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  • La AFA implementó nuevas flexibilizaciones en los entrenamientos

    La AFA implementó nuevas flexibilizaciones en los entrenamientos

    Claudio Tapia, presidente de la institución de Viamonte, tras unas reuniones virtuales con el Ministro de Salud de La Nación, Ginés González García, y el Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, aplicó modalidades más flexibles para avanzar a otras fases en el protocolo relacionado a los entrenamientos de los equipos del fútbol argentino.

    La Asociación de Fútbol Argentino comunicó que, con el aval del gobierno, se implementará la flexibilización en las rutinas de entrenamientos para que todos los clubes de las distintas categorías en su Boletín Oficial 5791 que promulgó el día lunes y que te hemos anticipado en Interior Futbolero . Será un paso más hacia la vuelta del fútbol argentino en el marco de la pandemia que ha detenido su actividad desde marzo.

    Las prácticas grupales, cumpliendo los protocolos sanitarios que correspondan, a partir de este jueves avanzarán a la fase que permite la realización de entrenamientos en grupos de 6 a 10 jugadores. Asimismo, la realización de entrenamientos consistirán en grupos que en ningún caso podrán superar las 18 personas, contando a integrantes del cuerpo técnico. La finalidad es poder permitir en la más posible brevedad,  la realización de entrenamientos con el plantel completo, que en ningún caso podrá superar las 50 personas entre jugadores y cuerpo técnico para la Liga Profesional, y 40 personas para el resto de las categorías.

    Por su parte, los partidos amistosos quedarán habilitados (respetando las fechas estipuladas para cada categoría en el Boletín) y todo equipo que desee jugar un partido de esa índole deberá pedir autorización escrita a AFA con una anticipación no menor a 96 horas para que el organismo que rige el fútbol nacional autorice dicho encuentro. El conjunto que hará de local deberá gestionar la autorización, indicando la fecha, hora, lugar y elenco visitante. Además, la AFA recomienda que no haya presencia de árbitros y que cada jugador vaya y se retire de la cancha en su auto particular o, en caso de no tenerlo, que cada vehículo deberá llevar como máximo dos pasajeros. Al finalizar el encuentro, se precisa que los planteles deben retirarse lo antes posible del estadio, y sin utilizar previamente ningún sector de las instalaciones.

    Lo que queda prohibido en los cotejos amistosos es el intercambio de camisetas entre los futbolistas, además de cualquier otro artículo de uso personal. También queda restringido de la utilización de los vestuarios, por lo que las charlas previas al partido se deberán dar en el campo de juego, y el compartir el envase de hidratación, ya que cada uno tiene que tener una personal.

     

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    Adjunto 1 – Nota AFA al Min… by InteriorFutbolero

    Nota AFA al señor Jefe del … by InteriorFutbolero

  • ¿Subsuelo, planta baja o primer piso?: el Ascenso en tiempos de pandemia

    ¿Subsuelo, planta baja o primer piso?: el Ascenso en tiempos de pandemia

    Independientemente de los entrenamientos al compás de los testeos y protocolos, el fútbol argentino continúa en vilo, sumergido en el impasse determinado por AFA y a la espera de resolver todo aquello -mucho- que quedó pendiente. Y al momento de pensar en definiciones, las miradas viajan indefectiblemente hacia los ejemplos que ofrecieron los principales torneos del mapa. Pero, por fuera de las jugadas que animaron por televisión gran parte de la cuarentena, ¿qué ocurrió en las categorías de Ascenso de las mejores ligas del mundo? Acá y en comparativa, ¿cuál es la situación? Para el ascensor de nuestro Ascenso, ¿subsuelo, planta baja o primer piso?

    Por Juan Pablo Francia.

    «Traguen el veneno y acepten la injusticia; todo se equilibra al final». Las palabras pertenecen a una de las frases más célebres de ese entrenador que, desde la segunda categoría del fútbol inglés y en plena pandemia, hizo realidad un sueño de ascenso que supo esperar dieciséis años para cristalizarse en el contexto menos pensado. Marcelo Bielsa, con la consagración del Leeds United en la Football League Championship y su acceso a la Premier League, no sólo enarboló la bandera de la nobleza de los recursos utilizados, sino también la de ese fútbol que, a las sombras de la Primera División, muchas veces se vio y ve postergado en los escalones del interés y la repercusión: el de Ascenso. Las imágenes de festejos y codazos -equivalentes a los abrazos en los tiempos que corren- del ex director técnico de la Selección argentina y del seleccionado chileno fueron las primeras que, luego de los regresos a la competencia en Europa, reinstalaron y reforzaron el interrogante de este lado del charco: ¿cómo hicieron allá? ¿De que forma definieron lo que acá derivó, por caso, en la presentación de San Martín de Tucumán frente al TAS y un debate inagotable? Cualquier similitud entre aquello que pronunció el rosarino que observa los partidos en cuclillas -un 5 de abril de 2015 cuando dirigía al Olympique de Marsella– y la realidad de la Primera Nacional es pura coincidencia. ¿O no tanto? «Sé que ahora nada los serena. Faltan nueve fechas. Aunque resulte imposible, no reclamen nada. Traguen veneno y fortalézcanse».

