GUARANÍ ANTONIO FRANCO (Misiones) 1-1 PATRONATO (Paraná)
Pasó de todo en la 39a fecha de la B Nacional. Guaraní soportó bien cuando Patronato dominó y hasta se puso en ventaja. No lo pudo aguantar, como tampoco lo pudo ganar en la última del partido tras un penal malogrado por Leguizamón.
Por Emiliano Andreoli (Corresponsal IF de Guaraní Antonio Franco)
Quedará en el recuerdo como uno de los partidos más complicados. Como aquel que se pudo haber perdido, pero también ganado. Guaraní recibió a Patronato, uno de los mejores de la B Nacional y por poco no lo venció. Bareiro marcó el gol de la Franja, mientras que Garrido igualó para la visita.
El desgaste se realizó desde el minuto cero. Ambos buscaron imponerse en el juego, en la entrega y, por supuesto, en el marcador. Fue quizá Guaraní el que evidenció más ideas, pero no por mucho. Es más, utilizó el pelotazo para salir desde el fondo, algo lógico de acuerdo a lo rápidos que se mostraron los mediocampistas visitantes.
De ida y vuelta, la primera parte obvió el medio, como si se tratara de un mero pasaje entre área y área.
Leandro Benítez, de lo mejor en el local, tuvo que jugar contra la línea de contención de Patronato y también contra Pablo Díaz. Sí, el juez del encuentro chocó varias veces con el capitán franjeado, se mostró perdido en la cancha y por momentos hasta perjudicó la salida en limpio del local.
De oportunidades de gol casi no habló ese primer tiempo, porque Patronato no inquietó y a Guaraní las ideas se le escurrieron de los pies de Leguizamón, tal como pasó con la pelota en varias ocasiones.Continuó el vértigo, pero esta vez con mayor presión de la visita, que a los 7 estuvo cerca de la apertura del marcador, aunque Jara se encontró con un corte a lo Mascherano de Leyes, quien durante la primera parte evidenció molestias, pero continuó en la segunda.
El ingreso de Matías Quiroga por Comas le dio más velocidad a los entrerrianos, que en pocos minutos hicieron más que durante los lejanos 45′ iniciales. Se hizo Patrón y tomó coraje hasta para meterse al área de Cosentino.
Esa mejoría tras el descanso fue cada vez más evidente. Patronato, al contrario de lo que mostró en el primer tiempo, se animó a poner gente en ataque, a pegarle desde afuera cuando los ingresos estaba cerrados y a exigir una y otra vez al arquero local.
El sufrimiento se fue acentuando y la supremacía visitante también. Garrido, cuando se pasó el lapso de los 15 minutos, remató desde lejos y pegó en el palo derecho. La suerte, al contrario de muchas veces, acompañó por momentos.
Muerto nunca, Guaraní avanzó por primera vez a poco de 25 minutos y lo hizo con decisión para quebrar el cero, pero fue Narese el que estuvo cerca de quebrarse. Es que Bértoli salió a cortar como último recurso y lo sacó de la cancha al tucumano, quien fue reemplazado por Rodrigo Bareiro en ese córner posterior.
Y el destino le dio un guiño a la Franja. Bareiro corrió desde su ingreso al área en ese mismo tiro de esquina, la pelota lo buscó y con un cabezazo decidido marcó el primer gol del partido.
Delfino, técnico visitante, cambió rápido y puso su equipo en ataque. Por eso encontró un penal apenas pasada la media hora. Bértoli se cruzó toda la cancha y ejecutó la pena máxima. Cosentino, fiel a un estilo, lo contuvo. Garrido aprovechó el rebote y la siesta de Leguizamón para poner el empate en Villa Sarita.
Así como ayudó, la suerte también le dio la espalda a Guaraní. En la última del partido, Sagarzazu ganó a todos y Bértoli lo tiró dentro del área. Díaz cobró penal, pero Leguizamón no lo metió. Fue 1 a 1, en uno de los partidos más difíciles en Villa Sarita. No ganó el mejor, porque no hubo un dominador claro en la cancha.

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