciudad. José Luis Casares era el arquero, aunque no era cosa rara encontrárselo con un delantal manchado de sangre en una carnicería de su barrio. Cada uno hacía lo suyo y se la rebuscaba para llevar adelante esta doble vida.

    Atlético Paraná, Social y Deportivo San José de Colón, Racing de Gualeguaychú y Libertad de Concordia fueron los rivales que tuvieron que superar los dirigidos por Raúl Orlando Sosa, antes de su aventura en en este Campeonato Nacional. La final regional fue ante Renato Césarini, instancia en la cual ganó 1-0 en la ida y perdió 1-2 en Rosario. El gol de Mario Wurst en la revancha le permitió a los uruguayenses quedarse con la gloria, gracias al valor del tanto como visitante. Era el segundo club de la provincia en lograr esta proeza (Patronato había disputado el torneo en el 1978).

    Después, lo que vino fue una vivencia que se parecía a una fantasía. En su debut en el certamen más importante del país, Atlético Uruguay consiguió el único punto que sumaría en aquel Grupo D: fue un 1-1 contra Estudiantes en Río Cuarto que tuvo sabor a victoria. Luego, vinieron cinco derrotas desalentadoras, aunque con el paso del tiempo quedaron en anécdota, ya que el Nacional del 84 quedaría marcado como el hito dorado en la historia de este club: 0-5 ante River (V), 1-2 frente a Huracán (L), 0-6 contra River (L), 0-7 ante a Huracán (V) y 0-3 frente a Estudiantes (L).

    Atlético Uruguay, tapa de la revista «El Gráfico».

    Recorte de la revista «El Gráfico» tras el 6-0 de River en el Plazaola.

     

     

    Fuente Consultada: El Gráfico

  • Un Arroyo tan «Real» como efimero

    Un Arroyo tan «Real» como efimero

    Un club que nació a través del «capricho» de un controvertido empresario que logro catapultarlo hasta el Argentino «A» sin escatimar en escándalos. Supo tener un reality show y hasta un convenio con el Barcelona de España. Esta es la historia de Real Arroyo Seco.

     

    Por Brian Serrano

     

    En los últimos años en el fútbol del interior del país han proliferado los equipos que aparecieron de la nada, y en un abrir y cerrar de ojos se encontraron con una gran infraestructura y participando en los principales planos de los torneos federales. Pero ninguno marco la diferencia entre su rápida aparición, lujos y su pronta desaparición como el Club Real Arroyo Seco de la provincia de Santa Fe.

    Una institución establecida en la ciudad de Arroyo Seco (a 30 KM de Rosario) que en dos años de vida ya contaba con un predio de 28 hectáreas, en el que levanto un complejo deportivo de primer nivel, un hotel de 4 estrellas y hasta un estadio para mas de 12.000 almas.

    Pero no se puede comenzar a hablar acerca del Real Arroyo Seco sin mencionar a Patricio Gorosito, ya que la historia de esta institución nace, se desarrolla y muere en la figura de este controversial empresario que ya contaba con un frondoso prontuario que mas tarde saldría a la luz.

    La creación de esta entidad nació como producto de una «revancha» personal de Gorosito, debido a que se presento en las elecciones para presidente de Athletic Arroyo Seco, pero al perder decidió retirarse y fundar su propio club. Así fue que el 6 de enero de 2004 nació el «Club Social y Deportivo Real Arroyo Seco», adoptando los colores naranjas para la reciente institución. Rápidamente levanto un imperio y en el año 2006 logro firmar un convenio para la captación de jóvenes figuras con Joan Laporta, Presidente del Barcelona de España.

    En su primer año de vida logro el campeonato local y clasificarse al recientemente creado «Torneo de Interior 2005». En la fase de grupos logro adjudicarse la primera posición al ganar los seis partidos de la primera fase. Ya en las fases eliminatorias logro eliminar a Teodelina FC, Sportivo Rivadavia de Venado Tuerto, 9 de Julio de Morteros (estos ultimos dos por penales) y a Atlético Parana (Actualmente disputando el Nacional B), hasta que se topo con Crucero del Norte de Misiones (Equipo hoy en Primera División). Fue empate en uno en el primer chico jugado en tierras misioneras, luego una semana después el «Real» logro vencer al Colectivero por la mínima diferencia y así lograr el ascenso al Argentino B.

    Increíblemente en aquel certamen, el equipo que lograba ganar la final del TDI, por ende conseguía el ascenso, también tenia la chance de ascender al Argentino A, si ¡Dos categorías!. En total tuvo tres oportunidades para ascender ante: Sportivo Patria de Formosa, Gimnasia de Concepción de Uruguay, entre escándalos por la mala inclusión de varios jugadores extranjeros por parte de Real, y Juventud de Pergamino, aunque no pudo hacer pie en ninguna de estas llaves y termino con solo el ascenso al Argentino B. Finalmente en la temporada siguiente lograría el ansiado ascenso.

    Todo parecía ser de color rosa, pero de a poco el sueño se vendría abajo. Los problemas financieros de su presidente y fundador se hacían notar, a demás de las sospechas por negocios turbios, a tal punto que en 2008 Gorosito le vendió su predio (Con hotel y estadio incluido) a Rosario Central en apenas 16 millones de pesos, en una operación que según cuenta el Diario La Capital, se efectuó a la 1:30 de la madrugada.

    El club lograría codearse en la tercera categoría del fútbol argentino por 2 años, hasta la temporada 2008/2009 en que los evidentes problemas económicos, institucionales y la tabla de promedios dijeron basta. En el Argentino B solamente duro una temporada, tras no poder hacer pie, de la forma como se podía, y no presentarse a varios encuentros, la temporada 2009/2010  dictaminaría un nuevo descenso para la institución.

    Ya sin el club, Patricio Gorosito insistió una vez mas en el mundo del fútbol, esta vez colaborando en Santiago del Estero en Mitre y Central Córdoba, aunque su paso duro muy poco. «Quien mal empieza, mal acaba» dice un viejo dicho, y esta no fue la excepción a la regla, ya que en marzo de 2012 este «pintoresco» empresario, que se mostraba a la comunidad de la ciudad de Arroyo Seco como dueño de un viñedo, fue detenido en Barcelona, España por una causa de trafico de drogas en bolsas de carbón que se distribuían desde Chaco a ese país y Portugal. En el año 2013  fue extraditado a nuestro país y espera el juicio oral.

    Esta es la historia del Real Arroyo Seco, un club que supo disfrutar de los lujos mientras duraron las mieles del éxito hasta que un día, el arroyo se seco.

     

    Interior Futbolero

    Fuentes: Infoeme de Olavarria.

    El Liberal de Santiago del Estero.

    Diario La Capital de Santa Fe