    El fútbol argentino, al contrario de lo que pueda llegar a pensarse, no se movió a destiempo del de las ligas de élite. De hecho, en términos epidemiológicos, fue mucho más rápido, certero y prolijo que en el terreno deportivo y organizativo. Cuando Alberto Fernández oficializó, allá por el 19 de marzo, el comienzo de la herramienta que aún persiste como la mejor posible -aislamiento social, preventivo y obligatorio-, la pelota ya había dejado de rodar en Primera División y en la Primera Nacional: dos días antes, el 17 de marzo, AFA había presionado el botón de detención ante el reclamo y la preocupación de los propios futbolistas. Por entonces y en total, eran 79 los contagios en toda la Argentina. Es cierto, el boletín que anunciaría la cancelación de las temporadas llegaría casi un mes más tarde: recién el 28 de abril, cuando los positivos de coronavirus a nivel nacional ya eran 4127. Pero el calendario marca y marcará que Almagro le ganó 2-1 a Chacarita, el 16 de marzo, con 65 casos en todo el país y sin siquiera sospechar lo que vendría después, en el que sería el último encuentro de un torneo que, tras más de cinco meses, todavía no tiene fecha de reanudación ni formato para su definición.

    En Italia, por ejemplo, el fútbol se detuvo el 9 de marzo, cuando ya eran 7375 los positivos y 433 los fallecidos. En España, el parate se anunció el 12 de marzo, con 2968 contagios y 84 decesos. En Alemania, la Bundesliga se suspendió el 14 de marzo, con 3062 infectados. Y en Inglaterra, la Premier League y la League Championship dijeron basta el 13 de marzo, con 798 casos y diez muertes. Claudio Tapia y compañía, desde Viamonte y vía Zoom, movieron piezas al ritmo de la precaución elegida y defendida por el Gobierno nacional: un anticipo sanitario a la jugada peligrosa de la pandemia. Pero la demora, quizá, se haría presente y notoria bastante más adelante: consumada la interrupción de los torneos, el suspenso se pondría cómodo para abrir la puerta, ingresar y moverse a gusto y piacere en un Ascenso que, con preocupación e incertidumbre, aún desespera por la espera. Como encerrado en un ascensor estancado, que supo ser detenido a tiempo para no caer, pero que aguarda por la ayuda de quienes acudan a arreglarlo y ponerlo en marcha para permitirle salir. Y si ese fuera el caso, ¿a qué piso se dirigirá AFA cuando el ascensor del Ascenso vuelva a funcionar?

    La controversia por la reanudación del fútbol fue tan inmediata al parate como persistente y cargada de suspicacias. En el Ascenso, más aún en la Primera Nacional, el elemento disruptivo radicó en los puntos suspensivos de una temporada con casi todo por definir: sin ascensos confirmados ni campeones consagrados, Atlanta y San Martín de Tucumán ostentaban la cima de una tabla cuyas posiciones se devaluaron de un día para otro. Como si se tratara, en una analogía de la exasperación y la impotencia, de un corralito deportivo: en este caso, el de los puntos. ¿El que peleaba por el campeonato recibirá el campeonato? ¿El que depósito derrotas y una mala campaña recibirá, paradójicamente, oportunidades de ascenso? El Santo tucumano, de la mano de su presidente Roberto Sagra, fue al TAS -Tribunal de Arbitraje Deportivo- con la intención de reclamar, precisamente, eso: recibir lo que guardó. El Bohemio, por su parte y mediante el ostracismo de su mandamás Gabriel Greco, guardó silencio y prefirió esperar. Ese cuadro de situación, configurado a principios de abril, aún se sostiene. Así: inmutable, exactamente igual. El ascensor del Ascenso, detenido y en reparación desde hace meses, pasó a ser ignorado como en esos edificios en los que, ante la falta de servicio técnico, se acostumbran a utilizar otro y arreglarse con uno menos. Como en esos palieres en los que pasan y miran, casi sin querer, una puerta cerrada y clausurada por la oscuridad que asoma detrás, con un cartel maltrecho en el frente que avisa: «No funciona». Ese mismo que, arrugado, manuscrito y pegoteado con cinta adhesiva, bien podría colgarse, con razón, en otras tantas puertas del fútbol argentino.

    Fue la liga de Francia la única que no se reanudó luego de la interrupción forzosa por coronavirus. Fue, también, la única que, apresurada o no, fue consecuente con su decisión y la sostuvo aún frente a la reactivación de las vecinas. Habían determinado la suspensión provisoria en marzo y a fines de abril, de forma definitiva, dieron oficialmente por concluida la temporada 2019/20. Eso mismo que AFA había establecido mediante el famoso boletín N° 5768, casi al unísono de lo ocurrido en la tierra de la Torre Eiffel -también a fines de abril-, pero con una diferencia sustancial: la marcha atrás. Mientras en Alemania la Bundesliga 2 (segunda división) retomó el 3 de junio la acción que desembocaría en los ascensos de Arminia Bielefeld y Stuttgart, sin variante reglamentaria alguna, en la Primera Nacional se acentuaba el intercambio permanente de versiones y, ante la falta de fútbol, salían a la cancha los intereses. Al tiempo que Marcelo Achile -presidente de la divisional y de Defensores de Belgrano– cerraba filas junto con los dirigentes de la categoría para aglutinarse en la vereda opuesta a la de Roberto Sagra, San Martín y el TAS, las categorías de Ascenso de las ligas más importantes de Europa ya habían puesto primera y segunda, después de haber respetado lo que habían señalado: reanudar tras un tiempo prudencial, sin modificar los esquemas de competencia ni el espíritu de los torneos. Acertado o no en lo sanitario, pero sin arrepentimientos ni volantazos en lo deportivo.

    Con diez fechas por delante y su formato intacto, la Serie B italiana volvió a jugar el 21 de junio y ascendieron Benevento, Crotone y Spezia, este último a través de Reducido. Con once jornadas restantes y con las mismas reglas, La Liga 2 española retornó a las canchas el 12 de junio y lograron los ascensos Huesca, Cadiz y el Elche de Christian Bragarnik. A la segunda división inglesa (Championship) le quedaban nueve episodios y, con su reglamento establecido, se reanudó el 20 de junio: el Leeds de Bielsa, West BromwichFulham accedieron a la Premier League. Y en la Ligue 2 de Francia, ese fútbol que actuó de la misma forma que el argentino con la cancelación de la temporada aunque sin retroceso, se les respetaron las posiciones a Lorient y Lens, primero y segundo respectivamente, y se proclamaron sus ascensos. Todo, allá, definido a los dos meses y medio de las interrupciones o suspensiones. Todo, acá, por verse, discutirse y ensayarse a casi seis meses de aquel boletín N° 5768 emitido por el Comité Ejecutivo de AFA. En el interín, los directivos que militan y militaron la resolución de Tapia, sea cual fuere, se encargaron y aún encargan de instalar y fortalecer la idea de que, a pesar del contexto preocupante, los vencimientos de contratos, el desmembramiento casi completo de los planteles y la desnaturalización innegable, los ascensos se dirimirán en la cancha.

    Y para eso, de un modo u otro y necesariamente, deberían poner en funcionamiento ese ascensor en el que el Ascenso, desesperado por esperar, todavía prolonga su espera. Que disputar las fechas que quedan, que un Reducido con los mejores, que un Reducido con más equipos, que un Reducido que no sería reducido en participantes sino en tiempo, que una copa que otorgue clasificaciones a otro certamen, que zonas, que grupos, que esto, aquello, lo otro y demás. Once proyectos para definir y modificar las reglas de un torneo que, supuestamente, había sido cancelado. Seis meses de imprecisiones e improvisaciones que, con la conformación de una comisión especial de dirigentes llamados a ser algo parecido a ese servicio técnico que el ascensor del Ascenso exige, pueden llegar a su fin. Al menos al de ese silencio que aturde y hace retumbar el ruido del abandono. Y cuando apaguen la oscuridad con las luces encendidas, arranquen el cartel que avisaba su clausura y lo pongan en movimiento, ¿hacia dónde irán los dueños del ascensor? ¿Lograrán repararlo, presionar primer piso y levantar cabeza como si nada hubiera pasado? ¿Se conformarán con abrir la puerta en planta baja y dejarlo funcionando? ¿O, con la idea de que los del subsuelo de la tabla accedan al primer piso y se crucen entre todos, terminarán de romperlo? Hay algo claro: el Ascenso, por definición, mira siempre hacia arriba. Y AFA, con su Primera Nacional improvisada, el corralito de los puntos y esa posible definición en la que los que depositaron triunfos recibirían nada y los que depositaron derrotas podrían recibir ganancias, pareciera mirar hacia abajo y apretar sin parar el botón que la lleva al subsuelo. Porque el Ascenso argentino, en tiempos de pandemia y con un ascensor que nunca se repara del todo, se está yendo al descenso. ¿O ya se fue?

  • Primera Nacional: Los 32 equipos jugarán por los ascensos a la Liga Profesional

    Primera Nacional: Los 32 equipos jugarán por los ascensos a la Liga Profesional

    En una reunión virtual que juntó a Claudio Tapia con los dirigentes de los conjuntos integrantes de la categoría -con la destacada excepción de Roberto Sagra-, se determinó que los 32 clubes tengan chances de obtener uno de los dos ascensos a Primera División. Aún no se definió el formato de la competencia ni se dio a conocer su fecha de inicio, la cual tendrá en consideración el mérito deportivo. Su configuración estará a cargo de una comisión integrada por 8 de las entidades involucradas.

    La Primera Nacional 2019/2020 ha llegado a un veredicto. No se disputarán las 9 fechas restantes del certamen que concluyó de modo abrupto a raíz de la pandemia. A la ya anunciada suspensión de los descensos, hay una novedad sobresaliente. Todos los clubes que componen la PN tendrán la posibilidad de disputarse las dos plazas que les otorga pasar a ser parte de la Liga Profesional, la élite del fútbol argentino. La organización de cómo y cuándo se llevará a cabo la nueva modalidad de competencia quedó a cargo de un comité, que ponderará ventajas al rendimiento de los equipos posicionados en cupos de Reducido antes de la suspensión de la temporada.

    Dicha comisión estará compuesta por 8 instituciones; 4 del Interior: Belgrano de Córdoba, Estudiantes de Río Cuarto, Santamarina de Tandil y Gimnasia de Mendoza; y 4 del Área Metropolitana de Buenos Aires: Atlanta, Brown de Adrogué, Temperley y Platense. Se consideró un número equitativo de las escuadras afiliadas de modo indirecto y directo a la AFA. La delegación será presidida por Marcelo Achile, titular de Defensores de Belgrano, quien a su vez ejerce como mandamás de la divisional y prosecretario de la entidad de Viamonte. En un lapso de 10 días, este grupo de trabajo deberá volver a reunirse y evaluar las distintas propuestas que reciban para poder moldear la configuración de la nueva liguilla y establecer la fecha en que arrancará a jugarse.

    Así se resolvió en una asamblea vía Zoom celebrada este martes a la noche que reunió al presidente de AFA, Claudio Tapia, con los representantes de los 32 equipos de la Segunda División, excepto de uno cuya ausencia no pasó desapercibida. Roberto Sagra, presidente de San Martín de Tucumán, no aceptó la invitación a participar del cónclave ya que aún se mantiene crítico por la resolución del certamen. La autoridad principal del Santo aún aguarda por el fallo del TAS en su reclamo por el cual exige que le otorguen al Ciruja el ascenso directo a Primera División. Cabe destacar además que el cuadro tucumano, quien era el líder de su zona -al igual que Atlanta-, no integra el comité que establecerá el formato del torneo en el que todos los conjuntos aspirarán a conseguir uno de los dos pasajes a la máxima categoría de nuestro fútbol.

    Por otra parte, con la presencia incluida del cuerpo médico de AFA, se habló acerca de cómo lidiar con la prevención del coronavirus. Se debatió acerca de los viajes a realizar por los planteles ya que se pretenderá evitar largos recorridos por la situación problemática que aqueja al país debido a la gran cantidad de contagiados a lo largo del territorio nacional. San Juan (San Martín), Córdoba (Belgrano, Instituto y Estudiantes de Río Cuarto) y -sobre todo- Jujuy (Gimnasia), son de las provincias más afectadas y que cuentan con cuadros pertenecientes a la categoría. Asimismo, se ratificó la fecha para los testeos protocolares, fijada para el 30 de agosto con el fin de conocer la salud de los integrantes del plantel previo a la vuelta de los entrenamientos, la cual a su vez también fue confirmada para el 2 de septiembre.